CARDIOPATÍA
ISQUÉMICA
Factores de riesgo coronarios
Factores de riesgo clásicos
Dislipemia
La contribución de las lipoproteínas al riesgo de
aterosclerosis es variable. Las ricas en triglicéridos como los quilomicrones y VLDL no
son aterogénicas. En cambio las LDL y la lipoproteína (a) si son aterogénicas. Las HDL
se consideran que tienen un efecto cardioprotector.
La dislipemia que guarda más relación con un mayor riesgo de
enfermedad coronaria es la hipercolesterolemia, fundamentalmente a expensas de la LDL, que
contienen el 70 por ciento del colesterol de la sangre, y es el objetivo primario del
tratamiento de los pacientes con enfermedad coronaria. Existen multitud de estudios
epidemiológicos de observación y de intervención que han definido la relación entre
hipercolesterolemia y enfermedad coronaria, de tal forma que cuando los niveles de
colesterol son elevados aumenta el riesgo de enfermedad coronaria. Cuando dichos niveles
son menores o se reducen mediante intervención el riesgo disminuye.
También existe una relación inversa entre el nivel de HDL
colesterol y la incidencia de enfermedad coronaria. Cifras inferiores a 35 mg/dl
incrementan de forma notable el riesgo de enfermedad coronaria.
No está definido con la misma exactitud la relación entre los
triglicéridos y el riesgo de enfermedad coronaria. Según los últimos datos pudiera
tener importancia los niveles de triglicéridos postprandiales, y no los determinados en
ayunas, lo que pudiera sugerir que en la aterogénesis podría intervenir la incapacidad
de eliminar estas partículas residuales y ricas en lípidos que pudieran ser
citotóxicas.
La lipoproteína (a) es estructuralmente muy similar a la LDL, y en
algunos estudios incrementa el riesgo de enfermedad coronaria. El factor determinante
primario del nivel de lipoproteína (a) es genético. En la práctica clínica no se
dispone de métodos comunes de medición de sus niveles, y actualmente se desconoce la
importancia clínica de las modificaciones en el nivel de dicha sustancia, razón por la
cual no se han establecido recomendaciones en cuanto a la medición y tratamiento de esta
sustancia.
Tabaquismo
El consumo de cigarrillos está establecido
como un factor de riesgo primario de enfermedad coronaria. Además, se trata del factor de
riesgo evitable y modificable más importante. El tabaco disminuye el HDL colesterol,
afecta de manera adversa a la función endotelial, el nivel de fibrinógeno, agregación
plaquetaria y aumenta de forma significativa el vasoespasmo en las arterias coronarias.
Hipertensión arterial
Está establecida la relación directa y
lineal entre el incremento de presión arterial y la incidencia de la enfermedad
coronaria. Es frecuente que la hipertensión arterial coexista con otros factores de
riesgo metabólico que deben ser evaluados, ya que algunos fármacos antihipertensivos
pueden afectar de forma negativa a esos otros factores de riesgo asociados. Es muy
frecuente el síndrome de resistencia a la insulina (síndrome X metabólico) que se
caracteriza por intolerancia a la glucosa, hiperinsulinemia, hipertensión arterial,
hipertrigliceridemia con descenso del HDL colesterol, hiperuricemia, obesidad troncular y
en ocasiones anomalías de la coagulación. Los pacientes con este síndrome tienen mayor
riesgo de sufrir cardiopatía isquémica.
Diabetes mellitus
La prevalencia de diabetes está aumentando en
los países desarrollados debido al incremento de la esperanza de vida, aumento de la
obesidad y de los hábitos de vida sedentarios. Actualmente, la prevalencia en la
población occidental es del 3-5 por ciento. La diabetes tipo 2 es la más frecuente (90
por ciento de los diabéticos), se produce en edades medias o avanzadas y está producida
por una resistencia a la insulina de los tejidos periféricos, junto con un defecto en la
secreción de insulina por el páncreas. El riesgo de padecer enfermedad coronaria en
sujetos con diabetes tipo 2 es de dos a cuatro veces superior que en individuos no
diabéticos de la misma edad. Las mujeres diabéticas pierden la mayor parte de su
protección inherente premenopaúsica contra la enfermedad coronaria. La enfermedad
coronaria, sobre todo los síndromes coronarios agudos, causan la muerte del 70 por ciento
de los enfermos diabéticos. El pronóstico de la enfermedad coronaria aguda es mucho peor
en los pacientes diabéticos que en los no diabéticos.
Inactividad física
En diversos estudios epidemiológicos
observacionales se ha demostrado que la actividad física regular reduce el riesgo de
enfermedad coronaria. Estas consecuencias positivas pueden estar en relación con que el
ejercicio físico aumenta el nivel de HDL colesterol, mejora la resistencia a la insulina,
reduce el peso corporal y la presión arterial.
Obesidad
La obesidad troncular, que se caracteriza por
adiposidad excesiva en el abdomen, supone mayor riesgo de enfermedad coronaria. Además,
la obesidad suele acompañar a otros factores de riesgo cardiovasculares. Se debe expresar
como el índice de masa corporal (peso/talla), y en los países desarrollados los
individuos con un índice más alto tienen una mortalidad superior al resto, y esta en
relación con causas cardiovasculares.
Factores de riesgo no modificables
Su identificación sirve para establecer un
perfil de riesgo cardiovascular del sujeto.
Antecedentes familiares. En algunas
investigaciones, después de haber controlado otros factores de riesgo, se mostró que el
antecedente familiar de enfermedad coronaria es un factor importante e independiente de
riesgo de sufrir dicha patología. Este mayor riesgo puede estar mediado por efectos
genéticos en otros factores de riesgo como obesidad, hipertensión, dislipemia y
diabetes.
Edad. La gran mayoría de los infartos de
miocardio y otros síndromes coronarios agudos aparecen en pacientes mayores de 65 años.
Sexo. En el estudio de Framingham se observó
que la morbilidad por enfermedad coronaria era el doble en varones que en mujeres, y
además se suele iniciar un media de 10 años antes en los varones. Sin embargo, en
mujeres postmenopaúsicas la incidencia aumenta rapidamente hasta igualarse con los
varones en edades avanzadas.
Otros factores de riesgo
Factores
hemostáticos
Se ha demostrado que los factores
trombogénicos constituyen elementos que pueden predecir los trastornos por enfermedad
coronaria. El nivel medio de fibrinógeno es superior en aquéllos que han sufrido un
trastorno coronario. En pacientes con enfermedad coronaria se ha objetivado disminución
de actividad fibrinolítica que, en ocasiones, puede estar mediada por el incremento de
los niveles de PAI-1 (inhibidor 1 del activador del plasminógeno).
Homocisteína
En pacientes con enfermedad coronaria se han
objetivado niveles elevados de homocisteína en sangre. Los suplementos de ácido fólico
reducen la homocisteinemia, pero aún no esta probado que esta acción reduzca o mejore el
pronóstico de los pacientes con enfermedad coronaria.
Personalidad tipo A
A pesar de que se ha considerado como un
factor de riesgo clásico, actualmente es objeto de controversia la relación en la
personalidad tipo A y el estrés emocional con el desarrollo de ateroesclerosis coronaria.
En el estudio de Framingham se objetivó doble de riesgo de sufrir angina de pecho en
varones y mujeres con personalidad tipo A, pero no hubo ninguna relación entre el tipo de
personalidad y riesgo de sufrir infarto de miocardio o eventos coronarios letales.
Antioxidantes
Los niveles bajos de antioxidantes en la
circulación sanguínea pueden estar en relación con una mayor probabilidad de padecer
enfermedad coronaria. Se han realizado varios estudios observacionales con suplementos de
antioxidantes (fundamentalmente complejos vitamínicos), pero en la actualidad no hay
suficientes datos a favor de sus beneficios cardiovasculares.
| Sumario |