Avances en el manejo
de la patología urológica.
D
isfunción eréctil
Incidencia.
Epidemiología
La disfunción eréctil se define como la incapacidad
persistente para alcanzar y mantener una erección con rigidez suficiente como para
permitir la penetración. El estudio epidemiológico más importante dirigido a determinar
la prevalencia de disfunción fue el Massachussets Male Aging Study (MMAS) llevado a cabo
sobre un total de 1.990 varones entre 40 y 70 años. La prevalencia de disfunción
eréctil de cualquier grado fue del 52 por ciento. Todos los estudios realizados reconocen
el incremento de prevalencia con la edad. Una vez ajustados para la edad los otros
factores de riesgo reconocidos han sido: la cardiopatia isquémica, HTA, diabetes,
administración de ciertos fármacos y los índices de ansiedad-depresión, así como el
hábito tabáquico en aquellos pacientes con enfermedad cardiaca e HTA.
Recuerdo fisiológico de la erección
La erección es una respuesta fisiológica en la que
participan mecanismos neurovasculares y endocrinos.
El control de la erección refleja tiene lugar en el centro
parasimpático sacro (S2-S4) de la médula espinal. Mientras que rinencéfalo, núcleos
talámicos y estructuras límbicas se han implicado en la generación y procesamiento de
estímulos psicógenos erectógenos. A su vez el hipotálamo mantiene conexiones nerviosas
con el centro simpático toraco-lumbar (T11-L2) y con el centro parasimpático sacro que
facilitan o inhiben la erección refleja.
La erección ocurre cuando las terminaciones nerviosas y el
endotelio liberan sustancias que relajan el músculo liso del pene. La dilatación de las
arterias aumenta el flujo sanguíneo y la presión de perfusión a los espacios lacunares.
La relajación del músculo liso trabecular dilata los espacios lacunares. La presión
arterial sistémica que se trasmite a través de las arterias peneanas hace que las
paredes trabeculares se expandan contra la túnica albugínea. El drenaje de los cuerpos
cavernosos se verifica a partir de los espacios lacunares periféricos subalbugíneos a
través de un plexo de vénulas que a su vez drena en las venas emisarias que atraviesan
la túnica albugínea. El mecanismo corporo-veno-oclusivo recae fundamentalmente a nivel
de las vénulas subalbugíneas.
La detumescencia peneana ocurre con la contracción del
músculo liso peneano. La contracción de las arterias peneanas disminuye el flujo
sanguíneo a los cuerpos cavernosos. La contracción del músculo trabecular colapsa los
espacios lacunares ocasionando la descomprensión de las vénulas de drenaje volviendo el
pene al estado de flaccidez.
La regulación por el sistema nervioso de la erección está
mediada por la liberación de neurotrasmisores. La dopamina a nivel del área preóptica
medial y núcleo paraventricular del hipotálamo induce erección. La serotonina en
función del subtipo de receptor al que se une a nivel central o medular potencia o inhibe
la erección. La acetilcolina liberada periféricamente por las terminaciones nerviosas
parasimpáticas inhibe la liberación de noradrenalina de los terminales simpáticos. Así
mismo estimula la liberación de óxido nítrico en las células endoteliales y nervios
parasimpáticos de los cuerpos cavernosos induciendo erección. La noradrenalina liberada
en las terminaciones nerviosas simpáticas es responsable de la detumescencia y del
mantenimiento del pene en estado fláccido al inducir la contracción del músculo liso
cavernoso y arterias cavernosas.
En la relajación del músculo liso de los cuerpos cavernosos
participa un mecanismo No adrenérgico-No colinérgico mediado por el óxido nítrico que
es capaz de estimular la enzima guanilato-ciclasa localizada en el citoplasma de la
célula muscular lisa del tejido cavernoso como resultado de lo cual aumenta la síntesis
del mensajero guanosin monofosfato cíclico (GMPc) que pone en marcha una cascada de
acontecimientos intracelulares que tienen como resultado final la relajación del músculo
liso cavernoso que inicia la erección. La hidrólisis del GMPc depende de la acción de
las enzimas fosfodiesterasas (PDE). En el cuerpo cavernoso la isoenzima predominante es la
tipo 5.
La prostaglandina E1 actúa activando la enzima adenilciclasa
que estimula la producción de adenilmonofosfato cíclico (AMPc) segundo mensajero para la
relajación del músculo liso.
El polipéptido intestinal vasoactivo (VIP) actúa a través
de un mecanismo mediado por GMPc induciendo erección.
Clasificación
Se han propuesto múltiples clasificaciones de la disfunción
eréctil. La aproximación diagnóstica será multidisciplinaria. En muchos casos, los
pacientes con impotencia presentan un origen inicialmente orgánico al que posteriormente
se puede sumar un componente psico-afectivo y un sentimiento de miedo al fracaso que
potencian y agravan la disfunción.
Etiología
Factores de riesgo vascular
HTA
DM
Tabaco
Dislipemias
Arteriosclerosis
Enfermedades neurológicas
Polineuritis alcohólica
Polineuritis diabética
Patología medular
Endocrinopatías
DM
Hipogonadismo
Hiperprolactinemia
Insuficiencia renal crónica
Insuficiencia hepática
Patología peneana
Radioterapia pelviana
Enfermedad de La Peyronie
Cirugía peneana o uretral
Traumatismo peneano
Traumatismos pelvianos y perineales
Fracturas de pelvis
Rotura de uretra membranosa
Fármacos
Fenotiazidas
Opiaceos
Antiandrógenos
Esteroides anabolizantes
Espironolactona
Psicotropos
Beta-bloqueantes
Tiazidas
Evaluación diagnóstica
La evaluación diagnóstica de un paciente con disfunción
eréctil debe ser individualizada. Los objetivos del diagnóstico serán identificar las
causas médicas y psicosexuales, determinar el grado de disfunción y su posibilidad de
reversión así como determinar el grado de motivación del paciente y las expectativas de
tratamiento del paciente y su pareja.
La secuencia diagnóstica propone una aproximación en dos
niveles que dependerá de la edad del paciente, su estado de salud y las expectativas de
tratamiento.
El primer nivel está constituido por una detallada historia
médica y psico-sexual del paciente, exploración física y determinaciones analíticas y
hormonales básicas. En este punto se procede a discutir con el paciente las opciones
terapéuticas y en función de las mismas el deseo del paciente de progresar en el
diagnóstico mediante la realización de tests de segundo nivel, representados por la
evaluación psicológica, el test de tumescencia nocturna y la evaluación neurológica,
arterial y del componente veno-corporo-oclusivo.
Secuencia diagnóstica
Historia clínica
La historia clínica es el método diagnóstico más
importante que orientará la realización de otros tests diagnósticos.
La realización de una historia sexual debe dirigirse a
establecer la naturaleza del problema sexual determinando si se trata de un déficit de la
erección, eyaculación, líbido u orgasmo. Si el paciente presenta una erección anormal
debemos establecer si el paciente presenta impotencia o no, es decir, si tiene capacidad
para lograr la penetración y mantener la erección hasta la eyaculación.
El descenso de la líbido orienta sobre la existencia de
desórdenes endocrinos o psico-sociales.
Interrogaremos al paciente respecto al momento de comienzo de
la disfunción y su evolución. La calidad de la erección se determina en términos de
máxima rigidez, capacidad de mantener la erección y la presencia de erección en
situaciones especiales, fundamentalmente durante la noche y en la mañana. El retraso en
el establecimiento de la rigidez orienta hacia una impotencia de origen arterial. Así
como la duración disminuida sugiere un mecanismo corporo-veno-oclusivo.
La presencia de erecciones mantenidas y con buena rigidez
durante el sueño indica un correcto funcionamiento orgánico y sugiere una impotencia de
causa psicológica.
El dolor o incurvación del pene en rigidez orienta hacia la
presencia de enfermedad de Le Peironie.
El interrogatorio continuará con el establecimiento de los
antecedentes médicos y quirúrgicos que pueden ocasionar disfunción.
Exploración física
La exploración física pondrá de manifiesto el desarrollo
de los caracteres sexuales secundarios, presencia de ginecomastia y estigmas de
endocrinopatías. La exploración genital debe incluir el pene para descartar la presencia
de placas de induración, contenido escrotal, focalizándose en el tamaño y consistencia
testicular (unos testículos pequeños y con consistencia disminuida pueden ser signo de
hipogonadismo), y próstata.
La exploración neurológica incluirá la sensibilidad
peno-escrotal, el reflejo bulbocavernoso y los reflejos ano-bulbares, escrotales y
cremastéricos.
En la exploración vascular procederemos a tomar la tensión
arterial, explorar los pulsos carotídeo, femoral, popliteo, tibial y pedio, así como la
posibilidad de aneurisma abdominal y estigmas de insuficiencia arterial como pérdida de
vello, cambios de color y temperatura en piernas.
Determinaciones analíticas
Las determinaciones analíticas se dirigen a identificar
causas tratables o enfermedades sistémicas subyacentes no conocidas (insuficiencia renal
crónica, diabetes o anomalías endocrinas como hipogonadismo o hiperprolactinemia).
Realizaremos glucemia, creatinina, enzimas hepáticas y hemograma. El estudio lipídico
incluye colesterol total, HDL y LDL y triglicéridos. Solamente el 5-15 por ciento de los
pacientes son de origen endocrino y la determinación hormonal no es un exámen de rutina,
reservándose a aquellos pacientes con descenso de la líbido o estigmas de
endocrinopatía. La determinación hormonal inicial incluye testosterona libre matutina y
prolactina. Sólo si la testosterona libre es baja y la prolactina normal se realizará
determinación de FSH y LH.
Llegados a este punto se debe explicar al paciente las
opciones terapéuticas existentes y serán las expectativas del paciente junto con su edad
y estado de salud las que determinen la necesidad de progresar en el diagnóstico con el
objetivo de definir la etiología de la impotencia e instaurar un tratamiento específico,
o bien limitar las exploraciones diagnósticas iniciando un tratamiento inespecífico y no
invasivo.
Si la historia clínica sugiere un origen psicológico de la
impotencia se realizará un registro de tumescencia peneana nocturna. La demostración de
erecciones de intensidad y duración normal durante el sueño dirigirá a estos pacientes
para su evaluación psicológica.
El descenso de líbido junto con alteraciones de los niveles
de testosterona libre o prolactina obligará a la realización de determinaciones de FSH,
LH y hormonas tiroideas. El diagnóstico de una endocrinopatía permite su tratamiento
específico.
La historia sugerente de déficit neurológico (cirugía
peviana, lesión medular, enfermedad desmielinizante, diabetes) requiere una evaluación
neurológica para determinar la localización y extensión del déficit así como sus
posibles causas. La evaluación neurológica incluye la realización de potenciales
evocados somato-sensitivos, velocidad de conducción del nervio dorsal del pene y tibial
así como latencia del reflejo bulbo-cavernoso.
La existencia de factores de riesgo vascular obliga a la
realización del test de inyección intracavernosa de drogas vasoactivas. El fallo
repetido en la inducción de una erección con dosis progresivas o combinación de
fármacos (papaverina+PG E1+fentolamina) requiere la realización de un estudio vascular
detallado mediante fármaco-cavernosometría y cavernosografía dinámicas o bien
eco-doppler peneano. La insuficiencia arterial puede requeir finalmente la realización de
fármaco-arteriografía de arteria pudenda interna.
Alternativas terapéuticas
En la actualidad se dispone de múltiples enfoques
terapéuticos de la disfunción eréctil que incluyen:
Terapia psicosexual
Fármacos orales
Fármacos intrauretrales
Inyecciones intracavernosas
Dispositivos de vacio
Cirugía arterial o venosa
Prótesis peneanas
Tras la aparición reciente de fármacos de administración
oral y con eficacia demostrada, el tratamiento sistémico oral ha quedado establecido como
el tratamiento de primera línea.
Tratamiento oral
Drogas de acción periférica
Inhibidores de fosfodiesterasa. Sildenafilo
El sildenafilo es un inhibidor potente y selectivo de la
fosfodiesterasa (CPDE) tipo 5 responsable de la degradación de GMPc en el cuerpo
cavernoso, por tanto no tiene un efecto relajante directo sobre la fibra muscular lisa del
tejido cavernoso sino que potencia el efecto del óxido nítrico (NO) sobre este tejido.
La eficacia clínica descrita como mejoría en la capacidad
para obtener y mantener erección suficiente para conseguir relaciones sexuales
satisfactorias oscila en torno a un 70-90 por ciento.
Los estudios en subgrupos de población muestran una amplia
variación de la eficacia clínica en función de la etiología de la disfunción. Los
resultados mejores corresponden a pacientes con lesión medular (80 por ciento) o HTA (72
por ciento) mientras que la eficacia de sildenafilo disminuye en el paciente diabético
(57 por ciento) y aún más en el sometido a cirugía prostática radical (43 por ciento).
La elevada selectividad de sildenafilo con mínima actividad
sobre PDE 3 no ha puesto de relieve efecto inotropo o cronotropo de sildenafilo así como
tampoco se han demostrado alteraciones significativas sobre la situación hemodinámica o
trastornos hemorrágicos a pesar de su efecto antiagregante.
La incidencia de alteraciones visuales alcanza el 3 por
ciento y se debe a la fijación de sildenafilo a PDE 6 presente en la retina por lo que
este fármaco debe tomarse con precaución en pacientes con trastornos retinianos.
Otros efectos secundarios se producen también por la
selectividad no completa sobre PDE a otros niveles: vasodilatación responsable de
cefalea, flush, congestión nasal, hipotensión u ortostatismo. Los efectos secundarios
son, en general, leves y transitorios.
La incidencia de efectos adversos cardiovasculares fueron
similares a los de los grupos placebo en los estudios clínicos y la mayor parte de las
muertes se han producido en pacientes con riesgo cardiovascular o con contraindicación
formal para su uso.
La administración de sildenafilo está contraindicada en
pacientes que utilicen nitratos o donadores de óxido nítrico, dado que se potencia su
efecto hipotensor. Así mismo se contraindica su utilización en pacientes con angina a
pesar de tratamiento, angor inestable o infarto agudo de miocardio en los últimos 6
meses; insuficiencia cardiaca sintomática; hipotensión e HTA en tratamiento
multifarmacológico.
Agonistas dopaminérgicos. Clorhidrato de apomorfina
Apomorfina es un agonista dopaminérgico con afinidad por
receptores de dopamina tipo D1 y tipo D2 ejerciendo su efecto principal sobre receptores
tipo D2 en diversos núcleos del mesencéfalo e hipotálamo.
La eficacia clínica definida por la consecución de una
erección suficiente para permitir el coito oscila entre el 45-60 por ciento.
El acontecimiento adverso más significativo es el síncope
de origen vasovagal con una incidencia < 0,2 por ciento. El síncope suele precederse
de pródromos en forma de náuseas, vómitos, mareos, sudoración y palidez.
El uso de apomorfina está contraindicado en aquellas
situaciones en las que se desaconseja la actividad sexual: angina inestable, IAM reciente,
insuficiencia cardiaca grave o hipotensión.
Antagonistas alfa-adrenérgicos. Yohimbina
La tasa de respuesta a yohimbina es marginal, habiendo
demostrado cierta eficacia en pacientes con disfunción eréctil psicógena.
Agonistas serotoninérgicos
Trazodona es un antidepresivo con actividad serotoninérgica
y anti alfa-adrenérgica que ha mostrado mejoría de la función eréctil en estudios
clínicos aislados.
Fármacos transdérmicos e
intrauretrales
Como drogas de administración transdérmica se han empleado
nitroglecerina y monoxidil con resultados muy limitados. La administración transuretral
de PG E1 ha inducido erección suficiente para el coito en el 50 por ciento de los
pacientes incluidos en estudio.
Inyección intracavernosa
La autoinyección intracavernosa de fármacos vasoactivos
representó un gran avance en el tratamiento de la disfunción eréctil a comienzos de la
década de los 80. Actualmente, sin embargo, la administración intracavernosa y el
tratamiento intrauretral se consideran opciones de segunda o tercera línea en pacientes
que no responden al tratamiento inicial. PG E1 es la droga aislada más eficaz (70-80 por
ciento) y que ha presentado menor incidencia de efectos secundarios en forma de erección
prolongada, efectos sistémicos y fibrosis del tejido cavernoso.
Dispositivos de vacío
Su mecanismo de acción se basa en la ingurgitación de los
cuerpos cavernosos al crear vacío alrededor del pene. Este estado de ingurgitación se
mantiene por un anillo constrictor en la base del pene que impide el drenaje de la sangre
acumulada. Todas las causas de disfunción eréctil son indicación para el uso de estos
dispositivos si bien los peores resultados corresponden a aquellos pacientes con
insuficiencia arterial severa y escasa respuesta a la inyección intracavernosa.
Tratamiento quirúrgico
Cirugía vascular peneana
La cirugía vascular para la disfunción eréctil incluye las
técnicas de revascularización y aquéllas dirigidas a resolver un problema
corporo-veno-oclusivo.
Las indicaciones de la cirugía de revascularización, ya sea
primaria o tras el fallo de otras aproximaciones terapéuticas incluyen al paciente joven,
fundamentalmente con etiología traumática de su disfunción eréctil y con una
afectación localizada arterial puesta de manifiesto en la arteriografía selectiva
pudenda. Deben descartarse patologías sistémicas subyacentes (diabetes,
arteriorclerosis) y la disfunción corporo-veno-oclusiva severa.
El paciente con fallo del mecanismo corporo-veno-oclusivo
presentará erecciones de corta duración o incompletas con tratamiento intracavernoso
fallido tras múltiples intentos que incluyan múltiples drogas. La
fármaco-cavernosometria y fármaco-cavernosografía deben demostrar la insuficiencia
corporo-veno-oclusiva y el lugar de fuga. La tasa de éxitos oscila entre 40-50 por
ciento.
Prótesis peneanas
La implantación de una prótesis peneana debe constituir en
la mayoría de los casos, el último escalón terapéutico pues supone la destrucción del
tejido cavernoso. Sus indicaciones primarias son la impotencia arterial o veno-oclusiva
severas que no responden a tratamientos más conservadores con inyecciones intracavernosas
o la fibrosis extensa del tejido cavernoso (enfermedad de La Peyronie, secuelas de
priapismo).
| Sumario |