La tendencia espontánea de la enfermedad osteoporótica es a
empeorar con el aumento de la edad. Como hemos visto, la presencia de factores de riesgo,
incluidos los antecedentes de fractura y la baja DMO anticipan su mala evolución. La
osteoporosis una vez detectada y sometida a tratamiento deberá mejorar en los parámetros
de morbilidad (disminución de la tasa de nuevas fracturas e incapacidad) y de mortalidad
(al disminuir la tasa de fractura de cadera). El fin último perseguido, de la misma forma
que con el control de los factores de riesgo para ictus o cardiopatía isquémica (HTA e
hipercoleserolemia), con la prevención y el tratamiento de la osteoporosis en toda la
población es la disminución a medio y largo plazo de la tasa de fracturas y de la
morbimortalidad relacionada.