Infecciones respiratorias de vías
altas
Patología
de la faringe
La faringe se divide
en tres zonas anatómicas: nasofaringe o cavum, orofaringe y laringofaringe
o hipofaringe.
ADENOIDITIS
Es una patología muy frecuente en la infancia y la causa más
frecuente de insuficiencia respiratoria en niños.
Etiología
La infección de la mucosa de la nasofaringe puede deberse a virus
(adenovirus, picornavirus, mixovirus) o bacterias (neumococo, estreptococo,
haemophilus influenzae, estafilococo).
Clínica
La adenoiditis cursa con rinolalia, respiración bucal ruidosa,
rinorrea mucopurulenta y adenopatías. Suele evolucionar hacia
la curación espontánea en 4-5 días.
La radiografía lateral de cráneo objetivará la
hipertrofia adenoidea.
Como complicaciones pueden surgir: otitis media, sinusitis o traqueobronquitis.
Tratamiento
Es sintomático, con antitérmicos, lavados nasales con
suero fisiológico, y si hay complicaciones se añadirán
antibióticos.
El tratamiento quirúrgico (adenoidectomía) está
indicado en los siguientes casos: adenoiditis de repetición,
otitis de repetición, hipoacusia de transmisión y obstrucción
respiratoria.
FARINGOAMIGDALITIS
La faringoamigdalitis aguda es una de las patologías más
habituales en la consulta de Atención Primaria y en la consulta
de Otorrinolaringología, algunos autores la consideran como la
infección más frecuente de las vías respiratorias
altas y bajas, incluso más que el catarro común.
Afecta fundamentalmente a niños en edad escolar, siendo una causa
frecuente de absentismo escolar. La mayoría cursan de una forma
leve, pero a veces se producen complicaciones que pueden ser supurativas
y no supurativas. En ocasiones pueden ser el síntoma de una enfermedad
de transmisión sexual y en otras de enfermedades más graves,
como neoplasias.
Etiología
La mayoría de los casos se deben a una infección viral,
siendo el más frecuente el rinovirus, seguido del adenovirus
y coronavirus. Entre las bacterias causantes de faringoamigdalitis,
la más frecuente es el Estreptococo betahemolítico del
grupo A (Estreptococo pyogenes), el cual es causa el 20 por ciento de
todas las faringoamigdalitis (Tabla XI).

Clínica
Por la clínica es difícil distinguir si una faringoamigdalitis
es vírica o bacteriana, pero en general cuanto mayor sea el número
de síntomas y más floridos, mayor es la probabilidad de
que sea bacteriana. Más adelante comentaremos algunos aspectos
más característicos de algunos patógenos.
El cuadro clásico cursa con dolor faríngeo, fiebre, eritema
faríngeo con o sin exudados amigdalares y adenopatías
cervicales. Otros síntomas acompañantes son, otalgia refleja,
lengua saburral, halitosis, voz gangosa, cefalea, anorexia, y astenia.
En niños se pueden asociar naúseas, vómitos y dolor
abdominal. En general las infecciones víricas evolucionan en
4-5 días y las bacterianas pueden durar algo más, sobre
todo si aparecen complicaciones.
Tratamiento
Será sintomático y dada la dificultad para distinguir
una infección vírica de una bacteriana, se recomienda
añadir tratamiento antibiótico en las siguientes situaciones:
1) Amigdalitis agudas con tres o más de los siguientes:
- Fiebre > 38º
- Presencia de exudado
- Adenopatías cervicales anteriores
- Ausencia de tos
2) Amigdalitis en un paciente inmunodeprimido o con antecedentes de
fiebre reumática.
3) Amigdalitis en el curso de un brote comunitario por S. pyogenes.
Datos a favor de etiología vírica: conjuntivitis, tos,
rinitis, laringitis, traqueítis y bronquitis.
Faringoamigdalitis
estreptocócica (FAE)
Las faringitis por estreptococo del grupo A (S. pyógenes), es
la más frecuente de las de causa bacteriana (20-40 por ciento),
afecta sobre todo a niños y con menos frecuencia a adultos, siendo
rara en menores de tres años.
Tras un periodo de incubación de 1 a 4 días aparece dolor
de garganta, fiebre que suele ser elevada (> 38,5º), malestar
general, y a la exploración observamos una faringe eritematosa
con exudado blanco-grisáceo en la criptas amigdalares. Es frecuente
la presencia de adenopatías laterocervicales anteriores y submandibulares.
El diagnóstico se sospechará por la clínica, pero
para su confirmación sigue siendo necesario el cultivo del exudado
faringeo el método más sensible y específico para
relizar un diagnóstico definitivo (se realizará con torunda
estéril, frotando sobre ambos pilares amigdalinos), con el inconveniente
de que deben transcurrir 24-48 horas antes de conocer el resultado.
Existen pruebas de detección rápida de antígenos
estreptocócicos (aglutinación de látex o inmunoanálisis
enzimático), que se realizan en pocos minutos, pero a pesar de
ser muy específicas tienen una sensibilidad de alrededor de un
60-80 por ciento, por lo que un resultado negativo, obligará
a realizar un cultivo.
Las complicaciones de la faringoamigdalitis estreptocócica han
disminuido por el uso de antibióticos y pueden ser supurativas
y no supurativas:
- Supurativas: absceso periamigdalar, absceso retrofaringeo, absceso
parafaringeo, otitis media
- No supurativas: escarlatina, sepsis estreptocócica, fiebre
reumática, glomerulonefritis postestreptocócica, enfermedad
de Lemierre
El absceso periamigdalino conocido también como absceso paratonsilar,
es el más frecuente en los abscesos faringeos. Se trata de un
absceso localizado entre la amigdala y el músculo constrictor
superior de la faringe. La clínica cursa con fiebre elevada (39º-40º),
trismus, odinofagia intensa, voz gangosa, sialorrea, halitosis y adenopatías
regionales inflamadas y dolorosas, aunque también puede cursar
con síntomas más anodinos. El diagnóstico se sospechará
por la clínica y la exploración, en la que encontraremos
una amigdala enrojecida, abombada y desplazada por el absceso, paladar
blando edematoso y la úvula desplazada hacia el lado contrario.
La instauración de tratamiento antibiótico se realizará
en el hospital.
Dentro de las complicaciones de una faringitis por estreptococo beta-hemolítico
del grupo A, la fiebre reumática también merece una mención
especial, ya que aunque su incidencia ha ido disminuyendo, todavía
afecta al 0,6-3 por ciento de los afectos de FAE. Los criterios diagnósticos
de la fiebre reumática se exponen en la Tabla XII.

La prevención
de la fiebre reumática requiere la erradicación del estreptococo
de la faringe, mediante tratamiento antimicrobiano correcto administra-
do al menos durante 10 días.
Su alta tasa de recurrencias justifica un tratamiento profiláctico
continuo con penicilina-benzatina 1.200.000 U/I.M./mes o 600.000 U en
< 30 Kg. La duración será hasta los 18 años
de edad.
En caso de fiebre reumática sin carditis en mayores de 18 años,
la profilaxis debe mantenerse al menos 5 años.
Tratamiento
En cuanto al tratamiento de la FAE, se ha comprobado que la utilización
de antibióticos disminuye el riesgo de complicaciones tanto supurativas
como no supurativas, reduce el riesgo de recaídas y produce un
alivio más rápido de los síntomas (Tabla XIII).

El tratamiento de
primera elección continúa siendo la penicilina y sus derivados:
Penicilina G benzatina 1.200.000 U en dosis única por vía
intramuscular y 600.000 U en niños con peso < a 27 Kg, o penicilina
V (fenoximetilpenicilina) 250/6 horas por vía oral durante 10
días. Como alternativas pueden utilizarse la amoxicilina 500
mg/8 horas durante 10 días o amoxicilia-clavulánico 500/125
mg/8 horas durante 10 días (aconsejable sobre todo en faringitis
recurrentes) o cefuroxima acetilo 250 mg/ 12 horas durante 10 días.
En caso de alergia, podemos utilizar eritromicina 500 mg/ 6 horas vía
oral durante 10 días, roxitromicina 150 mg/12 horas u otros macrólidos
como la claritromicina 500 mg/12 horas o la azitromicina, ésta
última en dosis única diaria (10 mg/Kg) durante 5 días,
ha demostrado igual eficacia que penicilina V durante 10 días.
El tratamiento del portador asintomático es controvertido. Parece
ser que el riesgo de desarrollar una fiebre reumática o de contagio
a otras personas es menor que el del portador sintomático, por
lo que se aconseja la erradicación cuando exista alguna evidencia
de que está contangiando a otros. Se pueden utilizar amoxicilina-clavulánico,
clindamicina o penicilina asociada a rifampicina.
Escarlatina
Es una infección estreptocócica que cursa con faringitis
y un exantema muy característico formado por pápulas muy
pequeñas, que dan a la piel un aspecto de "papel de lija",
localizado en tronco y extremidades,respetando palmas y plantas.
Otros hallazgos típicos son la palidez peribucal y la lengua
aframbuesada.
Angina de Vincent
También conocida como angina ulceromembranosa; se trata de una
ulceración en la amígdala con exudado blanquecino que
se despega fácilmente, causada por flora polimicrobiana,sobre
todo anaerobios,que afecta a personas con mal estado bucodental.
Faringoamigdalitis
por C. diptheriae
Aunque la difteria es una enfermedad prácticamente erradicada,
todavía se dan brotes aislados en algunos países, y habrá
que sospecharla ante un cuadro de faringoamigdalitis con exudado purulento
muy adherente en un paciente no vacunado. Es de vital importancia la
instauración de un tratamiento precoz con antibióticos,
ya que de lo contrario podría ser mortal.
Faringoamigdalitis
por gonococo
El cuadro es el típico de una faringoamigdalitis aguda y lo sospecharemos
si existe el antecedente de contacto orogenital. Si existe diseminación
hematógena podemos encontrarnos con una enfermedad gonocócica
clásica, con artritis y exantema. Es posible aislar gonococos
en la faringe de pacientes sin clínica.
Faringoamigdalitis
por adenovirus
Los adenovirus, especialmente los tipos 3 y 7, originan la fiebre faringoconjuntival,
que afecta fundamentalmente a niños y aparece en forma de brotes
epidémicos, cursa con fiebre elevada, conjuntivitis bilateral,
faringoamigdalitis con exudado blanquecino, tos y adenopatías
regionales. El tratamiento es sintomático.
Mononucleosis
Infecciosa
El agente causal es el virus de Epstein-Barr. Es más frecuente
en la infancia y en jóvenes. El contagio se produce a través
de la saliva (enfermedad del beso). Tras un periodo de incubación
de 4 a 6 semanas comienza un cuadro de mialgias, astenia y malestar,
que va seguido por la aparición de una faringoamigdalitis con
exudado que puede confundirse con el de una infección estreptocócica,
fiebre no muy elevada y adenopatías laterocervicales (suelen
afectar a la cadena posterior). Después aparecen la hepatoesplenomegalia,
las artralgias y un 25 por ciento de los casos presentan un exantema
maculopapular rosado en brazos y tronco, que aumenta en frecuencia si
al paciente se le trata con ampicilina. El curso de la enfermedad suele
ser benigno, remitiendo los síntomas en 2-4 semanas, pero es
frecuente un estado persistente de malestar, fatiga crónica y
falta de concentración.
Las complicaciones son raras: afectación del sistema nervioso
central (meningitis y encefalitis), rotura esplénica, obstrucción
de las vías aéreas superiores y sobreinfección
bacteriana.
El diagnóstico se realizará por una clínica sugestiva,
linfocitosis atípica y se confirmará mediante prueba serológica
de anticuerpos heterófilos (Paul- Bunell), que son positivos
desde la primera semana hasta tres meses después.
El tratamiento será reposo y antitérmicos. Si aparecen
complicaciones será necesario ingreso hospitalario.
Herpangina
El agente habitual de esta patología es el Coxsakie A, y se caracteriza
por la aparición de vesículas y pequeñas ulceraciones
en la faringe y paladar blando.
No suele acompañarse de gingivitis, a diferencia de la faringoamigdalitis
por herpes simple.
EPIGLOTITIS
O SUPRAGLOTITIS
Es una infección grave, que puede llevar a un desenlace fatal,
por lo que se debe realizar un diagnóstico y tratamiento inmediatos.
Es más frecuente en niños de 2 a 5 años, aunque
puede aparecer también en adultos. El agente causal más
frecuente es el Haemophilus influenzae tipo B, aunque también
pueden ser otros los agentes implicados: Neumococo (segunda causa más
frecuente en adultos), estreptococos betahemolíticos, Haemophilus
parainfluenzae y Estafilococo aureus.
Clínica
El paciente presenta odinofagia intensa, fiebre, babeo, ronquera con
disminución del volúmen de la voz, e incluso síntomas
de distrés respiratorio.
Es típico, tanto de niños como de adultos afectos, la
postura con inclinación hacia adelante y babeo.
Diagnóstico
La clínica nos orientará en el diagnóstico, pero
será la visualización directa de un epiglotis inflamada,
edematosa y de color rojo cereza lo que permite el diagnóstico
definitivo. En los niños no se debe intentar la exploración
de la faringe, ya que la utilización del depresor lingual puede
desencadenar la obstrucción de la vía aérea. La
visualización de la epiglotis será realizada por personal
experto y con los medios necesarios para una correcta intubación
en caso de ser necesario.
Por todo ello, ante la simple sospecha clínica derivaremos urgentemente
al hospital.
La radiografía lateral del cuello mostrará un agrandamiento
de la epiglotis, "signo del dedo gordo". También es
importante realizar hemocultivos.
El diagnóstico diferencial se hará con la traqueítis
bacteriana.
Tratamiento
Lo más importante será el mantenimiento de la vía
aérea con intubación orotraqueal y la administración
de antibióticos intravenosos, como cefuroxima o cafalosporinas
de tercera generación.
La profilaxis se realizará con la vacuna anti-Haemophilus influenzae
tipo B.
LARINGITIS
AGUDA
Es la causa más frecuente de ronquera en el adulto y suele estar
causada por diversos virus respiratorios: rinovirus, influenza, parainfluenza,
adenovirus y virus sincitial respiratorio. Las bacterias son más
infrecuentes. El tratamiento es sintomático.
Crup
Es la infección de las vías aéreas subglóticas,
también conocida como laringo-traqueobronquitis, que afecta principalmente
a niños menores de tres años.
El agente más frecuente es el virus parainfluenza, aunque otros
virus también pueden producirla.
Se caracteriza por fiebre, ronquera, tos "perruna", y estridor
inspiratorio.
A diferencia con la epiglotitis, no impresiona de gravedad, aunque puede
existir un crup severo, en cuyo caso remitiremos al hospital.
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