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PROGRAMA ANUAL 2001-2002
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

ENFERMEDADES TIROIDEAS

Hipotiroidismo

Se llama hipotiroidismo al síndrome clínico y /o bioquímico que resulta de la disminución de la acción de las hormonas tiroideas, como consecuencia generalmente de una producción hormonal tiroidea insuficiente, y en raros casos como consecuencia de una resistencia periférica a su acción. Su frecuencia es enormemente variable según la población estudiada, siendo más frecuente en la mujer y aumenta con la edad.

tabla I.
ETIOLOGíA DEL HIPOTIROIDISMO

A) PRIMARIO
– Congénito
Dishormogénesis tiroidea
Disgenesia Tiroidea
– Exceso/Deficiencia de yodo
– Tiroiditis
– Ablación tiroidea
Radioyodo
Cirugía
Radioterapia externa
– Fármacos
Antitiroideos de síntesis
Litio
Citoquinas (interferón a, interleuquina-2)
Fármacos que contengan yodo
Otros (aminoglutetimida, etionamida, sulfonamidas)
– Enfermedades infiltrativas
Amiloidosis
Sarcoidosis
Esclerodermia
Leucemia

Otras

– Hipotiroidismo transitorio autoinmune del recién nacido

B) CENTRAL
– Secundario
Aislado

Panhipopituitarismo
– Terciario

C) PERIFÉRICO

– Resistencia generalizada a hormonas tiroideas.
–      Anticuerpos fijadores de hormonas tiroideas.

Etiopatogenia

Desde el punto de vista etiopatogénico el hipotiroidismo se puede clasificar en tres grandes grupos (Tabla I):

a) Primario: déficit de producción hormonal tiroi-

deo debido a un defecto intrínseco tiroideo.

b) Central: déficit de producción hormonal tiroideo debido a un déficit de TSH de causa hipofisaria (secundario) o hipotalámica (terciario).

c) Periférico: resistencia periférica a la acción de las hormonas tiroideas como consecuencia de una resistencia generalizada a las hormonas tiroideas, o más raramente por la existencia de anticuerpos fijadores de hormonas tiroideas.

Hipotiroidismo primario

El hipotiroidismo primario es, sin duda, el más frecuente, constituyendo el 98 por ciento de los casos, siendo su causa más frecuente a nivel mundial, y la principal causa de cretinismo endémico, la deficiencia de yodo. En áreas geográficas con aporte adecuado de yodo las causa más frecuente es, en primer lugar, la tiroiditis crónica autoinmune y, en segundo lugar, el hipotiroidismo yatrógeno por antitiroideos, radioyodo o Cirugía tiroidea, siendo más raras otras causas.

El hipotiroidismo yatrógeno tras tratamiento con radioyodo ocurre sobre todo en pacientes con enfermedad de Graves-Basedow con una incidencia de hasta un 90 por ciento a los 10 años del tratamiento; siendo menos frecuente, entre el 3-36 por ciento, tras el tratamiento con radioyodo de pacientes con bocio multinodular hiperfuncionante o adenoma tóxico, ya que en estos casos el 131I es captado principalmente por el tejido tiroideo funcionalmente autónomo. El hipotiroidismo tras tratamiento con radioyodo por bocio multinodular normofuncionante es, sin embargo, más frecuente, entre el 20-30 por ciento a los 5 años. Otras causas de hipotiroidismo yatrógeno son la radioterapia externa craneo-cervical o la irradiación corporal total por anemia aplásica, leucemia o asociada al transplante de médula ósea, sobre todo en menores de 20 años; así como el tratamiento quimioterápico de linfomas.

La disgenesia o defecto en el desarrollo de la glándula tiroidea es la causa más frecuente de hipotiroidismo congénito (70-80 por ciento de los casos), pudiendo estar ausente el tiroides, atrófico o detenido en cualquier punto de su migración embriológica. Otras causas de hipotiroidismo en el recién nacido son el hipotiroidismo transitorio autoinmune por paso transplacentario de anticuerpos antitiroideos que bloquean la acción de la TSH en hijos de madres con tiroiditis crónica autoinmune y los defectos congénitos en la hormonogénesis tiroidea (10-15 por ciento de los hipotirodismos congénitos), de carácter generalmente autosómico recesivo y que cursan con bocio (por incremento compensador de la TSH) e hipotiroidismo franco en las primeras etapas de la vida en los individuos homocigótos, pudiendo pasar desapercibidos hasta etapas más avanzadas de la vida en los hetero-

cigótos, cursando en estos casos con discreto bocio con/sin hipotiroidismo clínico. De estos de-

fectos congénitos en la hormonogénesis tiroidea el más frecuente, con una prevalencia de 1/15.000-100.000, es el Síndrome de Prended, en el que al defecto en la organificación del yoduro se asocia sordera neurosensorial congénita.

Hipotiroidismo central

El hipotiroidismo central se debe a una deficiencia de TSH de origen hipofisario (secundario) o hipotalámico (terciario). Las causas más frecuentes de hipotirodismo secundario son los adenomas hipofisarios y el tratamiento quirúrgico o radioterápico de los mismos, siendo menos frecuentes otras causas como otras neoplásias, necrósis isquémica (síndrome de Sheehan), traumatismos, enfermedades infiltrativas, infecciones, hipofisitis linfocítica, aplasia hipofisaria, defecto genético en la síntesis de TSH o los idiopáticos. En cuanto a las causas de hipotiroidismo terciario éstas incluyen neoplasias, necrósis isquémica, yatrogenía, traumatismos, enfermedades infiltrativas, infecciones, malformaciones congénitas o son idiopáticas.

Hipotiroidismo periférico

La resistencia generalizada a las hormonas tiroideas es un raro trastorno hereditario, de carácter generalmente autosómico recesivo que se caracteriza como su nombre indica por la existencia en todos los tejidos de una resistencia incompleta a la acción de las hormonas tiroideas, debido a la existencia de diversas mutaciones en el receptor nuclear de T3, cursando clínicamente con poco o ningún síntoma clínico hipotiroidismo junto con niveles elevados de T4 libre y T3 y niveles normales o discretamente elevados de TSH.

tabla II.
manifestaciones clínicas del hipotiroidismo en el adulto


GENERALES

– Astenia                                                       – Anorexia
– Ganancia de peso                                       – Voz ronca
– Intolerancia al frío

NEUROLOGÍAS MUSCULARES

– Bradipsiquia                                               – Coma
– Bradilalia                                               – Sordera neurosensorial
– Lentitud de movimientos                               – Ataxia
– Somnolencia                                               – S. del tunel del carpo (parestesias)
– Pérdida de memoria                               – Hiporeflexia retraso en la relajación de los reflejos
– Depresión                                               – Retraso en la relajación de los reflejos
– Demencia                                               – Miopatía
– Paranoia

CUTÁNEAS

– Piel fría, seca                                              – Disminución secreción sebácea y sudoración
– Facies abutargada, anímica                      – Fragilidad ungueal
– Mixedema. Edema periorbitario              – Hipercarotinemia
– Alopecia

CARDIOVASCULARES

– Bradicardia                                              – Insuficiencia cardíaca
– Cardiomegalia                                      – Hipertensión diastólica
– Derrame pericárdico                              – Hipotensión

RESPIRATORIAS

– Síndrome de apnea del sueño
– Derrame pleural
– Debilidad muscular respiratoria
– Capacidad de difusión pulmonar disminuída

DIGESTIVAS

– Estreñimiento                                            – Macroglosia
– Ileo paralítico                                            – Alteraciones enzimáticas hepáticas
– Megacólom                                            – Atonía vesicular

ANALÍTICAS

– Hiponatremia                                           – Hiperprolactinemia
– Anemia                                                   – CPK elevada
– Hipercolesterolemia                           – Tendencia a hipoglucemia

OTRAS

– Alteraciones menstruales                  – Disminución de la líbido
– Infertilidad                                          – Impotencia
– Abortos                                                  – Altragias


Manifestaciones clínicas

El cuadro clínico del hipotiroidismo es enormemente diverso en cuanto a tipo de manifestaciones clínicas con las que puede cursar y a la intensidad de las mismas, lo cual dependerá del momento de la vida en que aparezca, de la rapidez con la que se instaure, de su duración y gravedad. Así, por ejemplo, las manifestaciones clínicas estarán ausentes por definición en el hipotiroidismo subclínico o serán muy larvadas, mientras que serán detectadas rápidamente por el paciente cuando se trata de un hipotiroidismo clínico de instauración brusca, como ocurre, por ejemplo, tras tiroidectomía, siendo en cambio mejor toleradas y por tanto podrán pasar más desapercibidas cuando el hipotiroidismo clínico es de instauración más progresiva.

Se llama cretinismo al amplio espectro de trastornos físicos y retraso mental irreversibles que se produce como consecuencia de hipotiroidismos no corregidos en las primeras etapas de la vida.

En el adulto el espectro de posibles manifestaciones clínicas es, como se ha señalado, extraordinariamente variado (Tabla II), siendo las más frecuentes astenía, sequedad de piel, intolerancia al frío, aumento de peso, estreñimiento, facies abotargada, enlentecimiento general y de las funciones cognitivas y voz ronca. Entre los signos clínicos destaca piel pálida, fría y seca, con uñas quebradizas, facies abotargada y amímica debido al mixedema. El mixedema es el edema que aparece por proliferación de fibroblastos y acúmulo de glucosaminoglicanos, especialmente ácido hialurónico, y agua en el espacio intersticial de la piel (sobre todo periorbitaria, dorso de manos y pies y zona supraclavicular) y de otros órganos como músculo estriado, músculo cardíaco (cardiomegalia), lengua (macroglosia), faringe o laringe (voz ronca). Otros signos clínicos son hipercolesterolemia, anemia generalmente mormocítica y normocrómica, aunque también puede ser macrocítica o microcítica, HTA (en 10-20 por ciento de los casos) y enlentecimiento de la fase de relajación de los reflejos osteotendinosos.

El coma mixedematoso es una urgencia vital rara que aparece en hipotiroidismos severos no tratados ante la concurrencia de algún factor precipitante como exposición al frío, infecciones, traumatismos, fármacos (sedantes, analgésicos, anestésicos, antidepresivos o amiodarona) o enfermedades agudas intecurrentes. Es más frecuente en ancianos y son datos clínicos cardinales disminución del nivel de conciencia (con o sin coma), hipotermia, bradicardia y elevación de la CPK. Otros datos clínicos son los ya referidos en el hipotiroidismo (aspecto físico, anemia, hiponatremia, hipercolesterolemia,...). El diagnóstico de confirmación se obtiene con la determinación de hormonas tiroideas, aunque si la sospecha clínica es elevada, no debe esperarse a los resultados de los niveles hormonales para iniciar un tratamiento agresivo en una unidad de vigilancia intensiva dada la elevada mortalidad (50-80 por ciento).

Diagnóstico

El diagnostico de hipotiroidismo se basa en la sospecha clínica y el apropiado uso de los dos test hormonales necesarios: TSH y T4 libre. La determinación de T4 libre se prefiere a la de T4 total, ya que no se influencia por los niveles de proteínas transportadoras. La T3 tampoco se utiliza para el diagnóstico, ya que puede estar disminuida en ancianos y en diversas enfermedades no tiroideas, pudiendo ser en cambio normal en el hipotiroidismo hasta que este es muy severo.

La existencia de una TSH normal excluye el diagnóstico de hipotiroidismo, salvo los infrecuentes casos de hipotiroidismo central o resistencia periférica, por lo que si las sospecha clínica es elevada habrá que realizar también una determinación de T4 libre.

En la figura 3 se muestran los resultados hormonales en las diversas formas de hipotiroidismo. Ante un valor de TSH elevada con T4 libre normal, se precisa realizar una segunda determinación de TSH para confirmar el diagnóstico de hipotiroidismo primario subclínico. Cuando la TSH está elevada con T4 libre baja es diagnóstico de hipotiroidismo primario clínico, salvo los raros casos de TSH biologicamente inactiva. Si la TSH está baja o normal con T4 libre disminuida estamos ante un hipotiroidismo central o bien ante la toma de ciertos fármacos como glucocorticoides, fenitoina o amio-darona o el "síndrome del enfermo eutiroideo". Este último se puede producir con cualquier enfermedad no tiroidea y parece ser una adaptación del organismo ante una situación de estrés, pudiéndo-se manifestar por alteraciones hormonales tiroideas

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de diversa magnitud, en función de la severidad de la enfermedad. El patrón de alteración más frecuente el descenso de T3 sérica con aumento de la T3 reversa (rT3) con TSH y T4 libre normal (Síndrome de la T3 baja), pero en algunos casos sobre todo en paciente críticamente enfermo puede cursar con T4 total y libre descendidas, estando la TSH normal o discretamente descendida. No está indicado el tratamiento con hormonas tiroideas. La distinción entre hipotiroidismo central, S. del enfermo eutiroideo y fármacos se hará teniendo en cuenta el contexto clínico, la existencia de datos que sugieran enfermedad hipofisaria o hipotalámica y los niveles de hormonas tiroideas en el seguimiento. No es útil en este sentido la realización de un test de TRH.

En cuanto al diagnóstico etiológico del hipotiroidismo, es útil la determinación de anticuerpos antitiroideos (antitiroglobulina y antiperoxidasa) en los casos de hipotiroidismo primario, los cuales tienen además un valor predictivo de progresión de la disfunción tiroidea en los hipotiroidismos primarios subclínicos. Otras pruebas que pueden ser de utilidad especialmente si sospechamos la existencia de una disgenésia tiroidea serán la ecografía o gammagrafía tiroidea; en caso de sospecha de dishormogénesis tiroidea el test de descarga del perclorato; ioduría de 24 horas ante sospecha de hipotiroidismo inducido por yodo,... En cuanto al hipotiroidismo central será necesario realizar una prueba de imágen craneal (RMN) y determinaciones hormonales hipofisarias, no resultando generalmente útil el test de TRH para diferenciar de forma fiable entre el hipotiroidismo secundario y terciario.

Tratamiento

El tratamiento del hipotiroidismo clínico se basa en la administración de hormonas tiroideas para normalizar la función tiroidea. Existen diversos preparados sintéticos disponibles: de T3, de T4 y mezclas de T4 y T3 (4/1). De ellas, las más ampliamente utilizadas, son los preparados de levoti-

roxina (T4) que están indicados en todas las formas de hipotiroidismo. Los preparados de T3 no son recomendables debido a su farmacocinética con una corta vida media y marcadas fluctuaciones en sus niveles séricos, estando de nuevo en debate el uso de preparados con mezclas de T4 y T3, los cuales para algunos autores mejorarían más las funciones neuropsicológicas que los preparados aislados de T4.

La dosis inicial sustitutiva de levotiroxina en el adulto menor de 60 años y sin cardiopatía o enfermedad pulmonar es de 1.6-1.8 mcg/Kg de peso ideal/día; mientras que en mayores de 60 años o con cardiopatía la dosis de inicio es de 25-50 mcg/día, realizándose posteriormente ajustes de dosis cada 4-8 semanas en función de los resultados hormonales hasta su normalización, siendo en este sentido el objetivo terapéutico en el hipotiroidismo primario la normalización de los niveles de TSH; y en el hipotiroidismo central la normalización de los niveles de T4 libre. Una vez conseguida la normalización se recomienda reevaluación semestral o anual.

Es preciso aclarar que en el hipotirodismo central es necesario realizar una evaluación de la función hipofiso-adrenal previa al inicio del tratamiento con hormonas tiroideas, debiéndose iniciar tratamiento corticoideo si esta es deficiente antes de iniciar el tratamiento con levotiroxina.

En los niños, las dosis sustitutivas de hormonas tiroideas son mayores que en los adultos, por su mayor aclaramiento y varían en función de la edad.

Los efectos secundarios del tratamiento con hormonas tiroideas son los derivados del exceso de dosificación y son, fundamentalmente, riesgo de arritmias cardíacas (sobre todo en cardiopatas) y de osteoporosis (sobre todo mujeres postmenopausicas).

Si existe un fracaso de tratamiento se debe pensar en falta de cumplimiento del mismo por el paciente, en circunstancias o fármacos que aumentan las necesidades de hormonas tiroideas y más raramente en una resistencia periférica a hormonas tiroideas. Diversas situaciones y fármacos pueden modificar las necesidades de hormonas tiroideas:

Descenso de las necesidades:

– Ancianos

– Andrógenos

Aumento de las necesidades:

– Embarazo (incremento medio del 50 por ciento).

– Malabsorción.

– Fármacos que reducen la absorción de L-T4:

  Sulfato ferroso, hidróxido de aluminio, sucralfato, resinas, carbonato cálcico,..

– Fármacos que aumentan el aclaramiento de L-T4:

–   Rifampicina, fenitoina, carbamacepina.

– Fármacos que reducen la conversión de T4 a T3:

–   Amiodarona, corticoides.

– Fármacos que actúan por mecanismo desconocido:

–   Sertralina, lovastatina.

Situaciones especiales

Hipotiroidismo subclínico

No existe acuerdo en la necesidad de tratamiento sustitutivo en el hipotiroidismo subclínico. En general, se recomienda tratamiento ante la existencia de alguna de estas circunstancias: bocio, niveles séricos de TSH >10 mU/L, presencia de anticuerpos antitiroideos positivos a titulos altos y en niños o gestación.

Coma mixedematoso

En cuanto al tratamiento del coma mixedematoso, además de las medidas generales de soporte, se basa en la administración intravenosa de hormonas tiroideas (levotiroxina intravenosa o bien tratamiento combinado de L-T4 y T3) e hidrocortisona intravenosa.

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