Tuberculosis
Formas
Clínica
La primoinfección
se produce en la mayoría de los casos de forma subclínica,
sólo evidenciable por la demostración del viraje de la
prueba de tuberculina. En determinados pacientes en los que concurren
los factores predisponentes enunciados -edad, inmunosupresión-
se produce la aparición de las manifestaciones clínicas
y radiológicas de la tuberculosis primaria. Lo más característico
durante la edad infantil es el hallazgo radiológico de un complejo
primario -infiltrado periférico con adenopatía hiliar-
en el curso de un cuadro inespecífico con afectación general,
febrícula y tos. En los pacientes adultos inmunodeprimidos, es
frecuente la presentación de formas primarias con importante
componente adenopático hiliar o mediastínico, así
como las formas primarias rápidamente progresivas. La diseminación
hematógena puede condicionar la aparición de una tuberculosis
miliar o meníngea como presentación primaria.
La tuberculosis postprimaria es la forma clínica más frecuente
en el adulto. Su presentación es en general muy variada, desde
cuadros agudos hasta hallazgos radiológicos casuales en pacientes
asintomáticos, e inespecífica, por lo que deberemos sospechar
una tuberculosis ante la presencia de síntomas respiratorios
(tos, expectoración, hemoptisis....) o generales (astenia, anorexia,
pérdida de peso, febrícula, sudoración nocturna)
de presentación subaguda o crónica. Las lesiones radiológicas
son asimismo muy variadas pudiendo simular cualquier otra enfermedad
pulmonar, si bien es cierto que lo más característico
es la afectación progresiva de los lóbulos superiores,
cuya forma más extrema es la cavitación. Conviene tener
presente que la tuberculosis pulmonar puede cursar con una radiografía
normal: formas adenopáticas y endobronquiales. Por tanto, la
radiología es una prueba muy sensible pero muy inespecífica,
lo cual hace necesario que para apoyar la sospecha diagnóstica
reforzada por un hallazgo radiológico se deban considerar siempre
los antecedentes epidemiológicos, el viraje tuberculínico
y la microbiología.
Las formas extrapulmonares, consecuencia de la diseminación a
distancia del micobacterium son más frecuentes entre huéspedes
inmunodeprimidos y comparten con las pulmonares la cronicidad e inespecificidad
de sus manifestaciones. Entre las más frecuentes encontramos
la tuberculosis meníngea, la genitourinaria, la linfadenitis,
la pleuritis y la tuberculosis miliar, aunque conviene no olvidar que
dado el carácter sistémico de la tuberculosis, puede afectarse
cualquier órgano o sistema.
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