Principios
básicos en la asistencia
al enfermo geriátrico
Grandes
síndromes geriátricos
Bajo este epígrafe se engloban diversas entidades clínicas
que causan frecuente incapacidad y deterioro de la salud y calidad de
vida del anciano y que no suelen revisarse clásicamente por lo
que deben incluirse siempre en el protocolo de atención de los
pacientes de edad avanzada, especialmente en los ancianos frágiles.
Otra característica de los síndromes geriátricos
es que constituyen una forma común de presentación de
la enfermedad, de muy diferente etiología, pero con una manifestación
final común en forma de estos síndromes.
Inestabilidad y caídas
Los factores que
mas influyen en el desarrollo de alteraciones de la marcha y caídas
son intrínsecos influidos por la patologías de base, que
tiene mas importancia que los factores relacionados con los cambios
del envejecimiento. Los factores intrínsecos a destacar son:
- Procesamiento central.- Afectado en pacientes con demencia
- Sistema neuromotor.- Enfermedad de Parkinson, enfermedad cerebrovascular,
neuropatía periférica, etc.
- Alteraciones visuales.- En relación a cataratas, glaucoma,
degeneración macular, etc.
- Sistema vestibular.- Como ocurre en el vértigo posicional paroxístico
- Sistemas propioceptivos.- Neuropatía periférica, déficit
de vitamina B12
- Afectación musculoesquelética.- Artropatías,
malnutrición, debilidad o pérdida de fuerza muscular.
- Fenómenos sistémicos.- En enfermedades metabólicas,
hipotensión ortostática, insuficiencia respiratoria y
enfermedades agudas
Los fármacos tienen una especial importancia como factores de
riesgo, bien por efectos secundarios o por interacciones entre ellos.
Los de mayor importancia son los psicofármacos o los que tienen
efecto sobre el SNC, los cardiovasculares, los que tienen efecto extrapiramidal
y los ototóxicos.
Además de estos factores, existen otros extrínsecos que
contribuyen el riesgo de caídas, la mayoría a través
de la generación de situaciones de riesgo, como los relacionados
con el entorno, los factores que exigen esfuerzo físico y coordinación
de movimientos o las circunstancias que implican cambios de posición.
Las consecuencias de las caídas son especialmente importantes
en la evolución de los pacientes. Los factores situacionales
influyen en las lesiones desarrolladas al caer los pacientes. Así,
las caídas desde la posición vertical o caídas
laterales con impactos directo sobre la cadera son los que asocian mayor
riesgo de fractura, que también se ve influido por factores ambientales
como la superficie de impacto y factores intrínsecos como la
mineralización ósea.
La orientación diagnóstica del paciente con alteraciones
del a marcha y caídas se va a basar en cuatro puntos:
- Historia clínica y exploración física.- Los puntos
de especial interés son las circunstancias en las que se ha desarrollado
la caída, la relación con factores ambientales o por el
contrario, síntomas precedentes que pueden desencadenar el accidente,
especialmente la existencia de síncope o presíncope, visión
borrosa, cuadros vertiginoso la existencia de enfermedades sistémicas
(metabólicas, cardiovasculares o neurológicas fundamentalmente)
o agudas como procesos infecciosos febriles. Debe realizarse una valoración
de lista y oído, la movilidad basal del paciente, alteraciones
previas en la marcha, cumplimiento de AVDs básicas y las ayudas
técnicas que utilize el paciente de forma habitual así
como una historia de la toma de fármacos.
En la exploración física debe realizarse una minuciosa
revisión del sistema cardiovascular, analizando la existencia
de hipotensión ortostática, sistema musculoesquelético
buscando limitaciones articulares por rigidez o dolor, realizar un exploración
neurológica completa, dirigiendo especial atención a la
fuerza y tono muscular, sensibilidad (incluyendo la propioceptiva),
coordinación de movimientos. Además realizaremos una exploración
de la postura y la marcha del paciente. La exploración del signo
de Romberg es especialmente importante. En los pacientes frágiles
se ha documentado que el Romberg corregido (consistente en permitir
adelantar medio pie una de las extrapiramidales) tiene el mismo valor.
Otros tests como la de apoyo sobre una sola pierna o marcha en tandem
tiene menos valor ya que se ha demostrado que personas de mas de 70
años sanas sin riesgo de caídas las cumplimentan con muy
baja frecuencia. Por último, es importante realizar una exploración
del estado cognitivo del paciente y sus funciones corticales superiores.
- Valoración de la capacidad funcional.- Se debe utilizar una
batería de pruebas o tests para al análisis de la marcha
y el equilibrio del paciente (recomendamos el test de Tinetti del que
se presenta una versión reducida en la Tabla XVI) así
como la velocidad de la marcha, ya que es un buen predictor de morbilidad
del paciente (ingreso en residencias, hospitalización, caídas
y discapacidad).
- Evaluación de los trastornos de la marcha y sus causas.- Tras
la historia clínica y exploración del paciente podemos
clasificar ante que tipo de enfermedad nos encontramos, que posteriormente
confirmaremos con los estudios complementarios.
Debe destacarse que como suele ocurrir con gran parte de la patología
y síndromes clínicos en Geriatría, en la etiología
de las alteraciones de la marcha, equilibrio y caídas suelen
participar varios factores por lo que los hallazgos clínicos
suelen ser mixtos o "atípicos". Así, podríamos
encontrar hallazgos de una polineuropatía con alteraciones articulares
por patología degenerativa, espasticidad muscular por inmovilismo
y efecto sedante de los fármacos.
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tabla
XVI.
VERSION REDUCIDA DEL TEST DE TENITTI
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Evaluación
del equilibrio:
1. Inestabilidad durante el paso de la bipedestación a
la sedestación (O=no;1=sí).
2. Incapacidad para mantenerse sobre un pie sin ayuda (O=no;1=sí).
3. Inestabilidad al realizar una vuelta completa (O=no;1=sí).
4. Inestabilidad al aplicar ligera fuerza desequilibrante sobre
el esternón (O=no;1=sí).
Evaluación
de la marcha:
1. Aumento del balanceo del tronco (O=no;1= sí).
2. Incapacidad para aumentar la velocidad de la marcha (O=no;1=sí).
3. Anomalía del recorrido (aumento de las desviaciones)
(O=no;1= sí).
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Los grupos generales de causas de las caídas, y que deben revisarse
sistemáticamente en todos los pacientes pueden resumirse con
la regla mnemotécnica CRASH:
- C.- alfombras (Carpets), cables o cuerdas (Cords), hace referencia
a accidentes domésticos
- R.- revisión de fáRmacos que utiliza el paciente
- A.- Afecto, la depresión puede conducir indirectamente al desarrollo
de caídas
- S.- enfermedades agudas (Sick)
- H.- Hipotensión
Tras la evaluación podríamos diferencias a los pacientes
en dos grandes grupos claramente distintos:
- Aquellos con una marcha claramente inestable, generalmente con caídas
de repetición, muchos de los cuales utilizan ayudas técnicas
(generalmente de forma incorrecta) en los que es necesario reeeducar
para la marcha y utilización de andadores, correcta medida de
bastones, etc. En estos pacientes se debe iniciar un programa de reeducación
mediante terapia ocupacional o rehabilitación a la vez que se
realiza la aproximación diagnóstica y corrección
del tratamiento con fármacos.
- El segundo grupo corresponde a pacientes que al ser explorados no
se evidencia patología significativa, presentan una aceptable
o buena situación funcional y no tienen alteraciones significativas
de la marcha y equilibrio. Estos pacientes presentan como causa fundamental
de caídas las cardiovasculares o neurológicas y que pueden
resumirse en las siglas DATE:
- D.- "drop attack"
- A.- "arritmia"
- T.- "TIA" o accidente isquémico transitorio.
- E.- "epilepsia"
- Pruebas diagnósticas y de laboratorio.- Existen pocos
estudios acerca de la rentabilidad de los mismos. En general no existe
un protocolo concreto a seguir, sino que son los hallazgos clínicos
los que van a orientar los estudios a realizar.
Las intervenciones para prevenir las caídas pueden realizarse
sobre factores extrínsecos (ambientales) o intrínsecos,
fundamentalmente a través de un correcto diagnóstico y
tratamiento de la patología de base del paciente, reducción
de fármacos e implantando un tratamiento de rehabilitación
si es necesario. La prevención debe ser individualizada y adaptada
a cada paciente.
Los estudios de intervención de casos y controles han demostrado
una disminución del riesgo de caídas y sus complicaciones
pero sin alcanzar significación estadística. Un metanálisis
reciente, elaborado a partir de 7 estudios de casos-control que incluyen
como intervención el ejercicio y reeducación del equilibrio
ha demostrado la reducción de las caídas en el grupo intervención.
Un reciente estudio de Tai Chi durante 15 horas semanales redujo el
riesgo de caídas en un 48 por ciento.
Síndrome de Inmovilismo
Es una vía
común de presentación de diversas enfermedades que consiste
en la incapacidad de movilización de un paciente o deterioro
funcional y tiene su base en los cambios fisiopatológicos en
diversos sistemas cuya etiología suele ser multifactorial. Es,
hasta alcanzar cierto nivel de deterioro funcional, reversible y, en
determinados niveles y situaciones, prevenibles por lo que siempre debe
tenerse en cuenta, especialmente ante un cambio del estado de salud
en un paciente geriátrico por patología aguda. Tiene unas
consecuencias graves por su repercusión en la función
de todos los órganos y sistemas, con múltiples complicaciones
graves y predisponer al paciente al ingreso en un hospital o residencia.
Los pacientes con inmovilidad aguda (entendido como el episodio de declinar
rápido de la independencia de la movilidad hacia una situación
de encamamiento durante tres días como mínimo) presentan
una mortalidad el 50 por ciento a los 6 meses.
Por encima de los 65 años, el 18 por ciento de la personas tienen
problemas para movilizarse sin ayuda y mas de la mitad de los mayores
de 75 años tienen problemas para salir solos de casa, estan el
20 por ciento con actividad limitada al domicilio. Mas de la mitad de
los varones mayores de 85 años no son capaces de caminar de forma
autónoma una distancia de 400 metros pero solo un 15 por ciento
son dependientes para las transferencias, es decir, cambias de postura
o actividad como levantarse y acostarse de la cama o levantarse de una
silla.
Las causas mas frecuentes de este síndrome son:
- Problemas osteomusculares
con dolor y rigidez articular
- Problemas podológicos
- Enfermedades neurológicas.- Ictus, enfermedad de Parkinson
y neuropatías fundamentalmente.
- Síndrome de "debilidad generalizada"
- Alteraciones mentales.- Muy frecuente en pacientes con demencia, síndrome
confusional y depresión
- Déficits visuales y auditivos
- Inestabilidad en la marcha y miedo a caídas
- Incontinencia
- Yatrogenia
- Hospitalización
- Barreras arquitectónicas o físicas
Las consecuencias del inmovilismo pueden resumirse en las siguientes:
- Rigideces articulares y contracturas musculares
- Pérdida de fuerza muscular
- Retención e incontinencia urinaria
- Estreñimiento
- Ulceras por presión
- Trombosis venosa y arterial
- Infección respiratoria y neumonías
- Osteoporosis
- Deshidratación
- Hipotermia
- Síndrome confusional
- Desnutrición
- Depresión
- Inestabilidad y caídas
- Aislamiento social
- Dependencia
- Institucionalización
En la valoración del paciente con inmovilismo vamos a repasar
sistemáticamente los siguientes puntos:
- Tiempo de evolución y tipo de inmovilismo
- Impacto en la realización de las actividades de la vida diaria
- Condiciones clínicas que contribuyen a la inmovilidad
- Uso de fármacos
- Factores de riesgo
- Aspectos sociales
- Factores ambientales
En la exploración física vamos a dirigir atención
especial al estado de la piel, sistema cardiovascular y respiratorio,
sistema articular, fuerza muscular y movilidad (puede clasificarse según
la Tabla XVII), exploración neurológica, alteraciones
o deformidades en los pies y revisión de los órganos de
los sentidos.
El abordaje debe ser, tal como es la etiología, tratando múltiples
factores de forma interdisciplinar. Esto debe realizarse en todos los
niveles asistenciales desde la unidad de agudos con la prevención
en la enfermedad aguda, identificando los pacientes que lo presentan,
su etiología e iniciando tratamiento precoz. Este va a ser especialmente
importante en los servicios de rehabilitación y unidades de recuperación
funcional de los servicios de Geriatría (unidad de media estancia
y hospital de día). Debemos tratar las causas, las complicaciones
y la movilidad. Si no disponemos de servicio de rehabilitación
o unidades geriátricas de recuperación funcional, la educación
sanitaria y entrenamiento o recomendaciones a los cuidadores debe ocupar
su lugar.
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tabla
XVII
CLASIFICACIÓN DE LOS GRADOS DE MOVILIDAD
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|
0. Deambulación
no funcional:
No puede caminar, sólo camina ayudado por barras paralelas,
o requiere ayuda de más de una per-sona para asegurar marcha
segura.
1. Deambulación
dependiente:
Ayuda física nivel II
Requiere la ayuda de una persona para caminar por superficies
lisas. Precisa de ayuda técnica para asegurar la marcha
y el equilibrio.
2. Deambulación
dependiente:
Ayuda física nivel I
Requiere la ayuda de una persona para caminar por superficies
lisas. A veces utiliza alguna ayuda técnica para mantener
el equilibrio o la coordinación.
3. Deambulación
dependiente:
Supervisión
Camina por superficies lisas sin necesitar ayuda de otra persona,
pero precisa de su presencia cercana para supervisar por riesgo
de caídas.
4. Deambulación
independiente:
sólo en superficies lisas
Deambulación independiente por superficies lisas pero requiere
supervisión o asistencia física en es-caleras y
superficies no lisas.
5. Deambulación
independiente:
Deambulación independiente en cualquier tipo de terreno.
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Deterioro cognitivo
Ya se ha revisado
exhaustivamente en el capítulo de demencias, y en la parte previa
de la valoración del estado cognitivo, como debe ser la aproximación
diagnóstica de un deterioro cognitivo por lo que aquí
realizaremos únicamente unos comentarios sobre tres aspectos
relacionados con él: pseudodemencias, trastornos de memoria relacionados
con la edad y tratamiento de los trastornos del comportamiento.
Pseudodemencia.- Es un síndrome en el que un cuadro psiquiátrico
funcional, especialmente la depresión, imita un cuadro clínico
de demencia
En series grandes, un 30-50 por ciento de pacientes con depresión
y rasgos de deterioro cognitivo evolucionan a una demencia establecida.
Otras series mas pequeñas lo establecen en el 10 por ciento.
Esta proporción depende del seguimiento que se realice y así,
a los 8 años, el 89 por ciento de pacientes con depresión
y rasgos de deterioro cognitivo que mejoraron con el tratamiento, desarrollan
una demencia establecida La proporción de pacientes con pseudodemencia
que desarrollan una demencia es similar a la de los pacientes deprimidos
sin deterioro cognitivo inicial tras cuatro años de seguimiento.
Se considera que los antecedentes de depresión con rasgos de
deterioro cognitivo es un factor de riesgo para desarrollar demencia
y que este riesgo es de 2´5 a 6 veces superior a la población
general de la misma edad sin depresión.
Se ha clasificado este síndrome en tres tipos
- Tipo I, el mas frecuente, en el que el deterioro cognitivo desaparece
al tratar la depresión y cuyas características clínicas
se aproximan a un patrón subcortical.
- Tipo 2, clínicamente parecido a una demencia en áreas
neuropsicológicas pero presenta mas trastornos histriónicos
y adaptativos, trastornos de la personalidad, simulación y otros.
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TABLA
XVIII.
diagnóstico diferencial de la demencia con la pseudodemencia
|
| PSEUDODEMENCIA |
DEMENCIA |
| Pérdida
de relaciones sociales precoz |
Tardía |
Memoria reciente
y remota
igualmente afectadas |
Mas afectada
la reciente |
Diferencias
en la realización
de tareas de similar dificultad |
|
Quejas frecuentes
de los
trastornos cognitivos |
Pocas quejas |
No se esfuerzan
en realizar tareas
Humor deprimido
Duración de los síntomas corta
Progresión rápida de síntomas
Antecedentes psiquiátricos
Atención conservada
Buena colaboración en la entrevista
|
Colaboradores
Labilidad emocional
Larga
Progresión lenta
No son frecuentes
Pobre
Incorrecta con frecuencia |
- Tipo 3, cuyas características son las del delirium con cuadros
confusionales subagudos que realmente no son una pseudodemencia
Las diferencias clínicas fundamentales entre la pseudodemencia
depresiva y la demencia se resumen en la Tabla XVIII.
Los criterios para el diagnóstico de pseudodemencia depresiva
son los siguientes:
- Frecuentes quejas de pérdida de memoria
- Insisten en su incapacidad
- Pérdida de memoria reciente y remota
- Pérdida de memoria para periodos de tiempo o acontecimientos
concretos
- Antecedentes de depresión
- Inicio subagudo (inferior a 6 meses)
- Pérdida de autoestima
- Pérdida de apetito
- Estado de ánimo triste
- Ausencia de signos de enfermedad cerebrovascular o extrapiramidal
- Hachinsky inferior a 4
- Ausencia de cuadros confusionales con antidepresivos tricíclicos
- Minimental superior a 21
- Hamilton superior a 21
- Insomnio
superior al 25 por ciento del tiempo de sueño
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TABLA
XIX.
trastornos de memoria y deterioro cognitivo relacionado con la
edad
(diferencias)
|
| CARACTERISTICAS
|
AMAE |
DECAE |
DEMENCIA |
Alteraciones
de memoria
Problemas para realizar actividades complejas
Otros trastornos cognitivos
|
SÍ
NO
NO
|
SÍ
SÍ
NO o leves
|
SÍ
SÍ
SÍ
|
| MEC |
>24 |
= 24 |
< 24 |
| ACTIVIDAD SOCIAL |
Conservada |
Conservada |
Alterada |
| GDS |
2 |
3 |
4 |
| AMAE
= Alteraciones de Memoria Asociados a la Edad. DECAE = Deterioro
Cognitivo Asociado a la Edad. |
Trastornos de memoria y deterioro cognitivo relacionado con la edad.-
La pérdida de memoria e incluso las interferencias que esta produce
en los pacientes es un motivo frecuente de consulta y puede ser difícil
diferenciar los trastornos de memoria que pueden acompañar al
envejecimiento de las alteraciones que suponen una patología,
especialmente en sus fases iniciales y en personas que tienen un nivel
intelectual previo elevado. El punto mas importante para la sospecha
de que existe una patología es que estos trastornos interfieren
con la vida social, de relación o personal de los pacientes,
que exista una progresión del déficit cognitivo que asocie
otros síntomas o signos de enfermedad neurológica. Las
diferencia se resumen en la Tabla XIX:
Tratamiento de los trastornos del comportamiento en pacientes con demencia.-
Aproximadamente la mitad de los pacientes con demencia presentan agitación
en algún momento de su enfermedad. Los trastornos de conducta
se van haciendo mas frecuentes según avanzada la enfermedad.
La agitación del paciente con demencia siempre requiere el planteamiento
de la posibilidad de la existencia de patología aguda como infecciones,
dolor u otras alteraciones que justifiquen la sintomatología.
El tratamiento a partir de aquí va a ser sintomático.
Aunque existen diversas alternativas farmacológicas, también
debe intentarse medidas no farmacológicas como el intento de
orientación del paciente, iluminación correcta de la habitación,
evitar las sujeciones y no limitar al paciente al reposo y la inactividad.
Entre los fármacos útiles para los síntomas psicóticos,
los de primara elección van a ser los neurolépticos aunque
también pueden utilizarse como tratamiento de fondo fármacos
antidepresivos y anticomiciales. El clometiazol, antidepresivos y propranolol
también pueden ser útiles. Las benzodiacepinas pueden
presentar eficacia pero deben ser los últimos fármacos
en utilizarse y raramente es necesaria su utilización para un
paciente con demencia y agitación con síntomas psicóticos.
Entre los neurolépticos, los atípicos mas recientes se
caracterizan por tener menos efectos secundarios que los clásicos
y son igual de eficaces. Entre ellos se encuentran la risperidona, olanzapina
y clozapina. La clozapina debe utilizarse con precaución por
el riesgo de agranulocitosis y sus efectos anticolinérgicos por
lo que en principio vamos a recomendar en primer lugar los dos primeros,
ambos administrados por vía oral. El haloperidol, tioridazina
y clorpromacina son mas sedantes, con efectos secundarios extrapiramidales
mas importantes y con desarrollo de efectos cardiovasculares, fundamentalmente
hipotensión ortostática en el caso de la clorpromacina
y tioridazina por lo que deben ser de última elección.
El haloperidol y clorpromacina tienen la ventaja de poderse administrar
por vía parenteral.
Entre los anticomiciales, la mayor experiencia se centra en la carbamazepina
y valproato pero en los últimos años han aparecido en
la literatura experiencias favorables con gabapentina aunque no existen
ensayos controlados con ninguno de ellos.
Si es necesario utilizar benzodiacepinas, utilizaremos siempre las de
vida media corta que tienen menor riesgo de acumulación y efectos
secundarios a largo plazo.
Síndrome confusional agudo
Se trata de un síndrome
mental orgánico transitorio caracterizado por una alteración
cognitiva global y de la atención con una actividad psicomotora
anormalmente incrementada o disminuida y una alteración del ritmo
sueño-vigilia. También se le denomina delirium y síndrome
orgánico cerebral agudo.
Existen pocos estudios epidemiológicos pero sabemos que la frecuencia
depende del ámbito donde se mida. En servicios de Psiquiatría
en hospitales generales se presenta en un 46 por ciento de los pacientes
ingresados, en los servicios médicos en un 20-25 por ciento,
35 por ciento en servicios de geriatría británicos, 10-14
por ciento en servicios de Cirugía General y en un 44-50 por
ciento en pacientes con fractura de cadera.
Es por definición un síndrome orgánico que no suele
corresponder a patología primariamente psiquiátrica. Asocia
un mal pronóstico del paciente con una mortalidad entre 2 y 20
veces mas elevada en los pacientes hospitalizados con síndrome
confusional que los que no lo desarrollan, con mayor morbilidad, estancia
hospitalaria un 60 por ciento superior y un riesgo de institucionalización
5 veces superior. Por el contrario, en los últimos estudios no
se ha demostrado que aumente la mortalidad a medio y largo plazo tras
el alta hospitalaria. En estos pacientes hospitalizados con síndrome
confusional, el curso clínico es variable pero los datos indican
que solo un 4 por ciento presentan una resolución completa al
alta, el 21 por ciento a los tres meses de la misma y el 18 por ciento
a los seis meses. Se ha observado una elevada incidencia, hasta del
55 por ciento de deterioro cognitivo posterior que probablemente indique
la existencia de una enfermedad neurológica subyacente anterior
al episodio agudo. Otra característica es la asociación
con otros problemas como la incontinencia urinaria, deterioro funcional
y desarrollo de úlceras por presión. Podríamos
decir que es un marcador de mal pronóstico en general aunque
existe una gran variabilidad de pacientes y situaciones clínicas
dentro de los episodios de delirium.
Los criterios establecidos por el DSM III para su diagnóstico
son los siguientes:
- Capacidad reducida para mantener la atención a estímulos
externos
- Pensamiento desorganizado, manifestado por lenguaje incoherente
- Al menos dos de los siguientes
- Disminución del nivel de conciencia
- Alteraciones de la percepción: alucinaciones, ilusiones o falsas
interpretaciones
- Alteración del ritmo sueño - vigilia
- Aumento o disminución de la actividad psicomotora
- Desorientación en tiempo, espacio y persona
- Alteración de la memoria
- Aparece de forma aguda (horas o días) y fluctúa a lo
largo del día
- Uno de los dos siguientes
- Evidencia de una enfermedad orgánica que puede causar delirium
- Se puede sospechar una causa orgánica en ausencia de enfermedad
psiquiátrica causal
Probablemente el punto mas importante del delirium o síndrome
confusional agudo es identificarlo, considerarlo como un cuadro agudo
diferente al de demencia y realizar una aproximación diagnóstica
como en otros síndromes agudos como pueda ser la fiebre, el dolor
torácico o la disnea.
Se han identificado una serie de factores de riesgo para el desarrollo
de síndrome confusional:
- Edad avanzada
- Enfermedad cardiovascular
- Enfermedad neurológica
- Trastornos hidroelectrolíticos
- Trastornos gastrointestinales y genitourinarios
- Hipoalbuminemia
- Polifarmacia
- Deprivación sensorial
- Cambios del entorno
- Traumatismos
- Infecciones
En diversos estudios se han definido modelos predictivos de desarrollo
de síndrome confusional en los que se diferencian los factores
de riesgo que añaden vulnerabilidad a los pacientes y los factores
precipitantes del síndrome. Cuanta mayor vulnerabilidad del paciente
menos intenso debe ser el factor desencadenante para precipitar un estado
de delirium. Algunos estudios han demostrado la capacidad de disminuir
la mortalidad interviniendo sobre factores precipitantes:
- Factores de vulnerabilidad
- Disminución severa de agudeza visual
- Deterioro funcional basal
- Inestabilidad y gravedad al ingreso (APACHE II > 16)
- Deterioro cognitivo previo
- Depresión
- Alcoholismo
- Nitrógeno ureico > 18
- Factores desencadenantes
- Uso de restricciones y sujeciones físicas
- Desnutrición
- Insuficiencia respiratoria
- Deshidratación
- Adición de mas de tres medicamentos al tratamiento
- Yatrogenia e infección nosocomial
Típicamente el síndrome aparece en horas o días,
tiene un curso fluctuante y puede presentarse con tres patrones clínicos:
hiperactivo, hipoactivo o mixto. La forma hiperactiva es la mas fácilmente
reconocible, coloquialmente se llama agitación psicomotriz, con
mayor frecuencia que las otras formas se asocia a efectos anticolinérgicos
o deprivación de fármacos y puede tener consecuencias
graves por el riesgo de lesiones y las dificultades que implica para
los cuidados del paciente. La forma hipoactiva le denominamos con mas
frecuencia confusión; es mas frecuente en los ancianos pero se
reconoce con mayor dificultad. Es la forma mas frecuente en etiología
metabólica del cuadro confusional. La forma mixta demuestra el
carácter fluctuante, es la forma mas frecuente y según
algunos autores la de peor pronóstico de morbimortalidad. En
la literatura se ha encontrado que la forma hiperactiva, hipoactiva
y mixta presentan una frecuencia del 19 por ciento, 15 por ciento y
52 por ciento respectivamente.
Las tres causas mas frecuentes son las infecciones, las enfermedades
que causan hipoxia y los fármacos, bien por efectos secundarios
o por deprivación. Con bastante frecuencia no se llega a un diagnóstico
etiológico. Las causa neurológicas se asocian en menos
de un 10 por ciento.
El diagnóstico diferencia fundamental es el de las enfermedades
agudas que lo pueden causar y clínicamente diferenciarlo de la
demencia, otros episodios psicóticos de cusa psiquiátrica
y las crisis de ansiedad.
En la aproximación diagnóstica es fundamental la historia
de consumo de fármacos, la situación basal del paciente,
tanto funcional como cognitiva, los antecedentes de otros episodios
y el consumo del alcohol.
La aproximación diagnóstica a la etiología del
síndrome confusional agudo es una de las situaciones en las que
el clínico demuestra su habilidad. Al no existir un protocolo
de estudio, tener tantas posibilidades etiológicas y necesitar
actuar con rapidez por la importancia de la situación del paciente
y su entorno, los métodos diagnósticos se van a basar
en la historia clínica y exploración del paciente así
como las circunstancias en las que se desarrolla el episodio de delirium.
Dado que en los pacientes con demencia es frecuente el "síndrome
del atardecer", es posible que los episodios de confusión
vespertina sin otro sustrato clínico aparente requiera mas un
tratamiento de fondo de las alteraciones de la conducta en estos pacientes
que una aproximación urgente en un paciente hospitalizado por
otra causa o aquel que no cuenta con antecedentes de deterioro cognitivo.
Cuando se presenta un episodio confusional agudo en pacientes con posibilidades
de presenta una patología aguda debe realizarse al menor un estudio
de la causas metabólicas realizando una analítca de función
renal, glucosa, esta hidroelectrolítico, calcio y, según
el contexto clínico, valorar la posibilidad de una encefalopatía
hepática o toxicidad por fármacos. Dado que las causas
mas importantes son la infecciones urinarias y respiratorias y estas
se pueden presentar de forma atípica o subclínica, debe
realizarse una analítica orina y radiografía de tórax.
La hipoxemia, segunda causa del síndrome en el anciano se evidenciará
mediante una gasometría. El estudio de las causas neurológicas
debe basarse en un contexto clínico adecuado. No está
indicado realizar estudios de neuroimagen o registros electroencefalográficos
de rutina por que, aunque tanto el EEG como los estudios de perfusión
cerebral y neuroimagen nos han dado información sobre la fisiopatología
del síndrome, no suelen aportar información que oriente
el tratamiento y causa del delirium.
El tratamiento del paciente se basa en tres puntos: el tratamiento de
la enfermedad de base, las medidas no farmacológicas y el tratamiento
con fármacos.
Las medidas no farmacológicas se relacionan con el entorno donde
se encuentra el paciente (bien iluminado, con ventanas exteriores para
la mejor orientación del paciente, si es posible con objetos
personales y asegurarse que el paciente dispone de audífonos,
gafas, y ayudas técnicas par la deambulación que habitualmente
utilice) y sobre la actitud de los cuidadores y personal. En este sentido,
el uso de sujeciones no suele conseguir mas que aumentar la agitación
del paciente y pueden provocar lesiones por lo que la reducción
física solo debe realizarse ante situaciones de gran agitación,
peligro de integridad física para el paciente, sus cuidadores
o el personal sanitario y con el objetivo de administrar un tratamiento
farmacológico. La movilización del paciente debe iniciarse
cuanto antes o favorecerse, no solamente por tener un efecto beneficioso
sobre el estado de orientación, sino también por prevenir
las lesiones por decúbito, la incontinencia y el inmovilismo.
Debe intentarse respetar al máximo el sueño, sin interrumpir
el ritmo sueño-vigilia.
EL tratamiento farmacológico es sintomático y se limita
a los pacientes con agitación. Entre los fármacos que
se utilizan se encuentran los neurotóxicos y, en casos de deprivación
de sedantes o alcohol, las benzodiazepinas. Entre los neurolépticos,
el haloperidol tiene un alta potencia y efecto sedante, puede administrarse
tanto por vía oral como parenteral (la FDA no ha aprobado su
uso por vía intravenosa pero a partir de la experiencia en unidades
de cuidados intensivos, se está extendiendo su utilización
en nuestros hospitales). Su inconveniente son los efectos extrapiramidales,
que podrían ser menos frecuentes en la vía intravenosa
que la oral o intramuscular. Si no es necesaria la administración
urgente por vía parenteral, puede administrarse un neuroléptico
oral como tratamiento de fondo o en los síndromes del atardecer"
aunque en este sentido ya hemos comentado las posibilidades bajo el
epígrafe del tratamiento de los trastornos de conducta en los
pacientes con deterioro cognitivo. Las benzodiacepinas son necesarias
con menos frecuencia y su uso suele limitarse a pacientes con deprivación
de alcohol, barbitúricos o benzodiacepinas y a aquellos que no
responde a los neurolépticos.
Depresión
Detectar la depresión
en el anciano puede ser especialmente difícil y es un problema
muy frecuente (entre el 13 y 25 por ciento de ancianos en la comunidad,
5 y 40 por ciento en hospitales de agudos y 25-35 por ciento en residencias).
De nuevo nos encontramos con que los signos y síntomas pueden
atribuirse al proceso de envejecimiento y los síntomas típicos
pueden estar ausentes primariamente o enmascarados por patología
somática típica de los individuos de edad avanzada. En
otras ocasiones la somatización de los pacientes hace que se
oriente el problema desde el punto de vista médico. Por otra
parte, debemos recordar que estas es una enfermedad sin marcadores biológicos
de diagnóstico por lo que este se va a basar en la historia clínica,
instrumento fundamental pero difícil en geriatría.
Inicialmente se describió que un tercio de los ancianos se curaban
completamente, otro tercio desarrollaban cuadros cónicos y otro
tercio se curaban del episodio inicial para desarrollar posteriormente
recaídas. En un estudio posterior se describió que el
60 por ciento de los ancianos con depresión presentaban una curación
completa.
Los factores que asocian un buen pronóstico son el sexo femenino,
la percepción de disponer de un buen soporte social, personalidad
extrovertida, ausencia de gravedad clínica, historia familiar
de depresión, el contar con antecedentes de episodios depresivos
con recuperación, ausencia de institucionalización y ausencia
de historia de abuso de drogas, ausencia de otra patología psiquiátrica
concomitante y persistencia de los mismos hábitos y forma de
vida.
Por el contrario, los factores que asocian mal pronóstico, con
desarrollo de cuadros crónicos en la depresión del anciano
son la presentación clínica con delirio, síntomas
graves o ausencia de melancolía, asociación de patología
médica, acontecimientos familiares adversos, deterioro cognitivo
y hallazgos de neuroimagen con aumento del tamaño ventricular
o disminución de densidad en la sustancia blanca.
El grupo de población con mayor riesgo de suicidio son los varones
ancianos de raza blanca. Este grupo de edad es responsable de la cuarta
parte de los suicidios en Estados Unidos y la proporción de tentativas
de suicidio y suicidio consumado (un suicidio consumado por cada tentativa)
es mayor que en grupos de edad mas jóvenes (uno por cada diez).
Las personas de edad avanzada tienen con mas frecuencia depresión
psicótica, con ideas delirantes, que las mas jóvenes.
Los síntomas pueden solaparse con los de otras enfermedades neurológicas
o médicas. Son frecuentes el cansancio, pérdida de apetito,
defecto de concentración, pérdida de interés, síntomas
que pueden presentarse en enfermedades sistémicas o en la demencia.
Algunas enfermedades o fármacos pueden producir síntomas
depresivos, como las enfermedades vasculares cerebrales, enfermedades
neurodegenerativas, enfermedades del tiroides, déficit de ácido
fólico o vitamina B12, neoplasias o enfermedades víricas
como la hepatitis. Los pacientes con estas enfermedades, además,
presentan con mucha frecuencia depresión. Que puede llegar al
50 por ciento en pacientes con demencia o enfermedad de Parkinson sin
que exista correlación entre el grado de discapacidad motora
y depresión. Algunos hipotensores de acción central como
la alfametildopa, clonidina o los corticosteroides, propranolol y digital
pueden producir sintomatología similar a la depresión
Los criterios diagnósticos de un episodio depresivo mayor son
los siguientes:
- Humor deprimido o perdida de interés o placer de dos semanas
de evolución y cuatro o mas de los siguientes síntomas:
- Alteración del apetito o pérdida de peso
- Insomnio o hipersomnia
- Inquietud o retraso psicomotor
- Pérdida de energía
- Sentimientos de inutilidad o culpabilidad
- Dificultades para concentrarse o tomar decisiones
- Pensamientos recurrente de muerte o suicidio
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TABLA
XX.
FÁRMACOS ANTIDEPRESIVOS
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Inhibidores
no selectivos de la recaptación de aminas:
Antidepresivos tricíclicos
Nortriptilina, doxepina, amitriptilina, imipramina, desimipramina,
clomipramina,
trimipramina, lofepramina.
Antidepresivos heterocíclicos y otros
Maprotilina, amoxapina, dosulepina, amineptina, mianserina,
nefazodone, trazodone,...
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina
Fluoxetina, paroxetina, sertralina, citalopram, fluvoxamina.
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y
noradrenalina:
Venlafaxina.
Noradrenérgicos y serotoninérgicos específicos:
Mirtazapina.
Inhibidores de la recaptación de noradrenalina:
Reboxetina.
Inhibidores no selectivos e irreversibles de la MAO:
Fenelzina, tranilcipromina.
Inhibidores selectivos y reversibles de la MAO (RIMA):
Moclobemida. |
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TABLA
XXI.
ASPECTOS PARTICULARES EN LA SELECCIóN DE ALGUNOS ANTIDEPRESIVOS
|
Debe
considerarse la nortriptilina o la desimipramina para:
- La depresión melancólica intensa
- Los pacientes con una historia personal de respuesta favorable
a los triciclicos con efectos secundarios minimos |
Debe
considerarse un Inhibidor selectivo de la recaptación de
la serotonina para:
- La depresión leve o moderada
- La depresión no melancólica
- Los pacientes con defectos de la conducción cardiaca
- Los pacientes con hipertrofia prostática
- Los pacientes con glaucoma que no siguen el tratamiento |
Deben
considerarse los Inhibidores de la monoaminooxidasa para:
- La depresión acompañada por ataques de pánico
- La depresión que ha fracasado con otros tipos de antidepresivos
- La depresión con síntomas atípicos |
Debe
considerarse el bupropión para:
- Los pacientes cardiacos
- Los pacientes con apatía importante
- La depresión que ha fracasado con otros tipos de antidepresivos |
Debe
considerarse la venlafaxina para:
- La depresión grave y las contraindicaciones para los tricíclicos
- La depresión resistente a los fármacos |
Debe
considerarse la nefazodona para:
- Los pacientes con ansiedad importante, insomnio o dolor somático |
Debe
considerarse la reboxetina para:
- Depresión moderada o grave
- Los pacientes con anorexia
- Cuando otro tratamiento farmacológico haya fracasado |
Deben
considerarse psicoestimulantes para
- Los pacientes deprimidos, apáticos
- El inicio del tratamiento y así ganar tiempo para que actúen
los a nti depresivos más tradicionales |
Debe
considerarse la terapia electroconvulsiva para:
- La depresión psicótica
- Los pacientes con un riesgo muy elevado de suicidio
- Los pacientes con contraindicaciones para el tratamiento farmacológico
- Los pacientes en los que el tratamiento farmacológico ha
fracasado |
Debe
considerarse la mirtazepina para:
Los pacientes con insomnio importante o anorexia |
Los objetivos del tratamiento de la depresión son, al iniciarlo,
disminuir los síntomas depresivos. Una vez alcanzada la remisión
el objetivo es evitar las recaídas o reaparición de síntomas
y mejorar la calidad de vida del paciente. En una última fase,
el objetivo es evitar un nuevo episodio depresivo (recurrencia). El
tratamiento inicial debe durar al menos 6 a 12 semanas para encontrar
el efecto clínico completo del régimen terapéutico,
debe después mantenerse al menos seis meses de tratamiento antes
de disminuirlo progresivamente. En ancianos con antecedentes de episodios
depresivos está indicado un tratamiento continuado para evitar
la recurrencia mientras que en los que no los tienen puede suspenderse
progresivamente a partir de los 6 a 12 meses.
En el régimen terapéutico deben considerarse los tratamientos
farmacológicos y no farmacológicos.
Entre los fármacos (los diferentes grupos y fármacos mas
utilizados se resumen en la Tabla XX), elegiremos aquellos que han demostrado
eficacia clínica y tienen menos efectos secundarios aunque en
este aspecto se debe, una vez mas, individualizar el esquema terapéutico
según el perfil clínico del paciente (Tabla XXI), el cumplimiento
terapéutico esperado y la comorbilidad.
Todos los grupos de antidepresivos han demostrado ser igual de eficaces
por lo que en general se seleccionan por sus posibles efectos secundarios,
aspectos particulares de actuación sobre algún síntoma
concreto (p.ej. ser mas o menos sedantes) y por su precio. Actualmente
los inhibidores de la recaptación de aminas han desplazado a
los antidepresivos tricíclicos en el tratamiento de la depresión
en pacientes de edad avanzada.
Entre los antidepresivos tricíclicos, la nortriptilina y desimipramina
tienen menos efectos anticolinérgicos y sedantes por lo que son
de primera elección en el anciano pero debe vigilarse la aparición
de efectos secundarios como hipotensión ortostática, estados
confusionales y retención urinaria.

Incontinencia urinaria
Se define como tal
la pérdida involuntaria de orina que es objetivamente demostrable
y que constituye un problema social e higiénico. Su frecuencia
aumenta con la edad, siendo del 60 por ciento en pacientes hospitalizados
mas del 50 por ciento de los que viven en residencias y 28 por ciento
y 16 por ciento de las mujeres y varones que viven en la comunidad.
Menos de la mitad de los pacientes consultan este problema. Se ha encontrado
que la incontinencia urinaria limita al 30 por ciento de los que la
sufren para el uso del transporte público, al 45 por ciento para
visitar a sus amigos y al 40 por ciento para hacer la compra. Por tanto,
es un problema que produce gran dependencia y aislamiento social. EL
gasto sanitario es muy elevado por la necesidad de utilización
de dispositivos y absorventes.
Las consecuencias de la incontinencia urinaria son múltiples
y graves:
- Infección urinaria
- Molestias cutáneas
- Ulceras por presión
- Inmovilismo
- Caídas
- Aislamiento social
- Depresión y pérdida de autoestima
- Dependencia
- Costes económicos
- Institucionalización
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TABLA
XXII.
CLASIFICACION DE LOS TIPOS DE INCONTINENCIA
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Frecuencia
Diaria: al
menos un episodio al día
Clínicamente significativa: dos episodios en el último
mes.
Episódica: al menos un episodio en el último año
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Duración
Aguda reversible
Permanente
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Características
clínicas
Incontinencia
de estrés o de esfuerzo: pérdida de pequeñas
cantidades de orina coincidiendo con maniobras de aumento de presión
intraabdominal.
Incontinencia de urgencia: aquella relacionada con un deseo intenso
e imperioso de orinar (urgencia miccional).
Incontinencia por rebosamiento: cualquiera relacionada con una
vejiga sobredistendida.
Incontinencia mixta: combinación de la incontinencia de
estrés y de urgencia
Incontinencia funcional: aquélla relacionada con la incapacidad
de ir al cuarto de baño por limitaciones físicas.
Incontinencia total: aquélla en la que hay un pérdida
completa del control dela micción, generalmente por destrucción
del esfínter o suelo de la pelvis o por existencia de fístulas.
|
Debemos conocer la fisiopatología de la continencia urinaria
y los mecanismos de la micción para entender las causas, clasificación
y desarrollo de la incontinencia y así poder abordar correctamente
el diagnóstico y tratamiento del paciente (Figura 1).
En su clasificación pueden diferenciarse varios tipos de incontinencia
urinaria según la frecuencia, características clínicas
o duración (Tabla XXII).
La incontinencia de estrés o de esfuerzo se relaciona con debilidad
de los músculos del suelo de la pelvis, generalmente por traumatismos,
múltiples partos, déficit de estrógenos, cistocele
o prolapso uterino. Es muy rara en el varón salvo algunos intervenidos
de prostata. El volumen residual postmiccional es bajo y el tratamiento
puede realizarse mediante tratamientos no farmacológicos (ejercicio
de suelo pélvico, electroestimulación, biofeedback o reentrenamiento
vesical), farmacológicamente a partir de agonistas alfa (ver
figura de fisiopatología) y estrógenos. La cirugía
está indicada en cistocele, prolapso y en mujeres sin alteraciones
anatómicas pero que no responden al resto de tratamientos
La incontinencia de urgencia o urgencia miccional se debe a contracciones
del músculo detrusor que se desencadenan con pequeños
volúmenes de orina o espontáneamente, aumentando ante
cualquier estímulo irritativo. Puede deber a alteraciones neurológicas
(ACV, demencia, parkinsonismo, etc) denominándose entonces hiperreflexia
del detrusor o por alteraciones urológicas como cistitis, uretritis,
litiasis, tumores, prostatismo, etc, denominándose entonces inestabilidad
del detrusor. En ocasiones no se encuentran causas aparentes. Este tipo
es el mas frecuente en el anciano.
En los pacientes de edad avanzada es frecuente encontrarse incontinencias
mixtas, de esfuerzo con urgencia miccional o inestabilidad del detrusor
y especialmente importantes identificarlas por que el tratamiento es
diferente, mas difícil y con menos éxito del tratamiento
quirúrgico.
La incontinencia por rebosamiento se debe a una obstrucción crónica
al vaciamiento y siempre cuanta con volumen residual postmiccional en
mayor o menor grado. En ocasiones esta obstrucción será
mecánica (prostatismo, tumores, estenosis uretral, cistocele,
etc) y en otras será dinámica por defecto de la contracción
vesical (neuropatía, lesiones medulares bajas o por fármacos
anticolinérgicos), o por mala coordinación entre la contracción
vesical y relajación esfinteriana (esclerosis múltiple,
lesiones medulares altas). La incontinencia es continua, con escapes
de pequeñas cantidades de orina en vejigas distendidas.
En la práctica del médico de atención primaria,
lo mas importante en el abordaje del paciente de edad avanzada con incontinencia
urinaria es diferencia las agudas transitorias de las establecidas y
de estas, iniciar un abordaje diagnóstico elemental y seleccionar
los pacientes que deben remitirse para un diagnóstico y tratamiento
por otro especialista.
En relación a la incontinencia aguda transitoria es importante
recordar la causas mas frecuentes que se pueden resumir con la regla
mnemotécnica DRIP:
- D.- Delirium, síndrome confusional
Drogas (fármacos)
- R.- Restricción de la movilidad
Retención urinaria
- I.- Infección
Inflamación (uretritis, vaginitis)
Impactación fecal
Inmovilización
- P.- Poliuria
Antes de cualquier manejo técnico o derivación del paciente
a otro especialista hay que realizar una serie de pasos:
- Revisar una serie de factores que, aunque no causan directamente incontinencia
si están relacionadas con ella:
- Alteraciones del comportamiento. Descartar voluntariedad para reclamar
atención por los cuidadores
- Deterioro cognitivo. Si se relaciona con el desarrollo de incontinencia
pero debemos considerar que el manejo de estos pacientes desde el punto
de vista terapéutico va a tener mucho menos éxito puesto
que requiere la colaboración del paciente.
- Descartar que la incontinencia sea funcional por restricción
física (sujeciones, baldas laterales en la cama, cambio reciente
de domicilio o habitación y desorientación del paciente
o incapacidad funcional del mismo para ir al baño).
- Descartar cualquier enfermedad aguda. Todas pueden producir incontinencia
por deterioro del paciente. Primero hay que tratar la enfermedad aguda
y luego, si persiste, abordar la incontinencia.
- Como ocurre en todos los síndromes geriátricos, la historia
farmacológica y uso prudente de fármacos es fundamental
como etiología y manejo de la incontinencia urinaria. Un paciente
con incontinencia por rebosamiento o con obstrucción crónica
empeorará con fármacos con actividad anticolinérgica
o se desencadenará con diuréticos. Casi todos los psicofármacos
pueden desencadenar o empeorar la incontinencia por mecanismos directos
o indirectos sobre la actividad del paciente.
- Descartar que
el paciente tenga una infección urinaria. Aunque es bastante
dudosa la participación de la infección como causa de
incontinencia en general, la recomendación es que se trate y
si después persiste (como suele ocurrir), continuar con el abordaje
de la incontinencia en los siguientes pasos.
- En el siguiente paso podemos realizar exploraciones sencilla que pueden
orientar el manejo del paciente:
- Exploración general abdominal y de genitales externos
- Tacto rectal para descartar impactación fecal
- Medida del residuo postmiccional
- Si es superior a 250 cc., existirá un problema obstructivo
al vaciamiento vesical
- Cuando es menos de 150 debemos realizar un seguimiento del paciente
- Entre 150 y 250 c.c. puede existir una incontinencia mixta
- Estas medidas son un tanto arbitrarias y en general se recomienda
consulta al urólogo ante la existencia de residuo postmiccional
superior a 100 cc.
- También puede evaluarse la cantidad de orina perdida ante maniobra
de Valsalva para identificar mujeres con incontinencia de estrés
que pueden beneficiarse de tratamiento estrogénico de aquellas
con incontinencia de estrés severa que deben ser evaluadas por
un urólogo o ginecólogo para cirugía. Las pacientes
que tienen un vaciamiento vesical completo ante aumento de la presión
intraabdominal pueden asociar una inestabilidad del detrusor por lo
que deben recibir un estudio urodinámico
- Cuando un paciente es diagnosticado de inestabilidad del detrusor
el tratamiento de elección son los fármacos anticolinérgicos.
Los efectos secundarios de estos fármacos no hacen valorar las
limitaciones de los mismos por la posibilidad de asociar síndrome
confusional, hipotensión ortostática y otras complicaciones
indeseables.
Trastornos del
sueño
Si consideramos
que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y que para ello tienen
problemas el 50 por ciento de las personas mayores de 65 a. que viven
en la comunidad y el 66 por ciento de los ancianos institucionalizados,
que es un problema directamente relacionado con la calidad de vida,
la institucionalización y la mortalidad, llegaremos a la conclusión
que los trastornos del sueño constituyen otro gran síndrome
que merece nuestra atención y cuidados. Aunque es un problema
frecuente, habitualmente tenemos dificultades para su diagnóstico
y tratamiento. Hasta el 60 por ciento de los ancianos presentan algún
trastorno relacionado con el sueño, el 30 por ciento de los mayores
de 60 años refieren tener algún problema con el sueño
y mas de la mitad de los ancianos utilizan fármacos relacionados
con los trastornos del sueño.
Con el avance de la edad de las personas aparecen cambios en el patrón
del sueño:
- Existe tendencia al sueño durante la fase de vigilia, es decir,
a quedarse dormido durante el día
- Es necesario mas tiempo para quedarse dormido
- Aparece una fragmentación del sueño, con dificultades
para mantenerse dormido
- El sueño es superficial
- La cantidad total del sueño disminuye
- Cambia el ritmo circadiano, el anciano se acuesta y levanta mas temprano
- En resumen, el sueño es menor, mas superficial y fragmentado,
se alcanza la fase REM mas precozmente y la eficiencia disminuye
Los factores mas relacionados con el insomnio son ingresos económicos
bajos, sexo femenino, la jubilación, la discapacidad y, sobre
todo, la depresión. El insomnio es un factor predictor de depresión
en el anciano.
Dentro de los trastornos del sueño existen mas de cien tipos
que se pueden agrupar en disomnias, parasomnias, trastornos secundarios
a patología y otros. Desde un unto de vista práctico y
en relación con los síntomas se puede diferenciar entre
insomnio, hipersomnia, parasomnias y trastornos nocturnos del movimiento.
El insomnio es un síndrome que puede clasificarse, según
la afectación, en insomnio de inicio, de mantenimiento o despertar
precoz.
Los ancianos pueden presentar varios tipos de trastorno del sueño
simultáneamente.
Dentro de las causas de insomnio se encuentran las enfermedades que
producen dolor, disnea, reflujo gastroesofágico, nicturia, angina
o ansiedad y los fármacos como las Teofilinas, simpaticomiméticos,
alcohol, corticoides, tiroxina, neurolépticos, antidepresivos
inhibidores de la recaptación de serotonina como la sertralina
y fluoxetina, o efecto paradójico de benzodiacepinas. Es muy
importante valorar la existencia de depresión subyacente en cualquier
insomnio de reciente aparición
Las terapias no farmacológicas son eficaces en el tratamiento
del insomnio. Lo primero de que demos indicar al paciente es mantener
medidas orientadas a una buena higiene del sueño:
- No se acueste ni intente dormir hasta que no tenga sueño
- Realice rituales al irse a la cama -por ejemplo, cepillarse los dientes,
lavarse- a la misma hora cada noche
- Levántese a la misma hora cada mañana
- No duerma durante el día
- Haga ejercicio diariamente a primera hora del día
- No use su dormitorio durante el día,. resérvelo para
dormir y para mantener relaciones sexuales
- No piense en las preocupaciones del día a la hora de acostarse,
esto debe hacerlo al levantarse
- Evite comidas copiosas a la hora de acostarse.
- Deje de fumar si puede, Al principio, el sueño empeorará,
pero posteriormente mejorará
- Tome sólo cafeína por la mañana y en cantidades
limitadas
- No beba alcohol cuatro horas o menos antes de acostarse
- Intente tomar las medicinas que desencadenan actividades, como micción
(los diuréticos), lo suficientemente temprano como para evitar
despertarse por !a noche
- Pregunte al médico si alguna de las medicinas que está
tomando podría mantenerle despierto y, posteriormente, pregunte
si hay medicamentos que puedan sustituirlas. Tome las medicinas sólo
de la manera como le ha indicado el médico
- Si se despierta por la noche a causa del dolor, pida al médico
un tratamiento para el dolor de acción más prolongada
- Asegúrese de que los dispositivos de asistencia como las gafas,
el andador y el audífono están al lado de la cama
- Vacíe la vejiga antes de acostarse
- Controle el entorno nocturno.
- La temperatura debe ser confortable Elimine el ruido
- Cambie el colchón si es incómodo.
- Asegúrese de que sólo hay la luz suficiente para ir
al baño
- No mire el reloj
- Practique una actividad que le calme, como escuchar música
suave o leer, a la hora de acostarse
- Tome una exposición adecuada a la luz solar durante el día
- No practique ejercicio justo antes de acostarse
- Lleve ropa de cama cómoda
Los pacientes se deben remitir a otro especialista o a las unidades
de sueño cuando el diagnostico no esta aclarado, se plantea necesidad
de estudio del sueño, ante una mala respuesta a tratamiento,
ante la sospecha de síndrome de apnea del sueño o si existen
movimientos anormales nocturnos.
El tratamiento farmacológico debe ser el último paso en
el tratamiento del pacientes anciano con insomnio. Entre los fármacos
utilizados se encuentran los agonistas de los receptores benzodiacepínicos
(benzodiacepinas clásicas, zolpidem y zopiclona) y antidepresivos
sedantes (trazodona y nefazodona). Otros fármacos con potencial
efecto sedante como los barbitúricos y antihistamínicos
no deben utilizarse.
Entre las benzodiacepinas deben elegirse siempre las de vida media corta
para evitar efectos secundarios diurnos y acumulación por disminución
de su eliminación. Debe considerarse que algunas de ella tienen
metabolitos activos que prolongan su efecto. Por otra parte, existe
la sospecha no confirmada con estudios de que los fármacos de
vida media corta podrían tener mayor capacidad de producir tolerancia
e insomnio de rebote al suprimirlas.
El zolpidem y zopiclona son fármacos de vida media corta en los
que parece desaparecer las posibilidades de tolerancia e insomnio de
rebote a las dosis terapéuticas habituales. La zopiclona, por
su vida media especialmente corta puede administrarse a media noche
bajo el esquema "si precisa". Estos fármacos, a diferencia
de las benzodiacepinas clásicas, no tienen efecto ansiolítico.
A pesar de la falta de estudios en relación con el tema, ha aumentado
considerablemente la utilización de trazodona como apoyo del
tratamiento de los trastornos del sueño y ha descendido su uso
como fármaco antidepresivo. Algunos antidepresivos, como la nefazodona
han demostrado mejorar los patrones del sueño en registros polisomnográficos.
Estos efectos parecen mediados a través de la inhibición
de receptores serotoninérgicos. La mirtazepina, un antidepresivo
sedante también ha demostrado ser un inhibidor de estos receptores
y podría tener los mismos efectos sobre el patrón del
sueño aunque no ha sido contrastado en estudios de pacientes
con insomnio sin depresión. No contamos con mas datos de estudios
en relación a otros antidepresivos.
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Sumario |