Muchos autores han denominado a la osteoporosis
"la epidemia silenciosa del siglo XX". De la misma manera que la hipertensión
arterial conduce al ictus o la hipercolesterolemia al infarto de miocardio, la
osteoporosis es un proceso también asintomático (clínicamente silencioso a lo largo de
muchos años en su evolución ) hasta que conduce finalmente a la fractura ósea. Sin
embargo, al contrario que en hipertensión arterial donde disponemos de un método de
medida preciso de la presión arterial, en la osteoporosis hasta hace relativamente poco
(menos de dos décadas) no disponíamos de una "medida de la pérdida de hueso"
capaz de identificar al individuo con osteoporosis para poderlo tratar adecuadamente (de
ahí, que la prodríamos denominar "epidemia oculta y silenciosa"). En la
actualidad disponemos de metodología incruenta para la detección de la osteoporosis y
para cuantificar la velocidad de su desarrollo, que son básicamente la densitometría
ósea y los marcadores bioquímicos del proceso de remodelado óseo. En el milenio que
comienza, tenemos el reto de continuar la investigación y desarrollo de estrategias para
un mejor diagnóstico de la osteoporosis y para establecer medidas tempranas de su
prevención y encontrar el mejor modo de tratamiento.
Se podría decir que la osteoporosis involutiva (la más frecuente y
principal motivo de esta revisión) es una enfermedad del remodelado óseo normal, el cual
se ve afectado crucialmente en dos periodos específicos de la vida, la menopausia en la
mujer y la vejez en ambos sexos, con una pérdida neta de masa ósea de forma acelerada.
La osteoporosis probablemente está determinada por una gran carga genética, aunque se
desarrolla bajo la influencia de muchos otros factores bien conocidos, como la
deprivación estrogénica, el uso de tabaco y alcohol, la falta de ejercicio físico, el
bajo contenido en calcio de la dieta desde la infancia, un deficiente alcance del llamado
"pico de masa ósea" y el empleo de fármacos capaces de afectar el remodelado
del hueso.
La osteoporosis es la enfermedad ósea metabólica más prevalente
de las sociedades industrializadas. La importancia que el proceso osteoporótico tiene
sobre la salud ha sido estimada, en términos económicos, en aproximadamente unos 200.000
millones de pesetas anuales en el gasto sanitario de un país desarrollado como el
nuestro. La morbilidad y la mortalidad (consecutiva principalmente a la fractura de
cadera) no son nada despreciables incidiendo fundamentalmente en población mayor de 75
años. Al menos un 15 por ciento de las mujeres posmenopáusicas de raza caucásica y el
35 por ciento de las mayores de 65 años tienen osteoporosis establecida según un estudio
de la Organización Mundial de la Salud. El aumento en la expectativa de vida hace esperar
un significativo incremento de la prevalencia de osteoporosis y sus consecuencias en los
próximos cincuenta años.
La mejora en los cuidados sanitarios que la población de los paises
desarrollados demanda cada día, obliga a desarrollar programas de diagnóstico precoz y
prevención de las enfermedades que afectan al sector de población de mayor edad. El
médico y también el ciudadano han dejado de pensar en la osteoporosis como una
consecuencia natural e inevitable del envejecimiento humano. La mujer en la etapa de la
menopausia exige cada día mayor atención médica de carácter preventivo y los médicos
tenemos la obligación de estar preparados para saber utilizar los medios disponibles a
nuestro alcance, con racionalidad y eficacia, ofreciendo lo que es verdaderamente útil.
En este terreno, todavía hoy en día, nos encontramos con importantes polémicas nada
fáciles de resolver. Sabemos que la osteoporosis es una enfermedad que se puede prevenir
y tratar, pero: ¿cual es el "mejor" método (en términos de coste/beneficio)
para detectar la osteoporosis, la entrevista clínica y la exploración física (examen de
los factores de riesgo) o la práctica de una densitometría ósea?, ¿debe realizarse una
densitometría ósea a todas la pacientes posmenopáusicas o a toda la población a partir
de una determinada edad? ¿es soportable el gasto que ello supone? ¿es soportable el
gasto del tratamiento farmacológico de la osteoporosis tal y como se propone hoy en día?
¿a quién tratar, cuándo y cómo empezar a tratarlo y durante cuánto tiempo? ¿qué
alternativa a la terapia hormonal sustitutiva es mejor, la calcitonina o los bifosfonatos?
¿qué papel desempeñan los nuevos fármacos llamados moduladores selectivos del receptor
estrogénico (SERM) en la osteoporosis posmenopáusica? Estas entre otras muchas
cuestiones están en proceso de continua revisión.
La formación médica continuada en osteoporosis es una asignatura
de primer orden tanto en Atención Primaria como en Atención Especializada. El objetivo
de la presente revisión es contribuir al menos a aprobarla.