Diagnóstico
precoz y tratamiento del cáncer ginecológico (y II)
Cáncer
de ovario
Introducción
La incidencia de
malignidad de todas las masas ováricas oscila entre el 30-50
por ciento, aunque su significado varía claramente según
la edad:
-Entre los 20-40
años, el 80 por ciento son benignos.
-Entre los 40-60
años, casi el 75 por ciento son malignos.
Antes de profundizar
hemos de separar los denominados "pseudotumores" del resto
de tumores, estos hacen referencia a procesos benignos que condicionan
un aumento de volumen ovárico, pero que no representan una auténtico
proceso neoformativo como entendemos clásicamente. Todos tienen
un carácter evidentemente benigno. Dentro de este grupo se incluyen:
Quistes foliculares o luteínicos (funcionales), EIP (abscesos
tubo-ováricos), endometriosis (endometriomas), ovario poliquístico,
quiste de inclusión y quiste del para-ovario (derivados a partir
de restos embrionarios).
La importancia de
los tumores malignos ováricos radica en :
1 Diagnóstico
tardío (cerca del 50 por ciento se detectan en estadios avanzados,
III o IV).
2 Complejidad anátomo-patológica.
3 Elevada mortalidad.
La incidencia en
EE.UU. (años 80) es de 14 casos/100.000 mujeres/año, siendo
la mortalidad por esta causa de 8/100.000 mujeres/año. Por tanto,
después de la mama y endometrio es el cáncer mas frecuente
en Ginecología. La supervivencia global a los 5 años es
del 30-40 por ciento.
Los tumores malignos
epiteliales representan el 80 por ciento de los cánceres de ovario,
el resto corresponden básicamente a los tumores de células
germinales, tumores de células de los cordones sexuales y del
estroma, sarcomas y linfomas
Histogénesis
y anatomía patológica
En el ovario existen
dos porciones diferentes:
A) Cortical. En
ella distinguimos:
1) Epitelio germinal
de superficie (monoestratificado), es peritoneo primitivo.
2) Estroma ovárico específico o gonadal (aparato folicular).
-Célula germinal
(oocito y derivados).
-Granulosa y Teca.
3) Estroma inespecífico:
tejido conjuntivo, vasos, etc.
B) Médula:
vasos, nervios, células de Bergen, rete ovari (restos de los
cordones sexuales primarios).
Según el lugar de origen distinguimos los siguientes tumores:
Clasificación
A-P (OMS)
I) Tumores epiteliales
(70-80 por ciento). Derivan del epitelio germinal que cubre al ovario.
II) Tumores de los
cordones sexuales y estroma específico (5-10 por ciento).
III) Tumores germinales,
derivan del oocito (15 por ciento).
IV) Otros. [IV)
Tumores mixtos de células germinales y de los cordones sexuales,
es el denominado Gonadoblastoma (rarísimo). V) Tumores de células
lipoideas: Luteoma, tumores sin clasificar. VI) Tumores de la rete ovarii.
VII) Tumor adenomatoide. VIII) Tumores de origen incierto. IX) Enfermedad
trofoblástica. X) Tumores del estroma inespecífico. XI)
Linfomas. XII) Tumores no clasificados. XIII) Tumores metastásicos.]
Los tumores epiteliales,
tumores de los cordones sexuales y estroma específico, y los
tumores germinales son los tres grupos mas importantes.
Tumores
epiteliales (I)
El epitelio que
rodea al ovario tiene la misma procedencia mesodérmica que el
conducto de Müller (de aquí deriva trompa, útero,
endocérvix y parte de vagina). Esta formado por células
cúbicas, monocapa que producen enzimas y colaboran en la rotura
folicular.
Los tumores derivados
de este epitelio se denominan epiteliales. Son los mas frecuentes de
todos los tumores ováricos y según la tendencia que tomen
al proliferar distinguimos:
1) Tumores serosos.
Son los mas frecuentes. Son los que se diferencian en sentido de la
trompa. Se denominan cistoadenomas. Un 50 por ciento son malignos.
2) T. Mucinosos.
Son los que se diferencian en sentido del endocérvix. Producen
moco, que a veces puede ser importante y dar lugar al "pseudomixoma
peritoneal", pudiendo causar la muerte por las fuertes adherencias
intestinales y obstrucciones.
3) T. Endometriodes.
Se diferencian en sentido del endometrio. En un 15 por ciento de los
casos malignos coexisten con endometriosis ovárica.
4) Otros (más
raros).
-T. de células
claras o mesonefroides (derivan del Müller, relacionados con los
endometriodes ováricos y uterinos. Se asocian a endometriosis,
son similares a los adenocarcinomas de células claras de vagina
en niñas cuyas madres recibieron estilbenos en la gestación).
-T. de Brenner (es
un adenofibroma, deriva de la metaplasia del epitelio glandular en pavimentoso,
en las zonas de inclusión del epitelio de revestimiento).
-T epiteliales mixtos.
-Carcinoma indiferenciado
y
-T. epiteliales
no clasificados.
Cada una de estas
variedades histológicas, según la clasificación
internacional, pueden ser:
-Benignos
-Borderline o de
bajo potencial de malignidad. Suponen el 15 por ciento de todos los
T. epiteliales. Se caracterizan por ausencia de invasión del
estroma de las células atípicas, tienen tendencia a formar
papilas o yemas epiteliales.
-Malignos
Así hablamos
de cistoadenoma, cistoadenoma borderline o cistoadenocarcinoma.
Tumores
de los cordones sexuales y/o estroma específico (II)
Su característica
fundamental es la capacidad para producir hormonas, constituyendo el
grupo mas importante de los tumores funcionantes del ovario. En general,
tan solo un 2 por ciento de ellos son funcionantes. Se engloban, junto
con los tumores epiteliales borderline, dentro del denominado grupo
de "tumores ováricos de bajo potencial de malignidad".
Clasificación:
1. Feminizantes.
-Tumores de la granulosa.
Son sólidos y unilaterales, pueden afectar a cualquier edad.
Existen tres variedades: bien diferenciados (forman rosetas con cuerpos
de Call-Exner, importantes para el diagnóstico), semidiferenciados
e indiferenciados (sarcomatoides).
-Tecomas (mas raros).
Son sólidos y en general benignos. Existen dos variedades: el
tecoma luteínico y el teco-fibroma.
2. Masculinizantes
(androblastomas).
-Tumores de Sertoli-Leydig.
Aparecen en la mujer adulta. Son unilaterales y sólidos. Recuerdan
a las células de Sertoli y Leydig. Existen tres variedades: bien
diferenciados, formas intermedias e indiferenciados (sarcomatoides).
Un 10-20 por ciento pueden poseer elementos heterólogos (intestino,
cartílago).
3. Mixtos: Ginandroblastomas.
Son una mezcla de tumor de la granulosa y de sertoli.
Tumores
germinales (III)
Derivan de las células
germinales primitivas de las gónadas embrionarias. Aparecen en
pacientes jóvenes. Las variedades malignas suelen responder a
la radioterapia y quimioterapia.
Si recordamos, fisiológicamente
ocurre: Gónada Oocito Zigoto o huevo Zona embrionaria (3 hojas,
endo, meso y ectodermo) y zona extraembrionaria.
Por consiguiente podemos tener las siguientes variedades histológicas:
o Derivado de la
célula germinal primordial: Disgerminoma.
o Con diferenciación
embrionaria: Teratoma y poliembrioma.
o Con diferenciación
extraembrionaria: Tumor del seno endodérmico, coriocarcinoma
y carcinoma embrionario.
Pueden tener carácter
benigno o maligno. Pueden dar lugar a cualquier derivado de las 3 hojas
(endo, meso o ectodermo).
Disgerminoma
Se presenta como
una tumoración sólida y unilateral. Tiene carácter
maligno, supone el 35 por ciento de los tumores malignos de células
germinales afecta a mujeres jóvenes (20 años). Es muy
radiosensible y quimiosensible, con altos índices de respuesta
al tratamiento.
Teratoma
Suele presentarse
unilateral y sólido. Distinguimos dos variedades:
-Teratoma maduro
benigno o quiste dermoide. Encontramos derivados maduros de las 3 hojas:
pelo, grasa, cartílago, hueso dientes etc. representan el 95
por ciento de todos los tumores germinales. Afecta a mujeres entre 15-30
años.
Pueden aparecer
en forma monodérmica como el struma ovárico (sólo
tejido tiroideo) o tumor carcinoide, dando lugar a un síndrome
carcinoide.
-Teratoma inmaduro
maligno. (Raro)
Poliembrioma
Se identifican estructuras
embrionarias. Observamos masa celular interna y esbozo de cavidad amniótica.
Tiene carácter maligno. Es muy raro.
Tumor
del seno endodérmico
(T. Teilum)
Afecta a niñas,
tiene carácter maligno. Parecen derivar del saco vitelino. Producen
una importante elevación del Ag carcinoembrionario y de alfafetoprotéina.
Coriocarcinoma
Son muy malignos.
Elevan los niveles de gonadotropinas. Se identifica sincitio y citotrofoblasto.
Son similares a los de la enfermedad trofoblástica. Suele asociarse
a otras neoplasias de células germinales.
Carcinoma embrionario
Tumor raro con zonas
aisladas de células sincitiotrofoblásticas con HCG y gránulos
de alfafetoproteína.
Otros
tumores ováricos (IV, V
.
XIII)
Solo mencionaremos
algún dato mas representativo de alguno de ellos por su trascendencia,
así tenemos:
-Tumores de células
lipoideas. Producen andrógenos sobre todo y excepcionalmente
corticoides. Son similares a las células de Leydig. Su origen
para algunos son las células del estroma luteinizadas, para otros
serían restos adrenales. Entre ellos tenemos el luteoma estromal
y tumores sin clasificar.
-Gonadoblastoma.
Antes se incluía en los tumores germinales. Es el tumor típico
de las gónadas disgenéticas (45X/46XY). Aunque suelen
ser benignos en general, si se dejan evolucionar pueden convertirse
en malignos. Forman nidos celulares que recuerdan las células
germinales como el disgerminoma, rodeados de células que recuerdan
la granulosa o de Sertoli.
-Tumores del estroma
inespecífico. Aquí, recordar el Síndrome de MEIGS
(Hidrotórax o derrame pleural benigno, ascitis benigna y fibroma
ovárico)
-Tumores metastásicos.
Aquí, recordar el Tumor de Krukenberg (cáncer gástrico
incluso en otra parte del tubo digestivo que metastatiza de forma bilateral
en los ovarios).
Clasificación
anatomo-clínica (Figo-2000)
(Al igual que en
el endometrio es postquirúrgica)
Estadio I: (Limitado
al ovario)
a) Sólo 1
ovario, no ascitis, cápsula intacta sin excrecencias.
b) Dos ovarios sin ascitis. Sin tumor en superficie externa; cápsula
intacta.
c) Igual a anteriores pero con ascitis o líquido de lavado peritoneal
positivo, excrecencias o rotura de cápsula.
Estadio II: (Uno
o ambos ovarios afectados con extensión pélvica).
a) Extensión
a útero y o trompas.
b) Extensión a otros tejidos pélvicos.
c) Igual a anteriores pero con ascitis o líquido de lavado peritoneal
positivo, excrecencias o rotura cápsula.
Estadio III: (Extrapelvis
y/o G. retroperitoneales positivos).
a) Tumor limitado
fundamentalmente a pelvis menor, pero con invasión microscópica
en superficies abdominales peritoneales.
b) Implantes peritoneales < 2 cm.
c) Implantes >2cm y/o Ganglios retroperitoneales o inguinales positivos.
Estadio IV: (Extra-abdominal)
Metástasis
parenquimatosas hepáticas y o a distancia.
Además cada
estadio llevara su grado de diferenciación celular (G1, G2, G3).
Diagnóstico
(tumores malignos epiteliales y no epiteliales)
1.Anamnesis. En
primer lugar investigaremos:
1.a. factores de
riesgo, los más asociados al tumor epitelial maligno son:
-Edad: 50-60 años.
-Raza. País.
Estrato social: Más frecuente en Blancas , países desarrollados
(Norte de Europa) y estratos sociales mas elevados.
-Tendencia familiar:
las mujeres con madres o hermanas que han padecido la enfermedad, tienen
un riesgo 20 veces mayor.
-Paridad: Más
frecuente en nulíparas.
-Menarquia precoz
y menopausia tardía (sobre todo después de los 52 años).
-Antecedente de
carcinoma de mama.
-Factores ambientales
como el talco.
Por el contrario
hemos de recordar que existen una serie de factores protectores entre
los que tenemos el uso previo de anovulatorios, embarazos a término
o lactancia.
1.b. La sintomatología
es pobre en líneas generales y totalmente inespecífica,
motivo por el que el diagnóstico suele ser tardío. Los
datos clínicos fundamentales son:
1.b.1. Síntomas
dependientes de un aumento de volumen. Nota un aumento del perímetro
abdominal, con distensión, incluso puede palparse la masa la
propia paciente.
1.b.2. Síntomas
dependientes de la compresión de órganos vecinos.
Su intensidad depende
de la movilidad del tumor, así los móviles comprimirán
menos y mas tarde que los fijos, y de su orientación en el crecimiento,
así los anteriores darán mas síntomas urinarios
y los posteriores mas digestivos.
-Digestivos: dispepsia,
estreñimiento.
-Urinarios: Cólico
nefrítico, polaquiuria, obstrucción uretral.
-Ginecológicos:
Dismenorrea, metrorragia
-Vasos y linfáticos:
Edema de miembros inferiores, varices.
-Peritoneo: Dolor,
molestias abdominales (>50 por ciento de los casos).
1.b.3. Síntomas
dependientes de su capacidad funcionante. Suele ser un síntoma
raro. Fundamentalmente están en relación con los tumores
del estroma específico y los germinales. Sus síntomas
dependerán de la hormona producida.
1.b.4. Ascitis.
Es relativamente frecuente, pone de manifiesto la participación
peritoneal y se asocia a malignidad, salvo en el síndrome de
MEIGS, descrito por este autor en 1937 y redefinido por el mismo en
1954. Se caracteriza por la triada de tumor ovárico sólido
(fibroma, tecoma a veces tumor de la granulosa o tumor de Brenner, e
incluso otros tumores benignos), ascitis e hidrotórax. La patogenia
de este síndrome todavía no está aclarada.
1.b.5. Otros. Astenia,
anorexia, adelgazamiento y anemia.
En ocasiones la
manifestación clínica viene derivada de la aparición
de alguna complicación del tumor ovárico. Las principales
son:
-Rotura del quiste.
Conlleva la aparición de un cuadro de abdomen agudo. Caso especial
es la rotura de un tumor mucinoso porque puede dar lugar a un cuadro
de pseudomixoma peritoneal.
-Infección.
Es rara. Ocasiona un cuadro similar al de una enfermedad inflamatoria
pélvica.
-Torsión
del pedículo. El proceso clínico puede ser larvado, aunque
generalmente ocasiona un cuadro agudo con dolor, náuseas, vómitos;
es decir un abdomen agudo.
2. Exploración:
en la que nos hace sospechar el diagnóstico y nos da una evaluación
del estado de calidad de vida de la paciente, importantísimo
para plantear la estrategia terapéutica.
-Abdominal: Por
inspección podemos observar un aumento del perímetro a
veces irregular, el ombligo puede estar borrado o incluso prominente
si hay mucha ascitis. Se puede palpar en ocasiones la masa siempre que
sea de gran tamaño y sospechar la presencia de ascitis.
-Ginecológica:
a) Especulo. Visualizamos si hay afectación vaginal y el estado
del cérvix.
b) Tacto Bimanual:
Tamaño y características de útero.
Tamaño y
características de la masa anexial (consistencia, movilidad,
superficie). En general toda masa anexial en pacientes postmenopaúsicas
deben asociarse con la posibilidad de un tumor maligno. Los tumores
situado por delante del útero suelen asociarse a dermoides.
c) Tacto rectal.
Valora fundamentalmente la presencia de invasión parametrial.
3.
Pruebas complementarias
3.1. Métodos
de diagnóstico por imagen. Nos van a proporcionar la sospecha
diagnóstica y una información loco-regional, entre los
principales tenemos:
3.1.a) Ecografía.
Ha adquirido una gran relevancia en el diagnóstico de los tumores
ováricos, visualiza las masas anexiales y sus características
de benignidad o malignidad con una fiabilidad entre el 70-90 por ciento.
Para alcanzar la máxima sensibilidad y especificidad requiere
la utilización conjunta y simultánea de las sondas abdominal
y vaginal. Los tumores malignos suelen presentar un espectro muy variado.
La imagen mas característica es la configurada por un componente
mixto (sólido y quístico), abigarrado irregular con cápsula
gruesa y cavidad única o múltiple. El índice hemodinámico
hace referencia al comportamiento vascular del tumor, se obtiene mediante
el uso del doppler color y se basa en el hecho bien conocido de que
los tumores para crecer necesitan aporte sanguíneo. En las tumoraciones
malignas se produce una gran angiogénesis. Esto se traduce en
un índice de resistencia y de pulsatilidad bajos.
3.1.b) TAC abdominal
y RMN. Nos informa de la localización, tamaño y características
de la masa, así como de todas las vísceras de la cavidad
abdominal, incluido el hígado, así como del estado del
retroperitoneo, siendo estas últimas sus principales ventajas
respecto a la ecografía. TAC y RMN han relegado a un segundo
plano a otras pruebas como el enema opaco, gastroscopia etc. La histerosalpingografía
ha quedado en desuso.
3.2. Exploraciones
dirigidas mas hacia un diagnóstico de extensión a distancia
(Analítica con marcadores como CA15-3 o CA-125 y hormonas como
BHCG, Rx tórax, serie ósea, citología vaginal,
examen mamario).
3.3. El diagnóstico
definitivo se obtiene con la visualización directa y AP, generalmente
realizando laparotomía exploradora ante toda tumoración
pélvica sospechosa de malignidad, o en ocasiones, y dependiente
de los distintos centros, mediante laparoscopia. En el mismo acto quirúrgico
realizamos la biopsia intraoperatoria correspondiente, confirmando el
diagnóstico de malignidad; evaluamos el estado de la cavidad
para el estadiaje y procedemos al tratamiento quirúrgico. Los
datos de malignidad son: bilateralidad, tumor fijo, superficie irregular,
consistencia dura, gran tamaño y presencia de ascitis.
Normas para un
correcto estadiaje
El comité
de Ginecólogos Oncólogos de la FIGO recomienda para la
laparotomía exploradora o de estadiaje comenzar con una incisión
media amplia, e incluye la recogida de líquido ascítico
o el lavado peritoneal para la obtención de material para el
diagnóstico citológico. Le sigue la evaluación
de toda la superficie peritoneal, que incluye el peritoneo parietal
de la pelvis y abdomen, peritoneo visceral, hígado y superficie
diafragmática. La intervención recomendada es una histerectomía
con doble anexectomía y omentectomía completa. Los ganglios
linfáticos pelvianos y paraaórticos deben ser biopsiados
para afirmar o descartar la presencia de neoplasia. Además se
requiere la toma de biopsias de localizaciones sospechosas como: mesenterio,
hígado, diafragma. El estudio histológico de las muestras
extirpadas en la cirugía, junto con la citología de la
ascitis o del lavado peritoneal son requisitos imprescindibles en el
estadiaje de la enfermedad.
Tratamiento
(tumores malignos epiteliales y no epiteliales)
A) Tumores epiteliales
malignos.
Los 4 pilares en
los que se basa el tratamiento son: 1 Cirugía, 2 Quimioterapia,
3 Radioterapia, 4 Hormonoterapia (Análogos LH-RH se están
empleando recientemente, sobre todo para las metástasis). Desarrollaremos
por su mayor relevancia los tres primeros.
1. Cirugía.
1.1. Cirugía
de elección. El tratamiento quirúrgico adecuado en el
cáncer epitelial de ovario, salvo en pacientes muy jóvenes,
tumores de bajo potencial maligno y estadio I, se basa en la cirugía
completa o de elección, la cual consiste en histerectomía
total con doble anexectomía, omentectomía (epiplon), apendicectomía
y linfadenectomía (biopsia de ganglios linfáticos y paraaórticos),
añadiendo los gestos indicados en la laparotomía exploradora
o de estadiaje.
1.2. Cirugía
citorreductora. Cada vez mas importante en los últimos años,
consiste en extirpar la mayor cantidad posible de neoplasia, con la
intención de que el tumor residual no sea voluminoso. Supone
un tratamiento agresivo, por lo que antes de realizarse ha de evaluarse
si se conseguirá reducir el tumor de forma significativa. En
líneas generales, si el tumor residual es menor de 2 cm (Cirugía
óptima) el pronóstico es mejor.
1.3. Cirugía
conservadora. Consiste en la anexectomía unilateral, recomendándose
la resección cuneiforme contralateral. Se encuentra indicada
en los casos de mujer joven en estadio Ia G1 que quiere conservar su
fertilidad. Se estima conveniente realizar la cirugía de elección
o completa una vez conseguida la descendencia deseada.
2. Quimioterapia.
Actualmente se utiliza, casi de forma universal, como tratamiento coadyuvante,
tras la cirugía primaria de los tumores epiteliales malignos.
Entre los agentes mas utilizados están el cis y carboplatino
y la ciclofosfamida y recientemente el protocolo mas extendido de primera
línea es el que asocia taxol y carboplatino durante 6 ciclos
por su eficacia demostrada. En recidivas y metástasis disponemos
como segunda línea el topotecan para aquellas pacientes que ya
recibieron platino y taxol.
3. Radioterapia.
Cada día va cediendo terreno por la incorporación de nuevos
agentes quimioterápicos que obtienen mejores respuestas.
A modo de resumen,
siguiendo el esquema recomendado por la SEGO, el tratamiento global
para los tumores epiteliales malignos de ovario es:
-Estadio Ia y Ib
G1: Cirugía completa o de elección, excepto en mujer joven
en estadio Ia G1 que quiere conservar su fertilidad, en este caso podría
realizarse cirugía conservadora y completar la cirugía
una vez que la descendencia estuviera satisfecha.
-Estadio Ia y Ib
G2 o G3; Ic y II: Cirugía completa o de elección y quimioterapia
adyuvante.
-Estadio III y IV
(Avanzado): Cirugía completa o de elección, resecando
los implantes abdominales que aparezcan y posterior quimioterapia. Si
no es posible, recurriremos a la cirugía citorreductora óptima
o subóptima (enfermedad residual mas de 2 cm) y posterior quimioterapia,
tras la cual se podría practicar una segunda laparotomía
para completar la cirugía (cirugía de rescate).
B) Tumores ováricos
malignos no epiteliales
B.1. tumores de
células germinales. Generalmente nos encontramos ante pacientes
muy jóvenes y con deseos de conservar la fertilidad, por lo que
el tratamiento se basa en cirugía conservadora y quimioterapia
posterior, aunque en los disgerminomas todavía mantiene su importancia
la radioterapia en el panorama terapéutico.
B.2. Tumores de
células de los cordones sexuales y del estroma. Por su rareza,
no está protocolizado un tratamiento ideal, en general si la
paciente es joven y con deseos de fertilidad, practicaremos cirugía
conservadora y se valorará quimioterapia adyuvantes en función
de las características pronósticas de cada caso.
B.3. Sarcomas .
El tratamiento quirúrgico se basa en la cirugía completa
o de elección siempre que sea posible, sino al menos citorreductora
y posteriormente se añadirá radioterapia o quimioterapia
según los casos individualizados.
B.4. Linfomas. El
tratamiento quirúrgico seguirá las mismas pautas que los
tumores epiteliales, asociaremos quimioterapia adyuvante, y menos usualmente
la radioterapia.
Diagnóstico
precoz
Los malos resultados
pronósticos obtenidos en el tratamiento del cáncer de
ovario se deben fundamentalmente a un diagnóstico tardío.
De aquí su interés por encontrar procedimientos que permitan
un diagnóstico precoz.
Las posibilidades
de un diagnóstico precoz se basan en la aplicación de
una metodología a una amplia masa de población o a un
grupo de riesgo, pero esto último es difícil catalogarlo
en el cáncer de ovario. Sólo podríamos considerar
de riesgo relativo, para el cáncer epitelial, a las mujeres de
más de 50 años, con antecedentes familiares, nulíparas,
que no han consumido anovulatorios o que han padecido una enfermedad
ovárica previa.
Respecto a la exploración
clínica, se estima que se diagnostica un cáncer de ovario
por cada 10.000 exploraciones por lo que su sensibilidad es muy escasa.
Entre los marcadores tumorales, el CA-125 es el mas usado, disponiendo
de una especificidad cercana al 97 por ciento en las mujeres postmenopáusicas.
La ecografía transvaginal y doppler color (disminución
de los índices de resistencia y pulsatilidad en las arterias
ováricas) en mujeres de mas de 50 años también
se ha incluido de utilidad.
La combinación
de exploración clínica, CA-125 y ecografía transvaginal
parecen mejorar los resultados, pero lo cierto es que la multiplicación
de los métodos ocasiona un coste elevado. Todo ello, junto a
la dificultad de selección de la población de riesgo,
hace que el impacto en la reducción de la mortalidad por cáncer
de ovario de los medios de diagnóstico precoz sea muy escaso.
La Sociedad Española
de Ginecología y Obstetricia recomienda en sus "Protocolos
Asistenciales" la realización exploración, CA-125
y Ecografía trasnsvaginal sistemáticas solamente en pacientes
de riesgo.
El Insalud dentro
del "Plan Integral de Atención a la Mujer" y en su
cartera de servicios no oferta programa de detección precoz del
cáncer de ovario.
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