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PROGRAMA ANUAL 2001-2002
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA |
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OBESIDAD
D istribución del tejido adiposo
Clásicamente se distinguen
dos tipos o patrones de obesidad, la denominada tipo androide, central o
abdomino-troncular y la de tipo ginoide o periférica. En el primer caso, el exceso de
grasa es principalmente almacenado en la parte superior del cuerpo y está más
relacionado con el sexo masculino. Desde el punto de vista de salud pública, la obesidad
central es motivo de preocupación debido a su correlación con estados patológicos como
hipertensión arterial, resistencia insulínica, diabetes, enfermedad cardiovascular,
accidente cerebro vascular y cáncer de mama. En la obesidad tipo ginoide o periférica,
asociada principalmente al sexo femenino, la acumulación adiposa tienden a localizarse en
la perifería, específicamente en las caderas y muslos. La razón de baja relación de la
obesidad periférica con los estados patológicos anteriormente citados parece estar en
que estos depósitos grasos periféricos liberan los ácidos grasos libres más
rápidamente que los depósitos grasos centrales.
Además de estos tipos de obesidad humana comentados, es
necesario, desde el punto de vista de la salud, tener en consideración otros dos aspectos
del tejido adiposo de particular importancia. El primero es la mayor frecuencia de
morbilidad y mortalidad en aquellas personas con una excesiva proporción de grasa
corporal o una alta masa corporal en relación con su estatura. Y el segundo aspecto y de
gran importancia es la localización del tejido adiposo con relación a otros tejidos
corporales, por ejemplo, el tejido graso localizado inmediatamente debajo de la piel es
conocido como grasa subcutánea, mientras que el acumulado en el músculo y alrededor de
órganos abdominales es denominado grasa visceral. Aunque las dos localizaciones son, sin
duda, depósitos grasos, es la grasa visceral o perivisceral abdominal, y a su vez
altamente relacionada con la obesidad androide, la que va a determinar en una gran
extensión si la obesidad va a producir un mayor o menor impacto en la salud de una
persona determinada, debido a su asociación con alteraciones en el metabolismo de la
glucosa, dislipemias e hipertensión. Además, una incrementada acumulación de grasa
visceral está considerada como un factor de riesgo cardiovascular, como lo han demostrado
recientes investigaciones en la que sugieren que los depósitos grasos más aterogénicos
del cuerpo humano son los situados alrededor de las vísceras abdominales, y
particularmente aquellos depósitos grasos con pequeños vasos sanguíneos que drenan
dentro de la vena porta.
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