Avances en el manejo
de la patología urológica.
Evaluación
del paciente con hiperplasia prostática benigna
Introducción
La Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP) representa el tumor
benigno más común en varones de más de 50 años y su incidencia se incrementa con la
edad. Los datos epidemiológicos actuales permiten estimar una incidencia del 85 por
ciento de HBP histológica y del 50 por ciento de HBP sintomática. Este proceso
degenerativo de la próstata básicamente consiste en el incremento del tamaño de la
glándula prostática, de etiología no cancerígena, caracterizado histológicamente por
un proceso hiperplásico que interesa a los elementos epiteliales y del músculo liso, con
un crecimiento exagerado de tejido conjuntivo. En la práctica, la HPB origina un aumento
de presión con obstrucción gradual sobre la uretra que produce una dificultad para la
micción por la mayor resistencia al flujo de salida de la orina. Sin embargo no se ha
demostrado correlación alguna entre el tamaño de la glándula, la severidad de los
síntomas y el mayor o menor grado de obstrucción, lo que condiciona que la expresividad
clínica de la enfermedad sea variable y que no posea necesariamente un carácter
evolutivo.
La aparición de fármacos eficaces en el tratamiento de esta
enfermedad y su fácil manejo farmacológico en cuanto a la seguridad de los mismos ha
hecho que progresivamente esté disminuyendo el número de intervenciones quirúrgicas
para controlar los síntomas ocasionados por el crecimiento de la próstata.
Secuencia diagnóstica
Anamnesis
Dada la inespecificidad de los síntomas, que en conjunto, se
denominan con el término prostatismo o síndrome prostático, se ha establecido, algo
arbitrariamente, una división de los mismos en obstructivos e irritativos. Obstructivos
serían la pérdida de fuerza del chorro miccional, la necesidad de realizar prensa
abdominal para iniciar la micción, la sensación de evacuación vesical incompleta, la
estranguria o micción entrecortada y el goteo postmiccional prolongado. Se considera-
rían, en cambio, irritativos la polaquiuria, la nicturia, la
urgencia miccional, la incontinencia ocasionada por dicha urgencia y la disuria.
Al realizar la anamnesis se deberían consignar:
1. Antecedentes de procesos neurológicos (parkinson,
esclerosis múltiple, accidente cerebrovascular, lesiones medulares, neuropatía
diabética, lesiones de nervios periféricos).
2. Intervenciones quirúrgicas sobre el área pélvica con
posible daño de la inervación vesical.
3. Antecedentes de urolitiasis.
4. Hematuria sugestiva de proceso intrínseco vesical
causante de sintomatología irritativa.
5. Infeciones urinarias recurrentes.
6. Entre los fármacos, se reseñará la toma de diuréticos,
antagonistas del calcio, antidepresivos tricíclicos y anticolinérgicos que pueden
influenciar la dinámica miccional.
La gravedad de los síntomas de prostatismo varía
significativamente de un paciente a otro en función de la intensidad de los mismos y de
la repercusión que pueden ocasionar dificultando la vida laboral o de relación social.
En un intento de evaluar lo más objetivamente posible síntomas subjetivos, se han
elaborado diversos cuestionarios. En 1991 la Organización Mundial de la Salud adoptó
como estándar internacional un cuestionario de 7 preguntas con una puntuación de 0 a 5
para cada síntoma, que se ha denominado Baremo Internacional de Síntomas Prostáticos o
International Prostatic Symptom Score (I-PSS) que se completa con una pregunta sobre la
repercusión negativa de esta situación en la calidad de vida (Indice de Calidad de Vida
(ICV) puntuada de 0 a 6.
Esta cuantificación sintomática pretende servir de apoyo en
la valoración objetiva de la severidad sintomática y, también, para intentar medir la
respuesta a diferentes tipos de farmacoterapia o la mejoría experimentada tras la
cirugía.
Exploración física
El tacto rectal (TR) sigue siendo la exploración
imprescindible en el paciente con síntomas de prostatismo para la estimación del volumen
prostático y consistencia de la glándula. La sensibilidad del TR en el diagnóstico de
carcinoma prostático alcanza un 33 por ciento. Debemos recordar que no existe
correlación entre el volumen prostático y la clínica del paciente o la repercusión
sobre la dinámica miccional.
Exploraciones complementarias
Análisis de orina
Destinada a la evaluación de la presencia de microhematuria
o leucocituria y bacteriuria se realiza análisis de orina mediante tira reactiva o
exámen microscópico del sedimento urinario.
Valoración de la función renal
Se determina la creatinina sérica. Un 10 por ciento de los
pacientes con prostatismo presentan algún grado de insuficiencia renal en su evaluación
inicial. El deterioro de función renal incrementa la morbi-mortalidad postoperatoria. La
presencia de insuficiencia renal obliga a descartar la existencia de hidronefrosis
secundaria a hiperpresión vesical como consecuencia de uropatía obstructiva
infravesical.
Antígeno prostático específico (PSA)
El PSA es una glicoproteína producida por las células
epiteliales de la glándula prostática. El límite superior del valor de referencia
normal se considera en la mayor parte de las determinaciones 4 ng /ml. Su presencia en el
plasma sérico dependerá de la cantidad de tejido epitelial prostático además de la
posible presencia de células cancerígenas. Otras entidades pueden condicionar una
elevación significativa de las cifras de PSA.
Prostatitis
Infección urinaria
Retención crónica
Sondaje o instrumentación transuretral
Biopsia prostática
La repercusión del tacto rectal sobre una posible elevación
de los valores del PSA ha sido objeto de diversos estudios, observándose finalmente que
un tacto simple no tiene un efecto clínicamente significativo sobre la concentración de
PSA en suero.
Porcentaje de riesgo de cáncer prostático usando conjuntamente
psa y tacto rectal |
PSA
<4 ng/ml PSA 4-10 ng/ml PSA >10 ng/ml |
| Tacto rectal negativo
9%
20%
31%
Tacto rectal positivo
17%
45%
77%
|
| Tomado de
Kirby RS, McConnell JD: Benign Prostatic Hyperplasia. Fast Facts. p 20 Heath Press.
Oxford. 1995 |
El tacto rectal y la determinación del PSA son las dos herramientas fundamentales
que existen para iniciar el estudio de la patología prostática. Su utilización
combinada aumenta el valor predictivo positivo en el cribado sistemático del cáncer
prostático hasta un 49 por ciento. Entre los 4 y 10 ng/ml el PSA tiene un índice de
sensibilidad y especificidad mediocres. Sólo a partir de 10 ng/ml se considera definida
una alta sospecha de cáncer.
La Conferencia de Consenso Internacional sobre HBP auspiciada
por la OMS en 1997 recomendó la determinación de PSA en pacientes sintomáticos con una
expectativa de vida superior a los 10 años en los que el diagnóstico de cáncer de
próstata, una vez establecido, conlleva la posibilidad de tratamiento curativo para
neoplasias confinadas a la glándula prostática.
La determinación de PSA estará indicada con arreglo a los
siguientes criterios:
* En varones sintomáticos menores de 70 años y con tacto
rectal sugestivo de próstata adenomatosa, se recomienda la determinación de PSA por la
posibilidad de tratamiento curativo para neoplasias confinadas a la glandula prostática.
* En varones sintomáticos menores de 70 años y con tacto
rectal sugestivo de próstata dura o irregular, se determinará PSA por la posibilidad de
tratamiento curativo para neoplasias confinadas a la glandula prostática.
* En varones sintomáticos mayores de 70 años y con tacto
rectal sugestivo de próstata adenomatosa, es opcional la determinación de PSA dada la
evidencia científica de no disminución de la mortalidad a pesar del tratamiento curativo
respecto a su grupo de edad, aunque éste es un criterio que debe ser individualizado en
función del paciente.
* En varones sintomáticos mayores de 70 años y con tacto
rectal sugestivo de próstata dura o irregular, se determinará PSA por la posibilidad de
tratamiento paliativo mediante terapia hormonal si existe progresión de los síntomas, ya
que ha demostrado mejorar la calidad de vida de estos pacientes.
Exploraciones de segunda línea
Ecografía
La ecografía abdominal permite valorar suficientemente el
tamaño prostático, el tracto urinario superior y el volumen urinario postmiccional.
Medición del tamaño prostático
Los datos ecográficos (transabdominales y transrectales)
permiten calcular con mayor precisión el tamaño de la próstata. Por otra parte, como ya
se ha mencionado, el tamaño de la próstata no se correlaciona con la severidad de los
síntomas, el grado de obstrucción urodinámica ni los resultados de los diferentes
tratamientos, por lo tanto la Conferencia de Consenso internacional sobre HPB, auspiciada
por la OMS en 1995, no recomendó la realización de ecografía transabdominal o
transrectal para determinar el tamaño, el volumen o la forma de la próstata en la
evaluación de todos los pacientes con síntomas de prostatismo, sino sólo en aquellos
que fueran a ser sometidos a procedimientos terapéuticos invasivos en los que esto
condicionara la elección del tipo de cirugía que se fuera a seguir.
Estudio del aparato urinario superior
La incidencia de hidronefrosis en el paciente con prostatismo
alcanza el 6,8-7,6 por ciento. De estos casos, 23-33 por ciento presentaban insuficiencia
renal (niveles elevados de creatinina en plasma). La ecografía en busca de hidronefrosis
es de cuestionable importancia si la analítica no muestra signos de insuficiencia renal
(prevalencia de alrededor del 5 por ciento de cualquier grado de hidronefrosis sin
insuficiencia renal asociada).
La incidencia de hallazgos significativos no es superior en
el aparato urinario de varones con HPB si se compara con controles del mismo sexo y edad.
Los episodios previos de infección urinaria, hematuria o sintomatología irritativa
intensa constituyen indicación de estudio de imagen de la vía urinaria.
Volumen de orina residual postmiccional
La orina residual postmiccional es el volumen de líquido que
queda en la vejiga inmediatamente después de acabar la micción. Cerca de un 78 por
ciento de varones normales registra volúmenes inferiores a 5 ml, y el 100 por ciento
volúmenes menores de 12 ml. Aunque el sondaje vesical se considera el método de
medición más exacto, no está exento de problemas técnicos y de posibles
complicaciones, por eso generalmente se opta por la ecografía como método menos invasivo
para el paciente. La determinación del VRP se asocia a una variabilidad intraindividual
significativa al repetir la prueba en los mismos sujetos, lo que limita su utilidad
clínica, así mismo no existe un paralelismo entre el VRP y otros síntomas o signos del
prostatismo. Sin embargo, el registro de un VRP considerable puede pronosticar un índice
de fracaso terapéutico ligeramente más alto si se opta por instaurar una actitud
expectante.
De lo previamente expuesto se deduce que la ecografía debe
constituir una prueba diagnóstica opcional en la evaluación de los pacientes con
prostatismo.
Flujometría
Parece existir una cierta discordancia entre las
recomendaciones de la 4th International Consultation on BPH de 1997 y las pautas
preconizadas por la AHCPR americana respecto al valor de esta prueba. La primera de estas
dos reuniones de expertos aconseja la medición de las características del flujo urinario
en la valoración diagnóstica inicial y durante o después del tratamiento para evaluar
la respuesta al mismo, mientras que la segunda considera que este registro flujométrico
es una prueba opcional. Aún teniendo la ventaja de ser una prueba no invasiva que permite
cuantificar la fuerza y duración del chorro miccional, esta prueba está sometida a
importantes variaciones intraindividuales, pudiendo no reproducir las características
reales de la micción del paciente debido a la artificiosidad de la misma. Además, un
registro de flujo patológico es independiente de la causa que lo provoca, pudiendo
deberse no sólo a obsrucción prostática sino también a una posible estenosis uretral o
incluso a una hipocontractilidad del músculo detrusor vesical entre otras causas.
Básicamente, con un volumen mínimo de 150 ml de orina se estima que un flujo máximo (Q
max) menor de 12 ml/s sería patológico y un Qmax > 15 ml/s suele ser considerado
normal si se excluye la situación de micción con presión elevada del detrusor, lo que
denota la inespecificidad de esta prueba.
Cistomanometría y Test
presión/flujo
Ambas pruebas, incluídas dentro de la denominación de
"estudio urodinámico", son invasivas ya que requieren la cateterización
uretral para introducir en vejiga electrodos de registro de presión que permitirán
evaluar los cambios en la presión vesical durante el llenado y durante el vaciado
vesical. Se consideran de carácter opcional en la evaluación de los pacientes con
prostatismo. Su indicación se reduciría a la sospecha de la presencia de alteración
neurógena o funcional de la vejiga (historia clínica o exploración física sugerentes
de enfermedad neurológica, antecedentes de traumatismo o cirugía pélvica, diabetes mal
controlada con posible neuropatía periférica, ...).
Tratamiento actual de la hipertrofia benigna de
próstata
El desarrollo de tratamientos médicos para la HBP se ha
basado en la hipótesis de que las manifestaciones clínicas de la misma son secundarias a
la obstrucción vesical atribuida a un doble mecanismo: mecánico por el aumento de
volumen de la glándula a expensas fundamentalmente de las zonas transicional y
periuretral y dinámico, secundario al tono del componente muscular liso prostático
mediado por el sistema nervioso autónomo
Conducta expectante
Es frecuente encontrar una cierta fluctuación de los
síntomas en un mismo paciente, lo que indefectiblemente debe ser tenido en cuenta a la
hora de interpretar los resultados de un tratamiento concreto. Estos hechos son debidos a
la variable historia natural de la enfermedad y al efecto placebo que acompaña a
cualquier tratamiento. Por todo ello parece justificable la conducta expectante en los
casos de pacientes con síntomas leves y en pacientes más sintomáticos pero en los que
sus síntomas no repercuten negativamente sobre su calidad de vida habitual.
Tratamiento farmacológico
La intervención quirúrgica es todavía el tratamiento más
resolutivo, permitiendo la resección transuretral del adenoma o su completa enucleación
en las intervenciones por vía abierta. Sin embargo el tratamiento farmacológico se
justifica en los pacientes con síntomas moderados e incluso severos si no existen otras
patologías acompañantes como consecuencia de la obstrucción infravesical que sean
indicación estricta de cirugía.
Alfa-bloqueantes
La próstata consiste principalmente en dos tipos de tejido:
tejido glandular y fibras de músculo liso. Los alfa-bloqueantes actúan bloqueando los
receptores alfa-1 en las fibras musculares del cuello vesical y el tejido prostático
induciendo, como resultado, una relajación del músculo liso con el consiguiente descenso
de la resistencia al flujo urinario a dicho nivel sin afectar negativamente la
contractilidad del detrusor.
Posología de los alfa-bloqueantes en el tratamiento de hbp |
| Bloqueantes Alfa-1 de
acción corta (2 comp/día) Alfuzosina
Retard 1 comp de 5 mg/12 h
Prazosin
1 comp de 2 mg/12 h
Bloqueantes Alfa-1 de acción
prolongada (1 comp/día)
a) con dosificación progresiva:
Terazosina: días 1º a 3º
1/2 comp de 2 mg
días 4º a 15º:
1 comp d 2 mg
días 16º y en adelante: 1 comp de 5 mg
b) con dosificación uniforme:
Tamsulosina:
1 comp de 0,4 mg/día
Doxazosina Neo
1 comp de 4 mg/día |
BASES
FARMACOLÓGICAS DE LOS TRATAMIENTOS DE HBP
EVALUADOS FRENTE A PLACEBO |
| Inhibidores de la
5-alfa reductasa
Alfa 1-bloqueantes |
| Fármaco
Posología
Fármaco
Posología |
| Finasteride Una vez / día
Prazosin
2 veces / día Alfuzosina
2 veces / día
Doxazosina
Una vez / día
Terazosina
Una vez / día
Tamsulosina Una vez / día |
Tiempo
para alcanzar máxima efectividad
6 meses
2 - 4 semanas |
Mecanismo
de acción
Reducción del volumen prostático
Relajación
del tono muscular prostático
Alivio de la obstrucción
Alivio de la obstrucción |
Efectos
colaterales
Impotencia (3-5%)
Mareos, hipotensión postural (2-5%)
Disminución de libido (3-4%)
Astenia (4%)
Disminución eyaculado (2%)
Somnolencia (2%) |
| Si
aparecen estos efectos secundarios con repercusión subjetivamente importante, se
procederá a disminuir la dosis y, si persiste la intolerancia, será obligado suspender
el tratamiento pautado, cambiando de grupo farmacológico. |
Los alfa-bloqueantes selectivos han demostrado ser fármacos
capaces de conseguir un incremento en la tasa de flujo urinario y mejorar los síntomas en
alrededor del 60 por ciento de los pacientes con HBP sintomática, efecto que se suele
alcanzar en 2-3 semanas. En estudios abiertos de más de 4 años de duración, las mejoras
observadas en las puntuaciones de los síntomas y en los valores de flujo urinario durante
el periodo inicial de tratamiento se han mantenido a largo plazo. También los
alfa-bloqueantes son reconocidos como tratamiento de primera elección en la
hipertensión, y por esto pueden tener un valor particular en un 25-40 por ciento de
pacientes con HPB que asocian hipertensión esencial. En los pacientes normotensos solo
producen cambios mínimos, clínicamente no significativos, en la presión sanguínea.
Algunos pacientes pueden experimentar efectos colaterales,
tales como dolores de cabeza, cansancio, vértigo o hipotensión postural. Estos efectos,
que ocurren el el 10-15 por ciento de los pacientes, suelen desaparecer manteniendo la
posología inicial aunque también, ocasionalmente, pueden llevar al abandono del
tratamiento.
Aunque la respuesta terapéutica que ofrecen los
alfa-bloqueantes es rápida y dosis dependiente, actualmente no hay pruebas de que
prevengan la progresión de HPB o el desarrollo de las complicaciones de ésta, ni que
reduzcan de modo definitivo la necesidad de un tratamiento quirúrgico posterior. Se ha
estimado que el tratamiento con alfa-bloqueantes fracasará dentro de los primeros 5 años
en un 13-39 por ciento de los pacientes.
Inhibidores de la 5-alfa reductasa
Actualmente el único fármaco introducido en España con
este mecanismo de acción es el finasteride a dosis de 5 mg/día. Esta sustancia actúa
inhibiendo la enzima que convierte la testosterona en su metabolito activo, la
dihidrotestosterona (DHT). De este modo se piensa que la deprivación hormonal inducida a
nivel de los receptores de la próstata podría inhibir el crecimiento prostático y así
revertir la hiperplasia. Por ello, su uso estaría indicado en aquellos pacientes con
diagnóstico de HBP de mayor tamaño o que presenten valor de PSA en el límite alto de la
normalidad.
De hecho, en aquellos casos que han seguido este tratamiento
durante un año se objetiva una disminución del PSA a la mitad de su valor real, lo que
debe ser analizado con precaución, ya que de este modo los valores de PSA en los hombres
tratados con finasteride se pueden duplicar y seguir estando aparentemente dentro del
rango de normalidad obstaculizando una sospecha de cáncer si no se ha realizado una
determinación de PSA previa a instaurar el tratamiento y se desconoce ese dato.
Los principales efectos adversos asociados son la reducción
de la libido y la disfunción eréctil, cada uno de los cuales ocurre en el 3-5 por ciento
de los pacientes. Dichos efectos parecen ser reversibles al interrumpir el tratamiento.
Este tratamiento debe ser seguido durante 6 meses para lograr
una mejoría sintomática y efectividad objetivable en los parámetros urodinámicos.
Recientemente, un ensayo randomizado, denominado Estudio PLESS, realizado durante 4 años
ha demostrado una reducción mayor del 50 por ciento de la incidencia de retención aguda
de orina o de la necesidad de cirugía en los hombres tratados con finasteride.
Tratamiento combinado
La idea de un posible efecto sinérgico entre
alfa-bloqueantes y finasteride, debido a su diferente mecanismo de acción, ha sido
postulada como una hipótesis de trabajo en el control farmacológico de la HPB. Esto ha
sido evaluado en varios estudios randomizados controlados con placebo. Sin embargo, los
resultados no parecen haber cumplido las expectativas iniciales.
Fitoterapia
Diversas guías de manejo de la HPB incluyen varios extractos
de plantas comercializados bajo la denominación común de fitoterapia. Poco utilizados en
los Estados Unidos su uso es bastante amplio en Europa. En nuestro país están
comercializados los extractos de las siguientes plantas:
Pygeum africanum
Serenoa repens
No se conoce su mecanismo exacto de acción, aunque se han
barajado algunas hipótresis como:
Antiinflamatorios e inhibidores de la síntesis de
prostaglandinas
Modificadores de las globulinas transportadoras de
hormonas sexuales
Hipocolesterolemiantes
Citotóxicos directos sobre la HPB
El uso de estas medicaciones podría estar justificado por la
baja frecuencia de efectos secundarios y su bajo coste, pudiendo tener un papel en los
casos de HBP sintomática no complicada.
Indicaciones de tratamiento quirúrgico
Entre un 10 y un 25 por ciento de los varones que desarrollan
HBP histológica requerirán cirugía para la resolución de su clínica. Las indicaciones
estrictas de cirugía son complicaciones más o menos severas de la uropatía obstructiva
infravesical determinada por la HBP, e incluyen:
Retención aguda de orina (RAO) con indicación de
cateterismo uretral permanente.
Litiasis vesical
Infecciones urinarias de repetición por residuo
postmiccional persistente
Hematuria iterativa de causa prostática
Repercusión en el tracto urinario superior
Baremo internacional de sintomatología prostática (ipss) |
Menos de Menos de Alrededor
de Más de
Ninguna 1 vez cada la mitad
la mitad la mitad
Casi
5 veces de las veces de las veces de las veces
siempre |
1. Durante el mes pasado
¿cuántas veces ha tenido
la sensación de no vaciar 0
1
2
3
4
5
totalmente después de
acabar de orinar? |
2. Durante el mes pasado
¿cuántas veces ha tenido
que orinar antes de las 2h 0
1
2
3
4
5
de haber realizado la
última micción? |
3. Durante el mes pasado
¿cuántas veces
ha tenido
0
1
2
3
4
5
un chorro
débil? |
6. Durante el mes pasado
¿cuántas veces ha tenido
que esforzarse o apretar 0
1
2
3
4
5
para comenzar a orinar? |
7. Durante el mes pasado
¿cuántas veces ha tenido que
orinar por la noche desde que 0
1
2
3
4
5
se fue a dormir hasta que se
o más
levantó por la mañana? |
| Puntuación
Total IPSS |
| Sumario
|