Diagnostico precoz y tratamiento
del cáncer ginecológico
Cáncer
de endometrio
Introducción
El adenocarcinoma
de endometrio representa el 90-95 por ciento de los cánceres
del cuerpo uterino, el restante 5-10 por ciento está formado
por otros tumores, que básicamente son: el sarcoma de útero,
los tumores trofoblásticos gestacionales (corioepitelioma) y
los tumores metastásicos.
Su importancia radica en :
1 Incidencia. En
nuestro medio, después del cáncer de mama es el mas frecuente
del territorio ginecológico.
2 Enferma de riesgo (Obesidad, intolerancia a la glucosa, uso prolongado
de estrógenos, menopausia tardía etc. como veremos mas
adelante)
3 Histogénesis (cada vez más conocida)
4 Diagnóstico precoz. (en los últimos años se empieza
a publicar el test de gestágenos en postmenopáusicas como
screening en pacientes de riesgo).
Concepto
Tumor maligno del
cuerpo uterino derivado a partir del endometrio que tiende a crecer
hacia la luz o invadiendo la pared.
Frecuencia
En nuestro medio,
después del cáncer de mama es el mas habitual del territorio
ginecológico. Su incidencia oscila entre 10-15 nuevos casos por
100.000 mujeres y año, con una tasa de mortalidad de 3 por 100.000
mujeres. La incidencia en EEUU es de 22 nuevos casos por cada 100.000
mujeres y año, en Europa de 14, y en nuestra Área Sanitaria
de Alcalá de Henares, de 11.
En la actualidad,
(aunque depende de la localización geográfica) en occidente
la relación cáncer de endometrio/cérvix es de 1/2.
Esta inversión se explica por tres factores:
1-Disminución
del cáncer de cérvix invasor, gracias al diagnóstico
precoz eficaz.
2-Aumento del número
de casos diagnosticados del carcinoma de endometrio, gracias a una mejor
educación sanitaria de la población, que acude mas al
médico; y por otro lado una mejor formación médica,
sabiendo que las metrorragias antes de tratarlas de forma empírica
es necesario disponer de estudio anatomo-patológico. Por otro
lado, la esperanza de vida actualmente es mayor y por tanto hay un mayor
período postmenopáusico, y por otro lado, existe un aumento
del uso de estrógenos exógenos en la menopausia, sin embargo
la tasa de mortalidad por esta causa no ha aumentado (2,3/100.000 mujeres),
es decir que aunque ha aumentado la frecuencia real, lo que no ha crecido
es la tasa de mortalidad por esta causa.
Histogénesis
y anatomía patológica
La secuencia de
evolución biológica vendría a ser de forma resumida:
A) Endometrio proliferativo,
que al no ser debidamente contrarrestado por los progestágenos
pasaría a:
B) Endometrio proliferativo hiperplásico.
C) Hiperplasia glandular ligera (simple).
D) Hiperplasia glandular moderada (quística), que dejándola
evolucionar espontáneamente entre el 0,1 y el 1 por ciento pasaría
a adenocarcinoma.
E) Hiperplasia glandular intensa (antigua adenomatosa). Es una lesión
premaligna
- Sin atipias. Un 25 por ciento se convertiría en adenocarcinoma
- Con atipias. Un 50 por ciento o mas evolucionará a adenocarcinoma.
Macroscópicamente el adenocarcinoma de endometrio se presenta
bajo dos formas:
1. Difusa. Es la mas común, supone el 75 por ciento de los casos.
2. Circunscrita o focal. Supone el 25 por ciento de los casos.
Microscópicamente distinguimos tres grados:
- Grado 1 (G1). Es bien diferenciado y supone el 60 por ciento de los
casos.
- Grado 2 (G2). Moderadamente diferenciado, supone el 25 por ciento.
- Grado 3 (G3). Indiferenciado. Supone el 15 por ciento.
Finalmente, siguiendo los criterios de la FIGO, reseñar la existencia
de subvariedades histológicas:
1. Adenoacantoma (15 por ciento). Entre las glándulas aparecen
elementos de metaplasia escamosa benigna.
2. Carcinoma adenoescamoso (5 por ciento). Elementos de metaplasia escamosa
maligna.
3. Adenocarcinoma seroso-papilar (5 por ciento). En las luces glandulares
aparecen ramificaciones arborescentes.
4. Carcinoma de células claras (3 por ciento). Presencia de células
de citoplasma amplio conteniendo glucógeno, existiendo múltiples
vacuolas.
Propagación
A) Extensión
directa.
1- Miometrio: Serosa: Cavidad peritoneal
2- Trompas: Ovarios: Cavidad peritoneal
3- Cérvix: Vagina.
B) Vía linfática.
En teoría solo puede dar metástasis linfática cuando
invade la pared uterina en al menos 1/3 de miometrio.
1 Localización en fondo y cara posterior: Ováricos: G
Paraaórticos
2.Localización yuxtacervical: Parametriales: Obturadores: Ilíacos:
Paraaórticos
3- Localización en cara anterior: G Inguinales y femorales.
Hemos de recordar que la afectación linfática es mayor
conforme progresan los estadios, sobre todo en los casos de afectación
de endocérvix y cuando mayor es la infiltración miometrial,
y cuanto mas indiferenciado es el tumor.
C) Vía hemática, siendo el pulmón el lugar mas
frecuente (vía cava) y posteriormente, hígado, huesos,
cerebro...
Clasificación
anatomo-clínica (Figo-2000)
(La clasificación
es postquirúrgica)
Estadio I: (Intracuerpo). Tumor limitado al cuerpo uterino.
a) Sólo mucosa
endometrial.
b) Invasión hasta la mitad de miometrio.
c) Invasión mayor de la mitad de miometrio.
Estadio II: (Intraútero). Existe afectación del cuerpo
mas cérvix).
a) Sólo mucosa-glándulas.
b) Estroma.
Estadio III: (Extra-útero). Diseminación fuera del útero.
a) Invasión de serosa y/o anejos y/o lavado peritoneal positivo.
b) Metástasis vaginal.
c) Metástasis pélvicas y/o ganglios pélvicos o
paraaórticos.
Estadio IV: Extensión a distancia o afectación de mucosa
vesical y/o rectal.
a) Afectación de la mucosa vesical y/o rectal.
b) Metástasis a distancia incluidas las intraabdominales y/o
los ganglios inguinales.
Además, cada estadio llevará su grado de diferenciación
celular (G1: bien diferenciado, G2: moderado, G3: indiferenciado).
Diagnóstico
El cáncer
de endometrio se suele diagnosticar en estadios precoces, gracias a
que presenta como dato clínico temprano la metrorragia.
1.Anamnesis:
1.a. La primera pregunta que hemos de formularnos es: ¿Se trata
de una paciente de riesgo?. Para ello hemos de recordar los factores
epidemiológicos asociados al carcinoma de endometrio, entre los
que tenemos:
-Edad: 50-60 años.
El 75 por ciento de los casos acontece en mayores de 50 años,
el 20 por ciento entre los 40-50 y un 5 por ciento por debajo de los
40 años.
-Estado civil: Mas
frecuente en solteras.
-Raza. País.
Estrato social: Más frecuente en blancas, países desarrollados
y estratos sociales más elevados.
-Tendencia familiar:
Alrededor del 20 por ciento de los casos tienen antecedentes familiares
de adenocarcinomas.
-Fertilidad y Paridad:
Más frecuente en nulíparas e infértiles y sobre
todo en aquellas que presentan ciclos anovulatorios espontáneos
mantenidos en el tiempo. Es como si el influjo cíclico de la
progesterona protegiese del riesgo.
-Hipertensión,
obesidad y diabetes se asocian a un mayor riesgo.
-Menopausia tardía
(sobre todo después de los 52 años).
-Estado de hiperestronismo:
A) Endógeno,
por aumento de producción (tumor ovárico funcionante,
ovario poliquístico), Por disminución de aclaramiento
de los estrógenos (insuficiencia hepática...) o por un
aumento en la tasa de conversión y sobre todo a nivel de grasa
periférica, convirtiendo andrógenos como la androstendiona
en estrona.
B) Exógeno,
a través de la administración de estrógenos en
la postmenopausia sin gestágenos asociados. Recordar en este
apartado que el uso de contraceptivos orales combinados reducen el riesgo
de adenocarcinoma de endometrio.
-Tamoxifeno. Estamos
asistiendo a la incorporación de unos fármacos denominados
"SERM", es decir, moduladores selectivos de la respuesta de
los receptores estrogénicos que tienen como peculiaridad el producir
una acción antagonista en un órgano diana para los estrógenos
y otra agonista en otro órgano diana. El tamoxifeno es el primero
que se ha incorporado a la clínica para el tratamiento del cáncer
de mama por su acción inhibidora de la multiplicación
celular, pero se comporta como un estrógeno en el endometrio,
el hueso y el metabolismo lipídico. A partir de la publicación
de Killackey y cols. en 1985 han aparecido muchos trabajos que señalan
un aumento de cáncer de endometrio en las pacientes con cáncer
de mama tratadas con tamoxifeno. Cuando aparece un cáncer suele
tener las mismas características que los observados en las mujeres
tratadas con estrógenos: son muy diferenciados, poco agresivos
y su porcentaje de curaciones, alto.
-Patología
endometrial previa (Hiperplasia, pólipo endometrial).
-Presencia de otras
neoplasias. Suele existir cierta asociación con el carcinoma
de mama (riesgo relativo de 4,1), de cérvix (R R de 5,1) y colon
(R R de 5,9).
Los factores de riesgo descrito corresponden al adenocarcinoma de endometrio
clásico, al que Borkman en 1981 denominó tipo I, sin embargo
existe un tipo II que se da en mujeres sin exceso estrogénico,
sin los factores de riesgo clásicos y cuya evolución es
mas desfavorable y su pronóstico peor.
1.b. Síntomas de consulta. Los tres datos clínicos fundamentales
son:
1.b.1. Metrorragia.
Es el más importante, y se presenta en el 85 por ciento de los
casos. En líneas generales tenemos que introducir en nuestra
mente que "toda metrorragia postmenopáusica mientras no
se demuestre lo contrario es un adenocarcinoma".
En la mujer premenopáusica
puede aparecer con otros trastornos menstruales como hipermenorrea,
e incluso spotting.
1.b.2. Leucorrea
(5 por ciento - agua de lavar carne), otras veces fétida e incluso
purulenta con piometra subyacente.
1.b.3. Dolor. Suele
ser un síntoma raro (1 por ciento), bien por distensión
uterina, por contracciones para expulsión de material o bien
por infiltración neoplásica.
Además de
estos tres, existirían un grupo heterogéneo derivado del
grado de invasión vecina y extensión a distancia, a parte
de los síntomas generales finales de todo proceso oncológico
(Las 4 A) Astenia, Anorexia, Adelgazamiento y Anemia.
2. Exploración:
2.a) Visualización
con espéculo. Comprobamos que el sangrado viene de cavidad, y
si existe afectación en cérvix o vagina.
2.b) Tacto bimanual.
Tamaño y características de útero y anejos.
2.c) Tacto rectal.
Valora fundamentalmente la invasión parametrial.
3. Pruebas complementarias:
3.a) Estudio anatomo-patológico
(es la prueba diagnóstica fundamental y definitiva). Se puede
obtener la muestra mediante:
-Legrado fraccionado (bajo anestesia). Es decir primero endocérvix
y segundo cavidad endometrial. (Tiene una precisión del 95 por
ciento)
-Microlegrado ambulatorio
o biopsia de endometrio (para pacientes más jóvenes).
Se realizan en la propia consulta y pueden practicarse con la microlegra
rígida o con cánulas flexibles que tienen un diámetro
externo de 3 mm y con un sistema de vacío de baja intensidad.
- Histeroscopia
y biopsia dirigida. La histeroscopia ha aportado un importante progreso
en el diagnóstico temprano del carcinoma de endometrio. En la
perimenopausia no es infrecuente encontrar adenocarcinomas focales,
muy localizados, que de no visualizarse para dirigir la pinza de biopsia
pudieran pasar desapercibidos, incluso durante un legrado convencional.
Otra gran aportación de la histeroscopia es la ayuda en el diagnóstico
loco-regional y concretamente en la invasión del cérvix
(microcolpohisteroscopia).
3.b) Otras pruebas.
Son generalmente de diagnóstico por imagen, que aunque algunas
nos dan sospechas diagnósticas de peso (ecografía, TAC
o RMN), van dirigidas sobre todo, a realizar un estudio loco-regional
y de extensión del cáncer de endometrio. Entre las principales
tenemos
3.b.1. Ecografía.
Es recomendable utilizar una sonda transvaginal de alta frecuencia.
La ultrasonografía nos es útil en dos vertientes:
a) Como método
de sospecha diagnóstica. Efectivamente, el primer signo de sospecha
de patología endometrial, sobre todo en la mujer postmenopáusica,
es el aumento del grosor del endometrio. El límite de normalidad
oscila entre 2 y 5 mm para la postmenopausia y entre 5 y 8 mm para las
premenopáusicas o con tratamiento sustitutivo. En ocasiones se
visualizan directamente las imágenes sospechosas (úteros
aumentados de tamaño y aumento irregular de grosor y de la ecorrefringencia
endometrial). La histerosongrafia, consistente en visualizar la cavidad
endometrial previa introducción de suero a presión positiva,
nos ayuda a detectar lesiones intracavitarias.
b) Otras posibilidades
de la ecografía son el diagnóstico de invasión
miometrial, señalándose hasta un 80-90 por ciento de correlación;
nos puede informar del estado de los anejos incluso de los parametrios.
El estudio con Doppler color, así como la fluxometría
de las arterias uterinas y miometriales constituyen una ayuda en el
diagnóstico ecográfico.
3.b.2. TAC abdominal.
Con contraste visualiza la lesión y el límite con el miometrio.
La concordancia diagnóstica oscila alrededor del 85 por ciento.
El problema del TAC es la dificultad de discernir entre invasión,
inflamación o fibrosis. Además nos informa del resto de
vísceras y del estado de la cavidad abdominal, incluyendo el
hígado y retroperitoneo.
3.b.3. Resonancia
magnética nuclear. El tumor se visualiza como una señal
fuerte en el endometrio y nos identifica el grado de invasión
miometrial con una concordancia del 85 por ciento. Como señala
Lee y cols., la RMN no desplaza a la TAC para la estadificación
porque es menos sensible para detectar metástasis extrauterina,
requiere mas tiempo, la paciente la admite peor y es más cara.
3.b.4.Otras Exploraciones.
Dirigidas mas hacia un diagnóstico de extensión a distancia
y del estado general de la paciente (hemograma, bioquímica, marcadores
tumorales como el CA-125, Rx tórax, serie ósea....) comunes
a cualquier proceso en oncología. Hoy en día pruebas como
la histerosalpingografía han quedado en desuso.
Pronóstico
La supervivencia
actual a los 5 años, según el Annual Report, vol XXII,
es del 77 por ciento, siendo por estadios de 86 por ciento, 66 por ciento,
44 por ciento y 16 por ciento respectivamente del I al IV . El pronóstico
depende de los siguientes factores básicamente:
1. Estadio Anátomo-clínico (I: 86 por ciento de supervivencia
IV: 16 por ciento)
2. Grado de diferenciación (G1: 90 por ciento de supervivencia
G3: 40 por ciento)
3. Grado de afectación linfática
4. Otros. Tipo histológico (Adenoacantoma, mejor pronóstico).
Citología peritoneal positiva empeora el pronostico Edad. A mayor
edad peor pronóstico.
Tratamiento
El tratamiento del
carcinoma de endometrio depende de las características del tumor
y de la enferma. Para su discusión separaremos por un lado las
modalidades terapéuticas y por otro las recomendaciones según
la extensión de la enfermedad.
A) Modalidades terapéuticas. Los 4 pilares en los que se basa
la terapéutica son:
1 Cirugía, 2 Radioterapia, 3 Hormonoterapia (Gestágenos,
Antiestrógenos e incluso análogos LH-RH se están
empleando recientemente), sobre todo para las metástasis y 4
Quimioterapia (Muy raro su uso). En la actualidad, los dos primeros
son los fundamentales. A continuación desarrollaremos uno a uno
las cuatro variedades.
1.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía
representa la modalidad terapéutica mas usada. Entre las variedades
quirúrgicas tenemos:
1.1. La histerectomía
con doble anexectomía: es el tratamiento mas recomendado en los
estadios iniciales. La vía tradicional y mas habitual es la abdominal,
aunque con equipos expertos podría realizarse la vía vaginal
asistida por laparoscopia. La tecnología laparoscópica
moderna permite no solo realizar un examen exhaustivo de la cavidad
abdominal, obtener muestras para un estudio citológico y llevar
a cabo la linfadenectomía, sino también tener un mas cómodo
acceso a los ovarios y preparar la extirpación del útero
por vía vaginal. Se recomienda extirpar un manguito vaginal para
evitar recidivas. En estadio I los resultados son buenos, un estudio
prospectivo realizado por Keller y cols sobre unas 100 enfermas, encontró
con esta modalidad de técnica quirúrgica una supervivencia
del 93 por ciento a los 5 años.
En resumen, la histerectomía
total con anexectomía bilateral parece la opción quirúrgica
para el estadio en que solo afecta a la mucosa endometrial y G1. En
el resto de estadios I debería añadirse radioterapia.
1.2. La histerectomía
ampliada con linfadenectomía tipo Wertheim Meigs parece la lógica
en algunos casos para los estadios con afectación de cérvix,
siendo el tratamiento quirúrgico similar al del cáncer
de cuello. En los estadios I con invasión total de miometrio
y en los G3 algunos aconsejan este tipo de cirugía, ya que la
incidencia de ganglios positivos supera el 10 por ciento.
1.3. Linfadenectomía.
La existencia de ganglios positivos cambia el estadio FIGO y con ello
el pronóstico. Por ello muchos autores proponen la infadenectomía
sistémica para todos los cánceres de endometrio operables,
incluso en el estadio de solo afectación intracorporal, ya que
en el 10 por ciento de estos casos hay ganglios positivos y por tanto
sería un falso estadio I.
Un punto controvertido
es la forma de definir la linfadenectomía en el adenocarcinoma
de endometrio. No existe unanimidad en lo que concierne a los límites
de disección ni al número de ganglios exigibles para considerar
a ésta oncológicamente satisfactoria. Tanto el "Gynecologic
Oncology Group" como la "Society of Gynecologic Oncologists"
recomiendan la exéresis del tejido adiposo ganglionar precavo
y paraaórtico, en la región inframesentérica, es
decir, entre la bifurcación aórtica y la mesentérica
inferior. La disección pélvica debe comprender los ganglios
ilíacos comunes, externos, hipogástricos y obturadores.
La linfadenectomía puede ser completa o selectiva, los defensores
de la primera argumentan que hay casos con ganglios afectados a pesar
de ser éstos de tamaño muy pequeño.
La linfadenectomía
pélvica y paraaórtica, a pesar de que algunos grupos como
Larson y cols. señalan que no aumentan significativamente la
morbimortalidad, indudablemente constituyen una complicación
adicional sobre todo en mujeres obesas y con patología asociada.
Como afirma De La Fuente y cols., la linfadenectomía paraaórtica
difícilmente puede defenderse, por dos razones: la primera, por
la baja incidencia de ganglios paraaórticos positivos aislados,
solo en el 2 por ciento de los casos de nódulos paraaórticos
positivos no hay ganglios pélvicos afectados; y la segunda porque
no parece cambiar mucho las posibilidades de sobrevivir. Por todo ello,
la mayoría de los autores considera que el muestreo selectivo
de los ganglios paraaórticos está indicada solo en caso
de mestástasis linfática pélvica o, independientemente
de este último factor, en presencia de invasión miometrial
profunda, subtipos histológicos desfavorables (células
claras, serosopapilar, carcinosarcoma) o tumores indiferenciados.
A la vista de todo
lo expuesto, siguiendo los criterios de Creasman, la linfadenectomía
selectiva estaría indicada en los casos de riesgo moderado y
alto, es decir a partir de los estadios Ic y/o G2 ambos inclusive, ya
que para las pacientes de bajo riesgo (30 por ciento) sería suficiente
la histerectomía total con doble anexectomía.
El problema con
que se encuentra el clínico no es otro que la propia clasificación
FIGO, ya que es postquirúrgica, de forma que hasta que la pieza
no ha sido examinada totalmente por el patólogo, no sabemos con
certeza el estadio correcto (Ia,b o c).
1.4. Lavado peritoneal.
Resulta imprescindible para investigar la presencia de células
malignas en la cavidad peritoneal, ya que es un elemento a valorar dentro
del estadio FIGO.
2.
Radioterapia
La radioterapia
puede ser intracavitaria o externa, para la primera se suele usar el
denominado empaquetado de Heyman, que consiste en la introducción
de cápsulas radioactivas en la cavidad uterina y se completa
colocando colpostatos en vagina. Es obvio que esta técnica solo
se usa cuando no se efectúa tratamiento quirúrgico. Cuando
no existe útero, el agente radioactivo se aplica intravaginal.
La radioterapia externa puede ser el complemento del tratamiento quirúrgico
o de la radioterapia interna.
En la actualidad
sabemos que las enfermas que se benefician de la radioterapia postcirugía,
son aquellas con tumores G2 o G3, miometrio invadido, en las variedades
histológicas desfavorables (carcinoma de células claras,
adenocarcinoma seroso papilar y cuando hay metástasis ganglionares).
En estadios avanzados, que en principio no son operables o bien en contraindicaciones
quirúrgicas, la radioterapia suele ser la primera elección
terapéutica.
3.
Hormonoterapia
La mayoría
de los adenocarcinomas son hormonodependientes, esto hizo surgir un
gran entusiasmo para el tratamiento con gestágenos, pero los
estudios realizados no han encontrado diferencias estadísticamente
significativas de supervivencia. El tratamiento de gestágenos
a altas dosis solo se reserva en la actualidad para estadios muy avanzados
y recidivas, siendo los resultados discutibles. El mas usado es el acetato
de medroxiprogesterona. Otros agentes que se han propuesto son antiestrógenos
y los análogos de la LH-RH, aunque no existen trabajos de relevancia
que avalen su eficacia clara.
4.
Quimioterapia
En la actualidad
solo se ha usado en situaciones de recidiva o metástasis. Se
desconoce si en pacientes de alto riesgo la aportación de quimioterapia
postcirugía como adyuvancia aportaría algún beneficio.
Los dos agentes que mas se han experimentado en este cáncer son
la adriamicina y el platino.
Finalmente, siguiendo las recomendaciones de la SEGO, el tratamiento
se basa en la extensión de la enfermedad. En líneas generales
y resumiendo podemos decir que:
- Cuando el tumor,
en el estudio prequirúrgico, está limitado al cuerpo,
el tratamiento será quirúrgico, mediante histerectomía
mas doble anexectomía y añadiremos linfadenectomía
pélvica en aquellos casos de moderado-mal pronóstico (a
partir de Ic y/o G2 ambos inclusive), el problema viene porque en el
acto quirúrgico no siempre podemos saber con certeza el grado
de infiltración miometrial, por lo que nosotros recomendamos
siempre que sea técnicamente posible la práctica de al
menos "muestreo ganglionar" a todas. En el estadio IaG2 y
IbG1G2 se añade braquiterapia en cúpula vaginal, y en
Ic y Ia/IbG3 se aplica radioterapia externa en pelvis y braquiterapia
en cúpula vaginal. Si los ganglios son positivos, sería
ya un estadio IIIc y también se asocia radioterapia externa (pélvica
y paraaórtica) e interna.
- Cuando el tumor,
en el estudio prequirúrgico, afecta cuerpo y cuello se practicará
cirugía radical con histerectomía ampliada, más
linfadenectomía tipo "Werthein-Meigs". Si los ganglios
son positivos, sería ya un estadio IIIc y también se asocia
radioterapia externa (pélvica y paraaórtica) e interna.
Si solo se ha indicado histerectomía total con doble anexectomía
se debe asociar radioterapia externa e interna. En los casos de contraindicación
quirúrgica, el tratamiento se basa fundamentalmente en la radioterapia.
- En los estadios
III operables aplicaremos postcirugía, en el IIIa radioterapia
interna y externa y hormonoterapia en el G1, en el IIIb radioterapia
interna y externa; y en el IIIc, radioterapia interna y externa con
hormonoterapia en el G1 y G2 y quimioterapia en el G3. En los no operables,
todo se basará en radioterapia, hormonoterapia y quimioterapia,
según los casos individualizados.
- En los estadios
IV el tratamiento se basa en la Radioterapia externa e interna para
el IVa y radioterapia paliativa asociada hormonoterapia en los G1y G2
o quimioterapia en los G3, por supuesto siempre que el Karnofsky lo
permita en estos casos avanzados.
Por último
decir que, indudablemente, la mejor forma de prevenir un cáncer
es combatir los factores de riesgo del mismo. En el carcinoma de endometrio
existen factores como los epidemiológicos, en los que no se puede
hacer mucho en el aspecto preventivo, simplemente recomendar una vida
saludable como en cualquier otro cáncer. También hemos
de recordar que en el tipo II, lo característico es la ausencia
de estos factores de riesgo clásicos y por tanto poco se puede
hacer en este sentido.
- En las pacientes
con tendencia familiar hemos de estar mas sensibles y, siempre que sea
posible, incluirlas en programas de screening, siendo discutibles medidas
agresivas quirúrgicas solo en plan preventivo.
- En las mujeres
con hipertensión y diabetes hemos de insistir en un control lo
mas estricto posible de esas patologías, y en la obesidad debemos
combatirla de la forma mas severa posible.
- En el tratamiento
sustitutivo siempre hemos de asociar un gestágeno cuando hay
útero. Por otro lado recordemos que el uso de contraceptivos
orales combinados reduce el riesgo de carcinoma de endometrio.
- En las pacientes
que requieran tratamiento con tamoxifeno, vigilaremos de forma estricta
el endometrio. Solo podemos esperar que pronto se introduzcan en la
asistencia clínica el nuevo grupo de moléculas antiestrogénicas
que no ejercen acción proliferante sobre el endometrio.
- En las pacientes
con patología endometrial previa, como hiperplasias, pólipo
endometrial... hemos de tratarlas correctamente y nunca permitir que
puedan degenerar en un carcinoma de endometrio.
- Presencia de otras
neoplasias como mama, ovario, colon y cérvix siempre estaremos
vigilantes del endometrio para un diagnóstico lo mas precoz posible
en caso de aparición.
Diagnóstico
precoz
Actualmente se considera
que la detección temprana de la enfermedad depende de una evaluación
adecuada y sin demora de toda hemorragia postmenopáusica. Por
ello, es útil y de bajo coste la anamnesis dirigida a la detección
de hemorragia postmenopáusica a todas aquellas pacientes climatéricas
que acudan al primer nivel de los servicios sanitarios con independencia
del motivo de consulta, ya que de la sospecha y derivación al
nivel especializado para su evaluación adecuada puede beneficiar
la supervivencia y calidad de vida de las mujeres afectadas.
En la actualidad,
no disponemos de ninguna prueba que reúna las características
adecuadas para realizar un programa de despistaje a gran escala de las
pacientes asintomáticas. La población diana podría
incluir a pacientes de riesgo como las expuestas a estrógenos
sin oposición de gestágenos, consumidoras de tamoxifeno
y quizás a las grandes obesas, y con todo ello, solo incluyendo
a estas pacientes, las pruebas de detección sistemática
no parece que dispongan de una buena relación coste/eficacia.
En todo diagnóstico
precoz priman dos principios básicos, el primero consiste en
prevenir la presentación de la enfermedad (campañas de
screening), debemos adelantarnos a la aparición del proceso;
y el segundo, se fundamenta en prevenir su progresión (detección
temprana), es decir tenemos que interrumpir el curso de la enfermedad
en las etapas iniciales.
a) Screening. En
el carcinoma de endometrio, los métodos actuales para screening
los podemos resumir en citología endometrial y ecografía
vaginal.
a.1. Respecto a la primera, no es un método que pueda aplicarse
de rutina, por tener limitaciones y ser en muchos casos molesta para
la mujer, tiene una fiabilidad del 85 por ciento. Se reserva para pacientes
de alto riesgo.
a.2. Respecto a
la segunda, es evidente que la valoración de un grosor endometrial
excesivo en mujeres que han de tener un endometrio atrófico,
como son las postmenopáusicas, es ciertamente útil. En
general un endometrio superior a 5 mm en la postmenopáusica,
se recomienda biopsiar. Su inconveniente es el alto coste que supone
aplicarlo de forma universal a todas las pacientes. En este sentido
hemos de añadir que el test de gestágenos en la postmenopausia
se muestra como una prueba válida para seleccionar aquellas pacientes
de riesgo a las que se le debería aplicar un programa de diagnóstico
precoz. Consiste en la administración de gestágenos, generalmente
por vía oral, durante una semana, tras lo cual se considera positivo
si la paciente presenta hemorragia, lo que significa que el endometrio
no es atrófico, sino que tiene actividad, y posteriormente deberíamos
proceder a la biopsia.
Lo que no es discutible
es la necesidad de emplear estos métodos en mujeres con factores
de riesgo, en las que una ecografía transvaginal anual, con toma
endometrial si se juzga preciso, orientará los futuros pasos
diagnósticos pertinentes.
b). En cuanto a
la detección temprana, podemos decir que el carcinoma de endometrio
se considera tradicionalmente un tumor, de aparición preferente
en la postmenopausia y que ofrece una sintomatología muy precoz,
la aparición de una metrorragia postmenopáusica alerta
al clínico. Entre los métodos de detección temprana,
básicamente se puede resumir en la obtención de endometrio
para estudio anatomo-patológico. Lo que ha cambiado con el tiempo
es el método, podemos decir que últimamente se está
utilizando la histeroscopia y biopsia dirigida de forma ambulatoria
con CO2. Pero hemos de tener presente el potencial riesgo diseminador
con el empleo de gas para distender la cavidad uterina y que podría
empujar células malignas a través de las trompas a la
cavidad peritoneal.
En resumen, para
hacer un diagnóstico lo mas precoz posible nos basaremos en dos
pilares fundamentales:
1 Ecografía
transvaginal mas los datos citológicos en pacientes asintomáticas
y
2 Estudio anatomo-patológico
del endometrio (mediante histeroscopia generalmente) en postmenopáusica
y perimenopáusica con metrorragia.
La Sociedad Española
de Ginecología y Obstetricia recomienda en sus "Protocolos
Asistenciales" para pacientes asintomáticas, la realización
de tomas citológicas endometriales, ecografía transvaginal
en las pacientes de riesgo y consolidado con la realización de
histeroscopia diagnóstica con biopsia dirigida en aquellas pacientes
seleccionadas de "sospecha". En las pacientes con metrorragia
postmenopáusica hemos de hacer siempre el estudio histológico.
El Insalud dentro
del "Plan Integral de Atención a la Mujer" y en su
Cartera de Servicios oferta la detección precoz del cáncer
de endometrio mediante una anamnesis anual de metrorragias a las mujeres
postmenopáusicas, siendo la población diana las mujeres
de 50 o mas años.
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Sumario |