Trastornos
del compotamiento alimentario (T.C.A.)
Pronóstico.
Seguimiento del paciente crónico
Es importante tener en cuenta que la anorexia tiene una tasa de mortalidad
significativa, tiende a ser una enfermedad crónica (la bulimia
suele ser episódica y recurrente), y una tercera parte de las
pacientes presentan síntomas durante años. Se han encontrado
cifras de mortalidad en estudios longitudinales del 6 por ciento, por
suicidio o complicaciones derivadas de la desnutrición. Entre
los factores que indican un pronóstico desfavorable se citan:
pubertad precoz, obesidad en la infancia y preadolescencia, diagnóstico
tardío, fracaso en los tratamientos iniciales(sobre todo hospitalarios)
y perturbaciones de la lactancia.
Clásicamente se mencionaba la evolución de estos trastornos
según los tres tercios: Un tercio se cura, un tercio se cronifica
y otro tercio tiene otro tipo de evolución. En la actualidad
el pronóstico ha mejorado sensiblemente, pues se diagnostican
mucho antes al existir conciencia de su existencia en la población
y sensibilización entre los profesionales de la salud, además
de haberse mejorado la formación de los mismos en estos aspectos.
En los estudios longitudinales de seguimiento de anorexia nerviosa más
recientes puede afirmarse que se curan completamente entre un 40 y un
60 por ciento de pacientes; evolucionan de forma intermedia entre un
20 y un 25 por ciento; evolucionan de forma pobre o crónica el
20 por ciento y fallecen entre un 5-10 por ciento.
Es importante enfatizar en el gasto sanitario que produce un T.C.A.
cronificado, con un promedio de 1 a 2 ingresos hospitalarios o en Unidad
de Día anual, de un mes de duración. Aunque se resulte
reiterativo, debe señalarse que la vía de evitar esto
es la detección, diagnóstico y tratamiento precoces.
Desde que un T.C.A. es diagnosticado hasta que puede tener criterios
de curación suelen transcurrir unos 4 años. La mera remisión
sintomática con mejoría física y restauración
de parámetros nutricionales normales no es suficiente para considerar
curado un caso, siendo necesario para ello que también haya remitido
totalmente el trastorno psicopatológico subyacente, con cambios
psicológicos sustanciales en el paciente, mejor autoestima, no
basada ésta en el aspecto físico; cambios profundos en
los patrones de relación interpersonal e intrafamiliar; superación
de la sobrevaloración de la imagen y la comida; supresión
de comportamientos adictivos en Bulimia, etc..Los tratamientos son largos,
en ocasiones muy penosos e implican un gran esfuerzo por parte de pacientes,
familias y equipos asistenciales. A pesar de todo, es frecuente que
se produzcan recaídas, sobre todo en determinadas épocas
del año en las que el cuerpo pasa a tener un mayor protagonismo
(inicio del verano, primavera).
En la prevención
terciaria, o prevención de recaí-das, deben implicarse:
- Atención Primaria de Salud
- Grupos de autoayuda (ADANER,otras asociaciones)
- Centro de Mujeres Jóvenes (I.N.M.)
Seguimiento por parte del médico de AP de un paciente con
TCA para evitar recaídas
Es imprescindible
el seguimiento del paciente, por parte del médico de AP, para
evitar recaídas. Éste ha de estar coordinado con la unidad
de tratamiento de cada paciente con el fin de evitar contradicciones
que empeorarían su situación.
Los aspectos que debería controlar el médico de AP para
evitar recaídas son: Variaciones en el peso corporal, solicitud
de dietas y/o fármacos por parte del paciente, seguimiento de
hábitos alimentarios correctos, uso de conductas purgativas,
práctica de ejercicio físico, seguimiento de un correcto
desarrollo ponderoestatural y psicomotor, detección de cualquier
desequilibrio emocional o presión ambiental que pueda desencadenar
una nueva recaída y finalmente, control y atención a la
familia.
Ante la sospecha de recaída el médico de AP remitirá
al paciente de nuevo al especialista.
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