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PROGRAMA ANUAL 2001-2002
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

OBESIDAD

Definición

La obesidad es un estado físico de excesiva grasa corporal. Esta simple definición es quizá la más acertada de todas las diferentes definiciones propuestas. El término sobrepeso especifica un exceso de masa de todo el tejido corporal: masa grasa y masa libre de grasa (i.e. tejido muscular, hueso y agua). Es importante conocer esta diferencia ya que un individuo puede presentar un sobrepeso y no ser obeso si, por ejemplo, presenta un exceso de masa muscular y una mínima cantidad de tejido graso; caso encontrado con frecuencia en personas que realizan ciertos tipos de deportes (culturismo). No obstante, clasificaciones numéricas de la obesidad, como es el índice de masa corporal (IMC), definen el sobrepeso como una condición que precede a la obesidad. Por lo tanto es importante conocer que es el IMC para poder comprender de una forma mas exacta las diferentes clasificaciones/definiciones existentes del sobrepeso y la obesidad.

Índice de masa corporal

El índice de masa corporal (IMC), también llamado índice de Quetelec, relaciona el peso con la altura como se expresa en la fórmula (1). Este índice tiene la ventaja de utilizar dos variables de fácil medida y gran precisión.

(1) IMC = peso (Kg.) / altura2 (m2)

La ventaja de este índice es que presenta una estrecha correlación con los valores de masa grasa obtenidos por técnicas muy precisas como la densitometría. El error estándar de la estimación de la grasa corporal mediante el IMC es del 5 por ciento, y las limitaciones de la estimación del porcentaje de la grasa corporal mediante el IMC derivan principalmente de que la relación entre el porcentaje de grasa corporal con el IMC no muestra una relación lineal y, además, las fórmulas son poblaciones específicas y relacionadas con la estructura corporal, especialmente con la longitud de las piernas. El IMC no es un buen indicador del grado de la obesidad en la adolescencia, donde varones y mujeres pueden tener un mismo IMC con diferencias importantes en la grasa. Por lo que en esta edad es conveniente el uso del IMC en función del desarrollo puberal, por ejemplo, en una niña de 9 años que haya comenzado la pubertad y que posea una edad ósea de 11 años, la distribución de la grasa será diferente a la de una niña de 9 años que aún no haya comenzado la pubertad, por lo que, en el primero de los casos, el IMC debe de ser aplicado como si la niña tuviera 11 años, por lo tanto es importante tener en cuenta esta circunstancia en niños de 10-14 años y en niñas de 8-12 años.

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Su principal inconveniente es que no distingue entre masa grasa y masa parda, por lo que el IMC no reflejará con precisión la grasa corporal de un atleta joven, en el que debemos de esperar un desarrollo muscular importante, ni tampoco en una persona con una masa libre de grasa (MLG) disminuida pero con un peso normal a expensas de un aumento de la grasa corporal, como ocurre en personas de avanzada edad. Con la edad la distribución de la obesidad tiende a ser mas central, tanto en hombres como en mujeres, cambio que mientras en el hombre es progresivo y de una manera lenta, en la mujer la acumulación de grasa central puede comenzar a aumentar sólo después de la menopausia. En efecto, un estudio poblacional recientemente realizado demuestra que entre 60 y 80 años de edad, no existen diferencias en la distribución corporal de grasa entre hombres y mujeres.

No obstante el IMC tiene la ventaja de ser fácil de obtener desde medidas tan básicas como son el peso y la altura, y que además proporcionan una clasificación de la obesidad en la que se basan algunas estadísticas. El uso de los valores de IMC para la realización de una clasificación graduada de sobrepeso y obesidad nos aporta una valiosa información sobre el incremento de grasa corporal, nos permite la identificación de individuos y grupos con alto riesgo de morbilidad y mortalidad, así como identificar situaciones prioritarias de intervención a nivel tanto individual como comunitario y evaluar la eficacia de tales intervenciones. No obstante, es importante tener en cuenta que, debido a las diferencias en las proporciones corporales, el IMC puede no corresponder con el mismo grado de masa grasa en diferentes poblaciones. De la misma manera el IMC no explica la amplia variación en la naturaleza de la obesidad entre diferentes individuos y poblaciones.

En la clasificación de sobrepeso y obesidad aplicable tanto a hombres como mujeres en edad adulta propuesto por el comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el punto de corte para definir la obesidad es de un valor de IMC = 30 kg/m2, limitando el rango para la normalidad a valores de IMC entre 18,5 – 24,9 kg/m2, y el de sobrepeso a valores de IMC entre 25 – 29,9 kg/m2 (tabla I). En el consenso de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) del año 2000 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad así como para el establecimiento de criterios de intervención terapéutica, se presentan dos diferencias importantes con respecto a la clasificación de la OMS. Por una parte, el amplio rango que abarca el sobrepeso en la que está incluida una gran parte de la población adulta, y que posee una gran importancia en la estrategia global de la lucha contra la obesidad y de los factores asociados, lo divide en dos categorías, calificando al sobrepeso de grado II como preobesidad (tabla II). Una segunda diferencia es la introducción de un nuevo grado de obesidad (obesidad grado IV u obesidad extrema) para aquellos pacientes con un IMC = 50 kg/m2 y que son tributarios de indicaciones especiales en la elección del procedimiento de cirugía bariátrica aconsejable (tabla II).

 

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