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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA |
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Sida
Introducción
El VIH-1
El virus de la inmunodeficiencia humana tipo 1
(VIH-1), identificado en 1983, es el principal agente causal del síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (sida). Es un retrovirus de la familia de los lentivirus, cuya
característica principal es la de sintetizar DNA en la célula a partir del RNA
constitutivo viral, mediante una enzima propia llamada transcriptasa inversa.
La gran diversidad genética del VIH-1 se ha establecido mediante el
análisis filogenético de las secuencias de nucleótidos. Se han definido tres grupos:
grupo M (principal).
grupo O (outlier), que incluye aislados virales no
identificados por las pruebas de cribado comercializadas.
grupo N (no M no O), recientemente descrito en 2
individuos de Camerún (1).
Dentro del grupo M se han identificado diez subtipos (A-J) a partir
de la secuencia del gen-env y 7 subtipos con respecto a la secuencia del gen-gag. Entre
los virus del grupo M, el subtipo B es el responsable de las epidemias en Europa y Estados
Unidos. El subtipo E es el predominante en Tailandia y el sudeste Asiático.
El sida es el estadío final de la infección por el VIH-1, cuando
el deterioro inmunitario progresivo origina diversas complicaciones (manifestadas
principalmente como infecciones oportunistas y tumores) de evolución fatal sin un
tratamiento adecuado. El tiempo medio estimado que transcurre desde la introducción del
virus en el organismo hasta esta fase final es de unos 10 años.
El origen del VIH-1 ha sido tema de controversia. Mediante estudios
de secuenciación genética y análisis de DNA mitocondrial se ha podido determinar que el
virus de la inmunodeficiencia del simio (SIVcpz), que afecta a los chimpancés (Pan
troglodites troglodites) en Africa, es el reservorio inicial del VIH-1. La recombinación
de ambos virus en un simio fue el paso inicial a la infección por el VIH-1 del género
humano (2). Los datos epidemiológicos (con prácticas rituales y tribales que permitieron
su introducción en el hombre) y geográficos, así como las similitudes genómicas
virales son datos que apoyan esta teoría. Recientemente, y mediante estudios de análisis
filogenético, se ha intentado conocer el momento de origen de esta pandemia. Ello tiene
importancia para lograr un mejor conocimiento de las rutas y circunstancias de la
transmisión zoonótica, así como su velocidad de progresión en los humanos.
La fecha más antigua de una muestra de suero humano archivada en
que se ha comprobado infección por el VIH-1 (1959), y la forma que evolucionó la
epidemia desde su introducción (1986-1987) en una región geográfica concreta
(Tailandia), han sido de utilidad para estimar que la infección se inició en el género
humano entre 1910 y 1950, y muy probablemente alrededor de 1930 (3).
El VIH-2
El VIH-2 fue descrito en 1986 a partir de
enfermos con sida "seronegativos". Su patogenicidad es menor. Ha afectado de
forma importante a ciertas poblaciones de Africa occidental, siendo su extensión mucho
menor en otras zonas geográficas. Aunque comparte características biológicas con el
VIH-1, es menos eficiente para transmitirse por vía sexual (x 3 veces) y por vía
vertical (x 10 veces). La carga viral puede ser no detectable con las técnicas habituales
(falsos negativos) y el seguimiento de los pacientes infectados por VIH-2 debe realizarse
mediante la monitorización de los linfocitos CD4+. Al igual que con el VIH-1 se han
identificado varios subtipos (A-E), siendo el A y el B los predominantes. Una estrategia
para detectar nuevos casos en áreas de baja prevalencia es la utilización de pruebas de
cribaje combinadas VIH-1/2, y realizar técnicas específicas a todo paciente que presente
un WB indeterminado.
En España, se han comunicado unos 100 pacientes con infección por
este retrovirus en la actualidad. Más de dos terceras partes son inmigrantes africanos,
pero su introducción en la población nativa es un hecho real. Recientemente se ha
descrito el agrupamiento de 8 casos de varones homosexuales, en una determinada región
española, que fueron diagnosticados de infección por el VIH-2, tras desarrollar
infecciones oportunistas graves (4).
El diagnóstico preciso de la infección por el VIH-2, y no VIH-1,
tiene su importancia ya que este retrovirus no es sensible a cierta familia de fármacos
antirretrovirales actualmente disponibles (inhibidores de la transcriptasa inversa no
análogos de los nucleósidos), y la determinación de carga viral (herramienta
diagnóstica fundamental en el manejo actual de la infección por VIH) puede dar
resultados falsamente negativos.
Progresión de la
epidemia
La epidemia producida por el VIH-1,
inicialmente descrita en Norteamérica, Europa Occidental y centro de África, se ha
extendido a todos los continentes en mayor o menos medida, con una rápida progresión.
Aunque la transmisión parenteral ha tenido importancia en ciertas zonas geográficas, a
nivel mundial el sida debe ser considerado como una enfermedad de transmisión sexual, al
ser ésta la principal vía de transmisión.
El sida surgió como una nueva enfermedad en 1981 en Estados Unidos,
tras observarse una acumulación de casos de sarcoma de Kaposi y neumonía por Pneumocystis
carinii en varones homosexuales norteamericanos. En todos ellos subyacía un
grave defecto de la inmunidad celular debida a una pérdida de linfocitos CD4+. Ambas eran
patologías inhabituales, y ello produjo una ingente y exhaustiva investigación que
llevó al cabo de los años al reconocimiento del agente causal, su etiopatogenia, las
alteraciones fisiopatológicas que producía, y finalmente el descubrimiento de eficaces
terapias, de las que actualmente disponemos, y que han logrado convertir a esta enfermedad
en una patología crónica controlable.
Incidencia-Prevalencia
En la actualidad a nivel mundial, se estima
que unos 35-40 millones de personas están infectados por el VIH-1 y 16000 individuos
adquieren diariamente la infección. Se producen entre 2 y 3 millones de muertes anuales
atribuidas al sida en los últimos años. La inmensa mayoría (90 por ciento) de la
población VIH(+) reside en países subdesarrollados, especialmente en África
subsahariana, donde el acceso a las nuevas terapias es inviable. Allí la transmisión del
VIH es fundamentalmente heterosexual por lo que muchas mujeres jóvenes se han visto
afectadas, y consiguientemente su descendencia.
En numerosos países africanos, la seroprevalencia de la infección
en adultos sexualmente activos supera el 5 por ciento. La epidemia está mayoritariamente
producida por el VIH-1, aunque en ciertos países de Africa occidental existen elevadas
tasas de infección por el VIH-2. Durante 1997, cerca de 600.000 niños se infectaron por
el VIH-1 a partir de sus madres y más de millón y medio quedaron huérfanos por causa
del VIH. La cifra de varios millones de niños afectos por esta enfermedad o sufriendo
directamente sus consecuencias (orfandad) va a originar cambios poblacionales y
económicos imprevisibles.
El sida en Asia comenzó a extenderse de una forma relativamente
tardía, a principios de los años 90. Su expansión probablemente ocurrió de forma
paralela a la introducción de prácticas de riesgo heterosexuales y por adicción a
drogas no prescritas por vía parenteral. En 1992, la OMS estimaba que más de 1.5
millones de habitantes en esta zona estaba infectado por el VIH-1, cifra que se
cuadruplicó en 1997. La distribución de la epidemia por países es muy desigual, y
existen algunos como India (> 4.5 millones de personas infectadas) donde el problema es
especialmente virulento. Si se considera que más de la mitad de la población mundial
reside en Asia, la extensión que la epidemia pueda alcanzar en este continente, que
todavía está en pleno proceso de expansión, condicionará el futuro de la pandemia.
Diversos programas de prevención instaurados (ej.: recomendación y facilitación de
preservativos en Tailandia) han logrado revertir parcialmente la tendencia, pero en
general las expectativas futuras son pesimistas. Una ayuda masiva de los países
desarrollados será la única forma de frenar la epidemia.
En el Caribe y Centroamérica más de 1.5 millones de personas
están infectadas. Los patrones de transmisión han variado a lo largo de los años, ya
que inicialmente predominó la vía homosexual, pero en diversas zonas las prácticas
bisexuales han sido el puente de transmisión a las mujeres y consiguiente incremento en
la proporción de infectadas. Se estima que en Méjico el 30 por ciento de los varones con
prácticas homosexuales estarían infectados por el VIH-1. En determinadas zonas como
Puerto Rico y Bermudas predomina la vía parenteral de transmisión.
En diversos países desarrollados el sida es la primera causa de
muerte en población joven (20-50 años), por delante de los accidentes de tráfico y
otras patologías, aunque estos datos tienden a disminuir en los últimos años por la
eficacia de las nuevas terapias. En Estados Unidos los casos se concentran en grandes
ciudades (Nueva York, San Francisco, Los Angeles, etc) y zonas donde la problemática de
la adicción a drogas es más prevalente, así como en determinadas poblaciones (hispanos
y gente de color) más marginadas y socialmente deprimidas. A lo largo de los años se ha
observado una reducción de la infección entre los varones homosexuales, con un
incremento paralelo entre la población heterosexual y con adicción a drogas por vía
parenteral (ADVP).
Las parejas femeninas de personas con ADVP, así como la población
masculina y femenina no concienciada sobre la problemática de transmisión con prácticas
heterosexuales de riesgo, son objetivos diana donde se deben concentrar los esfuerzo
preventivos en estos próximos años. La disponibilidad desde hace poco tiempo de
fármacos eficaces para prevenir la transmisión materno-filial (zidovudina inicialmente,
terapias combinadas actualmente) ha reducido la infección entre la población infantil en
los países desarrollados.
En Europa la proporción de casos, considerando las prácticas de
riesgo, es similar a lo descrito en Estados Unidos. La ADVP ha sido la principal práctica
de riesgo (60 por ciento) en los países del Sur como Italia y España. En los países
nórdicos y centroeuropeos la vía sexual ha sido la principal fuente de transmisión. El
crecimiento de casos de sida en los países del antiguo bloque soviético es un hecho
especialmente preocupante. En España el problema es de una gran magnitud desde hace
años. Nuestro país ocupa la primera plaza en Europa en cuanto a número de casos y tasa
de incidencia. Más de 55000 personas han sido diagnosticadas hasta la fecha de sida y se
estima que más de 120000 españoles están infectados por el VIH-1, muchos de los cuales
desconocen tal hecho.
Importancia sociosanitaria
El VIH-1 ha provocado, tanto por sus efectos
sobre el sistema inmune como por la interacción con otros microorganismos, un cambio en
el enfoque de las enfermedades infecciosas. Durante años, en determinados centros
sanitarios, ha sido más frecuente diagnosticar neumonías por P. carinii que las
clásicas neumonías neumocócicas.
El conocimiento de infección subyacente por el VIH-1 hace que el
planteamiento diagnóstico y terapéutico cambie de forma radical. La Atención Primaria,
con un contacto más estrecho con el paciente y mediante un elevado índice de sospecha,
puede ser el escalón fundamental para lograr un diagnóstico precoz de esta entidad. Un
cuadro de fiebre prolongada se presenta habitualmente ante el clínico como un reto
diagnóstico y terapéutico. La infección latente por el VIH debe ser considerada en todo
paciente con esta entidad, especialmente cuando concurran otros signos sugestivos (muguet
oral, trombopenia, etc) y puedan existir prácticas de riesgo para la adquisición del
VIH. La importancia del VIH ha hecho que la clásica definición de "fiebre de origen
desconocido" (FOD) haya sido actualizada en un apartado diferente, y con unos
criterios diagnósticos independientes a los que deben cumplir los pacientes sin
patología de base (FOD clásica), los pacientes neutropénicos o aquellos que desarrollan
el episodio febril durante su estancia en el hospital (FOD nosocomial) (5).
No es infrecuente la detección de la infección en fases avanzadas,
con la aparición de complicaciones (infecciones oportunistas, tumores), entre personas
cuyas prácticas de riesgo no han sido suficientemente valoradas, o ni siquiera
consideradas. Esto posibilita la transmisión de la infección por vía sexual, que se
convierte progresivamente en la principal vía de extensión de la infección. La
prevención constituye por el momento el arma más útil para frenar la epidemia, aunque
los avances terapéuticos de los últimos años han cambiado las perspectivas de la misma.
El diagnóstico precoz, en base a un alto índice de sospecha, es
fundamental y debe ser especialmente potenciado en la Atención Primaria. El diagnóstico
de una candidiasis orofaríngea, una dermatitis seborreíca o la detección de una posible
práctica de riesgo deben ser hechos suficientes para ofrecer al paciente la realización
de una prueba serológica que detecte la posible infección por el VIH-1.
Es importante el conocimiento, por parte de los médicos de familia,
del síndrome mononucleósico producido durante la primoinfección por el VIH-1 (ver Tabla
I), ya que ello incrementaría el diagnóstico precoz. En los tiempos actuales, la terapia
combinada de dicha población recientemente infectada podría cambiar su pronóstico de
forma radical.
TABLA I.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS ASOCIADAS A LA PRIMOINFECCIÓN AGUDA SINTOMÁTICA (SÍNDROME
MONONUCLEÓSIDO), DE DURACIÓN HABITUAL ENTRE 5-15 DÍAS |
| SÍNTOMAS Y SIGNOS |
(Porcentaje%) |
| Fiebre |
97 |
| Sudación |
97 |
| Linfadenopatías |
77 |
| Odinofagia |
73 |
| Rash-exantema |
70 |
| Mialgias |
58 |
| Artralgias |
58 |
| Diarrea |
33 |
| Cefalea |
30 |
| Anorexia, naúseas, vómitos |
20 |
| Hepatomegalia y/o esplenomegalia |
17 |
| Candidiasis orofaríngea/esofágica |
10 |
| ALTERACIONES ANALÍTICAS |
|
| Leucopenia |
38 |
| Trombocitopenia |
51 |
| Hipertransaminasemia |
23 |
| OTROS HALLAZGOS* |
6 |
(*) Úlceras orales, vasculitis, neumonitis grave, nefritis,
rabdomiolisis, anemia aplásica, infección diseminada por
CMV.
(*) Puede existir mielopatía aguda y meningoencefalitis aguda hasta
en un 8 por ciento de los pacientes.
El gasto económico y social que ha producido la infección por el VIH en nuestro país es
considerable. Las nuevas terapias combinadas originan un desembolso de unos 1.5-2 millones
anuales por paciente, que ha hecho que el gasto global en antirretrovirales en España sea
actualmente de varios miles de millones. De todas formas, el ahorro por "años de
vida ganada" y la reducción de complicaciones e ingresos hospitalarios son datos
incontestables, que hace que la terapia antirretroviral sea especialmente coste-efectiva.
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