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PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

  

 

Infecciones respiratorias de vías altas

Otitis externa

Las infecciones del conducto auditivo pueden ser localizadas (forúnculos) o difusas (otitis externa difusa) pudiéndose extender al pabellón auricular (pericondritis) o a la capa externa epidérmica del tímpano (miringitis) (Tabla VI). El conducto auditivo no suele ser estéril y se aísla una flora saprofita que en el 50 por ciento de los casos son estafilococos y en menor proporción estreptococos, bacterias Gram negativas y hongos. Existen una serie de factores (Tabla VII) que facilitan la acción patógena de gérmenes externos o la propia flora saprofita al lesionar el epitelio o alterar el cerumen que mantiene un Ph ácido en el conducto, impidiendo el crecimiento bacteriano.

FORÚNCULO DEL CONDUCTO

Se trata de una infección circunscrita localizada, preferentemente en la porción antero-inferior del tercio exterior del conducto auditivo externo, siendo el origen del proceso la infección de los folículos pilosos, generalmente ocasionada por estafilococos y en la mayoría de las ocasiones secundaria a microtraumatismos del conducto (rascado, hisopos de algodón,..). Representa el 2-3 por ciento de todas las otitis diagnosticadas. La clínica consiste en dolor intenso que aumenta con la movilización del pabellón auricular, con la masticación y la presión del trago. Puede haber hipoacusia si obstruye el conducto. El diagnóstico se realiza por la clínica y la exploración otoscópica, en la que se observa el clásico absceso en la porción externa del conducto. El tratamiento de elección es la cloxacilina 500 mg/6 horas/10 días (niños: 50-100 mg/Kg/6 horas/10 días). Como alternativa: amoxicilina-clavulánico 500-125 mg /8 horas/10 días (20-40 mg/Kg/8 horas/10 días, en niños). Si existe alergia a betalactámicos, utilizar eritromicina 500 mg/6 horas/10 días (niños: 40-50 mg/ Kg/día cada 6 horas/10 días). Si es preciso se añadirán analgésicos locales y generales. La aplicación de calor local puede ser beneficiosa, no se aconseja manipular y sólo se procederá a desbridar en fase de maduración avanzada.

OTITIS EXTERNA DIFUSA

Se denomina otitis externa difusa a la infección que cursa con inflamación y afecta a casi la totalidad del conducto. Los microorganismos causantes más frecuentes son: Pseudomonas aeruginosa, Estafilococo aureus y Estreptococos del grupo A (S. pyogenes); son más frecuentes en verano, debido al calor y a la humedad (baños), que favorecen el crecimiento de dichos gérmenes.

Clínica

Suele comenzar con un prurito intenso y otalgia acusada que se incrementa con la masticación, el bostezo, la movilización del pabellón auricular y la presión del trago (signo del trago), lo cual ayuda a establecer un diagnóstico diferencial con los procesos agudos del oído medio, junto con sensación de taponamiento o hipoacusia leve debido a tumefacción del conducto. Posteriormente aparece la otorrea, a menudo maloliente y verdosa, por la presencia de Pseudomonas, y la otalgia disminuye progresivamente. La otoscopia por lo general es dolorosa y observaremos un conducto hiperémico y edematoso, con descamación epitelial y secreción acuosa o purulenta; el tímpano puede estar enrojecido.

Complicaciones

En algunos casos la infección puede extenderse y producir pericondritis del pabellón auricular o una mastoiditis aguda o purulenta. La pericondritis se produce cuando el absceso contacta con el pericondrio, no afectando al lóbulo, a diferencia de otras infecciones del pabellón auricular como la erisipela, celulitis, o la esporotricosis.

Tratamiento

Como primera medida se deben evitar aquellos factores que ayudan a perpetuar el cuadro, como el uso de bastoncillos, los baños repetidos sin tapones, y limpieza del conducto auditivo. De primera elección se utilizará la administración tópica en gotas de una asociación de neomicina más polimixina más corticoides (2 gotas/6-8 horas durante 7-10 días). El corticoide ayuda a disminuir el edema y una posible eczematización. Como alternativa se puede una asociación de gentamicina y corticoide (3 gotas/6-8 horas/7-10 días) o ciprofloxacino (5 gotas/6-8 horas/7-10 días), éste tiene la ventaja de no ser ototóxico y por tanto puede utilizarse en caso de perforación timpánica. Al comienzo del cuadro puede existir un edema importante que le difilcutará la entrada de las gotas tópicas y además su administración puede exacerbar el dolor al aumentar la presión en el interior del conducto, por lo que se aconseja en éstos casos la utilización de una gasa con borde impregnada con un antiinflamatorio o una solución antiséptica (solución de alcohol al 70 por ciento, ácido acético al 2 por ciento o solución de Burow) durante 2-4 días, más antiinflamatorios no esteroideos y analgésicos por vía oral. Los antibióticos por vía general no están indicados, salvo en casos de sospecha de otitis media aguda acompañante, celulitis, etc, y se utilizará amoxicilina/clavulánico, cloxacilina o ciprofloxacino. Como profilaxis en pacientes con riesgo a desarrollar una otitis externa (pacientes con eczema seborréico en el conducto auditivo) se aconseja la utilización de gotas de ácido acético al 2 por ciento después del baño en piscinas o la ducha. Derivar al especialista en los siguientes casos:

- Infecciones graves (fiebre elevada con afectación del estado general).
- No respuesta al tratamiento en 2 semanas.
- Sospecha de otitis externa maligna.

OTITIS EXTERNA MALIGNA

La otitis externa maligna conocida también como otitis necrosante es una infección grave por su alta mortalidad, está causada por Pseudomona aeruginosa en el 95 por ciento de los casos y ante la simple sospecha del proceso hay que derivar al hospital.

Factores predisponentes

- Diabetes (especialmente en periodos de hiperglucemia o acidosis).
- Edad avanzada.
- Radioterapia sobre el hueso temporal.
- Otitis media crónica supurativa.
- Inmunosupresión.

Hay que sospecharla ante un paciente con alguno de los factores predisponentes descritos y que presente una otorrea externa fétida de evolución insidiosa, otalgia progresiva con afectación del estado general y que a la exploración otoscópica se visualice tejido de granulación activo, en la unión de la parte ósea y la parte cartilaginosa del conducto.

La fiebre es rara, y en algunos casos puede haber afectación de pares craneales, afectándose el nervio facial en primer lugar (trismus) y posteriormente el resto.

El tratamiento consistirá en antibioterapia intravenosa en medio hospitalario.

OTOMICOSIS

La otomicosis es una enfermedad frecuente, representa entre un 6 por ciento y un 8 por ciento de todas las otitis externas.
Los hongos causantes de otomicosis por orden de frecuencia son: Aspergillus niger y Cándida albicans.

Factores predisponentes

1) Locales: Infecciones crónicas bacterianas del oído, cuerpos extraños, abuso de gotas óticas con antibióticos y antisépticos locales que disminuyen el pH del conducto, favoreciendo así el crecimiento de hongos.

2) Generales: el calor, la humedad y la inmunosupresión.

Clínica

Puede ser asintomática, pero por lo general se caracteriza por prurito leve o intenso, acompañado de otalgia moderada y sensación de taponamiento ótico.
Si aparece otorrea ésta es escasa y no fétida.

En la otoscopia podemos observar pequeños micelios blanquecinos o un conducto ocupado por una membrana grisácea, que algunos autores describen como de aspecto similar a un "papel mojado".

La otomicosis crónica presenta una sintomatología muy similar a la aguda, pero de larga evolución, con periodos de remisión y exacerbación. Termina por producir una otorrea seropurulenta e hipoacusia de trasmisión debida a obstrucción del conducto por masas fúngicas.

Tratamiento

Antes de iniciar el tratamiento conviene descartar sobreinfección bacteriana, ya que en estos casos se debe de tratar dicha infección y después iniciar el tratamiento antifúngico. Es de primera elección el clotrimazol al 1 por ciento (1 aplicación/12 horas durante 15 días). Como alternativa, nistatina (6 gotas/12 horas durante 15 días), que es activa frente a Cándida albicans pero no frente a Aspergillus niger.

Acidificar el conducto con alcohol de 70º boricado a saturación.

En la gran mayoria de los casos el tratamiento tópico es suficiente, y si no responden se utilizarán antifúngicos sistémicos: miconazol o ketoconazol.
Si no se observa mejoría en dos semanas, habrá que remitir al especialista.

HERPES ZOSTER ÓTICO

Dentro de las otitis externas de etiología vírica, merece especial mención la producida por la reactivación del Herpes Zoster que estaba acantonado en el ganglio geniculado del VII par. La reactivación es más frecuente en mayores de 50 años y en situaciones de inmunosupresión.

Aunque se trata de una enfermedad neurológica debe incluirse también en las otitis externas, pues el primer síntoma es una afectación cutánea del meato auditivo externo y CAE con lesiones de tipo herpético.

Comienza con una erupción de varias vesículas agrupadas, de contenido claro, que a los pocos días se rompen, apareciendo posteriormente costras de color miel, que desaparecen en unas dos semanas.

El cuadro cursa con dolor, prurito y sensación de ocupación, pero puede complicarse con la aparición de una hipoacusia neurosensorial súbita unilateral y parálisis facial homolateral, que constituyen el Síndrome de Ramsay Hunt, en cuyo caso habrá que derivar al especialista.




 


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