OBESIDAD
Introducción
La obesidad o excesiva acumulación
grasa en el organismo puede ser considerada actualmente una epidemia universal. Naciones
europeas como España, Finlandia, Grecia y Holanda, poblaciones pertenecientes a islas del
océano Indico y Pacífico, así como Canadá y Estados Unidos de Norteamérica, han sido
testigos de un incremento en la prevalencia de la obesidad durante las pasadas décadas, y
por lo tanto en la morbimortalidad asociada. Las complicaciones circulatorias y
metabólicas del llamado "síndrome X plurimetabólico" del que forma parte la
obesidad central, son, en una gran medida, la causa del incremento en el riesgo de
mortalidad asociado a esta patología.
Al mismo tiempo, el aumento en la frecuencia de la obesidad
conlleva también un incremento de enfermedades asociadas. La obesidad causa y exacerba un
importante número de problemas de salud, tanto independientemente como en asociación con
otras enfermedades, en particular con el desarrollo de diabetes mellitus tipo 2,
enfermedad coronaria, hipertensión, dislipemias, incremento en la incidencia de ciertas
formas de cáncer, complicaciones respiratorias (apnea obstructiva del sueño), así como
osteoartritis de pequeñas y grandes articulaciones. Así mismo, durante la pasada
década, grandes estudios epidemiológicos realizados demostraron una correlación
positiva entre la obesidad y la mortalidad. El Framinghan Heart Study mostró que el
riesgo de muerte en 26 años se incrementa un 1 por ciento por cada aumento extra de 0,45
kg. de peso entre los 30 y 42 años, y de un dos por ciento si este incremento ocurre
entre los 50 y 62 años. Además de los problemas de salud asociados, los problemas
sociales a los que las personas obesas se tienen que enfrentar son considerables, debido a
que en una gran mayoría de los casos son rechazados tanto social como laboralmente. En
efecto, el hecho de que la obesidad no es aún considerada por una gran parte de la
población, y desafortunadamente todavía por algunos clínicos, como una efermedad, el
obeso es siempre considerado el culpable de su obesidad debido a su glotonería y falta de
voluntad, y no se piensa en el hecho de que la obesidad es una enfermedad multifactorial
de gran complejidad patogénica y aún por ser vislumbrada en su totalidad. Este rechazo,
que se hace sentir desde la infancia, provoca además una considerable pérdida de la
autoestima y un número considerable de situaciones conflictivas que pueden dar lugar a un
fracaso escolar.
El gran coste económico de la obesidad es el derivado de los
tratamientos de las enfermedades asociadas y el derivado de su adaptación social. En los
países industrializados, el coste anual oscila entre un 2 y un 8 por ciento del gasto
sanitario total, y en España, según el estudio Delphi, el coste económico de la
obesidad es de un 6,9 por ciento del gasto sanitario (341.000 millones anuales).
Aunque ocasionalmente es debida a otra enfermedad
("obesidad secundaria") (ej. síndrome de Cushing), en la mayoría de los casos
la obesidad se desarrolla en ausencia de un proceso patológico identificado
("obesidad primaria o esencial"). Aunque aún no existe un consenso general
entre las ideas propuestas para explicar el incremento de peso corporal y el papel que
juega la grasa de la dieta en el desarrollo y mantenimiento de la obesidad, los
profesionales de la salud mantienen el acuerdo general de que un exceso de la ingesta
energética relativo al gasto energético promueve la ganancia de peso y el incremento de
la adiposidad. El misterio radica en la causa de la ausencia crónica de balance
energético, ya que en especies como la humana, en las que existen sistemas de regulación
altamente precisos para mantener condiciones estables de salud, la cuestión fundamental
es porqué la ingesta calórica es crónicamente desproporcionada a las necesidades
corporales. Aunque los avances en el entendimiento de la obesidad han sido muy
importantes, la respuesta definitiva aún se mantiene esquiva.
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