Diagnostico precoz y tratamiento
del cáncer ginecológico
Cáncer
de mama
Introducción
El cáncer
de mama es la neoplasia más frecuente en la mujer. Su incidencia
en EE.UU., se sitúa alrededor de los 100 nuevos casos por 100.000
mujeres y año, siendo en España de unos 66 (40-75) En
el conjunto de nuestro país, el número de casos nuevos
por año se calcula en 10.560. Se estima que aproximadamente una
de cada once mujeres del mundo occidental padecerá cáncer
de mama a lo largo de su vida. En España, la mortalidad por cáncer
de mama se sitúa alrededor de 28 muertes por 100.000 mujeres,
siendo, en la Comunidad de Madrid, una de las principales causas de
muerte. La probabilidad actual de que una mujer española tenga
un cáncer de mama antes de cumplir 75 años se aproxima
a un 5 por ciento.
El factor de riesgo
más importante para desarrollar cáncer de mama es la edad.
A partir de los 20 años, la incidencia se incrementa considerablemente
hasta alcanzar un máximo entre los 45-50 años, momento
en el que las tasas se estabilizan, por debajo de los 30 años
es excepcional y por debajo de los 40 años, inusual. El 75-80%
aparecen en mujeres de 50 o más años.
En los últimos
10-15 años, se ha incrementado considerablemente su detección
clínica y radiológica en estadios incipientes, siendo
cada vez mas usuales las campañas institucionales de screening,
pero dirigido a una parcela de edad, generalmente comprendida entre
los 50 y 64 años, quedando francamente en desventaja el cáncer
de mama por debajo de los 40 años o por encima de los 70 años
Histogénesis
y anatomía patológica
Prácticamente
la mayoría de los cánceres de mama proceden o bien del
conducto galactóforo (carcinoma ductal) o en menor proporción
de los lobulillos (carcinoma lobulillar). En función de la profundidad
de invasión distinguimos:
A)
Lesiones preinvasivas
Carcinoma intraductal
o ductal in situ. La evolución natural es a hacerse infiltrante
con el paso del tiempo. En función de las diferentes formas arquitecturales
que adoptan las células tumorales encontramos las distintas variantes,
una de ellas, "comedo-carcinoma" se considera como la más
agresiva, en ella la infiltración ocurre más precozmente
y más frecuente. Uno de los problemas del carcinoma ductal in
situ, a la hora del tratamiento adecuado, es el de la multicentricidad,
hecho que ocurre en un 30 por ciento de los casos, siendo bilateral
en el 10 por ciento.
Carcinoma lobulillar
in situ. Esta lesión es con frecuencia múltiple y aparece
de forma aislada o sobre mastopatía fibroquística. Aparece
multicéntrica en el 70 por ciento de los casos y bilateral en
el 30 por ciento. Su forma menos expresiva o grado menor recibe el nombre
de hiperplasia lobulillar atípica.
B)
Lesiones infiltrantes
Carcinoma ductal
infiltrante. Es la forma más frecuente de carcinoma mamario (75
por ciento). Con un criterio pronóstico, se clasifica en función
de su diferenciación celular en grado I (bien diferenciado),
II y III (poco diferenciado)
Carcinoma lobulillar
infiltrante. Tiene un carácter mas multicéntrico y de
bilateralidad que el carcinoma ductal infiltrante, pero fuera de esta
particularidad, el pronóstico no parece esencialmente distinto.
Otros. Entre ellos
se incluyen el carcinoma coloide o mucinoso, medular etc.
La enfermedad de Paget de la mama debe considerarse en principio, y
a efectos de su tratamiento, como la extensión de un carcinoma
ductal (infiltrante o no) a la epidermis suprayacente del pezón
o areola, cursando clínicamente con el aspecto de una lesión
eczematosa.
La denominación
de carcinoma inflamatorio se aplica a un carcinoma mamario en el que
la mama en su totalidad ofrece clínicamente un aspecto inflamatorio,
con eritema, calor y edema cutáneo difuso. En algunos casos,
el estudio microscópico demuestra infiltración tumoral
de los linfáticos cutáneos (linfangitis carcinomatosa),
pero en otros casos, no se encuentra ningún dato histológico
que justifique la presentación clínica. En general, la
presencia de carcinoma inflamatorio constituye un signo de mal pronóstico.
Propagación. Historia natural
La variante habitual
del cáncer de mama es la que se inicia a nivel de las células
epiteliales de la porción terminal de los conductos galactóforos.
Desde el punto de vista morfológico, lo probable es que el carcinoma
se desarrolle desde el epitelio a través de etapas sucesivas,
produciéndose primero una hiperplasia simple, luego una hiperplasia
atípica con anomalías citológicas, respetando la
membrana basal, correspondería al carcinoma in situ y la etapa
final sería el paso a carcinoma infiltrante.
El cáncer
de mama se caracteriza habitualmente por su larga evolución,
siendo quizás uno de los tumores de crecimiento mas lento, y
por ello las fases preclínica, clínica y metastásica
se prolongan años o décadas. Es indudable que en ocasiones
no se respeta esta lenta secuencia y nos encontramos con evoluciones
de progresión extremadamente rápidas, apareciendo recidivas
o metástasis que llevan a la muerte a la paciente en pocos meses.
Se ha estimado con
mamografías seriadas, como norma general, que el tiempo de duplicación
del tumor es de 7 meses desde el momento del diagnóstico, pero
con una gran variedad que oscila entre 4 y 12 meses. El tiempo de duplicación
de las metástasis es más corto, con un valor medio de
2.5 meses. Del estudio de la curva de crecimiento tumoral se deduce
que el inicio de un cáncer precede 10 años o más
al momento de su aparición clínica.
Desde el punto de
vista topográfico, diferenciamos tres tipos de propagación
dentro de su progresión:
A)
Propagación local
Prácticamente
la mitad de los casos se localizan en el cuadrante superoexterno, esta
mayor frecuencia se achaca a que este cuadrante es el que dispone de
mayor cantidad de tejido mamario.
El origen multicéntrico
del tumor es muy debatido con estimaciones tan dispares que oscilan
entre el 9 y el 75 por ciento.
La extensión
local del tumor ocurre por infiltración directa del parénquima,
por los conductos mamarios, por los linfáticos de la mama y por
vía hemática. En su crecimiento puede invadir en superficie
la piel y en profundidad el músculo pectoral e incluso la pared
torácica.
B)
Propagación linfática
La presencia de
metástasis ganglionares en el cáncer de mama es relativamente
frecuente y se produce mediante la llegada de émbolos tumorales
por los vasos linfáticos hasta el ganglio, que colonizan y proliferan.
Los ganglios axilares
son la principal localización de metástasis regional del
cáncer de mama, ocurriendo en alrededor del 40-50 por ciento
de las pacientes. A efectos de estudio postquirúrgico, Berg dividió
la axila en tres niveles:
Nivel 1 o proximal,
en el que se sitúan los ganglios que se encuentran por debajo
del borde inferior del músculo pectoral menor.
Nivel 2 o medio,
donde se ubican los ganglios que se encuentran por detrás del
pectoral menor, y
Nivel 3 o distal,
en el que se sitúan los que están por encima del borde
superior del pectoral menor. En general, la invasión de los ganglios
de nivel 3 se asocia a la invasión de los ganglios de otros niveles.
La segunda vía
de metástasis linfática del carcinoma de mama es la que
conduce a los ganglios de la cadena mamaria interna. Su afectación
es más frecuente cuando el tumor está situado en los cuadrantes
internos.
A partir de los
ganglios axilares y mamarios internos se pueden afectar los ganglios
supraclaviculares. La afectación de estos niveles se considera
como una situación de pronóstico muy grave.
C)
Metástasis a distancia
Las metástasis
del cáncer de mama pueden afectar a cualquier órgano de
la economía, pero preferentemente se localizan en hueso, pulmón
e hígado.
La diseminación de las células tumorales se realiza por
vía hemática alcanzando el torrente circulatorio por el
drenaje natural de los vasos linfáticos en las venas. A veces,
el crecimiento tumoral determina que las células alcancen directamente
los vasos sanguíneos, proliferando en ellos y liberando émbolos.
Las células tumorales por circulación venosa, alcanzan
pulmón y de aquí al resto del organismo. Otra posible
vía que con relativa frecuencia encontramos, es la diseminación
hemática a través de las conexiones entre venas intercostales
y vertebrales, lo que justifica la presencia de metástasis vertebrales
sin haber pasado por el pulmón o corazón.
Desde los años
50, se ha ido imponiendo la tesis del comportamiento biológico
del cáncer de mama como una enfermedad sistémica y por
consiguiente no se puede admitir un patrón ordenado de diseminación
celular. Las células tumorales son capaces de atravesar los ganglios
linfáticos por embolización. Ahora bien, los ganglios
no son una estación obligada y mucho menos constituyen una barrera
efectiva para frenar el avance de las células tumorales.
El cáncer
de mama debe ser considerado como una enfermedad sistémica. Es
posible que cuando se establezca el diagnóstico, incluso de tumores
pequeños, haya comenzado ya la diseminación de la enfermedad.
Esto no significa que necesariamente todas las mujeres tengan metástasis
en el momento del diagnóstico, pero sí que esta posibilidad
existe y que la diseminación puede aparecer, lo que depende de
una compleja relación entre los factores biológicos propios
del tumor y los mecanismos defensivos.
Clasificación
anatomoclínica
Los sistemas mas
extendidos de clasificación son dos:
A) Sistema TNM.
El tamaño del tumor suele ser menor cuando se mide en el estudio
histológico que el estimado clínicamente. También
es difícil la evaluación correcta de los ganglios axilares
mediante exploración clínica. Por ello se procede después
del estudio de la pieza operatoria a una reclasificación, que
se conoce con el nombre de pTNM, en el que se incluyen los datos histológicos.
Clasificación
TNM.
T. Tumor primitivo.
Tis. Carcinoma in situ.
T1. Tamaño tumoral menor o igual a 2 cm.
T2. Tumor entre 2 y 5 cm.
T3. Tumor mayor o igual de 5 cm.
T4. Cualquier tamaño pero con extensión directa a pared
torácica (costillas, músculos intercostales y serrato
anterior) o a la piel (aquí se incluye el carcinoma inflamatorio).
N. Adenopatías regionales.
N0. Ausencia de adenopatías.
N1. Ganglios axilares homolaterales móviles.
N2. Ganglios axilares homolaterales fijos entre si o a otras estructuras.
N3. Metástasis en ganglios mamarios internos.
M. Metástasis a distancia.
M0. Ausencia de metástasis.
M1. Metástasis a distancia (incluye las de regiones sub o supraclaviculares).
Clasificación
pTNM.
La categoría
pT se corresponde a la clínica p y la M igual.
pN: Adenopatías
en el estudio histológico.
pN0. No hay ganglios linfáticos con metástasis.
pN1. Metástasis en ganglios axilares homolaterales móviles.
pN2. Metástasis en ganglios axilares fijos entre si o a otras
estructuras.
pN3. Metástasis en ganglios de la cadena mamaria interna homolateral.
B) La segunda clasificación
más usada es la que agrupa la enfermedad por estadios:
Estadio 0. Tis,
N0, M0
Estadio I. T1, N0, M0
Estadio IIA. T0, N1, M0
T1, N1, M0
T2, N0, M0
Estadio IIB. T2, N1, M0
T3, N0, M0
Estadio IIIA. T0, N2, M0
T1, N2, M0
T3, N1, M0
T3, N2, M0
Estadio IIIB. T4, cualquier N, M0
Cualquier T, N3, M0
Estadio IV. Cualquier T y N, M1.
De tal forma que
desde el punto de vista clínico, pronóstico y terapéutico
se correspondería a tres grupos:
Cáncer de
mama operable (Estadio I y II).
Cáncer de
mama localmente avanzado (Esta-dio III).
Cáncer de
mama diseminado (Estadio IV).
Diagnóstico
Ananmesis
Analizaremos la
presencia de los factores de riesgo de la paciente, siendo el fundamental
el padecimiento de un cáncer de mama por un familiar de primera
línea, sobre todo madre o hermana.
Nos dará
la información sobre los datos clínicos, de forma que
el principal motivo de consulta (70 por ciento de los casos) es la palpación
de un tumor por parte de la paciente. El dolor es el segundo motivo
de consulta, con una frecuencia entre un 5-10 por ciento de los casos.
Entre el resto de los otros motivos de consulta estaría la secreción
por pezón, retracción de piel, signos inflamatorios etc.
Exploración.
Hemos de ser cuidadosos y meticulosos, procederemos primero a la inspección
de ambas mamas y luego a la exploración ordenada de cada uno
de los cuadrantes, sin olvidarnos de la región axilar así
como la presencia o no de adenopatías supra e infraclaviculares.
Pruebas
complementarias
Pruebas de diagnóstico
por imagen. Entre las que tenemos la mamografía (a partir de
los 35 años como norma), ecografía, resonancia magnética
nuclear y otras como la termografía.
-PAAF (Punción
aspiración con aguja fina) que nos da un informe citológico
de la lesión.
-Biopsia de la lesión.
Nos da el informe definitivo. Puede realizarse de forma intraoperatoria
o bien en diferido.
Finalmente, como
en todo proceso oncológico hemos de proceder a un estudio de
extensión de la enfermedad con vistas a una planificación
terapéutica adecuada.
En la práctica,
ante una paciente de mas de 35 años la combinación de
mamografía y PAAF del tumor suele ser la combinación mas
útil para una correcta aproximación diagnóstica.
Pronóstico
Las tasas de supervivencia
a los 5 años del cáncer de mama se estiman alrededor del
67 por ciento, oscilando entre el 84 por ciento para el estadio I y
el 18 por ciento para el estadio IV. Los factores pronósticos
principales son:
-Ganglios axilares
afectados. Es el principal.
-Tamaño tumoral.
-Grado de diferenciación
celular.
-Estado de los receptores
hormonales tumorales a estrógenos y progesterona.
-Otros. Como tipo
histológico, estado de los oncogenes, ploidías, edad etc.
Tratamiento
El tratamiento del
cáncer de mama ha sufrido muchas variaciones a lo largo de los
últimos años. Para un correcto abordaje vamos a clasificar
este apartado en los 3 siguientes epígrafes: cáncer de
mama operable, cáncer localmente avanzado y cáncer diseminado.
A) Cáncer
de mama operable (Estadios I y II).
El objetivo es conseguir
la mayor probabilidad de curación o de una larga supervivencia
sin recaída, con el mejor estado funcional y estético
posible y, por consiguiente, una buena calidad de vida. En la actualidad
este tratamiento comporta la asociación de terapia local y sistémica,
y es aconsejable el soporte con una asistencia de psicoterapia.
A.1. El tratamiento
local pretende erradicar el tumor primario y su posible extensión
regional. Si es posible alcanzar este objetivo sin mastectomía,
en el aspecto psíquico, la repercusión sobre la mujer
será menor. Cuando la mastectomía sea necesaria, siempre
existe la posibilidad de una reconstrucción mamaria, que en algunos
casos podrá hacerse en el mismo acto quirúrgico que la
mastectomía.
A.1.1.Tratamiento
quirúrgico. En la actualidad podemos decir que el tratamiento
ideal es la cirugía conservadora. Este término se aplica
a todas aquellas técnicas que conservan la mama, en ella se pueden
incluir la tumorectomía que implica la extirpación del
tumor con unos márgenes libres de 1 a 2 cm de tejido mamario
adyacente y la cuadrantectomía que conlleva la extirpación
del cuadrante en el que se encuentra el tumor, incluyendo la piel y
la aponeurosis subyacente. La intervención se completa con la
disección o vaciamiento de la cadena ganglionar axilar, para
la que generalmente, ha de utilizarse otra incisión salvo excepciones.
El tratamiento conservador quirúrgico del cáncer de mama
exige la administración ulterior de radioterapia sobre la glándula
mamaria restante, de forma que en la actualidad, en cuanto a supervivencia
a largo plazo es equivalente la cirugía radical (mastectomía
con linfadenectomía axilar) a la cirugía conservadora
mas radioterapia.
La mastectomía
radical consiste en la extirpación de la mama, músculos
pectorales y vaciamiento axilar. Esta técnica ha estado vigente
durante décadas en el pasado como paradigma del tratamiento quirúrgico
del cáncer de mama. La clásica cirugía de Halsted
ha quedado relegada a casos excepcionales, de forma que, en la actualidad,
la tendencia es a realizar cada vez menos las técnicas radicales,
y cuando son requeridas, utilizamos la cirugía radical modificada
en la que habitualmente conservamos los músculos pectorales,
limitándonos a la extirpación de la glándula mamaria
y vaciamiento axilar.
A.1.2.Radioterapia.
Actualmente esta modalidad terapéutica se utiliza básicamente
como complemento de la cirugía conservadora o como adyuvante
de la mastectomía además de otras indicaciones de carácter
mas inusual.
Tras la cirugía
conservadora, no existe la mas mínima duda de la necesidad de
radioterapia en la mama restante, hasta el punto que cirugía
y radioterapia deben considerarse como dos tiempos del abordaje locorregional
en el tratamiento conservador del cáncer de mama. El objetivo
fundamental es la reducción de la incidencia de las recidivas
locales. La dosis habitual oscila alrededor de 50 Gy.
La radioterapia
postoperatoria como adyuvancia tras la mastectomía, tendría
como objetivo, por un lado la disminución del riesgo de recidiva
local y por otro lado, reducir la posibilidad de metástasis principalmente
por la radiación de la cadena mamaria interna. Sus indicaciones
están basadas en la presencia de factores pronósticos
desfavorables como tumores de gran tamaño, afectación
de estructuras vecinas, extirpación insuficiente o incompleta,
extensión extracapsular ganglionar etc.
A.2. Tratamiento
sistémico (Coadyuvante).
El tratamiento sistémico se basa en la administración
de medicamentos por vía general que destruyen las células
neoplásicas. El objetivo es destruir las micrometástasis
y prevenir la aparición de metástasis.
Se efectúa después del tratamiento quirúrgico y
se denomina tratamiento coadyuvante. Básicamente el tratamiento
sistémico se resume en quimioterapia y hormonoterapia.
A.2.1. Quimioterapia coadyuvante.
El cáncer
de mama es una enfermedad generalizada que ha permitido un importante
desarrollo en el tratamiento quimioterápico en las dos últimas
décadas. El concepto de alto riesgo ha evolucionado en los últimos
años, de modo que en la actualidad, aproximadamente el 80 por
ciento de pacientes premenopáusicas y el 60 por ciento de las
postmenopáusicas entran en esta categoría y por tanto
son subsidiarias de quimioterapia adyuvante.
Desde los años
70 los protocolos del grupo de Milán demuestran una clara eficacia
de la administración de una quimioterapia postoperatoria, así
como una mayor utilidad en premenopáusicas y la mayor efectividad
de la poliquimioterapia frente a la monoterapia.
El clásico
"CMF" (ciclofosfamida, metotrexate y 5fluoruracilo), propugnado
por la escuela de Milán, ha acreditado su eficacia y conserva
su vigencia, siendo uno de los mas usados en la práctica asistencial
diaria, habitualmente se aplica cada 3-4 semanas hasta completar un
total de 6 ciclos. En la actualidad van irrumpiendo en el arsenal terapéutico
otros regímenes quimioterápicos en los que se incluyen
agentes de eficacia demostrada como las antraciclinas y los taxanos.
Tradicionalmente,
la quimioterapia adyuvante ha sido administrada a pacientes consideradas
de riesgo por tener ganglios positivos. A partir de los años
80 diversos ensayos parecen demostrar su utilidad en pacientes con ganglios
negativos, sobre todo, en aquellas pacientes con otros factores pronósticos
desfavorables, como por ejemplo tener los receptores hormonales tumorales
negativos.
A.2.2. Hormonoterapia.
El cáncer
de mama es genéricamente un tumor claramente hormonodependiente.
El tamoxifeno es un antiestrógeno con mecanismo de acción
bloqueante de los receptores de estrógeno de las células
tumorales hormonodependientes. Es hoy el medicamento de elección
en la terapia hormonal del cáncer de mama. Las dosis habituales
son de 20 mg diarios por vía oral durante años (2 a 5
años).
El tamoxifeno aumenta
la tasa de supervivencia libre de enfermedad, pero adicionalmente, reduce
la incidencia de enfermedad coronaria porque baja la colesterolemia,
y quizá también prevenga la osteoporosis al disminuir
la pérdida de masa ósea. Se ha descrito riesgos achacables
como la alteración del endometrio de tipo hiperplasias incluso
adenocarcinoma de endometrio, por lo que durante su empleo hemos de
vigilar especialmente el útero.
Fundamentalmente
es el tratamiento adyuvante para pacientes postmenopáusicas con
receptores hormonales positivos, aunque también se utiliza en
ciertos grupos de pacientes premenopáusicas. Se ha empleado el
tamoxifeno como quimioprevención en pacientes de alto riesgo
de padecer cáncer de mama.
Recientemente se están introduciendo en el arsenal terapéutico
hormonoterápico el grupo de los inhibidores de la aromatasa,
con lo que se disminuye el paso a estrógenos, son agentes con
buena tolerancia y fácil posología (una toma diaria por
vía oral), entre ellos tenemos el anastrozol, letrozol, así
como el exemestano que actúa como inactivador de la aromatasa.
Si bien no son de primera elección en la actualidad, probablemente
a corto plazo lo conseguirán.
Otras terapias hormonales se basan en la castración bien quirúrgica
o química mediante análogos de la LH-RH que en nuestro
país son menos utilizadas.
A modo de orientación final y en base a la recomendación
del Consenso de Expertos en St. Gallen de 1995, el tratamiento coadyuvante
en cáncer de mama localizado sería:
a. Pacientes con
ganglios negativos.
-Riesgo bajo: ninguno
(vigilancia)
-Riesgo medio: tamoxifeno
-Riesgo alto:
-Premenopáusicas: quimioterapia
-Postmenopáusicas con Recep. Estrog. +: tamoxifeno
-Postmenopáusicas con RE - : quimioterapia
b. Pacientes con ganglios positivos.
-Premenopáusicas: quimioterapia
-con RE + : añadir ovariectomía/ análogos de LH-RH
-Postmenopáusicas:
-con RE + : tamoxifeno
-con RE - : quimioterapia
Como norma general
orientativa podríamos decir que el tratamiento integral mas adecuado
a perseguir que el cáncer de mama operable (Estadios I y II)
sería: cirugía conservadora con linfadenectomía,
asociada a radioterapia del tejido mamario restante, y adyuvancia (quimioterapia
u hormonoterapia) posterior en función de los factores pronósticos
y edad de la paciente
B) Cáncer
de mama localmente avanzado (Estadio III).
Su diagnóstico
requiere confirmación histológica, mediante biopsia en
la que se aprovecha para el estudio del estado de los receptores hormonales.
El tratamiento comporta
una combinación de armas terapéuticas. Habitualmente se
inicia con quimioterapia basada en regímenes con antraciclinas
y taxanos durante tres o cuatro ciclos, tras lo cual se evalúa
la respuesta:
a) Si la hay, se
procede a cirugía, generalmente de tipo mastectomía radical
modificada (incluyendo vaciamiento axilar), continuando después
con la quimioterapia y en ocasiones radioterapia ulterior.
b) Si no hay respuesta,
el caso se analiza individualmente y se puede continuar con nuevos regímenes
de quimioterapia añadiendo o no radioterapia. La cirugía
en estos casos asume un papel paliativo.
C) Cáncer
de mama diseminado (Estadio IV).
En estos casos el
pronóstico es sombrío, el tratamiento es sistémico,
quedando relegada la radioterapia y cirugía para asuntos paliativos
meramente.
La hormonoterapia en pacientes postmenopáusicas con receptores
positivos basada en inhibidores de la aromatasa y antiestrógenos
suele ser el de elección.
La quimioterapia basada en regímenes de antraciclinas y taxanos
asumen la terapéutica empleada para el resto de casos.
Es indudable que,
salvo pertenencia a ensayos multicéntricos, cada caso debe individualizarse
y someterse a un análisis por parte del "comité de
tumores" de cada hospital donde se decide la mejor opción
en cada caso.
Diagnóstico
precoz
El concepto de diagnóstico
precoz del cáncer de mama se basa en cuatro principios reconocidos:
1. Existencia de
una estrecha relación entre la extensión de la enfermedad
y la supervivencia. En la enfermedad localizada (cáncer de mama
operable), la supervivencia a los 5 años es alrededor del 84
por ciento, comparada con la supervivencia del 18 por ciento para la
enfermedad diseminada (Estadio IV).
2. Posibilidad de
selección de las pacientes. En primer lugar la edad es uno de
los principales criterios que se siguen en el cáncer de mama.
3. En el momento
actual no podemos evitar la aparición del cáncer de mama,
pero si podemos prevenir la muerte si lo descubrimos en etapas tempranas.
4. En un programa
de diagnóstico precoz, los resultados deben incluir una disminución
de la mortalidad y morbilidad por esta causa. Pues bien, los resultados
de los programas realizados han demostrado una disminución significativa
de la mortalidad en el grupo de estudio frente al grupo testigo.
Los métodos
de diagnóstico precoz del cáncer de mama utilizados se
pueden resumir en tres:
1. Autoexploración
de las mamas. Diversos estudios revelan que la autoexploración
periódica puede reducir la mortalidad alrededor de un 15 por
ciento a los cinco años. Existen muchos folletos explicativos
de difusión, donde se informa de cómo debe realizarse,
siendo el momento mas recomendado el postmenstrual.
2. Exploración
clínica periódica. Se estima que puede conseguir una reducción
de la mortalidad en un 24 por ciento a los 5 años. Este método
depende de la asistencia de la paciente a la consulta. Hoy por hoy,
en toda revisión ginecológica se encuentra incluida una
exploración mamaria.
Pero como podemos
observar, los dos métodos descritos anteriormente se basan en
la detección lo mas temprana posible de lesiones ya palpables,
pero el objetivo ideal es detectar esas lesiones antes de su palpación,
y en ello se basa el siguiente y principal método, la mamografía
3. Mamografía.
Desde que se dispone
de aparatos de alta resolución y baja radiación, la mamografía
se considera un método de alta especificidad (90 por ciento)
y también de sensibilidad, aunque algo menor (85-90 por ciento),
aceptable para el diagnóstico mamario. Es por ello la técnica
de elección para los programas de detección precoz del
cáncer de mama en pacientes cuya exploración es negativa.
La presencia de "imágenes en estrella" y las "microcalcificaciones
agrupadas" son las que van a indicar con gran frecuencia la necesidad
de realizar biopsias dirigidas por aguja o arpón. Del total de
las biopsias dirigidas, alrededor de un 10-20 por ciento de los casos
van a ser carcinomas.
Los riesgos de la
irradiación son mínimos. Globalmente se estima que este
método puede reducir la mortalidad por cáncer de mama
en alrededor de un 30 por ciento a los 5 años, siendo las mujeres
mas beneficiadas las de edad entre 50 y 65 años.
La mamografía
como método exclusivo en programas seriados de detección
precoz del cáncer de mama demuestra su clara efectividad entre
los 50 y los 64 años de edad. El coste económico puede
considerarse bajo, y en cualquier caso la relación coste/beneficio
justifica, con mucho, su aplicación.
A título
de información, transcribimos las exigentes recomendaciones de
la American Society of Cancer para una mejora del diagnóstico
precoz del cáncer de mama:
-Autoexploración
mensual a partir de los 20 años.
-Exploración clínica cada tres años hasta los 40,
y anual a partir de esa edad.
-Mamografía cada dos años entre los 40 y 50.
-Mamografía anual a partir de los 50 años.
La Sociedad Española
de Ginecología y Obstetricia recomienda para el diagnóstico
del "cáncer subclínico", siempre que exista
infraestructura para su realización, lo siguiente:
Grupo A) 35-39 años:
Mamografía basal.
Grupo B) 40-49 años:
Mamografía cada dos años.
Grupo C) A partir
de los 50 años: Mamografía anual.
Recientemente el
Insalud ha puesto en marcha, dentro del plan integral de atención
a la mujer, en su cartera de servicios, la campaña de "cribado
poblacional de cáncer de mama mediante mamografía".
La población diana se compone de las mujeres comprendidas entre
50 y 64 años, para ello previa cita por correo de la paciente,
se le realiza la mamografía con doble proyección (craneocaudal
y oblicua-mediolateral) en instalaciones itinerantes. Si el resultado
es normal, se le recuerda que debe hacerse un control a los dos años.
Como se puede observar,
no todos son coincidentes, aunque si todas están publicadas por
instituciones oficiales y teóricamente expertas. Por todo ello,
el clínico debe analizar y tener presente todas y cada una de
las diferentes recomendaciones a la hora de su actuación diaria.
Otros cánceres
ginecológicos
La baja incidencia
del resto de cánceres ginecológicos hace que el diagnóstico
precoz esté poco desarrollado.
El cáncer
de vulva. Es la típica neoplasia de la mujer anciana. Ante todo
prurito vulvar inexplicable y repetido, y ante toda lesión zonal
hemos de realizar biopsia. Las lesiones preinvasivas descritas se clasifican
en "VIN" (neoplasia vulvar intraepitelial) escamoso 1, 2 o
3 (in situ), y "VIN" no escamoso en el que se incluyen la
Enfermedad de Paget y el melanoma in situ. Estas lesiones premalignas,
al igual que el CIN, tienen estrechas relaciones etiopatogénicas
con la infección por el virus del papiloma humano (VPH). El tratamiento
standard del cáncer de vulva se basa en la cirugía (vulvectomía
radical con linfadenectomía inguino-femoral) asociada o no a
radioterapia.
El cáncer
de vagina se diagnostica precozmente en base a la citología cérvico-vaginal,
siguiendo los mismos patrones del cáncer de cérvix, teniendo
las lesiones preinvasoras denominadas "vain" (neoplasia intraepitelial
vaginal) 1,2 o 3 (in situ). En el arsenal terapéutico del cáncer
de vagina tenemos la radioterapia y en segundo lugar la cirugía.
Por último,
el cáncer de trompa se maneja de forma similar al de un cáncer
de ovario, sirviendo exactamente todos los métodos de diagnóstico
precoz que se utilizan en ésta última neoplasia, así
como para el tratamiento.
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Sumario |