Sida
Pronóstico y perspectivas futuras
Desde 1996, en que surgieron los nuevos antirretrovirales de
alta eficacia y la posibilidad de utilizarlos en combinación, la situación de la
enfermedad ha cambiado de forma radical. Actualmente, es una enfermedad crónica que
requiere un control estrecho y una medicación permanente, pero que permite a los
pacientes que la cumplen llevar una vida totalmente normal.
El conocimiento de los posible efectos secundarios de los
fármacos, pero también sus beneficios y la importancia de una perfecta cumplimentación
ha hecho que la infección crónica por el VIH-1 sea actualmente equiparable a otras
muchas enfermedades crónicas que requieren tratamiento diario. Las esperanzas de
erradicación del virus son escasas con las armas terapéuticas actuales (unos 60 años de
tratamiento constante y con carga viral suprimida), pero la ingente investigación que
continúa desarrollándose permitirá un total control de la infección en un futuro no
lejano (20).
El campo de las vacunas frente al VIH-1 está en franca
expansión. Probablemente no se disponga de una vacuna eficaz antes de 5-8 años. En el
momento actual existen más de 70 vacunas en estudio, aunque sólo 3 están en fases de
desarrollo avanzadas (fase III). Se ha experimentado con virus atenuados, virus muertos y
proteínas virales. Los últimos avances en biología molecular e ingeniería genética
posibilitarán el desarrollo de otro tipo de vacunas, como son las de microorganismos
recombinantes o de ADN. Por lo tanto, la realidad de hoy en día nos debe centrar en los
fármacos eficaces actuales, ya comercializados o en distintas fases de desarrollo.
En la actualidad, existen más de 20 nuevas moléculas en
desarrollo. Muchas de ellas pertenecen a las 3 familias ya comentadas, con mecanismos de
acción similares pero mejoradas en cuanto a su posología, administración diaria y
posibilidad de evitar las resistencias cruzadas.
Otros fármacos son enteramente nuevos como los inhibidores
de la fusión: el T-20 es el que está en fase de desarrollo más adelantada. Requiere
administración subcutánea y logra reducciones de la CV muy importantes en pacientes
pretratados con enfermedad avanzada.
Los inhibidores de la integrasa (Zintevir o AR 177), enzima
del VIH-1 no suficientemente estudiada hasta la fecha, abren nuevas esperanzas en el
tratamiento. También requieren administración parenteral y los estudios preliminares ya
están en desarrollo.
En resumen, el futuro de los fármacos antirretrovirales es
brillante. Las moléculas en desarrollo aportan importantes ventajas en potencia,
farmacocinética y tolerancia, comparado con lo actualmente disponible. La indicación de
uso de cada uno de ellos, en pacientes que nunca han recibido tratamiento (naive),
pacientes con primer fracaso a la terapia o pacientes muy pretratados con desarrollo de
resistencias deberá ser aclarado con estudios prospectivos correctamente diseñados.
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