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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA |
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MENINGITIS
Patogenia y fisiopatología
Meningitis bacterianas
Los tres patógenos principales se transmiten
a través de las pequeñas gotas de saliva. El primer paso es colonizar la nasofaringe del
paciente. No todos los serotipos lo consiguen, ya que dependen de la presencia o no de
cápsula en la pared bacteriana (Haemophilus influenzae o neumococo) o del tipo de
fimbrias que tengan (meningococo). Los gérmenes, posteriormente, deben pasar al torrente
sanguíneo donde deberán defenderse del ataque de los neutrófilos y del complemento. Si
son capaces de superar este ataque podrán invadir el sistema nervioso central. No se
conocen ni el mecanismo a través del cual colonizan el espacio subaracnoideo ni el sitio
por el que lo hacen. La existencia de una bacteriemia persistente y de un número alto de
gérmenes en la sangre favorecen el paso a través de la barrera hematoencefálica. Una
vez que las bacterias han invadido el espacio subaracnoideo, el proceso supurativo puede
ser origen de nuevas bacteriemias, con lo que los agentes infecciosos pueden entrar y
salir del sistema nervioso continuamente.
Cuando se ha producido la colonización del espacio subaracnoideo
las defensas allí existentes son ineficaces. En situaciones normales, la concentración
de complemento en LCR es mínima o inexistente. Durante una meningitis, esta
concentración aumenta ligeramente pero no lo suficiente como para poder producir una
opsonización de las bacterias con cápsula que como es sabido es un proceso previo a la
fagocitosis. Por tanto, la actividad bactericida en el LCR es mínima. La concentración
de inmunoglobulinas es también muy baja. El aumento de inmunoglobulinas que se produce en
el LCR en las meningitis es también escaso en comparación con el que se produce en el
suero al mismo tiempo. En algunas meningitis se produce una síntesis intratecal de
inmunoglobulinas que pueden ser críticas en su defensa. Una de las características
típicas de las meningitis bacterianas es la pleocitosis neutrofílica que puede llegar a
convertir el LCR en verdadero pus. Sin embargo, esta pleocitosis es ineficaz como
mecanismo defensivo al carecer de la suficiente actividad de opsonización y bactericida.
Una de las consecuencias de la inflamación meningea es la ruptura
de la barrera hematoencefálica. Ésta se encuentra a nivel de los plexos coroideos y del
endotelio de los capilares cerebrales. La barrera hematoencefálica mantiene la
homeostasis del sistema nervioso, dejando pasar fácilmente sustancias lipofílicas, sin
embargo, el resto de sustancias deben utilizar un transporte activo. La ruptura de la
barrera hematoencefálica produce un edema cerebral vasogénico que, a su vez, produce un
aumento de la presión intracraneal. Esta presión intracraneal también se incrementa por
la presencia de otros dos tipos de edema, el citotóxico y el intersticial. El citotóxico
es consecuencia de las alteraciones celulares que se producen durante el proceso
inflamatorio. Hay alteración de membranas y del metabolismo celular que se traduce en un
aumento inadecuado del líquido intracelular. El edema intersticial se produce porque hay
un aumento de la resistencia del paso de LCR al torrente sanguíneo a través de los senos
durales.
Las meningitis bacterianas pueden producir una vasculitis de las
grandes arterias cerebrales de la base del cráneo. La vasculitis produce estenosis
arterial que puede provocar isquemia o trombosis arterial con el consiguiente área de
isquemia cerebral y sus secuelas neurológicas persistentes. También pueden ser invadidas
las venas corticales y los senos venosos, produciendo flebitis intracraneales que pueden
desencadenar infarto y/o hemorragias corticales que tienen una alta capacidad para
desencadenar crisis comiciales (1).
Meningitis víricas
Como se expuso anteriormente, los enterovirus
(EV) son responsables de la mayoría de las meningitis víricas por lo que nos limitaremos
a describir su mecanismo patogénico.
Los EV se adquieren por transmisión fecal-oral y con menor
frecuencia por vía respiratoria. Algunos de los EV colonizan la nasofaringe pero la
mayoría son deglutidos. A nivel intestinal se deben unir a receptores específicos de los
enterocitos y a través de ellos van a colonizar las placas de Peyer en la lámina propia
intestinal. Allí, se produce la replicación viral produciéndose una viremia pequeña
que siembra de virus diversos órganos como son el sistema nervioso central, hígado,
pulmones y corazón. En estos lugares se produce una segunda replicación de mayor
intensidad que es la que produce los síntomas y signos de la infección vírica. Si el
sistema nervioso no había sido colonizado durante la primera viremia, puede que ocurra
durante la segunda viremia (5).
Meningitis tuberculosa
Es producida por el Mycobacterium tuberculosis
hominis. La meningitis tuberculosa es siempre secundaria a una infección sistémica. Como
es sabido, la micobacteria entra en el organismo por la vía aérea y desde allí se
produce una diseminación hematógena. Alrededor del mes tiene lugar una reacción
inmunitaria que conlleva la formación de un granuloma caseoso típico. En personas
inmunocompetentes tras este proceso se produce una encapsulación satisfactoria, quedando
la micobacteria acantonada. En situaciones de enfermedad o inmunodeficiencia o bien sin
otros factores desencadenantes, este granuloma puede reactivarse y romperse pasando la
micobacteria al espacio subaracnoideo desencadenando la meningitis. En otras ocasiones se
pueden desarrollar tuberculomas cerebrales.
|Sumario |
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