Tuberculosis
Estudio
de contactos en los pacientes tuberculosos
El 15 por ciento
de todos los nuevos casos de enfermedad tuberculosa aparecen en los
estudios de contactos, por lo que esta actuación sanitaria presenta
una gran rentabilidad. Se considera contacto al individuo que ha mantenido
relación con un enfermo de TBC. Tienen que considerarse los contactos
frecuentes y los esporádicos, debiendo evaluar un experto cada
situación y los límites del estudio. El Estudio Convencional
de Contactos (ECC) a partir de un caso índice inicial (el primero
que conocemos) tiene como objetivos: A.- Diagnosticar a enfermos o infectados
(casos secundarios) B.- Tratar precozmente a los enfermos y a los infectados
que lo precisen, y C.- Reconstruir la cadena de transmisión para
identificar, siempre que se pueda, al caso índice auténtico.
¿A QUIÉN DEBE REALIZARSE?
El médico que diagnostica el caso índice inicial debe
asumir que puede haber en el entorno del paciente otros infectados o
enfermos. En consecuencia, ha de efectuar el ECC o procurar que se realice
en un centro adecuado en un plazo razonable e informar al programa de
prevención y control de la TBC correspondiente.
En los países con recursos sanitarios adecuados, han de estudiarse
los contactos de todos los tuberculosos (tanto con TBC pulmonar como
extrapulmonar). También deben estudiarse los contactos de individuos
menores de 15 años tuberculín positivos en busca de la
fuente de infección y los contactos de los convertores recientes
de la PT, así como los pacientes con eritema nudoso en los que
se sospeche etiología tuberculosa. En cambio, en los países
con recursos limitados, se ha de priorizar el ECC de los enfermos bacilíferos.
La principal dificultad del ECC consiste en decidir a qué sujetos
debe realizarse. Para ello se aplica el sistema de círculos concéntricos
(Figura 1). Consiste en iniciar la investigación por los contactos
de mayor riesgo (primer círculo) e ir ampliando el estudio hasta
que la prevalencia de la infección encontrada sea la prevista
en dicha población. Si se detecta un nuevo bacilífero
entre los contactos, debe iniciarse otra vez, a partir de éste,
el esquema de círculos concéntricos.

¿QUIÉN
DEBE LLEVARLO A CABO?
En la práctica, puede realizar el ECC en centros de prevención
y control de la tuberculosis (antiguos dispensarios de las enfermedades
del tórax), hospitales, centros de Atención Primaria,
instituciones penitenciarias, programas de TBC, mutuas laborales y centros
de drogodependencias. El equipo responsable del ECC debe disponer de
toda la información del caso y de los contactos que hayan sido
estudiados en otros servicios. Los programas de TBC deben coordinar
esas actividades a partir de un registro centralizado de contactos.
CÓMO
DEBE HACERSE
Primera frase:
conocer las características de los pacientes y de los contactos
a estudiar
El responsable del estudio debe definir y censar a los potenciales contactos
(convivientes y no-convivientes) estimando el riesgo de infección
al que han estado sometidos. Para ello, es necesario disponer de la
siguiente información:
a) con relación al paciente: estado bacteriológico, características
radiológicas, síntomas (especialmente la tos) y tiempo
transcurrido desde su aparición, tipo de relación mantenida
con los contactos, posibles antecedentes de quimioterapia tuberculosa
(QT) y factores de riesgo (edad, UDVP, HIV, hábitos higiénicos,
etc.)
b) con relación al contacto: el lugar del contacto (domicilio,
escuela, lugar de trabajo, prisión, etc), sus características
(en cuanto a volumen, ventilación, hacinamiento, etc), la duración
del contacto y la proximidad con el caso índice. Otros factores
a valorar son la edad, la infección por el VIH, las manifestaciones
clínicas y los antecedentes (de BCG, de tratamiento preventivo
y de otras PT practicadas).
Segunda fase:
cribado tuberculínico de los contactos

Se realiza la PT a todos los contactos, salvo constancia documental
de una prueba positiva anterior. Esta prueba permite la clasificación
en tuberculín positivos o negativos. Los resultados de la PT
deben interpretarse en función de diversas situaciones (Tabla
XI).
Pueden existir, por diversas causas, falsos positivos y falsos negativos
(Tablas V y VI); por ello, la PT se acompaña de una historia
clínica y una exploración correctas, investigando la práctica
previa de la PT, la fecha y el resultado (orienta sobre el posible viraje
tuberculínico, la infección antigua y el posible efecto
de empuje antigénico), año y lugar de nacimiento (orienta
sobre la posibilidad de vacunación con BCG), búsqueda
de la cicatriz vacunal y existencia de cualquier enfermedad que pueda
influir en los resultados.
En los infectados mayores de 65 años y en los vacunados con BCG
la respuesta inmunitaria determinante de la hipersensibilidad retardada
puede haberse atenuado con el paso del tiempo, resultando negativa la
PT. En estos casos, los antígenos de la tuberculina pueden activar
a los linfocitos memoria causando un estímulo de la inmunidad
celular que es conocido como efecto de empuje (efecto booster). Otra
PT efectuada después de 7-14 días de la primera, causaría
una reacción positiva que no puede atribuirse necesariamente
a una infección reciente. En el ECC, se recomienda no repetir
la PT y basarse, en los vacunados, en criterios de induración
y en las características microbiológicas del caso índice.
En los contactos de B+ mayores de 65 años que reaccionen con
menos de 5 mm y se considere muy necesario prescribir QP, podría
practicarse una segunda prueba transcurridas 1-2 semanas desde la primera,
considerándose indicativa de infección una induración
de 5 mm ó más.
En los contactos infectados por el VIH cualquier induración se
considera positiva, pero pueden tener una PT negativa a pesar de estar
infectados, debido a la inmunosupresión causada por el VIH. Por
eso, en estos pacientes, debe asumirse que se infectaron y han de recibir
tratamiento preventivo una vez descartada la TBC activa.
Tercera fase: diagnóstico y seguimiento de los contactos

A todos los tuberculín
positivos, se les debe practicar un estudio radiológico de tórax.
También debe realizarse este estudio a los tuberculín
negativos que son contactos íntimos de enfermos B+, ya que en
ocasiones se detectan lesiones radiológicas anteriores a la conversión
de la PT. Aunque no existe ningún signo radiológico de
la TBC la radiografía puede orientar el diagnóstico. En
los individuos inmunodeprimidos, la radiografía normal no descarta
la TBC por lo que debe realizarse un estudio bacteriológico del
esputo y descartarse también la localización extrapulmonar.
Se debe repetir la PT a las 8-12 semanas a los contactos íntimos
y tuberculín negativos de B+, para descartar que estuvieran en
el período ventana.
Así clasificaremos los contactos como no-infectados, infectados,
o enfermos. Los diagnosticados de TBC recibirán tratamiento de
la enfermedad y sobre no-infectados e infectados se aplicará
tratamiento preventivo según la Tabla XII, ateniéndose
a las pautas expuestas al hablar de quimioprofilaxis y tratamiento de
la infección tuberculosa latente. Antes de indicar el tratamiento
preventivo debe descartarse TBC. Ésto puede acarrear dificultades
si son formas extrapulmonares, el paciente está inmunodeprimido
o en el caso de los niños pequeños.
Cuarta fase: control de contactos y recuperación de los incumplidores
Deben controlarse todos los contactos censados y han de tenerse previstos
métodos de captación de los que no acudan al estudio (llamadas
telefónicas, cartas, visitas domiciliarias). Para ello, es muy
útil disponer de una hoja de registro de contactos, completando
todos los datos que se solicitan (cumplimiento de visitas, diagnóstico,
tipo de tratamiento y adherencia). En los pacientes susceptibles de
abandonar el tratamiento preventivo, debe administrarse de forma supervisada.
Quinta fase:
cierre del estudio y evaluación
El cierre del estudio se efectúa si: a) se ha concluido el examen
en todos los contactos censados; b) se ha concluido el estudio de los
contactos de los casos secundarios descubiertos en el ECC; c) se ha
analizado la necesidad o no de prescribir tratamiento preventivo (QP
o TILT) a cada contacto, y d) se establece la conclusión final
(curado, perdido, fallecido, etc.) Si el origen del ECC es la búsqueda
de una fuente de infección desconocida, el estudio no se cerrará
hasta haber revisado a los familiares más cercanos, a los contactos
de la escuela, el círculo laboral y el entorno lúdico.
LAS
MICROEPIDEMIAS
El ECC puede permitir la detección de microepidemias (dos o más
casos generados por el mismo caso índice) y, por tanto, dando
lugar a nuevas medidas diagnósticas (ampliación del círculo
de estudio de contactos) y preventivas (incremento de las QP y TILT).
Están favorecidas por la presencia de un caso índice con
gran densidad bacilar o con patrón radiológico cavitario,
sobre todo si se diagnostica con retraso y/o hay incumplimiento del
tratamiento; por las condiciones ambientales de hacinamiento, o circuitos
de aire acondicionado; por problemas de marginación y/o socioeconómicos,
y por contactos especialmente susceptibles: niños, inmunodeprimidos
y tuberculín negativos. Siempre que concurra alguna de estas
circunstancias, el ECC debe realizarse con carácter de urgencia
y se recomienda tratamiento preventivo sin límite de edad.
|Sumario
|