Abordaje
de la E.P.O.C. en la consulta de Atención Primaria
Patogenia
La afectación
fisiopatológica fundamental en la EPOC es la limitación
al flujo aéreo que se desarrolla de manera progresiva en el tiempo
y evoluciona de manera irreversible habitualmente. Esta obstrucción
se produce por un complejo grupo de cambios en el aparato respiratorio
que ocasiona un aumento de las resistencias de las vías aéreas
junto con una pérdida de la capacidad de retracción elástica
del parénquima pulmonar. Según sea el papel preponderante
de una situación sobre la otra, la presentación clínica
será de bronquitis crónica o de enfisema pulmonar.
La primera de ellas, es decir la obstrucción de la vía
aérea viene mediada por la aparición de alguno de los
factores siguientes:
- Estrechamiento de la luz bronquial por hipersecreción mucosa.
- Aumento del grosor de la pared de las vías aéreas.
- Hiperplasia de la musculatura lisa parietal bronquial.
- Contractilidad alta de las fibras musculares lisas bronquiales.
- Disminución de la estructura de soporte elástico del
tejido bronquiolo-alveolar.
En cuanto al segundo de los factores fundamentales invocados para explicar
la aparición de la afectación pulmonar, conocemos que
la pérdida de la elasticidad pulmonar condiciona de manera asociada
un incremento de la distensibilidad estática que conduce a una
situación de atrapamiento aéreo con hiperinsuflación
pulmonar.
La afectación bronquial y la afectación de la elasticidad
parenquimatosa pulmonar, producen una alteración en la ventilación,
que relacionada a la alteración de la perfusión mediada
por la vasoconstricción que en muchos casos de EPOC moderada
o grave podemos encontrar, establece un desequilibrio del cociente ventilación/perfusión
pulmonar que tiene su traducción clínica en la presencia
de hipoxemia.
En ocasiones esta circunstancia puede favorecerse por la aparición
de hipoventilación alveolar y defectos en la difusión
alvéolo-capilar que aparecen en situaciones de EPOC evolucionadas.
La patogenia de la EPOC varía en función de los factores
predisponentes presentes en su inicio. Teniendo en cuenta que es prácticamente
constante el antecedente de consumo de tabaco y la innegable carga epidemiológica
que posee dicho antecedente, es necesario desgranar de manera sucinta
el efecto que las sustancias vehiculadas a través del humo del
tabaco tienen en la génesis de la EPOC.
Las moléculas orgánicas e inorgánicas que componen
el producto de la combustión de los cigarrillos se dividen en
micropartículas y sustancias gaseosas. Las consideradas como
micropartículas de efecto nocivo son los hidrocarburos aromáticos,
la nicotina, el agua, y el alquitrán. Los gases nocivos más
importantes son las nitrosaminas, el acetaldehido, el ácido cianhídrico
y los óxidos de nitrógeno.
Todas esas sustancias van a ingresar en el sistema aéreo pulmonar
produciendo su efecto lesivo en diferentes lugares de las vías
aéreas según su capacidad de penetración en función
de su tamaño.
Las partículas de mayor tamaño quedarán retenidas
en las vías aéreas de mayor calibre donde producen su
efecto tóxico e irritativo que básicamente se caracteriza
por:
- Alteración de la función mucociliar.
- Hipertrofia e hiperplasia glandular con aumento de la producción
de moco.
- Aumento en el número de las células caliciformes.
- Incremento de la permeabilidad de la mucosa de los bronquios.
- Congestión vascular bronquial
- Atrofia progresiva de los cartílagos.
- Hiperplasia de la musculatura lisa bronquial.
En las vías aéreas de pequeño calibre los efectos
nocivos vendrán mediados por la acción de las micropartículas
de menor tamaño que una vez depositadas en alvéolos y
bronquiolos terminales van a producir un efecto oxidativo, inflamatorio,
proteolítico e inhibidor de las fases de reparación tisular.
La acción oxidativa se produce al interaccionar las micropartículas
adquiridas, con el agua existente en los alvéolos. La inflamación
viene mediada por la acumulación de neutrófilos, macrófagos
y linfocitos T subtipo CD8 que previa activación, van a liberar
potentes mediadores de la inflamación como leucotrieno B-4, interleucina
8 y diversos factores de necrosis tumoral. La acción proteolítica,
destructora del parénquima pulmonar se produce por la acción
de macrófagos y neutrófilos que liberan gran cantidad
de proteasas que rompen el equilibrio necesario entre proteolísis
y antiproteolísis (acción realizada básicamente
por la alfa-1 antitripsina), ayudada en su acción lesiva del
parénquima por la presencia de radicales libres.
En último lugar el efecto patológico del humo del tabaco,
actúa sobre los mecanismos reparadores celulares parenquimatosos,
frenando su acción a través de la inactivación
de enzimas anabólicas como la lisiloxidasa o sustancias reparadoras
como las transglutaminas.
Todos estos mecanismos de destrucción parenquimatosa y la asociada
disminución de los mecanismos reparadores, favorecen la pérdida
de las uniones y fijaciones alveolares, conduciendo a la aparición
de destrucción alveolar peribronquial y aparición de enfisema
centroacinar.
Todo este mecanismo lesional acaba por afectar a las estructuras vasculares,
produciendo en un primer paso afectación de la íntima
y posteriormente de las células musculares de las fibras lisas
vasculares que ocasiona un estrechamiento de la luz de los vasos que
en estadíos avanzados puede complemen-
tarse con el propio engrosamiento de la pared vascular. Por todo ello,
en fases avanzadas de la enfermedad es frecuente la aparición
de hipertensión arterial pulmonar que asociadas a la hiperglobulia
producida por la hipoxemia, condiciona un aumento de las resistencias
vasculares pulmonares y una contracción arteriolar fija que produce
como resultado final una alteración cardiológica consistente
en hipertrofia ventricular derecha y crecimiento auricular derecho y
por último aparición de cor pulmonale, situación
que agrava sobremanera el cuadro, conduce a frecuentes reagudizaciones
y aumenta la mortalidad a corto plazo.
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