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PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

 

Tuberculosis

Prueba de la tuberculina

La prueba de Mantoux es el único procedimiento por el cual podemos establecer el diagnóstico de la infección tuberculosa. Se basa en la demostración de una reacción de hipersensibilidad retardada frente a la tuberculina que aparece ente 2 y 8 semanas después de la infección tuberculosa y que está mediada por los linfocitos T sensibilizados. La prueba consiste en la inoculación intradérmica de la tuberculina y la lectura posterior del tamaño de la induración cutánea que aparecerá en el punto de inyección.

Material

En nuestro medio se utiliza un derivado proteico purificado de la tuberculina PPD-RT23 estandarizado frente al PPD-S recomendado por la OMS en 1951 como estándar internacional. Sus condiciones de conservación deben observarse rigurosamente para evitar la inactivación del preparado para su uso clínico, manteniéndolo a una temperatura de 4-8 grados y evitando su exposición a la luz solar. Se desechará la tuberculina cuando se aprecien en ella cambios de coloración o se sobrepasen las 24 horas de apertura del envase precintado.

Se debe emplear una dosis de 2 unidades de PPD-RT23 (equivalentes a 5U de PPD-S) en 0,1 ml de disolvente.

Administración

La administración correcta de la tuberculina requiere del uso de jeringuilla desechable, graduada en décimas de mililitro (tipo insulina), con aguja de acero de bisel corto del calibre 27 o 0,4/12.

Bajo condiciones asépticas, se inyectará la tuberculina en la piel de la cara ventral del antebrazo, preferentemente izquierdo, en la unión de sus tercios superior y medio, con la aguja orientada en dirección craneal y situando el bisel hacia arriba. Se elegirá una zona cutánea libre de lesiones y alejada de las venas superficiales. La verificación de la aparición de un habón tras la administración del PPD nos dará la certeza de que ésta ha sido realmente intradérmica. Si no es así, se podrá proceder a la inoculación de una segunda dosis en un lugar alejado del primero.

Lectura

Se realizará a las 72 horas de la inoculación, aunque se admiten como válidos los resultados de la medición entre 48 y 96 horas. Con el codo flexionado se leerá la induración cutánea observada, registrando como resultado la medida de su diámetro transversal al eje longitudinal del antebrazo, expresada en milímetros. Los límites de la induración se pueden establecer bien mediante palpación directa o bien con la ayuda de un bolígrafo (método de Sokal). No se tendrán en cuenta para su lectura y registro el eritema perilesional ni el diámetro longitudinal de la induración. Cuando no se observe induración se registrará el resultado como 0 mm y no con la ambigua expresión de PPD negativo.




La intradermoreacción de la tuberculina está contraindicada cuando existan lesiones cutáneas que impidan su correcta interpretación, pero no durante el embarazo. Como efectos adversos pueden aparecer la vesiculación o necrosis del punto de administración, la fiebre o la linfangitis regional.

Interpretación
del resultado

La aparición de induración nos informa de la presencia de infección tuberculosa o de una reacción de hipersensibilidad cruzada desencadenada por el antecedente vacunal (BCG), o por la infección por micobacterias no tuberculosas ambientales. Los mm de induración hay que considerarlos como una medida de probabilidad de padecer infección tuberculosa más que como un dato absoluto de todo o nada (positivo o negativo). Una induración significativa es aquella que diagnostica la infección con una alta probabilidad, siendo la reactividad a la prueba de la tuberculina similar entre infectados y enfermos tuberculosos.

Por tanto, el punto de corte para considerar una medida como significativa de infección se establece en función de la prevalencia de infección en el medio, la probabilidad de encontrar reacciones cruzadas y las características epidemiológicas de los individuos que se someten a la prueba. En nuestro medio se ha fijado este punto de corte en 5 mm para los pacientes sin antecedente vacunal y 15 mm para aquellos que están vacunados con la BCG, si bien es cierto que cada vez más se tiende a no tener en cuenta la BCG para la interpretación de los resultados, sobre todo cuando se efectúa un estudio de contactos. Por último, se deben tener presentes a la hora de interpretar los resultados aquellas situaciones que posibilitan la presentación de resultados falsos negativos (Tabla V), y falsos positivos (Tabla VI).

Interferencia de la BCG en la lectura del PPD

En España existen unos 14 millones de vacunados con BCG con edades comprendidas entre los 26 y 49 años. Si el paciente desconoce el antecedente vacunal se podrá sospechar por la edad y por la presencia de una cicatriz aplanada en la región deltoidea. La mayoría de los vacunados convierten la reacción a la tuberculina y, aunque su respuesta se debilita con el paso del tiempo, puede persistir e interferir en la interpretación del resultado del PPD. Por tanto, aunque generalmente en los vacunados se sitúan el punto de corte del Mantoux en 15 mm, en aquellos con mayor probabilidad de infección: contactos con enfermos tuberculosos, infectados por VIH e inmigrantes procedentes de países con alta prevalencia de tuberculosis, no se tendrá en cuenta el antecedente vacunal y se considerará indicativo de infección un resultado igual o superior a 5 mm.

Indicaciones

La realización de la prueba de la tuberculina no está indicada en la población general sino en aquellos casos en los que esté elevado el riesgo de desarrollar la enfermedad (Tabla VII). Su utilidad estriba en que al detectar a los infectados nos permitirá instaurar la quimioprofilaxis en aquellos casos de riesgo de desarrollar la enfermedad. También contribuye al diagnóstico de la enfermedad tuberculosa, aunque la negatividad de la prueba no descarta la presencia de enfermedad, y su resultado está sujeto a demora, por lo que es aconsejable extremar las medidas diagnósticas en los casos en los que no se pueda garantizar el seguimiento.

 


 

 




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