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PROGRAMA ANUAL
2001-2002
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

CARDIOPATÍA ISQUÉMICA

Prevención de la cardiopatía isquémica

Prevención primaria

Los factores de riesgo de la cardiopatía isquémica se pueden clasificar en modificables o no modificables. Esta distinción tiene gran importancia, ya que nuestros esfuerzos se dirigirán a la identificación de todos los factores de riesgo modificables o no, para realizar una evaluación global del riesgo del paciente, y por otro para poder tratar los factores en que es posible una intervención. El objetivo de la intervención en la población sin cardiopatía isquémica conocida pero con un riesgo elevado de padecerla es reducir el riesgo. La prevención primaria debe estar fundamentalmente enfocada a los grupos de mayor riesgo, por lo que deberemos empezar por la evaluación del riesgo individual. Inicialmente evaluaremos los factores de riesgo coronario y fundamentalmente la coincidencia de varios de estos factores. No es lo mismo la hipercolesterolemia en un fumador que en un no fumador, en un diabético que en un no diabético, en un hipertenso que en un normotenso. También influirá la edad del paciente y el sexo. La prevalencia de enfermedad coronaria en mujeres jóvenes es muy baja a pesar de que coincidan varios factores de riesgo. En la estrategia de la prevención primaria influye mucho el área geográfica, donde juegan un papel muy importante los factores genéticos y los hábitos dietéticos de una determinada población.

Las recomendaciones generales que debemos aplicar a la población general son las siguientes: a) abandonar completamente el hábito de fumar; b) realizar ejercicio físico de manera regular adecuado a la edad y la situación física del individuo; c) en caso de que se consuma alcohol, reducir su ingesta hasta un máximo de 30-40 g de alcohol/día en varones y de 20-30 g en mujeres; d) reducir el sobrepeso, utilizando los índices de masa corporal (peso/talla), considerando sobrepeso si está entre 25 y 29.9, y obesidad si es > 30; e) recomendar una dieta variada y adecuada, donde quizás la dieta mediterranea es el modelo a seguir.

En la Tabla VI se muestra cuando se recomienda iniciar tratamiento hipolipemiante y los objetivos de dicho tratamiento en prevención primaria. Actualmente, no hay datos suficientes para recomendar el uso generalizado de la aspirina en prevención primaria.

Tabla VI
Iniciación y objetivos del tratamiento hipolipemiante en prevención primaria

Colesterol total (mg/dl) Inicio Objetivos
Varón sano con 1 factor de riesgo 270 < 250
Mujer sana con 1 factor de riesgo 300 < 250
Sano con 2 ó mas factores de riesgo 250 < 220
Colesterol LDL (mg/dl) Inicio Objetivos
Varón sano con 1 factor de riesgo 190 < 160
Mujer sana con 1 factor de riesgo 220 < 160
Sano con 2 ó mas factores de riesgo 160 < 130


Prevención secundaria

La prevención secundaria de la enfermedad coronaria comprende la modificación de los factores de riesgo cardiovascular en un paciente con cardiopatía isquémica establecida. El objetivo es reducir el riesgo de futuros eventos cardiovasculares y mejorar la supervivencia. La prevención secundaria es más rentable y tiene un mayor efecto en la reducción del riesgo que la prevención primaria. En primer lugar se incluyen las medidas de control de los factores mayores de riesgo cardiovascular.

El abandono de tabaquismo es la medida más eficiente. Está bien establecido que si se continúa fumando después de un evento coronario, empeora el pronóstico aumentando la mortalidad con respecto con aquéllos que dejan de fumar. A pesar de esto la mayoría de las personas que dejan de fumar no lo consiguen. Se pueden emplear sustitutos de la nicotina (parches, goma de mascar, spray nasal), o más recientemente se han conseguido éxitos notables con el bupropión que actúa sobre los procesos neurobiológicos relacionados con la adicción a la nicotina. Son muy eficaces los programas que combinan las terapéuticas de modificación de conducta con las medidas farmacológicas.

Cada vez existen más pruebas en favor de un tratamiento muy agresivo de la dislipemia en pacientes con enfermedad coronaria establecida. El tratamiento agresivo de la hipercolesterolemia hasta reducir las cifras de LDL-colesterol por debajo de 100 mg/dl, han conseguido aumentar la supervivencia. En la década de los noventa se demostró que el tratamiento hipolipemiante con estatinas (inhibidores de la HMCoA Reductasa) reduce la mortalidad en los pacientes con cardiopatía isquémica. Por tanto, si con una dieta durante 3 meses no se consigue reducir las cifras de LDL colesterol hasta 100 mg/dl, se iniciará tratamiento con estatinas con dosis crecientes hasta conseguir dicho objetivo. Dada la gran eficacia y la buena tolerabilidad, las estatinas se han impuesto como la medicación de elección en el tratamiento de la hipercolesterolemia.

Tratando la hipertensión arterial, se consigue reducir el riesgo de eventos coronarios pero en una frecuencia inferior a la esperada.

Ya se ha comentado la cada vez mayor importancia que adquiere el control estricto de la glucemia en diabéticos. Con esto se consigue reducir la incidencia de eventos isquémicos en pacientes diabéticos con enfermedad coronaria, sobre todo aquellos que han sufrido un infarto agudo de miocardio.

Si no hay contraindicaciones se prescribirá de forma indefinida la aspirina, pues reduce la mortalidad cardiovascular y el riesgo de infarto. Como alternativa a la aspirina en caso de contraindicación para su uso, disponemos de la ticlopidina, el clopidogrel o en menor medida el trifusal.

Todos los pacientes con infarto de miocardio, sobre todo los de riesgo elevado (infarto anterior, arritmias, fracción de eyección reducida), deberán recibir un betabloqueante si no existen contraindicaciones claras de su uso.

Los pacientes con infartos anteriores, insuficiencia cardíaca durante la fase aguda o fracción de eyección < 40 por ciento, se benefician a largo plazo del tratamiento con IECAs. Estos fármacos tambien se recomiendan en todos los pacientes diabéticos con cardiopatía isquémica.

En la Tabla VII se muestran los niveles de intervención y los objetivos para cada factor de riesgo recomendado por la Sociedad Española de Cardiología.

Tabla VII
Niveles de intervención y objetivos para cada factor de riesgo en prevención secundaria

Factor de riesgo

Nivel de intervención Objetivo
Colesterol total (mg/dl) > 200 < 200
Colesterol LDL (mg/dl) 100-125 (dieta)
> 125 (fármacos)
< 100
< 100
Triglicéridos (mg/dl) 200-250 (dieta)
> 250 (fármacos)
< 200
< 200
Hipertensión (mmHg) > 140/90 (dieta)
> 160/95 (fármacos)
< 140/90
< 140/90
Tabaquismo Fumadores y exfumadores Abstención
Hiperglucemia (mg/dl) 120-140 (dieta) < 120
Diabetes (mg/dl) > 140 (dieta y fármacos) < 126
Obesidad y sobrepeso IMC > 25 IMC < 25
Sedentarismo Sedentarios Ejercicio regular
IMC: Índice de masa corporal.


Rehabilitación cardíaca

Los programas de rehabilitación cardíaca estan adquiriendo cada vez más importancia en el tratamiento del paciente con enfermedad coronaria. En los programas de rehabilitación de pacientes coronarios se incluyen pautas de actuación a nivel físico, psicológico y de control de los factores de riesgo. Actualmente existe evidencia de que las medidas de prevención secundaria y rehabilitación cardíaca favorecen el control de los factores de riesgo, la vuelta al trabajo, mejoran la calidad de vida y disminuyen la morbimortalidad de estos pacientes. Además estudios que han analizado el coste-beneficio de estos programas han demostrado claramente su viabilidad.

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