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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
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Hepatitis crónica
Manifestaciones
extrahepáticas de la hepatitis C
La infección por virus C se asocia a varias manifestaciones
extrahepáticas.
Crioglubulinemia mixta
Las crioglobulinas son inmunoglobulinas que
experimentan una precipitación reversible con el enfriamiento. La crioprecipitación
ocurre a temperaturas inferiores a 10ºC, aunque en algunos casos pueden hacerlo a 30º,
de forma que si no se incuba inmediatamente a 37ºC, la precipitación puede ocurrir de
forma masiva poco después de haber extraído la muestra de suero. Se distinguen 3 tipos:
tipo I, simples monoclonales integradas por una sola inmunoglobulina monoclonal,
principalmente de tipo IgM. Tipo II, mixtas monoclonales, integradas por IgM monoclonal
usualmente de tipo Kappa e IgG policlonal. Constituyen el 13 al 36 por ciento de todas las
crioglobulinas. Tipo III, mixtas policlonales, integradas por IgM, IgG e IgA de carácter
policlonal. Constituyen alrededor del 50 por ciento de todas las crioglobulinas y pueden
hallarse en todas las enfermedades que cursan con inmunocomplejos circulantes. Las
manifestaciones clínicas de las crioglobulinemias mixtas tipo II y III son: artralgias,
púrpura, debilidad, vasculitis sistémica y glomerulonefritis. Recientemente, se ha
descrito una clara asociación entre la infección por virus C y la crioglobulinemia mixta
tipo II y III. El virus C es un virus linfotrópico y la estimulación persistente del
sistema inmune parece ser responsable de la aparición de crioglobulinas en los individuos
infectados por virus C. En los pacientes infectados por virus C y crioglobulina, más del
90 por ciento presentan RNA del virus C como una parte del crioprecipitado. No hay
relación entre el genotipo del virus C y el desarrollo o no, de crioglobulinemias.
Recientemente, se ha mostrado que el aplotipo HLAB8DR3 es más frecuente en los pacientes
infectados por el virus C y crioglobulinemia
Glomerulonefritis membrano
proliferativa
Hay varios, aunque cortos estudios que
identifican la presencia de glomerulonefritis membrano proliferativa asociada al virus de
la hepatitis C. Se suele manifestar por proteinuria y alteración de las pruebas de
función renal. No obstante, la asociación debe ser poco frecuente. Nosotros, entre 380
pacientes virus C positivo, a los que se hizo estudio de enfermedad renal (sistemático de
orina, proteinuria de 24 h., recuento de Addis), no encontramos ningún caso de
glomerulonefritis y todos los casos de alteración de la función renal, pudieron ser
justificados por otras patologías como diabetes, infección urinaria, cálculos etc. La
patogénesis de la glomerulonefritis membrano proliferativa asociada al virus C no es
claramente conocida. En otros casos, la relación que le une a la infección por virus C
es la crioglobulinemia mixta, y en estos casos se debe a la crioglobulinemia secundaria la
aparición de la glomerulonefritis más que a una relación directa con el virus de la
hepatitis C.
Porfiria cutánea tarda
En los países mediterráneos, hasta el 75 por
ciento de los casos de porfiria cutánea tarda esporádicos presentan anticuerpos del
virus C. En la porfiria cutánea tarda, el defecto patogénico fundamental reside en una
hipoactividad hepática de la enzima uroporfirinógeno descarboxylasa, lo que origina una
acumulación y excreción aumentada de uroporfirina y otras porfirinas policarboxylicas,
responsables a su vez de los procesos de fotosensibilización de estos pacientes. Se
describe la porfiria cutánea tarda "esporádica" o tipo I. En estos pacientes,
la actividad enzimática es normal en los hematíes, pero se encuentra inhibida de forma
reversible en el tejido hepático. El término "esporádica" hace referencia a
la ausencia de antecedentes familiares de enfermedad porfírica, la cual, por tanto, queda
limitada al paciente en cuestión. A esta variedad, también se le denomina adquirida.
Sería esta forma la que se asocia al virus de la hepatitis C. Aunque el mecanismo por el
cual desencadena la hipoactividad del enzima, es desconocido.
Síndrome de Sjogren
Con frecuencia, se describe infiltración
linfocítica de las glándulas salivares hasta en más del 50 por ciento de los pacientes
infectados por virus C, por lo que un cuadro parecido al síndrome de Sjogren parece
relacionado con la infección por virus C. Un pequeño porcentaje de pacientes con virus C
refieren un síndrome de Sicca que comparte similitudes con el síndrome de Sjogren, pero
parece que no es un verdadero síndrome, pues le faltan los anticuerpos específicos de
esta enfermedad.
Enfermedad tiroidea
Aunque algunos trabajos franceses describen
mayor presencia de anticuerpos al virus de la hepatitis C en pacientes con tiroidismo en
la población control, no está clara una relación directa de la enfermedad tiroidea y el
virus C. Lo que sí es frecuente es el desarrollo de hiper o hipotiroidismo en el
tratamiento con interferón de dichos pacientes. Otras enfermedades extrahepáticas se han
relacionado con el virus C. Se ha descrito mayor frecuencia de linfomas no Hodgkin
especialmente en Italia, entre los pacientes infectados por virus C. Igualmente, mayor
frecuencia de liquen plano, panarteritis nodosa, diabetes mellitus, neuropatías o
artritis. Pero no está todavía claro, si esas enfermedades extrahepáticas representan
verdaderas manifestaciones extrahepáticas de la infección por virus C, en las cuales
éste juega un papel importante, o si por el contrario, son simplemente asociaciones de
dos enfermedades en un mismo paciente.
| Sumario |
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