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PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

 

 

Alcoholimo

Diagnóstico de alcoholismo

Cuando se habla de detección precoz, la eficacia equivale a precocidad, por ello las consecuencias adversas asociadas al consumo excesivo de alcohol deben poner sobre aviso al profesional, aunque la razón que lleve al paciente a consulta no sea precisamente la misma o la esperada. Y así el alcohol provoca consecuencias tanto orgánicas como psicosociales que deben ser evaluadas. Entre las primeras destacan la patología esofágica, gástrica, del intestino delgado, del páncreas, hepática, así como trastornos cardiovasculares, hematológicos, osteomusculares, metabólicos, infecciones, neoplasias y trastornos neurológicos. En cualquier caso la responsabilidad de su detección precoz, por cualquiera de sus consecuencias, corresponde a cualquier profesional bien médico general o de familia, médico internista, o psiquiatra, trabajador social, policía... el alcoholismo es un problema.

Los pacientes pueden presentar trastornos psiquiátricos secundarios al consumo de alcohol, como ansiedad, depresión, fobias, crisis de angustia. Hemos comentado que las personas con consumo excesivo suelen tender a minimizar los síntomas y al autoengaño cuando se intenta realizar la detección precoz del problema, lo que todavía es más llamativo en el caso de personas que sufren SDA. Con la realización de la historia clínica deben explorarse los signos de dependencia, valorar el riesgo, síntomas médicos y psiquiátricos y variables sociales. Por ello se debe contrastar la información disponible con la que ofrezca la familia o personas más próximas, así como con los resultados de los marcadores biológicos, la existencia del síndrome de abstinencia matutina, la presencia de alcohol en sangre o la presencia de aliento alcohólico durante la entrevista.

Determinación del Riesgo

La tendencia actual es evaluar la cantidad, frecuencia, intensidad y el patrón de consumo de bebidas alcohólicas. Consensuados los conceptos, se aceptan tres tipos de herramientas que nos permitirán determinar y cuantificar el riesgo alcoholico: 1) Estimar la ingesta de alcohol durante la entrevista, en función de la información ofrecida. 2) Instrumentos de medida de la conducta dependiente. 3) Marcadores biológicos.

Cuantificar la ingesta

La utilidad de la cuantificación del consumo de alcohol durante la entrevista de una consulta ordinaria va a variar en relación al bebedor que estemos entrevistando. Es útil en el caso de un bebedor de riesgo sin dependencia, perdiendo utilidad en el caso de un paciente con síndrome de dependencia alcohólica (SDA). En el caso del consumidor habitual, con riesgo o sin él, e incluso con baja dependencia, que vive tranquilo con su consumo, sin tener percepción de estar transgrediendo límite alguno, ni asumiendo riesgos, al preguntar suelen contestar tranquilamente "bebo lo normal", es decir lo que todo el mundo. En consecuencia no oculta su consumo a través de una entrevista bien hecha en el ambiente adecuado.


Sin embrago es dudosa la eficacia de la cuantificación a través de la entrevista en pacientes con SDA, sobre todo cuando han tenido fracasos previos o han sido recriminados -en ningún caso debe hacerse- por profesionales o familia, o acuden a la consulta como consecuencia de actos relacionados con el alcohol o han sufrido consecuencias negativas relacionadas con él mismo.

Existen cuestionarios de consumo de alcohol (Tabla III), estructurados o semiestructurados, que presentan una alta sensibilidad y especificidad. Con el riesgo de simplificar en exceso y para cuando no se pueda hacer de otra manera, se puede convertir consumiciones a gramos de alcohol, considerando que, en España, cada consumición que se suele servir en un local público (cerveza mediana, vaso de vino, vermut, copa de destilados o combinado), contiene aproximadamente 10 grs. de alcohol en el caso del vino y la cerveza, y 20 grs. en el caso de los combinados.

Intrumentos de medida de la dependencia

El CAGE es un cuestionario breve y sencillo de cuatro preguntas, que por su sencillez es el más utilizado. Es un cuestionario cerrado que permite detectar el abuso de alcohol. Una respuesta afirmativa equivale a diagnóstico "posible", dos o tres "probable" alcoholismo. Las cuatro respuestas afirmativas confirman el diagnóstico. Existe una versión española validada (Tabla IV) y se utiliza como complemento a la cuantificación realizada durante la entrevista clínica. No es útil en bebedores de riesgo y su utilidad radica en la detección de bebedores problema, es decir con consumo superiores a 80gr/día



El AUDIT (Tabla V) es un cuestionario auto administrado de detección temprana de consumo y uso perjudicial que llegará a ser una herramienta muy útil en Atención Primaria. Está integrado por 10 ítem, cada uno de los cuales tiene 5 respuestas posibles puntuadas de 0 a 4, excepto los ítem 9 y 10 que sólo puntúan 0, 2, 4. El resultado se obtiene de la suma de puntuaciones. El punto de corte es de 8 para varones, 6 para mujeres y 5 para mayores de 60 años y las puntuaciones superiores a 20 indican dependencia

El MAST (Michigan Alcoholism Screening Test) se compone de 25 preguntas sobre posibles acontecimientos vitales relacionados con el alcoholismo. Con hasta tres respuestas afirmativas se puede descartar el diagnóstico de alcoholismo, a partir de cinco ya se puede confirmar la sospecha diagnóstica de alcoholismo y con cuatro respuestas se queda en el terreno de la duda diagnóstica.



El cuestionario para confirmar el diagnostico de SDA, útil para la investigación y no tanto para el cribado es el MALT (Münchner Alkoholismus Test), (Tabla VI) está constituido por dos partes bien diferenciadas, el MALT-O (objetivo) de administración heteroaplicada y el MALT-S (subjetivo) autoaplicado. El primero está formado por 7 ítems dedicados a la anamnesis, exploración y marcadores biológicos. El segundo formado por 26 ítems de respuesta cerrada. A cada respuesta positiva del MALT-O le corresponden 4 puntos y a las del MALT-S un sólo punto. Las puntuaciones inferiores o iguales a 5 desechan el diagnóstico de alcoholismo. Entre 6-10 puntos diagnóstico de "sospecha", 11 puntos o más confirman el diagnóstico. Tiene una buena sensibilidad y especificidad y existe una adaptación española de Rodríguez-Martos.



Marcadores biológicos

Existen numerosos parámetros analíticos que se modifican con el consumo de alcohol. El marcador biológico ideal no existe, pero en Atención Primaria, parámetros de manejo habitual en las consultas pueden servir de gran ayuda en el control y seguimiento del alcoholismo. El más sensible (35-85 por ciento) y específico (50-89 por ciento) es la GGT, que permite utilizarla en Atención Primaria en la determinación del consumo de abuso. No aumenta tras ingestión aguda de alcohol, cuando aumenta lo hace tras consumo crónico, siendo útil en recaídas. Aumenta por consumo crónico desde 2 hasta 10 veces sobre el valor normal, dependiendo de la intensidad de la ingesta y volviendo a la normalidad entre las 2-8 semanas de abstinencia. Sin embargo no se debe olvidar su baja especificidad puesto que también se eleva en múltiples procesos tanto intra como extrahepáticos: medicamentos (AE, anticonceptivos, BZD), en hepatopatías.

Le sigue en sensibilidad y especificidad el volumen corpuscular medio (VCM), cuyo aumento es muy frecuente en los alcohólicos crónicos, debido sobre todo a un efecto tóxico directo del alcohol sobre los hematíes. Tarda más que la GGT en normalizarse, aunque la elevación conjunta de ambos permite identificar al 75 por ciento de los alcohólicos.

Las transaminasas se elevan cuando existe daño hepático, no soliéndose elevar en consumos bajos. En el caso de la hepatopatía alcohólica se eleva más la glutámico oxalacetica (GOT), y en consecuencia tiene importancia el coeficiente GOT/GPT que suele alcanzar valores superiores a 1,5, y cuando alcanza 2 es altamente indicativo. Aunque la determinacion de los tres parámetros (VCM, GGT Y GOT) asegura mejor el diagnóstico, ninguno sería suficiente para utilizarlo como cribado de la población. Los marcadores se utilizan para realizar el seguimiento tras realizar la intervención oportuna o con el fin de estimular al paciente tras la obtención de cifras progresivamente más bajas.



La transferrina deficiente en hidratos de carbono (TDC) o desialo-transferrina es un nuevo marcador aunque poco habitual. Aumenta en los alcohólicos crónicos con una sensibilidad del 80-90 por ciento. El máximo interés reside en su especificidad, pues es superior a la de los marcadores habituales.
La detección del nivel de alcoholemia en sangre, en orina o en aire expirado, con una positividad en las 24 horas siguientes, es la forma de poner en evidencia el consumo reciente.

 

 




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