Tuberculosis
Epidemiología
A pesar de los avances
científicos logrados durante el pasado siglo que han permitido
establecer medidas terapéuticas curativas y mejorar los medios
técnicos para su diagnóstico, la tuberculosis continúa
siendo la primera causa de muerte producida por un microbio único
a escala mundial. La magnitud del problema global de la tuberculosis
queda manifiesta si se tiene en cuenta que un tercio de la población
está infectada por el Mycobacterium tuberculosis, que la incidencia
anual mundial ofrece cifras de unos 8.000.000 de casos nuevos y que
la mortalidad global se encuentra en torno a los 2-3 millones de personas
por año.

La distribución de las consecuencias sociosanitarias de esta
pandemia es diferente según el nivel de desarrollo de los diversos
países. En la Tabla II puede verse la distribución mundial
de los casos notificados a la OMS durante 1997.
La mayor carga del problema analizado en números absolutos recae
sobre 22 países de entre los más pobres del planeta, donde
las cifras de prevalencia de la infección y la incidencia de
la enfermedad están claramente condicionadas por la pobreza,
la alta tasa de coinfección VIH/TBC -el África subsahariana
es la región donde más altas son las tasas de incidencia
de ambas infecciones-, la falta de aplicación de programas de
control, la escasa aplicabilidad de los avances tecnológicos
para la mejora del diagnóstico y al sobrecrecimiento demográfico
de estos países. En los países ricos ha mejorado la situación
epidemiológica debido en buena parte al desarrollo socioeconómico
y a la aplicación de programas de control adecuados. Sin embargo,
el problema, lejos de estar controlado, parece resurgir por la aparición
del VIH, los movimientos migratorios y el aumento de la incidencia en
los sectores más pobres de la población, sin olvidar que
una errónea percepción de seguridad ha condicionado en
algunos de estos países la deficiente aplicación de programas
de control adecuados que permitan una disminución de la prevalencia
de la infección suficiente como para controlarlo. Otra diferencia
importante entre los países, según su nivel de desarrollo,
es la distribución etárea de los casos de tuberculosis.
En los países desarrollados el 80 por ciento de los infectados
se encuentran en edades superiores a los 50 años y la mayoría
de las enfermedades se producen por reactivación de una infección
latente. Sin embargo, el 75 por ciento de los infectados en los países
en vías de desarrollo son menores de 50 años. Ello hace
que coincidan las distribuciones etáreas de la tuberculosis y
el sida, y que las consecuencias económicas de la morbimortalidad
sean de mayor impacto.
La situación epidemiológica de la tuberculosis en España
en los últimos años está también muy ligada
a la alta prevalencia de sida, la mayor de Europa. Tal vez por ello
la distribución etarea de la tuberculosis en nuestro país
sea tan parecida a la de un país subdesarrollado, siendo el principal
grupo de edad afectado el comprendido entre los 25 y los 34 años.
La prevalencia de infectados en España se encuentra entre el
25 y el 29 por ciento de la población y el RAI era en 1990 de
0,12 por ciento, cifras alejadas de las de los países desarrollados
y reflejo de un escaso control de la enfermedad en los últimos
años, por lo que si bien es cierto que se ha producido un descenso
reciente de la incidencia de nuevos casos (actualmente entre 12.000
y 14.000/año), aún nos encontramos bastante por encima
de los países de nuestro entorno.
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