Asma
Bronquial
Diagnóstico
La elaboración
de una anamnesis minuciosa orientará hacia el diagnostico de
asma, pero dada la variabilidad clínica y funcional de la enfermedad,
será necesario posteriormente la realización de pruebas
complementarias que demuestren la obstrucción de la vía
aérea y su reversibilidad. A pesar del creciente interés
por la monitorización del fenómeno inflamatorio, no se
puede en el momento actual recomendar la utilización de un único
marcador que sea suficientemente sensible y específico como para
confirmar o descartar el diagnostico de asma o indicar el grado de severidad
o tratamiento más adecuado. La determinación de mediadores
de actividad de las distintas células que participan en el proceso
inflamatorio debe interpretarse en conjunto con los parámetros
clínicos y de función pulmonar en el diagnóstico
y seguimiento del asma.
DIAGNÓSTICO
La elaboración de una anamnesis minuciosa orientará hacia
el diagnostico de asma, pero dada la variabilidad clínica y funcional
de la enfermedad, será necesario posteriormente la realización
de pruebas complementarias que demuestren la obstrucción de la
vía aérea y su reversibilidad. A pesar del creciente interés
por la monitorización del fenómeno inflamatorio, no se
puede en el momento actual recomendar la utilización de un único
marcador que sea suficientemente sensible y específico como para
confirmar o descartar el diagnostico de asma o indicar el grado de severidad
o tratamiento más adecuado. La determinación de mediadores
de actividad de las distintas células que participan en el proceso
inflamatorio debe interpretarse en conjunto con los parámetros
clínicos y de función pulmonar en el diagnóstico
y seguimiento del asma.
ANAMNESIS
En la historia clínica es importante valorar la existencia de
tos, disnea y sibilancias, como síntomas básicos, que
pueden aparecer juntos o de forma aislada, generalmente de presentación
nocturna. Se debe investigar la aparición en relación
con una época estacional, un determinado lugar o la realización
de ejercicio o práctica de algún deporte, aparición
en forma de crisis y posibles desencadenantes, hábito tabáquico,
etc. Asimismo es importante conocer la forma de desaparición
de las crisis o mejoría de síntomas con tratamiento; se
valorarán otros síntomas acompañantes como obstrucción
nasal, estornudos, picor de ojos, sensibilización a fármacos
o alimentos. Interrogar a cerca de la actividad profesional y la posibilidad
de manejo de sustancias irritantes o posibles inhalantes, así
como el tipo de vivienda y la presencia de animales domésticos,
sin olvidar las actividades dedicadas al ocio. La recogida de datos
debe completarse con la información sobre antecedentes familiares
de asma, atopia o dermatitis.
Los síntomas que originan el mayor número de consultas
son tos, disnea y sibilancias.
La tos suele ser seca, de carácter irritativo, pero en ocasiones
se acompaña de expectoración mucosa o mucopurulenta.
La disnea o sensación subjetiva de dificultad respiratoria puede
aparecer en reposo o tras un esfuerzo o ejercicio. Su grado variable
en cortos periodos de tiempo y su carácter episódico hace
sospechar la enfermedad.
Las sibilancias, referidas como "pitos" audibles en el pecho,
relacionados con la obstrucción al flujo aéreo representan
el mayor porcentaje como manifestación única del asma.
Estos síntomas pueden aparecer de forma aislada o en diferentes
combinaciones en un paciente determinado. Pueden manifestarse de manera
episódica o en relación con multitud de irritantes específicos
o inespecíficos, siendo característica la aparición
nocturna o de primeras horas de la madrugada.
En algunas situaciones esta enfermedad presenta ciertas peculiaridades.
Un tercio de las mujeres embarazadas asmáticas experimentan una
mejoría clínica sorprendente, llegando a desaparecer los
síntomas, algunas mujeres sufren un empeoramiento en relación
con la premenstruación. El hipotiroidismo se asocia a una mayor
frecuencia de la enfermedad y determinados factores emocionales pueden
desencadenar síntomas en niños y adultos.
EXPLORACIÓN
FÍSICA
La exploración física en periodos de intercrisis es prácticamente
normal, puede que exista tos o auscultarse sibilancias al realizar maniobras
de hiperventilación voluntaria, según el grado de obstrucción.
Sin embargo, en las crisis se hacen patentes los signos de aumento del
trabajo respiratorio, espiración prolongada, sibilancias generalizadas
e incluso tiraje, la disminución del murmullo vesicular, cianosis,
pudiendo producirse alteración de conciencia.
Es necesario tener presente que la ausencia de síntomas no excluye
el diagnóstico de asma y que "no toda sibilancia es asma".
TEST
DE FUNCIÓN PULMONAR
La realización de los tests de función pulmonar es necesaria
para el diagnóstico, a la vez que muy útil para valorar
su evolución y monitorizar el efecto terapéutico.
Espirometría

La medición del volumen espiratorio forzado en el primer segundo
de la espiración (FEV1) y la capacidad vital forzada (FVC) son
los parámetros más importantes a valorar. La relación
FEV1/FVC y el FEV1 son variables para determinar el grado de obstrucción
al flujo aéreo. Su caída está en relación
directa y en proporción lineal con el empeoramiento clínico
de la obstrucción de la vía aérea y su incremento
con la mejoría y el resultado satisfactorio del tratamiento.
Los grados de severidad de la obstrucción son referidos de acuerdo
con el porcentaje FEV1 alcanzado por el sujeto respecto a su teórico
con relación a sexo, edad, talla, peso (Tabla I).
Una vez demostrada la obstrucción de la vía aérea
y ante la sospecha diagnóstica de asma se debe realizar una segunda
espirometría tras 15 minutos de la administración de un
broncodilatador inhalado (salbutamol o terbutalina), considerando que
una mejoría superior al 12-15 por ciento, o de 200 ml, es una
prueba broncodilatadora positiva, demostrando la reversibilidad del
proceso. Es necesario advertir que la respuesta broncodilatadora negativa
en un momento dado no debe excluir el que la obstrucción revierta
tras 6-8 semanas de tratamiento con broncodilatadores y/o corticoides.
Medición
del flujo espiratorio máximo o pico (PEF)
Otra forma de medir la variabilidad de la obstrucción bronquial
consiste en la determinación del PEF, realizada con unos instrumentos
que están compuestos de un cilindro hueco por el que discurre
un simple resorte que se mueve en función de la intensidad de
la espiración máxima, tras una inhalación máxima.
En el exterior hay una escala cuantificada en litros/minuto. El PEF
es esfuerzo dependiente y correlaciona bien el grado de obstrucción
bronquial, si bien la técnica del paciente puede influir considerablemente,
por ello es importante el buen adiestramiento en su manejo.
La automedición del PEF debe recomendarse en pacientes seleccionados
y durante periodos de tiempo en los que se considere que se puede obtener
beneficio en aspectos de diagnóstico, terapéuticos y de
seguimiento.
La maniobra debe realizarse tres veces en cada medición, anotándose
en una hoja de registro el valor máximo de los obtenidos a lo
largo del día. La maniobra se repetirá dos veces, mañana
y noche.

Existe una variación del PEF a lo largo de día en todos
los sujetos, considerando que variaciones de más del 20 por ciento
son signo de probable asma (Tabla II).
Test de ejercicio
Los tests de ejercicio en cualquiera de sus modalidades, test de carrera
libre, tapiz rodante o cinta sin fin, o bicicleta cicloergométrica,
representan una forma sencilla de detectar la existencia de hiperreactividad
bronquial (HRB), definida como la sensibilidad anormal de las vías
aéreas y expresada como un incremento de la obstrucción
al flujo aéreo tras la exposición a diversos estímulos
o agentes farmacológicos, químicos o físicos. El
parámetro más utilizado para medir la respuesta bronquial
tras la realización del ejercicio es el porcentaje de caída
del PEF. Se considera significativa una caída porcentual superior
al 15 por ciento.
Otras pruebas
Radiología
de tórax
En pacientes asmáticos la radiología es mayoritariamente
normal, su valor estriba en la detección de patología
comorbida o exclusión de alternativas diagnósticas.
Determinaciones
sanguíneas
En la forma alérgica del asma es útil para determinación
de eosinofilia y de IgE.
Test de sensibilidad
alergénica
Se pueden utilizar dos métodos, las pruebas cutáneas (prick
test) y los test de determinación de IgE específica (RAST).
El más recomendado es el prick test que se realiza colocando
sobre la piel del antebrazo o espalda del paciente gotas de solución
de los antígenos sospechosos, según la orientación
de la historia clínica, que se introducen en la epidermis mediante
una pequeña punción, así como dos controles, uno
positivo (histamina) y otro negativo (suero glicerosalino). La lectura
se realizará a los 15 minutos, considerándose positiva
la aparición de una pápula igual o mayor de 3 mm de diámetro
que el control negativo.
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