Alcoholismo
El
alcohol en la sociedad
Las bebidas alcohólicas se han consumido desde el principio de
los tiempos; al principio como líquidos fermentados de escaso
contenido alcohólico. Los árabes en la Edad Media introducen
en Europa la destilación. Los alquimistas lo denominan el elixir
de la vida, utilizándolo como remedio para todas las enfermedades
de donde probablemente nos llegue la palabra whisky, de origen gaélico
"usquebaugh", osea "agua de la vida". Se beben disoluciones
acuosas de alcohol etílico, producido por la fermentación
anaerobia de líquidos azucarados mediante levaduras y disoluciones
acuosas procedentes de la destilación de bebidas. Hoy, el alcoholismo
es un problema social y médico de primer orden, es la drogodependencia
mas generalizada y de consecuencias mas devastadoras para la salud.
Los factores que intervienen en el proceso salud-enfermedad, y en consecuencia
de la protección de la salud, tienen con frecuencia connotaciones
culturales, políticas y económicas. Su modificación
y prevención en ocasiones no produce resultados socialmente tangibles
o políticamente rentables, o en el caso de las bebidas alcohólicas
produciría resultados políticos y económicos negativos,
en consecuencia escapan a las posibilidades de resolución por
parte del médico. El alcoholismo es un problema cultural, porque
tropieza con hábitos y costumbres; es muy difícil hacer
compatible con la salud una sustancia en la que la alimentación,
el placer y la toxicidad se combinan. Es un problema político,
porque hay muchos ciudadanos y estructuras sociales poderosas, cuyo
status depende de la denominada cultura del alcohol. Y es un problema
económico, porque del alcohol depende la economía de muchas
zonas y regiones españolas, por lo que el Estado recauda gran
cantidad de impuestos y porque cualquier medida decidida necesita un
soporte económico importante para su acometida y resolu-ción.
En consecuencia, es manifiesto su caracter lucrativo, incluso para el
Estado, encargado de velar por sus consecuencias indeseables. Estos
factores han sido normalmente olvidados por la Medicina clásica,
además de estar ausentes de los proyectos de investigación.
Los servicios sanitarios, especialmente en Atención Primaria,
prestan asistencia a las intoxicaciones agudas por alcohol, enfermedades
organicas y psíquicas en las que interviene el alcohol, accidentes
y traumatismos relacionados con él, así como múltiples
problemas psiquiátricos, familiares y sociales. Siempre se debe
preguntar e indagar el consumo de alcohol, y lo encontramos además
de lo mencionado en la mayor parte de accidentes de tráfico,
laborales, domésticos..., ideación suicida y trastornos
de comportamiento..., lesionados en peleas, malos tratos y agresiones
familiares..., cuadros convulsivos, dolores abdominales, cefaleas...,
agotamiento de familiares... "que no pueden más", demandas
de ingreso en instituciones cerradas por falta de soporte social...,
avisos de auxilio por las fuerzas de seguridad..., interacciones con
medicamentos... En casi todo lo relacionado con el vivir cotidiano puede
estar presente el consumo de alcohol.
Modelos
de Consumo
Los daños derivados del consumo de alcohol van a ser lo mismo
a largo plazo. Son independientes del modelo de consumo del paciente.
La diferencia estriba en las consecuencias y riesgos inmediatos al consumo.
Conocer el modelo de consumo es útil para abordar en prevención
primaria el problema, o para entender las conductas de los bebedores
y poder actuar sobre ellas, al menos en el caso de los más jóvenes.
En todo caso, la determinación del patrón del consumo
no debe obviar la cuantificación de la ingesta de alcohol/semana.
Se diferencian básicamente dos modelos, aunque puede haber comportamientos
que respondan a características de ambos.
Modelo Mediterráneo
Corresponde al modelo de consumo clásico de nuestro país
y a los del área mediterránea. El comienzo o inicio en
el consumo se produce a edad temprana, utilizado como rito de paso,
en un ambiente familiar y social permisivo y estimulador al consumo.
La situación se describe mejor si se piensa que la persona que
no consume es considerada extraña. Desde luego la abstenia es
lo menos normal. Se consumen bebidas de baja graduación, que
va aumentando con la edad de las personas. Mantiene diferencias entre
sexos, y así el etilismo social y público es tolerado
en los hombres pero mal visto en las mujeres. El consumo de alcohol
forma parte de ritos y costumbres: en las fiestas patronales, para celebrar
la "entrada en quinta", carnavales, incluso celebraciones
de carácter religioso. Es difícil encontrar una sola celebración,
invitación u homenaje dentro o fuera del entorno familiar que
no cuente con la presencia de bebidas alcohólicas. El vino y
la "copita" forman parte de la mesa y sobremesa de cualquier
hogar español.
Cualquier cambio en la vida individual, laboral, familiar, si es positivo
para celebrarlo, si es negativo para consolarse, es motivo para consumir
alcohol: desde encontrar trabajo, ascender, cumpleaños, bodas,
comuniones, despidos, fin de curso y de carreras. Los excesos e intoxicaciones
agudas son habituales y toleradas, formando parte de un entorno festivo.
La intoxicación aguda es una consecuencia frecuente que se alcanza
con otros, pero en el modelo de consumo mediterráneo no es buscada
como objetivo.
Modelo Anglosajón
Aunque tradicionalmente es el modelo de consumo más frecuente
en los países anglosajones, actualmente es el modelo de consumo
en fines de semana -con variaciones- de los jóvenes en España.
La restricción del consumo es hasta la edad adulta, no existiendo
la cotidianidad en el consumo del modelo mediterráneo. Las bebidas
de alto contenido alcohólico se consumen en soledad o pequeños
grupos, no forman parte del escenario social familiar y de las celebraciones
y cuando lo hacen de forma menos intensa. El etilismo social y público
no es tolerado, lo que origina que las intoxicaciones agudas y los excesos
sean más ocasionales pero sin embargo suelen ser más graves.
Con frecuencia la intoxicación aguda es un objetivo que se persigue
y alcanza en soledad, fuera de la cual la restricción puede ser
absoluta.
Las cifras dicen que se está produciendo una equiparación
en el consumo en los países europeos (los países que consumían
cerveza están incorporando el vino y viceversa) y la forma de
consumo, así en los países mediterráneos están
desarrollando un consumo de fin de semana que sustituye al consumo diario
ligado a las comidas que era más tradicional. Las características
de esta nueva forma de consumo se produce sobre todo entre los jóvenes,
donde el porcentaje de bebedores excesivos alcanza cifras elevadas los
fines de semana, y consumen preferentemente destilados y cerveza, relegando
el vino a un tercer lugar. Esta forma de consumo está ligado
a un nivel socioeconómico bajo, a un incremento en el porcentaje
de mujeres consumidoras, produciendo en general menos problemas orgánicos
pero más problemas conductuales.
Factores
Socioeconómicos
y Culturales
Además de los dos modelos de consumo mencionados existen diferencias
-submodelos- en función del nivel social y así:
- En los niveles sociales bajos el inicio es en edad temprana con bebidas
simples, de baja graduación, consumo grupal. Después se
producen consumos agresivos -habitualmente los fines de semana y festivos-
progresiva e intencionadamente más intensos, con posterior tendencia
al aislamiento, etilismo público.
- En los niveles sociales medios el inicio en el consumo se produce
al final de la adolescencia, coincidiendo con los ritos de paso. Es
un bebedor social, que habitualmente no consume si esta solo, ni tampoco
en casa. Suelen ser objetivo fácil de modas y formas de consumo.
Aprovecha las ocasiones para transgredir colectivamente.
- En los niveles sociales altos el inicio se produce en el adulto joven
con bebidas elaboradas, caras y de marca. Se ha creado un supuesto "consumo
cultural" en torno a grandes intereses económicos.
Factores
laborales
Hay profesiones que por sus características o por la "obligación
de alternar" facilitan el consumo o condicionan que el mismo sea
mayor. Así hostelería y espectáculos, ejecutivos,
periodistas, vendedores, militares, marinos mercantes, conductores,
médicos.
Factores
psicológicos
No existe un perfil de personalidad predispuesta, aunque los hijos varones
de los alcohólicos tiene 3-4 veces mayor riesgo. Para las teorías
psicodinámicas el alcohol provoca un alivio de las carencias
afectivas. Parecen más vulnerables los sujetos inseguros, pasivos,
desarraigados, solitarios o aquellos que padecen trastornos ansiosos,
depresivos, psicóticos residuales o personas con pérdida
del control de los impulsos.
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