Avances en el manejo
de la patología urológica.
Infección
urinaria
Introducción
Las infecciones del tracto urinario (ITU) constituyen uno de
los motivos más frecuentes de consulta en Atención Primaria (AP). Su alta incidencia, el
carácter habitualmente leve y la imposibilidad en AP de demorar la instauración de
tratamiento hasta disponer del resultado del cultivo, implica que el abordaje de esta
entidad sea, en muchos casos, empírico. Ante la sospecha de ITU es, por tanto, preciso
que se disponga de un conocimiento actualizado de la flora patógena más común y su
sensibilidad antimicrobiana.
Consideraciones generales
Concepto
El término infección del tracto urinario (ITU) describe la
colonización de la orina y la infección de las distintas estructuras del tracto
urinario. El proceso infeccioso puede envolver el riñón, la pelvis renal, uréteres,
vejiga y uretra, así como estructuras adyacentes en el varón como próstata, epidídimo
o testículo.
Uropatógenos
Los microorganismo responsables con más frecuencia de las
ITU son bacterias gramnegativas pertenecientes a la familia de las Enterobacterias a la
cual pertenecen Escherichia coli, Klebsiella, Enterobacter o Proteus. Otras bacterias gram
negativas importantes en el desarrollo de ITU son Pseudomona aeruginosa y Acinetobacter;
por otro lado las bacterias grampositivas más frecuentemente aisladas son Staphylococcus
aureus y staphylococos coagulasa negativos incluido Staphylococcus saprophyticus así como
streptococcos del grupo B y enterococos. Por el contrario, los microorganismos que
colonizan comúnmente la uretra distal y piel de ambos sexos o la vagina en las mujeres,
como son Staphylococcus epidermidis, diphteroides, lactobacillus, Gardnerella vaginalis o
anaerobios estrictos sólo excepcionalmente ocasionan ITU. Candida y otros hongos se
adquieren habitualmente desde el intestino grueso por la acción selectiva del tratamiento
antimicrobiano.
Aunque el término uropatógeno se usa habitualmente para
describir los microorganismos expuestos anteriormente algunos autores prefieren reservar
el término para cepas concretas poseedoras de especiales propiedades de virulencia.
Patogénesis. Mecanismos defensa
huesped
Infección ascendente
La ruta más frecuente de infección es la ascendente tras la
colonización de la uretra. Para ocasionar una infección, los microorganismos
responsables no sólo necesitan colonizar la uretra sino adherirse al urotelio,
multiplicarse en la orina y finalmente ascender por los uréteres y alcanzar el riñón.
El primer paso requiere el reconocimiento y unión del
microorganismo a la célula del huésped. Este paso es muy específico y conlleva la
unión de una organela especializada en la superficie bacteriana a un componente
específico en la superficie celular. La superficie externa de la pared celular de la
bacteria presenta diferentes mecanismos de adhesión que facilitan la unión a las
células del urotelio. Uno de los factores de adhesión mejor estudiados es la denominada
fimbria tipo 1 o sensible a la manosa que le permite la unión al uromucoide. La fimbria
P, denominada así porque se une a sustancias del grupo sanguíneo P, reconoce receptores
con secuencias de oligosacaridos galactosa-galactosa de los glicolípidos. Estos factores
de adhesión no sólo determinan la unión a la superficie de las células uroteliales
sino que pueden estimular la respuesta inmunitaria.
Una vez que se ha producido la adhesión, comienza la
multiplicación bacteriana, proceso que depende de condiciones locales como temperatura,
pH y medio de crecimiento. Para completar el proceso de colonización la bacteria debe
alcanzar una masa crítica.
El tracto urinario posee poderosos mecanismos de defensa
frente a la invasión bacteriana. La adhesión bacteriana en las ITU es fundamentalmente
un fenómeno de unión a la mucosa. En la mujer, la presencia de estrógenos altera la
unión bacteriana. Los estrógenos estimulan el crecimiento y la proliferación de la
mucosa vaginal, así como estimula la producción de glucógeno en las células
epiteliales que proporciona las condiciones ideales para el crecimiento de lactobacillus
que inhibe la proliferación de enterobacterias en un ambiente con pH ácido.
Las defensas locales en el varón comienzan por las
condiciones mecánicas de longitud de la uretra y arrastre por el flujo miccional. Los
varones no circuncidados tienen una incidencia superior de ITU probablemente por la
adhesión de enterobacterias a la mucosa del prepucio mediada por fimbrias P y tipo 1. A
su vez la próstata secreta una proteína, el factor antibacteriano prostático con
capacidad antibacteriana demostrada.
La proteína de Tamm-Horsfall sintetizada y secretada por las
células epiteliales del túbulo renal distal posee en su estructura un receptor para las
fimbrias tipo 1 facilitando la eliminación de E. Coli. La actividad peristáltica del
uréter dificulta la adhesión bacteriana. Diversos uropatógenos poseen factores que
inhiben el peristaltismo.
ITU recurrente
La ITU recurrente puede ocurrir por el mismo o distinto
microorganismo. La persistencia de ITU se define como la presencia continuada del mismo
serotipo de E. Coli o el mismo microorganismo a pesar de su tratamiento adecuado. La
recidiva ocurre cuando reaparece la misma cepa de E. Coli o la misma especie microbiana
pronto tras su aparente erradicación de la orina. La reinfección es la colonización de
la orina por un nuevo serotipo de E. Coli o una nueva especie microbiana. El
microorganismo responsable puede ser erradicado de la orina pero persistir en la zona
peiuretral, próstata o heces y producir una recurrencia meses más tarde. Las ITU
recurrentes en la mujer son con más frecuencia reinfecciones por una nueva cepa. En el
varón la recurrencia suele corresponder a una recidiva desde un foco comúnmente
prostático.
Epidemiología
El riesgo de presentar bacteriuria y desarrollar ITU varían
con la edad y el sexo. Así en el sexo masculino las ITU tienden a ocurrir en las edades
extremas de la vida y en homosexuales, mientras que en el sexo femenino ocurren a lo largo
de toda la vida en una frecuencia creciente.
La frecuencia de ITU en la infancia oscila del 1-2 por ciento
siendo mucho más frecuente en varones, especialmente en aquéllos no circuncidados.
Después del primer año de vida la ITU se hace más frecuente en el sexo femenino. La
prevalencia de ITU en el periodo preescolar oscila en torno al 0.5 por ciento en el varón
y el 1.2 por ciento en la mujer, siendo frecuente en niñas en este periodo la bacteriuria
asintomática recurrente, alcanzando la frecuencia acumulada hasta el 5 por ciento. La
frecuencia de ITU en la población femenina adulta aumenta alcanzando el 1-3 por ciento,
siendo factores de riesgo para su desarrollo la frecuencia de coito y el empleo de
diversos métodos anticonceptivos. Durante el embarazo se detecta bacteriuria hasta en el
4-7 por ciento de las mujeres de las cuales un 20-30 por ciento desarrollaran
pielonefritis aguda.
La prevalencia, sin embargo, de ITU en el varón adulto es
baja, en torno al 0.1 por ciento hasta alcanzar la vejez, cuando se incrementa en
relación con las complicaciones derivadas de la hipertrofia prostática benigna (HBP). En
torno al 10 por ciento de los hombres y el 20 por ciento de las mujeres por encima de los
65 años presentan bacteriuria.
La prevalencia de ITU en el ambiente hospitalario alcanza un
40 por ciento, asociándose el 80 por ciento de las mismas a sondaje uretral y de un 5 a
un 10 por ciento a otras manipulaciones genitourinarias. Aproximadamente 1-4 por ciento de
los pacientes con ITU nosocomial desarrollan bacteriemia que se asocia a una tasa de
mortalidad entre el 13-30 por ciento convirtiendo la ITU en el primer origen de sepsis por
gramnegativos entre los pacientes hospitalizados.
Se ha asistido a modificaciones en los agentes etiológicos
responsables de las ITU tanto a nivel comunitario como nosocomial. Así, aunque
Escherichia coli continua siendo el uropatógeno más frecuente en la comunidad, se asiste
a un descenso en la prevalencia de Proteus mirabilis y a un aumento concomitante en los
aislamientos de Klebsiella spp y Enterobacter spp. De igual modo se asiste a un cambio en
el espectro de patógenos urinarios en el ambiente hospitalario, desciende el aislamiento
de Proteus mirabilis y aumenta el de Staphylococcus, mientras se mantienen estables
Klebsiella spp y Enterobacter spp. Reviste especial importancia el incremento en los
aislamientos a nivel comunitario de Enterocccus spp con un amplio espectro de resistencias
y que refleja el aumento de población susceptible representada por ancianos portadores de
catéteres urinarios o de infecciones adquiridas a nivel hospitalario y probablemente la
urilización de cefalosporinas en el tratamiento de las ITU a las que son uniformemente
resistentes.
Diagnóstico
Una vez constatados los signos y síntomas compatibles con
los cuadros de ITU, el estudio de la orina mediante observación al microscopio o tiras
reactivas de análisis rápido permite iniciar un tratamiento empírico en espera del
resultado confirmatorio del cultivo y correspondiente antibiograma. El concepto de
bacteriuria significativa se ha desarrollado para diferenciar el crecimiento de
microorganismos procedentes de la orina de aquellos contaminantes recolectados durante la
micción. Los pacientes con ITU tendrán habitualmente recuentos en el cultivo mayores o
iguales a 105 u.f.c./ml de microorganismos uropatógenos.
Evaluación y tratamiento de la mujer con ITU
Se estima que del 2-5 por ciento de las consultas de
atención primaria corresponden a ITU. La ITU en mujeres ocurren a lo largo de toda la
vida incrementándose su frecuencia con la edad, de forma que, considerando solo el medio
extrahospitalario, por encima del 20 por ciento de las mujeres desarrollaran un episodio
de ITU en algún momento de su vida, siendo en su mayor parte evaluadas y tratadas por el
médico de Atención Primaria.
El diagnóstico se establece fácilmente teniendo en
consideración la historia clínica y el examen de la orina que incluirá su evaluación
bioquímica para la detección de piuria y bacteriuria, el examen del sedimento y
finalmente su cultivo.
ITU baja no complicada
La paciente presentará el cortejo sintomático conocido como
síndrome miccional: dolor suprapubiano y miccional (disuria), frecuencia y urgencia.
Hasta el 40 por ciento presentan hematuria, la mayor parte de las veces microscópica.
La Escherichia coli es el responsable del 80 por ciento de
las ITU en este grupo de pacientes, y el Staphylococcus saprophyticus de aproximadamente
el 10 por ciento, siendo el resto de los casos producido por Proteus mirabilis, Klebsiella
y Enterococcus.
Se ha propuesto como factor responsable de la mayor
incidencia de ITU en el sexo femenino la menor longitud uretral. Existe una subpoblación
de mujeres con una susceptibilidad incrementada a desarrollar ITU. Aquellas mujeres que
desarrollan ITU recurrente muestran frecuentemente colonización del área genital y
periuretral por la misma enterobacteria responsable de ITU incluso en los periodos libres
de infección. Los únicos factores que han demostrado una clara asociación con el
desarrollo de ITU han sido el uso de métodos anticonceptivos de barrera asociados a
cremas espermicidas y el coito en la subpoblación femenina susceptible.
La ITU recurrente se define por la ocurrencia de 3 episodios
al año. La primera medida ha de ser establecer que la clínica en forma de síndrome
miccional realmente corresponde a una ITU para lo cual es imprescindible el cultivo
cuantitativo de muestras adecuadas de orina. Su manejo requerirá establecer medidas
profilácticas para evitar la recurrencia, una vez esterilizada la orina con el
tratamiento convencional, para ello hay que interrumpir la cadena de reinvasión sin
alterar el ecosistema de la flora intestinal y teniendo en cuenta que la flora bacteriana
genital es una defensa básica frente a la colonización por enterobacterias.
La evaluación urológica se reservará a aquellas pacientes
con ITU recurrente o aquéllas que presenten fiebre y dolor lumbar (pielonefritis aguda
clínica) o hematuria. La evaluación básica incluye la realización de radiografía
simple de abdomen y ecografía renal y vesical que permitirán descartar la existencia de
litiasis y dilatación del tracto urinario. Si ambas son normales y no existe hematuria en
ausencia de un episodio confirmado de ITU, no se requiere otra evaluación.
Pielonefritis aguda no complicada
El término pielonefritis aguda bacteriana (PNA) describe un
síndrome clínico consistente en fiebre, escalofríos, dolor lumbar y sensibilidad en el
ángulo costo-vertebral que puede precederse o acompañarse de síndrome miccional. El
sedimento urinario mostrará habitualmente piuria y bacteriuria. El recuento leucocitario
en el hemograma estará elevado a expensas de neutrófilos. Así mismo estarán aumentadas
la velocidad de sedimentación y la proteina C reactiva, lo que se ha utilizado para su
distinción de la ITU baja no complicada. No existe alteración de la función renal a no
ser que el paciente sea monorreno o presente alteraciones urológicas estructurales o
funcionales. El cultivo de orina será positivo en prácticamente todos los casos con
recuentos > de 104 u.f.c./ml. Los hemocultivos son positivos hasta en el 20 por ciento
de los pacientes. Es obligado completar la evaluación del paciente mediante la
realización de radiografía simple de abdomen y ecografía renal y vesical que
permitirán descartar la presencia de litiasis, dilatación de la vía o complicaciones
focales como absceso renal o perirrenal. Otras exploraciones radiológicas como urografía
intravenosa (UIV), renograma isotópico o tomografía axial computerizada (TAC) se
reservarán para las formas complicadas de infección o en caso de dificultad en el
diagnóstico.
La Escherichia coli es el microorganismo más frecuentemente
encontrado, en el 85 por ciento de los casos, seguido de otras enterobacterias como
Proteus mirabilis, Klebsiella y Enterobacter. También pueden ocasionar PNA bacterias
Grampositivas como Enterococcus o Staphylococcus saprophyticus. En el medio hospitalario
pueden aislarse aerobios Gramnegativos con resistencia antibiótica como Pseudomonas
aeruginosa. En raras ocasiones son hongos, generalmente especies de candida, las
responsables de PNA fundamentalmente en pacientes diabéticos, portadores de catéteres
permanentes o pacientes que han sufrido instrumentación reciente.
ITU en el embarazo
La prevalencia de bacteriuria asintomática durante el
embarazo oscila entre el 5 y el 10 por ciento. La mayoría de las mujeres adquieren la
bacteriuria antes del embarazo. Los microorganismos responsables son los uropatógenos
comúnmente aislados predominando Escherichia coli con una frecuencia del 65-80 por
ciento, seguido de otras enterobacterias gramne-
gativas, Staphylococcus saprophyticus y enterococcus.
Entre el 25 y el 30 por ciento de los casos de bacteriuria
asintomática en el embarazo evolucionará a una infección sintomática. La PNA se asocia
a morbilidad y mortalidad maternas y fetales, fundamentalmente parto pretérmino y bajo
peso neonatal. La erradicación de la bacteriuria ha demostrado disminuir la frecuencia de
estas complicaciones.
Los factores que predisponen a la mujer con bacteriuria al
desarrollo de PNA del embarazo se relaciona con los cambios anatómicos y fisiológicos
del tracto urinario a lo largo de la gestación. La dilatación ureteropiélica comienza a
partir de la 7ª semana y progresa gradualmente hasta llegar a término. La dilatación
ureteral predominante en el lado derecho, alcanza el nivel del anillo pélvico y es
secundaria tanto a un factor mecánico del útero en crecimiento como a un factor hormonal
dependiente de la progesterona que provoca la relajación del músculo liso ureteral y
vesical. La vejiga es desplazada anterior y superiormente, aumenta progresivamente su
capacidad y se incrementa el volumen residual. El flujo renal y la filtración glomerular
se incrementan y aumenta el tamaño renal. Así mismo los estrógenos parecen incrementar
la incidencia de bacteriuria. Polaquiuria y urgencia son referidas habitualmente por la
mujer embarazada aún en ausencia de ITU.
La prevalencia de bacteriuria en el embarazo y su
trascendencia hace obligada su detección sistemática para lo cual debe realizarse
cultivo de orina en el primer trimestre del embarazo como prueba de elección, pues el
examen bioquímico mediante tira reactiva y el examen microscópico de bacteriuria y
leucocituria presentan tasas inaceptables de sensibilidad. Sólo la tinción de Gram
constituye una alternativa aceptable con una sensibilidad del 90 por ciento y una
especificidad del 80 por ciento.
La evaluación radiológica mediante ecografía está
recomendada en la paciente con PNA. La indicación fundamental para profundizar en la
evaluación radiológica es la paciente con PNA que no responde al tratamiento por que
precise ser resuelta habitualmente con derivación temporal (doble J) o excepcionalmente
con cirugía. La UIV con placa simple y a los 15 minutos suele ser suficiente. Si ésta no
basta se repetirá una nueva radiografía a los 60 minutos.
Tratamiento
La mayor parte de las ITU no complicadas afectan a mujeres
sanas. El tratamiento se dirigirá contra los microorganismos más comunes: Escherichia
coli y Staphylococcus saprophyticus. La selección del fármaco se basará en la
probabilidad de que el microorganismo responsable sea susceptible, presente una adecuada
absorción oral, alcance concentraciones adecuadas en la orina, otras consideraciones
serán la toxicidad y el coste económico. Son elecciones adecuadas el trimetroprim sólo
o asociado a sulfametoxazol, la nitrofurantoina, quinolonas y betalactámicos. Las nuevas
fluorquinolonas son efectivas frente a enterobacterias y Pseudomona aeruginosa. La
actividad frente a estafilococos, Enterococcus faecalis y Pseudomona es frecuentemente
transitoria por la rápida emergencia de cepas resistentes. La susceptibilidad de
Staphylococcus saprophyticus es limitada.
La resistencia es un problema importante para el uso de
antibióticos betalactámicos. Aproximadamente el 30 por ciento de las cepas de E. coli
presentan resistencia a ampicilina y amoxicilina. Aunque las cefalosporinas de 2ª y 3ª
generación orales son activas frente a bacilos Gramnegativos suponen un elevado coste
económico no justificado.
Se ha llegado al consenso de que el tratamiento de 3 días es
superior a la pauta monodosis y tan efectivo como el tratamiento convencional de 7 días.
La pauta monodosis se asocia a cifras más bajas de curación y mayor frecuencia de
recidivas.
Idealmente deberíamos confirmar la desaparición del
microorganismo mediante la realización de un cultivo 7 a 10 días tras completar el
tratamiento.
El manejo de la ITU recurrente puede ser difícil. La mayor
parte de las recurrencias en esta población corresponden a reinfecciones por nuevas cepas
de E. coli o una especie distinta. La aproximación inicial es el tratamiento de cada
episodio de ITU previa toma de cultivo que permita la confirmación microbiológica de
ITU. Una subpoblación de mujeres desarrollan episodios de ITU con una frecuencia
inaceptable habiéndose desarrollado para su tratamiento dos pautas de profilaxis cuyo
objetivo es disminuir la frecuencia de colonización; la primera establece la
dosificación profiláctica en relación con el coito; mientras la segunda consiste en la
administración diaria de una dosis subterapéutica de un antibiótico adecuado durante un
periodo mínimo de 6 meses. Las drogas de elección son trimetroprim sólo o asociado a
sulfametoxazol, nitrofurantoina, fluorquinolonas y cefalexina. El
trimetroprim-sulfametoxazol añade al efecto bactericida urinario el efecto sobre la flora
aerobia Gramnegativa del intestino y la alta concentración y difusión del trimetroprim
en el fluido vaginal. Nitrofurantoina no produce alteración de la flora intestinal,
interfiriendo con la fase inicial de la infección. Las fluorquinolonas actúan sobre los
Gramnegativos de las floras periuretral y fecal.
El tratamiento inicial de la PNA no complicada es empírico,
siendo adecuada la combinación de un aminoglucósido y otro fármaco bactericida. Otras
posibilidades terapéuticas son las fluorquinolonas o la amoxicilina y ácido
clavulánico. No se recomienda el uso inicial de aminopenicilinas aisladas (amoxicilina,
ampicilina) y cotrimoxazol debido a la alta incidencia de resistencias primarias.
El tratamiento parenteral se cambia a la vía oral en el
momento que el paciente lo tolera y el antibiograma está disponible.
La hospitalización no es obligada si no existe afectación
del estado general, la tolerancia digestiva es buena, la repercusión analítica es escasa
y el seguimiento ambulatorio es factible. La persistencia de la fiebre y la
sintomatología debe hacer pensar en la existencia de resistencias debiendo esperar hasta
disponer del antibiograma o en el desarrollo de complicaciones locales (absceso renal o
perirrenal) que requieran evaluación radiológica complementaria más allá de la
ecografía obligada en la evolución del paciente con PNA.
En el tratamiento de la ITU durante el embarazo se
recomiendan pautas de 7 a 10 días, pues los índices de curación con monodosis son
inadecuados. Los fármacos más utilizados son amoxicilina, nitrofurantoína, cefalexina y
amoxicilina-clavulánico. Están contraindicados durante el embarazo: trimetroprim,
inhibidor de la síntesis de ácido fólico y contraindicado durante el primer trimestre;
tetraciclinas que producen pigmentación de los dientes y displasia e inhibición del
crecimiento óseo en el feto y quinolonas que inhiben la síntesis de ácidos nucléicos
tienen un efecto citotóxico. La nitrofurantoina puede producir anemia hemolítica en
pacientes con déficit de 6-fosfato-deshidrogenasa.
La PNA se tratará inicialmente con la combinación
ampicilina o cefalosporinas y un aminoglucósido. El tratamiento se prolongará 2 semanas.
Evaluación y tratamiento de la ITU en el varón
La ITU es mucho menos frecuente en el varón que en la mujer.
Debe considerarse en principio una infección complicada con las connotaciones de
diagnóstico y tratamiento que ello conlleva. La ITU en el varón se expresará
conformando un cuadro clínico de prostatitis, epididimitis, cistitis o PNA. Aunque los
recuentos en el cultivo en el seno de una ITU suelen ser > 105 u.f.c./ml se
consideraran positivos en el paciente sintomático recuentos >104 u.f.c./ml. La ITU
recurrente en el varón suele ser el resultado de recidivas procedentes de un foco
prostático que intermitentemente colonizan la vejiga.
Formas clínicas específicas de ITU en el varón
Epididimitis aguda
Se definen como un proceso inflamatorio del epidídimo que,
en ocasiones, puede extenderse al testículo. Se observan fundamentalmente en el hombre
adulto y sólo de forma ocasional en niños de edad prepuberal, en éste último caso
debemos sospechar la existencia de anomalías estructurales o funcionales del tracto
urinario. Desde el punto de vista microbiológico se deben considerar 2 grupos de
pacientes. Aquéllos menores de 35 años y sexualmente activos que presentan un mecanismo
infectivo de trasmisión sexual siendo, Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae los
responsables más frecuentes. Por otro lado consideraremos el grupo de pacientes niños,
adultos mayores de 35 años y población homosexual en los que los microorganismos
responsables serán E. coli y enterobacterias.
Prostatitis aguda
El cuadro clínico se caracteriza por la aparición de fiebre
alta con escalofríos, mialgias y afectación del estado general que acompañan a dolor
hipogástrico y perineal irradiado a pene así como dolor rectal y lumbar bajo. El
paciente presenta intenso síndrome miccional y puede complicarse con dificultad miccional
que puede ocasionar retención aguda de orina. El diagnóstico es fundamentalmente
clínico, no recomendándose la realización de un tacto rectal por el riesgo de provocar
bacteriemia. El examen de orina mostrará piuria y bacteriuria y el cultivo será positivo
para E. coli en el 80 por ciento de los casos, seguido de Proteus, Pseudomona y
Enterococcus.
El reconocimiento de este cuadro es fundamental pues su
rápida respuesta al tratamiento antibiótico ocasiona que se establezcan pautas
inadecuadamente cortas con la posibilidad de mantener focos de prostatitis crónica origen
de ITU recurrente.
Prostatitis crónica
La prostatitis crónica es la forma más frecuente de ITU en
el varón adulto entre la 2ª y la 4ª décadas de la vida. El sistema tradicional de
clasificación identifica 3 formas de prostatitis crónica: prostatitis crónica
bacteriana (PCB), prostatitis crónica abacteriana (PCA) y prostatodinia (PD). La
presentación clínica es común. Los síntomas son episódicos y fluctuantes,
consistentes en dolor genitourinario y síntomas variables de irritación y obstrucción
al orinar. Los datos de la exploración física son variables y no pueden utilizarse para
sostener un diagnóstico de prostatitis crónica. El diagnóstico y categorización de la
PC es el cultivo fraccionado de Meares y Stamey. Consiste en la obtención por separado de
las fracciones inicial y media de la orina, tras lo cual se realiza un masaje prostático,
recogiéndose su secreción y una muestra de orina postmasaje.
Tratamiento
La ITU en el varón debe considerarse complicada y adaptar el
tratamiento a este concepto.
Epididimitis
Debemos recordar la existencia de dos poblaciones desde el
punto de vista microbiológico. La primera está representada por varones menores de 35
años sexualmente activos con un mecanismo infectivo de trasmisión sexual y en los que
consideramos como agentes etiológicos Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorreae. El
tratamiento de primera línea será la combinación de ceftriaxona 250 mg i.m. en
monodosis y doxiciclina 100 mg/12 horas v.o. durante 7 días. Un regimen alternativo es
ofloxacino 400 mg/12 horas v.o. 7 días. La segunda población incluye varones mayores de
35 años, niños y homosexuales en los que los microorganismos responsables son
enterobacterias que responderán a regímenes terapéuticos con fluorquinolonas,
cotrimoxazol, cefalosporinas, un aminoglucósido asociado a ampicilina o monobactanes
durante un tiempo mínimo de dos semanas.
Prostatitis aguda
Inicialmente se utilizará un antibiótico activo frente a
bacilos Gramnegativos. El fenómeno inflamatorio elimina el efecto barrera de la membrana
lipoepitelial prostática que en condiciones normales sólo permite la difusión
intraprostática de fármacos liposolubles. Los antibióticos de elección serán
aminoglucósidos, quinolonas, cefalosporinas de 3ª generación y monobactanes. La
duración del tratamiento se prolongará 4 semanas.
Diagnóstico y tratamiento de la ITU en la infancia
La ITU en la infancia es una entidad frecuente y asociada con
una elevada morbilidad. Como ha sido previamente expuesto en otras secciones de este
texto, la prevalencia de ITU en el neonato oscila entre el 1 y el 2 por ciento siendo más
frecuente en el varón que en la mujer. Asimismo, distintos estudios muestran una
incidencia incrementada de ITU en el varón no circuncidado aunque este hecho no parece
suficiente para sustentar la recomendación general de proceder a la sistemática
circuncisión neonatal. Tras el primer año de vida, la ITU se hace más frecuente en el
sexo femenino y entre los 5 a 18 años la prevalencia en niñas alcanza el 1.2 por ciento
frente al 0.03 por ciento en niños. Estudios epidemiológicos extensos han demostrado la
escasa asociación de ITU en la mujer con anomalías del tracto urinario, por el contrario
todo varón que desarrolla una ITU se someterá sistemáticamente a una valoración
radiológica.
Al igual que en la población adulta los microorganismos más
frecuentemente aislados son las enterobacterias Gramnega-
tivas, ocupando el primer lugar Escherichia coli seguida de
Klebsiella, Proteus o Enterobacter. Son también una causa frecuente de ITU los cocos
Grampositivos aerobios como enterococcus y en los neonatos Streptococcus del grupo B. Así
mismo se debe considerar en este grupo de edad el desarrollo de ITU por cepas de
Haemophylus que requieren medios de cultivo especiales y que pueden detectarse en la
tinción de Gram de la muestra.
Diversos factores pueden influir en la susceptibilidad de un
niño a la ITU. La edad inferior a 1 año es uno de los factores de riesgo por la
inmadurez del sistema inmunitario. La presencia de colonización periuretral, más elevada
en los primeros meses de vida es otro y coincide con la tasa más alta de desarrollo de
ITU, decayendo posteriormente la colonización por bacterias aerobias de forma
significativa sustituidas en la mujer por Lactobacillus, Corynebacterium spp,
staphylococcus coagulasa negativos y una amplia variedad de anaerobios.
Hasta un 6 por ciento de los niños con ITU desarrollan
fibrosis renal tras un primer episodio y por encima del 50 por ciento de los casos
presentan fibrosis progresiva del parénquima renal a pesar de un tratamiento correcto. El
desarrollo de fibrosis renal es más frecuente por debajo del 2° año de vida.
Los síntomas de ITU en niños pueden ser difíciles de
discernir. Por debajo de los 2 años predominan síntomas inespecíficos con fiebre,
irritabilidad, dificultad en la alimentación, vómitos, diarrea o letargo que requieren
un elevado índice de sospecha de tal forma que actualmente el cultivo de orina forma
parte de la evaluación sistemática del síndrome febril en el lactante. El niño mayor
puede referir síntomas como disuria, dolor suprapubiano o presentar nuevos problemas con
la continencia una vez adquirida ésta.
Puede ser difícil la obtención de una muestra de orina
adecuada para su examen. Las bolsas colectoras adheridas al periné se contaminan
fácilmente y obligan a su cambio frecuente hasta la obtención de la muestra. El sondaje
uretral puede ser una alternativa pero muchos autores consideran de elección la
realización de una punción-aspiración suprapúbica en la que cualquier crecimiento
identificable en el cultivo se ha de considerar significativo. Debido al riesgo de
contaminación de las muestras no obtenidas mediante aspiración suprapúbica el recuento
de colonias requerido para el diagnóstico de ITU ha sido motivo de controversia.
Tradicionalmente se han considerado significativos aislamientos superiores a 105 u.f.c./ml
en las muestras recogidas mediante bolsa o micción espontánea y mayor de 5x104 u.f.c./ml
en las muestras obtenidas por sondaje. Recuentos inferiores pueden ser considerados
significativos cuando son repetidamente aislados en el niño sintomático. Debemos
considerar la necesidad de realizar tinción de Gram. de la muestra de orina para poner de
manifiesto la infección por Haemophylus spp en niños con piuria en el sedimento y
cultivos estériles pues requieren medios de cultivo especiales.
La evaluación radiológica es obligada en varones de
cualquier edad y en mujeres antes del periodo preescolar. La anomalía más frecuente el
reflujo vesico-ureteral. El estudio incluirá inicialmente la realización de una
ecografía renal y vesical y una cistouretrografía miccional seriada (CUMS)
fluoroscópica tan pronto como la orina se vuelva estéril tras el tratamiento del
episodio de ITU. Otras técnicas que pueden requerirse son la UIV y la gammagrafía
isotópica renal (DMSA) que presenta una elevada sensibilidad y especificidad para la
detección y seguimiento evolutivo de la fibrosis renal.
Tratamiento
El diagnóstico y tratamiento precoces son esenciales para
minimizar la morbilidad. La necesidad de tratamiento ambulatorio u hospitalario de una ITU
depende de la edad del niño y de la intensidad de la enfermedad. En el niño
hospitalizado el tratamiento se puede comenzar con la combinación de ampicilina o una
cefalosporina de 3ª generación con un aminoglucósido. El tratamiento parenteral se
mantiene hasta que el paciente está afebril y se recibe el antibiograma. El tratamiento
se prolongará entre 7 y 14 días. Comúnmente se utilizará profilaxis antibiótica hasta
la realización de la evaluación radiológica completa. Los regímenes orales utilizan
amoxicilina sola o asociada a ácido clavulánico, cefalosporinas,
trimetroprim-sulfametoxazol y nitrofurantoina que es, así mismo, adecuada para la
profilaxis.
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