La EPOC es una de las enfermedades con una demanda
asistencial más elevada. Actualmente y según el estudio IBERCOP su prevalencia en la
edad adulta es del 9 por ciento. Se calcula que corresponde al 12.8 por ciento de las
consultas en Atención Primaria y el 50 por ciento en las consultas de neumología. La
mayor carga asistencial del EPOC recae en el primer nivel asistencial, por lo que las
decisiones clínicas sobre su manejo, prevención, diagnóstico y tratamiento tienen una
gran importancia en el manejo global de la enfermedad.
¿Cuál es la situación actual del tratamiento de la EPOC en
Atención Primaria? A pesar de que el tratamiento es cada vez mejor debido a la mayor
formación de los médicos de Atención Primaria, existen algunas deficiencias que pueden
ser corregidas:
Existe un infradiagnóstico de la enfermedad, por la escasa
utilización de las pruebas de exploración funcional (espirometría forzada).
El tabaquismo representa un problema muy importante incluso
en pacientes con EPOC grave, debido a la escasa intervención que se realiza para
conseguir la deshabituación tabáquica, sin proporcionar el apoyo necesario para ésta.
La mala utilización de la medicación inhalada, por el
manejo incorrecto de los sistemas de inhalación y el escaso tiempo dedicado a la
enseñanza de dichos sistemas. Con frecuencia se cambian los sistemas de inhalación y los
medicamentos prescritos, incrementando la confusión del paciente y el gasto innecesario.
La utilización de antibioterapia sin clara indicación y sin
comprobación de la correcta realización del resto del tratamiento indicado.
Dificultad para la derivación de estos enfermos a programas
de rehabilitación respiratoria.
Comunicación deficiente bidireccional entre los médicos de
Atención Primaria y los neumólogos, sobre todo en los casos en los que el paciente
presenta múltiples descompensaciones.
Las soluciones propuestas para mejorar el tratamiento y seguimiento
de los enfermos EPOC en la Atención Primaria incluyen:
El uso sistemático de la espirometría forzada en todos los
centros de salud, técnica fácil de realizar y económica, que rentabilizaría la
inversión de la compra de un espirómetro en el centro de salud por la gran prevalencia
de esta patología.
Recientemente se han publicado los resultados del proyecto PADOC,
cuyo objetivo era conocer la efectividad de un programa de cribado de la EPOC en Atención
Primaria en nuestro país. Los médicos participantes de Atención Primaria debían
realizar una espirometría forzada a todo individuo no diagnosticado previamente de EPOC
que consultara por otro motivo, con una edad superior a 35 años y que fueran fumadores de
más de 10 cigarrillos día o exfumadores de más de 10 paquetes/año. El estudio se
realizó durante tres meses. Esto permitía detectar hasta un 22 por ciento de posibles
caso de EPOC en la población fumadora mayor de 35 años demandante de asistencia médica
no neumológica. Estos resultados son comparables a los obtenidos en los EEUU y en los
Países Bajos es estudios similares.
La actualización en las terapias y los sistemas de
inhalación por parte de los equipos de primaria, incluyendo consultas de enfermería.
La implantación de programas de consejo tabáquico, con
apoyo de las unidades de Neumología.
Las reagudizaciones y descompensaciones son frecuentes en los
meses invernales, saturándose los servicios de Urgencias y las consultas ambulatorias.
Para evitar la sobrecarga asistencial y con el fin de reducir al máximo los episodios de
agudización y la demanda de hospitalización en algunos centros se han empezado a
potenciar los recursos de la atención a domicilio. Para ello es preciso una colaboración
estrecha entre el médico de Atención Primaria y el neumólogo, de forma que exista una
valoración inmediata con un tratamiento adecuado en su domicilio, con soporte ambulante.
La asistencia integral al paciente EPOC tiene que encaminar todos
los esfuerzos a programas de educación para la concienciación social sobre los riesgos
del tabaco, a la detección precoz de la EPOC y a la utilización adecuada de las
diferentes opciones terapéuticas, para prevenir o minimizar el impacto de la enfermedad
sobre cada individuo y sobre la sociedad en general.