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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

Sida

Pronóstico y perspectivas futuras

Desde 1996, en que surgieron los nuevos antirretrovirales de alta eficacia y la posibilidad de utilizarlos en combinación, la situación de la enfermedad ha cambiado de forma radical. Actualmente, es una enfermedad crónica que requiere un control estrecho y una medicación permanente, pero que permite a los pacientes que la cumplen llevar una vida totalmente normal.

El conocimiento de los posible efectos secundarios de los fármacos, pero también sus beneficios y la importancia de una perfecta cumplimentación ha hecho que la infección crónica por el VIH-1 sea actualmente equiparable a otras muchas enfermedades crónicas que requieren tratamiento diario. Las esperanzas de erradicación del virus son escasas con las armas terapéuticas actuales (unos 60 años de tratamiento constante y con carga viral suprimida), pero la ingente investigación que continúa desarrollándose permitirá un total control de la infección en un futuro no lejano (20).

El campo de las vacunas frente al VIH-1 está en franca expansión. Probablemente no se disponga de una vacuna eficaz antes de 5-8 años. En el momento actual existen más de 70 vacunas en estudio, aunque sólo 3 están en fases de desarrollo avanzadas (fase III). Se ha experimentado con virus atenuados, virus muertos y proteínas virales. Los últimos avances en biología molecular e ingeniería genética posibilitarán el desarrollo de otro tipo de vacunas, como son las de microorganismos recombinantes o de ADN. Por lo tanto, la realidad de hoy en día nos debe centrar en los fármacos eficaces actuales, ya comercializados o en distintas fases de desarrollo.

En la actualidad, existen más de 20 nuevas moléculas en desarrollo. Muchas de ellas pertenecen a las 3 familias ya comentadas, con mecanismos de acción similares pero mejoradas en cuanto a su posología, administración diaria y posibilidad de evitar las resistencias cruzadas.

Otros fármacos son enteramente nuevos como los inhibidores de la fusión: el T-20 es el que está en fase de desarrollo más adelantada. Requiere administración subcutánea y logra reducciones de la CV muy importantes en pacientes pretratados con enfermedad avanzada.

Los inhibidores de la integrasa (Zintevir o AR 177), enzima del VIH-1 no suficientemente estudiada hasta la fecha, abren nuevas esperanzas en el tratamiento. También requieren administración parenteral y los estudios preliminares ya están en desarrollo.

En resumen, el futuro de los fármacos antirretrovirales es brillante. Las moléculas en desarrollo aportan importantes ventajas en potencia, farmacocinética y tolerancia, comparado con lo actualmente disponible. La indicación de uso de cada uno de ellos, en pacientes que nunca han recibido tratamiento (naive), pacientes con primer fracaso a la terapia o pacientes muy pretratados con desarrollo de resistencias deberá ser aclarado con estudios prospectivos correctamente diseñados.

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