Alcoholismo
Patología
orgánica en el alcoholismo
La intoxicación depende de la cantidad de alcohol
ingerida, del grado de nutrición previo, de la presencia o no
de contenido gástrico que aumenta el tiempo de absorción
distribuyendo sus efectos en más tiempo. También depende
de la ingesta concomitante de otros tóxicos y por supuesto de
las características e idiosincrasia personal. Si la misma cantidad
de bebida alcohólica va a producir efectos distintos en personas
o momentos diferentes, tampoco la misma cantidad de alcohol en sangre
produce los mismos efectos en diferentes personas, por lo cual es mas
importante valorar el estado clínico que la alcoholemia.
Los efectos tóxicos del alcohol afectan prácticamente
a todos los órganos y sistemas, y su morbimortalidad ligada sobre
todo a accidentes de tráfico, laborales y domésticos,
suicidios y homicidios es muy elevada. El alcohol etílico es
un depresor del SNC, cuyos efectos dependen de la dosis y están
relacionados con cantidad de etanol consumida por peso corporal. Su
aparente efecto estimulador, utilizado como justificante para el inicio
en personas jóvenes o inseguras, es resultado de su efecto depresor
sobre los mecanismos inhibidores de control cerebral.
Intoxicación
aguda
La embriaguez pasa por diferentes momentos. Se afectan primero los procesos
mentales que dependen de la capacitación y la experiencia previa,
despues se embotan memoria, concentración e intuición.
Aparecen después los momentos más estimulantes para el
bebedor, con una oleada de confianza, euforia, expansión; el
paciente se vuelve vivaz; a lo que posteriormente siguen cambios incontrolados
del talante y arranques emocionales injustificados y desproporcionados.
La persona se puede volver querulante, grosera e incluso violenta; hasta
aparecer los cambios sensoriales y motores con trastorno general de
la función del SNC y anestesia general. Son momentos delicados
para el paciente porque el margen entre anestesia y parada cardiorespiratoria
es muy estrecho, mas acusado en personas mayores. La muerte sobreviene
cuando los niveles de alcohol en sangre llegan a 300-400 mg/dl. Se distinguen:
- Embriaguez subclínica (<0.5 gr/l de alcoholemia): en la
que no suele haber clínica, pero las capacidades están
disminuidas, desinhibición, afectación del juicio crítico.
- Embriaguez ligera (0.5-1.5 gr/l de alcoholemia), excitación
intelectual y motora, se presenta euforia, habla farfullante, midriasis
y conducta hipomaníaca o depresiva.
- Embriaguez grave (1.5-2 gr/l de alcoholemia), el lenguaje es entrecortado,
con dificultad, incoherente. Se produce un descenso de la capacidad
crítica con presencia de disforia, inestabilidad franca, marcha
típica, caídas, visión borrosa, vómitos.
Sobrevienen trastornos de conducta y disminución de la autoestima.
- Cuando la cantidad de alcohol en sangre es superior a 2gr/l se presenta
arreflexia, pérdida de conciencia, relajación de esfínteres,
disminución de sensibilidad o anestesia, baja o nula respuesta
a estímulos.
- Si se superan los 3gr/l de alcohol en sangre el paciente presenta
estupor, coma acidótico o hipoglucémico, insuficiencia
respiratoria por depresión bulbar, parada cardíaca y muerte.
Es preciso realizar diagnóstico diferencial y pensar con coma
diabético (hipoglucemia o cetoacidosis), encefalopatía
hepática, intoxicación farmacológica, accidentes
cerebrovasculares, meningoencefalitis, y traumatismos craneoencefálicos,
para lo cual es necesario repasar la historia clínica del paciente,
realizar una correcta anamnesis y las pruebas complementarias necesarias.
Las complicaciones mas frecuentes del estado de embriaguez son los accidentes
de todo tipo, mas frecuentes los de tráfico y laborales.
Intoxicación
crónica
Siempre necesita ayuda médica puesto que la esperanza de vida
de estos pacientes esta disminuida, al menos en 15 años. Causa
una profunda agresión a la calidad de vida tanto del enfermo
como de su familia. Se produce una afectación de prácticamente
todos los órganos y sistemas como consecuencia de una intoxicación
autoinflingida y consciente, que sólo se puede hacer comprender
al paciente en período de lucidez.
Ya se han comentado buena parte de las consecuencias que el alcoholismo
puede provocar -concepto y binomios del alcohol-. La intoxicación
crónica o la ingesta excesiva crónica provoca trastornos
neurológicos y mentales graves ocasionados por una lesión
y deterioro cerebral progresivo, que a la vez le incapacita progresivamente
para someterse a una reducción drástica del consumo y
al tratamiento del síndrome de dependencia. Los enfermos presentan
pérdida de memoria, trastornos del sueño, depresión,
ansiedad, psicosis con fenómenos alucinatorios, delirios paranoides
y celotipias. Completan el cuadro las convulsiones y deficiencias nutricionales
y vitamínicas asociadas a los trastornos gastrointestinales y
hepáticos. Pueden aparecer cuadros como la encefalopatía
de Wernicke, síndrome de Korsakoff, polineuritis, encefalopatía
por déficit de ácido nicotínico y además
afectación de todos los órganos y sistemas.
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