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PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

 

Tuberculosis

Epidemiología

A pesar de los avances científicos logrados durante el pasado siglo que han permitido establecer medidas terapéuticas curativas y mejorar los medios técnicos para su diagnóstico, la tuberculosis continúa siendo la primera causa de muerte producida por un microbio único a escala mundial. La magnitud del problema global de la tuberculosis queda manifiesta si se tiene en cuenta que un tercio de la población está infectada por el Mycobacterium tuberculosis, que la incidencia anual mundial ofrece cifras de unos 8.000.000 de casos nuevos y que la mortalidad global se encuentra en torno a los 2-3 millones de personas por año.



La distribución de las consecuencias sociosanitarias de esta pandemia es diferente según el nivel de desarrollo de los diversos países. En la Tabla II puede verse la distribución mundial de los casos notificados a la OMS durante 1997.

La mayor carga del problema analizado en números absolutos recae sobre 22 países de entre los más pobres del planeta, donde las cifras de prevalencia de la infección y la incidencia de la enfermedad están claramente condicionadas por la pobreza, la alta tasa de coinfección VIH/TBC -el África subsahariana es la región donde más altas son las tasas de incidencia de ambas infecciones-, la falta de aplicación de programas de control, la escasa aplicabilidad de los avances tecnológicos para la mejora del diagnóstico y al sobrecrecimiento demográfico de estos países. En los países ricos ha mejorado la situación epidemiológica debido en buena parte al desarrollo socioeconómico y a la aplicación de programas de control adecuados. Sin embargo, el problema, lejos de estar controlado, parece resurgir por la aparición del VIH, los movimientos migratorios y el aumento de la incidencia en los sectores más pobres de la población, sin olvidar que una errónea percepción de seguridad ha condicionado en algunos de estos países la deficiente aplicación de programas de control adecuados que permitan una disminución de la prevalencia de la infección suficiente como para controlarlo. Otra diferencia importante entre los países, según su nivel de desarrollo, es la distribución etárea de los casos de tuberculosis. En los países desarrollados el 80 por ciento de los infectados se encuentran en edades superiores a los 50 años y la mayoría de las enfermedades se producen por reactivación de una infección latente. Sin embargo, el 75 por ciento de los infectados en los países en vías de desarrollo son menores de 50 años. Ello hace que coincidan las distribuciones etáreas de la tuberculosis y el sida, y que las consecuencias económicas de la morbimortalidad sean de mayor impacto.

La situación epidemiológica de la tuberculosis en España en los últimos años está también muy ligada a la alta prevalencia de sida, la mayor de Europa. Tal vez por ello la distribución etarea de la tuberculosis en nuestro país sea tan parecida a la de un país subdesarrollado, siendo el principal grupo de edad afectado el comprendido entre los 25 y los 34 años. La prevalencia de infectados en España se encuentra entre el 25 y el 29 por ciento de la población y el RAI era en 1990 de 0,12 por ciento, cifras alejadas de las de los países desarrollados y reflejo de un escaso control de la enfermedad en los últimos años, por lo que si bien es cierto que se ha producido un descenso reciente de la incidencia de nuevos casos (actualmente entre 12.000 y 14.000/año), aún nos encontramos bastante por encima de los países de nuestro entorno.


 



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