Alcoholismo
Estrategias
preventivas
El alcoholismo ha
sido el hermano pobre de la prevención en drogodependencias.
Por todos los factores analizados, la priorización de las drogas
ilegales desmovilizaron las intervenciones sobre el alcohol, a pesar
de que como problema de salud supera todas las cifras de las drogas
ilegales juntas. Durante mucho tiempo, sobre todo en el campo médico,
se identificó la prevención del alcoholismo como la detección
de el alcoholismo crónico. Se planteó la disyuntiva de
si deberían concentrarse los esfuerzos en las poblaciones de
alto riesgo o, por el contrario, intervenir en la población general.
La Oficina Regional de la OMS ha optado por dirigir la prevención
hacia los bebedores ocasionales y moderados, ya que son los que cualitativamente
ofrecen más problemas. En un estudio se consideró que
disminuir un 25 por ciento el consumo per cápita reduciría
la mortalidad debida a cirrosis, accidentes y suicidios en un 58 por
ciento, un 36 por ciento y un 38 por ciento respectivamente.
Cuando el paciente sufre SDA precisa tratamiento y rehabilitación,
con gran cantidad de fracasos y resultados desalentadores, por lo que
son los esfuerzos en prevención los que ofreceran mejores resultados
en la lucha contra el alcoholismo. Toda prevención está
obligada a adaptarse a los condicionantes locales, también en
este sentido, la Atención Primaria es la mejor posicionada dentro
del SNS para actuar de forma anticipatoria, es decir, antes de que el
paciente adquiera dependencia. A pesar de que esta aseveración
es aceptada desde hace mucho tiempo, las estrategias en prevención
primaria son escasas y débiles en España. Las actuaciones
se centran en la prevención terciaria, es decir en el tratamiento
de la enfermedad mas que en la detección de personas de riesgo
con las que actuar.
La teoría de Broken Window, la mejor manera de luchar contra
el crimen es combatiendo lo que le precede, dio soporte a un programa
para combatir el crimen en el área metropolitana de Nueva York.
Sostiene que el deterioro urbano, el desorden social y el crimen mayor
están relacionados, por lo que la lucha contra el impago, los
graffitis, la ruptura de papaleras, la basura en las calles, los tirones,
ruidos, etc... tendrá repercusiones sobre los más altos
niveles delictivos. El policía de barrio está basado es
este programa. Con la llegada a una masa crítica de personas,
de las medidas correctoras o de las transgresiones sociales, se produce
el salto cualitativo bien hacia el control o por el contrario hacia
cotas altas de desorden y criminalidad. Hay autores que defienden la
aplicación de esta teoría a otros fenómenos sociales:
terrorismo, asistencia sanitaria, educación familiar, y prevención
de alcohol.
El Consejo Médico
Es la mejor herramienta para provocar una disminución del consumo
de alcohol. Los profesionales sanitarios constituyen el colectivo con
mayor capacidad de incidir, tanto positiva como negativamente, sobre
los conocimientos, actitudes y conductas de salud de la población.
Estos profesionales, especialmente los médicos, tienen un doble
papel como modelos ejemplares y como educadores sanitarios.
El papel de modelo ejemplar se basa en una ética del comportamiento
que establece una congruencia entre lo que se dice como profesional
y lo que se hace como individuo social. En el caso de los profesionales
sanitarios, sobre todo los médicos, inciden de forma importante
sobre las conductas de salud de la población y de forma especial
sobre los que reciben su asistencia y consejo. Pero además del
papel educativo pasivo o ejemplar, el médico tiene un papel activo,
fundamental como educador sanitario, sobre todo en el primer nivel asistencial.
El contacto frecuente con el paciente alcohólico o de alto riesgo,
con su familia, o entorno social y laboral le permiten tener una posición
privilegiada para anticiparse en el cuidado, y abordar precozmente el
problema con motivo del mismo o de sus consecuencias para la salud ,
o de cualquier oportunidad y como mejor convenga.
Se pretende modificar el consumo de riesgo mediante el consejo médico
utilizando la relación de empatia y confianza y el mejor aprovechamiento
de la entrevista clínica. Se basa en el consejo aislado o en
la intervención breve que, realizadas adecuada y convenientemente,
han demostrado en Atención Primaria una alta eficacia y efectividad
en la prevención y modificación de los comportamientos
perjudiciales para la salud, como el consumo de alcohol.
Todo paciente requiere un manejo específico y así, tras
la realización de la historia clínica con una valoración
integral, incluidos los aspectos de la vida emocional, se deben ofrecer
una serie de recomendaciones específicas e individualizadas a
cada persona consumidora de alcohol, que con carácter orientativo
deben incluir:
a) Información sobre los beneficios de la retirada del consumo
o la redución del mismo, si la causa de la atención ha
sido originada por algún problema relacionado con el alcohol.
También se deben incluir los beneficios para la salud de la abstención
o de la reducción en cualquier oportunidad.
b) Describir todos los riesgos derivados del consumo excesivo y especialmente
los relacionados con el afectado.
c) Si el paciente se resiste a abandonar el consumo, procurar alcanzar
el mínimo riesgo pactando consumo por debajo de los límites
de riesgo.
d) Ofrecer consejos para facilitar la reduccón: cambio de hábitos,
ejercicio, evitar ciertas compañía, cambios en el modelo
de consumo y de ingesta.
e) Cualquier estrategia que individualmente procure beneficios a nivel
de estímulos, refuerzos, información y educación.
Pero el médico de cabecera también conoce lo que ocurre
en la comunidad que atiende, usos y costumbres en el manejo de las bebidas
alcohólicas, y en consceuencia está en posición
privilegiada para realizar intervenciones educativas a la población
general, determinado sus objetivos, decidiendo el diseño mas
conveniente, el tipo de intervención así como evaluando
los resultados obtenidos.
Contro de hábitos
La evaluación del consumo de alcohol en cada paciente, con la
historia clínica, marcadores y cuestionarios, nos permiten optar
por las siguientes opciones como elementos preventivos y terapéuticos:
- En bebedores sin problemas y en el abstemio debe realizarse evaluación
cada 1-2 años.
- Bebedor problema:
a) Con consumo de riesgo: intervenciones breves o muy breves en Atención
Primaria.
b) Uso perjudicial:
o Intervenciones breves.
o Programa para moderar el consumo.
o Se puede realizar desde Atención Primaria.
c) Dependencia leve:
- Programa para moderar el consumo.
- Desintoxicación.
- Intentar deshabituación.
- Se realiza desde Atención Primaria o especializada.
d) Dependencia grave:
- Desintoxicación necesaria.
- Programa de abstinencia: (requiere atención experta).
- Fármacos.
- Terapias.
- Grupos de apoyo.
Medidas
Preventivas
La experiencia informa que las políticas eficaces son aquellas
que conjugan varias acciones a la vez:
Control de la
oferta
Se realiza con políticas reguladoras resctrictivas, como la ley
seca, o con monopolios del estado sobre el alcohol, aumentando los precios,
impuestos, la edad legal de consumo o el control de ventas a menores,
el control de horarios, el control de la publicidad o limitando la producción.
Aunque las medidas restrictivas aisladas contra la publicidad del alcohol
no son aconsejables, sin embargo es preciso establecer limitaciones
a su publicidad, sobre todo la realizada indiscrimidamente en los medios
de comunicación y accesibles a menores. Esas limitaciones deben
formar parte de políticas de lucha antialcohólica sistemática
y continuada, y de promoción de estilos de vida saludables. La
publicidad de bebidas alcohólicas evita la función informativa,
básica en toda publicidad, para reforzar exclusivamente la función
simbólica. Con esa publicidad se estimula el consumo de alcohol,
asociándolo con tópicos que van desde potenciar bebidas
exóticas, relacionarlo con una personalidad determinada, con
autenticidad, universalidad, aventura y exclusividad, hasta relacionar
un consumo específico con los rasgos más sugerentes de
masculinidad o feminidad.
Toda publicidad ejerce una influencia indudable sobre nuestros hábitos
de vida. La promoción de tabaco y bebidas alcohólicas
representa un estímulo potencial para su consumo, constituyendo
el 11 por ciento de la carga publicitaria presente en las revistas generales
de información, en las que la promoción de bebidas alcohólicas
es la segunda en volumen, superando siete a uno a la de tabaco.
Control de la
demanda
Se realiza con campañas informativas, limitando la alcoholemia
en personas que manejan vehículos, con programas escolares y
comunitarios, y detección temprana en Atención Primaria
donde se intervendrá con consejo médico aislado e intervenciones
breves.
Según Edwards, de todas las medidas, el coste de las bebidas
es uno de los métodos más eficaces para disminuir tanto
la cantidad total del alcohol consumido como el número de bebidas
que una persona toma. La política de precios tiene una influencia
que es menor en los bebedores más patológicos. Beber y
conducir, uno de los temas estrella en la prevención, es además
un tema sensible para la opinión pública, porque relaciona
dos grandes problemas de salud que la sociedad suele considerar por
separado.
Al igual que la prohibición de la publicidad del alcohol, las
campañas de prevención en la población general,
por sí mismas tienen un impacto pequeño, pero significativo
en el consumo. Así, deberían formar parte de una estrategia
permanente y sistemática de lucha y concienciación social
contra el consumo de alcohol. En consecuencia, las campañas contra
el alcohol mediante los medios de comunicación pueden ser útiles,
aunque solo una ínfima parte de estas actuaciones han sido objeto
de evaluación. Es posible que si son aisladas, paroxísticas
y tienen un impacto pequeño, estas campañas respondan
también a intereses ajenos a los puramente preventivos, puesto
que en realidad lo que provocan es un aumento del interés general
sobre esos temas, más que una disminución del consumo.
Los programas escolares
apenas han sido evaluados, por lo cual algunos autores son bastante
críticos con ellos. En la mayoría de las ocasiones, en
España, las campañas de educación sanitaria en
la escuela se realizan de forma compulsiva, con motivo del "día
de .." o de alguna celebración local, siempre cuando algún
organismo ajeno a la institución educativa decide realizarlos
y facilita los materiales y el apoyo técnico. No surgen desde
el propio seno escolar, ni forman parte de una eduación reglada
y sistemática de los jóvenes.
Medidas educativas
Para la triada peligrosa en drogodependencias: el déficit cognitivo,
la impulsividad, y las carencias en el manejo de las emociones, con
labilidad y alexitimia, las medidas más utilizadas son la promoción
de estilos de vida saludables. Los problemas de la sociedad en relación
al alcohol son imputables al modo de vivir de las personas o a la falta
de habilidades personales para enfrentarse a situaciones vitales conflictivas
o de presión social, etc. Muchas de estas conductas se adquieren
en la infancia o en la adolescencia, implantándose de tal forma
que tratar de cambiarlas posteriormente resulta difícil. De donde
se deduce la importancia de educar a las personas enseñando y
favoreciendo actitudes y conductas saludables que posteriormente provocaran
un desarrollo que evite comportamientos y consumos de riesgo.
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