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PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

 

 

Síndromes coronarios agudos

Angina inestable

INTRODUCCIÓN

El sustrato anatomopatológico más frecuente de la AI es una trombosis transitoria sobre una placa de ateroma ulcerada. Si esta trombosis es más persistente y los mecanismos de trombolisis no son efectivos se produce el IAM.

La fisiopatología de la AI es diferente a la de la angina estable (AE). En la AE la isquemia miocárdica es consecuencia de un aumento de la demanda de oxígeno miocárdico no compensado por un aumento del aporte, sin embargo, en la AI existe una brusca disminución del aporte, en la mayoría de los casos sin aumento de las demandas. Por ello, aunque la falta de aporte es la principal causa de la AI, esta suele producirse en reposo.

El término AI indica que es difícil prever la evolución del cuadro clínico, el cual no necesariamente debe ser desfavorable evolucionando hacia el IAM o muerte súbita.

Por último, debe saberse que la AI es un síndrome potencialmente grave que requiere el ingreso en la unidad coronaria.

FISIOPATOLOGÍA

La AI se asocia al desarrollo de trombosis coronaria después de la rotura de la placa aterosclerótica. Las plaquetas desempeñan un papel fundamental, ya que se encuentran presentes en el vaso coronario distal a la enfermedad coronaria activa y en capas de trombos plaquetarios en el lugar de la oclusión. El 80 por ciento de los episodios de dolor torácico, en pacientes con angina, se asocian a un aumento de la actividad plaquetaria. Las plaquetas liberan sustancias vasoactivas, entre las que se encuentran el tromboxano y la serotonina, que producen vasoconstricción.

Los acontecimientos trombóticos agudos que ocurren en un vaso estenosado pueden estar originados tanto por la rotura de la placa como por la hipercoagulabilidad de la sangre.



La trombosis coronaria aguda constituye la fase rápida de la CI. En la Tabla I se presentan las manifestaciones clínicas de las distintas formas de trombosis coronaria, las cuales, según su evolución, pueden ocasionar los siguientes cuadros clínicos:

1. AI: cuando el trombo no es oclusivo.

2. IAM: si el trombo es totalmente oclusivo y no existe circulación colateral. Si la oclusión coronaria trombótica es proximal se produce un IAM extenso de extrema gravedad que puede ocasionar muerte súbita, formación de aneurisma o fallo de bomba.

3. Una probable tercera forma de trombosis coronaria es la originada por la producción de microémbolos dispersos desde una placa ulcerada de una arteria coronaria. Estos émbolos pueden ocluir las arteriolas periféricas causando isquemia miocárdica en placas. Esta forma de isquemia miocárdica podría originar arritmia ventricular maligna y se ha evidenciado en pacientes que han fallecido súbitamente, incluso en ausencia de enfermedad coronaria.

La fase vascular precede a la fase plaquetaria. La lesión endotelial, que puede estar causada por una hipertensión arterial o por la propia formación de la placa de ateroma, origina que el subendotelio se exponga a la pared vascular, con la consiguiente liberación de ADP y tromboplastina tisular.

CLASIFICACIÓN

Dentro de la AI se distinguen dos grandes grupos:

AI secundaria

En este caso, la presencia de un factor que ocasione un aumento en la demanda de oxígeno o interfiera con el transporte del mismo, puede empeorar la angina. Generalmente, se produce en presencia de lesiones obstructivas de las arterias coronarias, aunque puede también manifestarse en ausencia de las mismas.

AI primaria

Es aquélla cuyo origen es un proceso activo coronario. Desde el punto de vista clínico existen distintos tipos de AI primaria:

Angina de inicio

La antigüedad es inferior a un mes.

Angina progresiva

En ella ha empeorado el cuadro clínico en el último mes, observándose un aumento de su frecuencia, intensidad y/o duración de las crisis, o una disminución del umbral del esfuerzo que desencadena la sintomatología.

Angina prolongada

En ella, la duración del cuadro clínico supera los 15-30 minutos y no se evidencian signos eléctricos de necrosis ni cambios enzimáticos.

Angina de reposo

Se presenta en reposo sin relación aparente con un aumento del consumo miocárdico de oxígeno.

Angina postinfarto

Aparece después de las primeras veinticuatro horas de un IAM y durante el primer mes de evolución.

Angina variante o de Prinzmetal

Es una angina que se presenta en reposo, generalmente durante la noche y cursa indefectiblemente con una elevación del segmento ST en el electrocardiograma (ECG) que regresa a la línea isoeléctrica al remitir la crisis. Se origina por espasmo coronario con o sin lesión arteriosclerótica de base y en la mitad de los casos se acompaña de taquiarritmias y bloqueos auriculoventriculares.

Con el objetivo de poder identificar los distintos niveles de riesgo de los pacientes con AI, Braunwald propuso en el año 1989 una clasificación clínica (Tabla II) que incluye los siguientes aspectos:

1. Severidad de las manifestaciones clínicas.
2. Circunstancias clínicas que acompañan a la AI.
3. Tipo de tratamiento existente en el paciente.
4. Presencia o ausencia de cambios en el ECG.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de la AI en Atención Primaria (AP) se basa en la clínica y el ECG, que permiten no sólo establecer el diagnóstico, sino también evaluar el riesgo de los pacientes y decidir la actitud terapéutica más adecuada.

Para poder evaluar el pronóstico de los pacientes con AI es fundamental conocer la duración, intensidad y recurrencia del dolor, así como averiguar si coexisten signos de insuficiencia cardíaca.



El ECG, que es la exploración complementaria más importante en la AI, permite estratificar el riesgo de estos pacientes. Las principales variables que se deben considerar en el ECG son:

- Presencia o ausencia de alteraciones en el registro basal.

- Aparición o no de alteraciones durante el dolor, que puede ser de dos tipos:

1.-Ascenso o descenso del segmento ST, cuya intensidad está en relación con la severidad y extensión de los territorios afectados.
2.-Aparición de trastornos en la conducción.

- Continuación de los cambios posdolor.

Lo típico en la AI es la existencia de cambios en el ECG, pero sin elevación del segmento ST. Los cambios en el ECG consistentes en elevación del segmento ST se deben interpretar como un IAM en evolución. Sin embargo, los pacientes que no experimentan ascensos del ST se deben catalogar como una AI o un IAM no Q.

Otros patrones electrocardiográficos que deben hacer pensar al clínico en la existencia de enfermedad del tronco común de la arteria coronaria izquierda, enfermedad de tres vasos, y/o afectación crítica de la porción proximal de la arteria descendente anterior son:

- Enfermedad del tronco común o enfermedad difusa de tres vasos. Se detecta descenso del segmento ST durante el dolor en ocho derivaciones o más, así como elevación del segmento ST en V1 y AVR. En estos casos, la probabilidad de afectación del tronco común o severa de los tres vasos importantes es muy alta (71 por ciento). Sin embargo, un 25 por ciento de los pacientes que tienen una oclusión del tronco común superior al 90 por ciento puede tener ECG normal y ausencia de dolor, apareciendo los cambios en el ECG únicamente en las crisis anginosas.



- Afectación crítica de la arteria descendente anterior proximal. Sugiere esta lesión la presencia de unas ondas T positivas o negativas en V2-V3, profundas y con un descenso rápido del modo negativo. Debe destacarse que estas alteraciones aparecen en reposo y que durante el dolor el ECG puede ser aparentemente normal.

Otras pruebas complementarias que pueden ser de utilidad para la valoración de los pacientes con AI, incluyen la prueba de esfuerzo u otras pruebas de provocación, la ecocardiografía y/o la coronariografía. Sus indicaciones no difieren sustancialmente de las de los pacientes con AE.

Igualmente, en los pacientes con AI, debe considerarse el diagnóstico y tratamiento de los trastornos que aumentan la demanda miocárdica, como son las infecciones, la fiebre, tirotoxicosis, anemia, hipoxemia de causa broncopulmonar, las taquiarritmias o bradiarritmias, y la insuficiencia cardiaca previa.
Algunas situaciones clínicas y distintos marcadores que indican peor pronóstico en los pacientes con AI, pueden observarse en la Tabla III.

Por último, la determinación de enzimas cardíacos como la troponina I, que es la más específica, permiten descartar el IAM y deben repetirse en los pacientes con AI cada 8-12 horas.

MANEJO CLÍNICO

Los pacientes con AI siempre deben ser derivados al Servicio de Urgencias del hospital de referencia.

El tratamiento de la AI se basa en la utilización de los siguientes fármacos:

- Antianginosos clásicos: nitratos, bloqueadores beta y antagonistas del calcio.
- Fármacos antitrombóticos: heparina.
- Antiagregantes plaquetarios: aspirina (AAS), ticlopidina, clopidogrel.

Ante un caso de AI o con razonables dudas diagnósticas, debe antiagregarse al paciente con 325-500 mg. de AAS, independientemente del tipo de derivación que se realice. En caso de alergia al AAS, puede utilizarse ticlopidina o clopidogrel.


El paciente deberá ser tratado con cloruro mórfico (2 a 5 mg., repitiendo cada 5 a 30 minutos hasta un máximo de 30 mg.) para aliviar su dolor, y con nitroglicerina, salvo que existiese hipotensión.


Igualmente, en los pacientes con AI deben considerarse una serie de medidas generales como el reposo en cama, la eliminación de situaciones de estrés emocional o la sedación leve con fármacos ansiolíticos.

En estos enfermos es muy importante que el traslado al hospital para valorar la práctica de una fibrinolisis o angioplastia se realice lo más rápidamente posible y en las mejores condiciones de seguridad y eficacia, siendo fundamental el uso de oxígeno y la monitorización del paciente (traslado en UVI móvil medicalizada), así como el uso del desfibrilador si ello fuera preciso.

En la Tabla IV se presentan los fármacos utilizados comúnmente en el manejo médico intensivo de los pacientes con AI.

En los pacientes sin elevación del segmento ST no está indicado realizar trombolisis debido a que puede producirse un agravamiento paradójico de la isquemia al activarse la trombogénesis.

La angioplastia percutánea permite una revascularización de forma eficaz debido a la terapia coadyuvante con los inhibidores de los receptores plaquetarios de la glicoproteína GP IIb/IIIa y a la implantación de stents si los hallazgos coronariográficos así lo recomiendan. Los stents son unas pequeñas mallas metálicas cilíndricas que mantienen la apertura de la arteria estenosada tras la intervención, y se implantan por vía percutánea. Debe saberse que el implante de un stent requiere la administración posterior, durante un periodo de tres a cuatro semanas, de doble terapia antiagregante con AAS y clopidogrel, con el fin de prevenir la retrombosis.



En la Figura 1 se presenta el esquema diagnóstico y terapéutico final del paciente con AI. Ante un paciente con sospecha de AI, debe realizarse historia clínica, exploración física, ECG y marcadores de necrosis, comenzando al mismo tiempo el tratamiento con bloqueadores beta, nitroglicerina intravenosa, AAS y heparina de bajo peso molecular (HBPM).

Si la clínica sugiere alto riesgo o el ECG o las troponinas son positivas se debe realizar una coronariografía y revascularización con un BRGIIbIIIa si se realiza con ACTP.

Si inicialmente las pruebas son negativas, deben repetirse cada 6-12 horas, actuando de la forma anteriormente comentada en caso de positividad. En caso de persistir la negatividad en las primeras 24 horas, debe realizarse una prueba de esfuerzo (PE), que si resultase negativa sugeriría el alta del paciente y si fuese positiva aconsejaría coronariografía y revascularización.



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