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PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

  

Diagnóstico precoz del cáncer de mama

Papel del eap en las intervenciones preventivas de cm

El médico de AP es el profesional más accesible y con capacidad de respuesta más rápida a los problemas que pueden derivarse de la enfermedad neoplásica. La participación del médico de AP permite disponer de anamnesis dirigida, exploración física, pruebas complementarias adecuadas y puede contribuir a la concienciación de la población diana, por lo que, independientemente, o mejor en colaboración con la atención especializada, debe estar al corriente de cuanto afecte a su paciente y a la evolución de la enfermedad.

Dos hechos hacen que el apoyo a estas pacientes requiera un esfuerzo y tacto especiales. En primer lugar, todo cáncer, y de modo expreso el de mama, tiene un componente social de enfermedad tabú, que obliga a un esfuerzo especial de la paciente y de su entorno para combatir la incertidumbre y la compasión habitualmente relacionadas con el sufrimiento y la muerte. En segundo lugar, las repercusiones afectivas y de autoestima que acompañan a la imagen de la mama en la mujer obligan a un manejo delicado y un tanto intuitivo en los profesionales que la atienden.

En este sentido, el profesional médico o de enfermería de AP debe asumir las siguientes funciones en el seguimiento:

Consejo y apoyo individual y familiar

Tanto el médico de familia como la enfermera disfrutan de una posición ideal para ofrecer información, aclarar dudas y averiguar las demandas no verbalizadas. Asimismo, debido a la repercusión familiar de la enfermedad, deberán prestar apoyo a las personas vinculadas con la paciente, como son su pareja, los ciudadores y el resto de la familia.

Consejo genético

Como ya hemos mencionado, la presencia de mutaciones BRCA1 o BRCA2 están asociadas a un mayor riesgo de cáncer con carácter familiar, por lo que debemos pensar en ello en las siguientes situaciones: presencia de CM en la familia antes de los 50 años, dos o más familiares en primer grado afectados de cáncer de mama, un varón en la familia con CM o existencia de cáncer de ovario familiar por debajo de los 50 años. Una vez aislada una paciente de riesgo debemos evaluar cómo se sentiría la mujer y qué decisión adoptaría tras conocer la prueba, por lo que debe dársele una adecuada información para que pueda decidir si desea o no realizarla, así como las opciones terapéuticas y de seguimiento si dicha prueba fuese positiva. El seguimiento individualizado abarcaría un amplio espectro de posibilidades, incluyendo la autovigilancia, exploración, mamografía, marcadores tumorales, ecografías y en el extremo final, ooforectomía y mastectomía profiláctica.

Vigilancia de los efectos secundarios inmediatos y tardíos del tratamiento

La cirugía puede requerir vigilancia en AP, tanto en su fase aguda como crónica. En este sentido, los síntomas derivados de la afectación vascular, linfática y nerviosa pueden ser importantes, aunque se obvian con la cirugía más conservadora.

Los efectos secundarios de la radioterapia están relacionados con la posible afectación, cada vez menor a medida que mejoran las técnicas, de los órganos próximos (tejido cutáneo y pulmonar), si bien serían escasas las medidas a adoptar, a parte de las sintomáticas.

La quimioterapia no está exenta de toxicidad y efectos secundarios como náuseas, vómitos, alopecia, mucositis, diarreas y los relacionados con la mielotoxicidad, que requieren control y consejo por el profesional de AP.

La hormonoterapia, cuyo principal representante es el tamoxifeno y sus derivados, es poco tóxica, por lo que es tratamiento de elección también en personas mayores. Efectos secundarios a corto plazo son la amenorrea en pacientes premenopáusicas y manifestaciones vasomotoras en forma de sofocos; a largo plazo se ha relacionado con un incremento del cáncer de endometrio, por lo que este aspecto y sus posibles manifestaciones precoces deben ser vigilados de modo expreso.

La presencia de implantes mamarios en las reconstrucciones mamarias pueden requerir consultas sobre efectos adversos o riesgos de los mismos. Los implantes sobre los que existe una mayor experiencia y seguimiento sobre efectos adversos son los de silicona y los de tejido autólogo (colgajo miocutáneo de músculos transversos o recto mayor del abdomen). Los principales inconvenientes del implante autólogo son la mayor complejidad y duración de la intervención y del postoperatorio, así como las pérdidas parciales del implante. Los efectos locales de la silicona están relacionados con reacción de granulación y retracción local, sangrado y rotura, aunque suceden raras veces. Se supone que el seguimiento clínico y mamográfico está dificultado, aunque no se ha demostrado un retraso diagnóstico de las recurrencias. La posibilidad de que los implantes de aceite de soja se degraden hacia productos con toxicidad ha hecho que se recomiende su explantación, aunque no se han publicado casos de toxicidad reconocida.

Síntomas psicológicos

Los más frecuentes son la ansiedad, depresión, alteración de funciones mentales o trastornos del sueño. La mayoría de las veces pueden responder a una adecuada información o un abordaje psicoterapéutico o conductual, que busca sobre todo tranquilizar a las enfermas y familiares.

Alteraciones familiares y sociales

A la paciente con CM se le produce una desestructuración familiar y social que debemos, en lo posible, ayudar a prevenir y controlar. Las actitudes en su entorno pueden oscilar desde la ocultación o minimización aparente, hasta la actitud compasiva o sobreprotección. La paciente tiene derecho a recibir un tratamiento lo más normalizado posible a su situación y a ello podemos colaborar en la AP aprovechando nuestra perspectiva integral y privilegiada. Los sentimientos de autoestima, la búsqueda de la normalización, la visión integral de la relación de pareja y la no renuncia a las satisfacciones de la vida sexual pueden ser ideas que podemos trabajar en la mujer y en su pareja.

En el ambiente laboral las manifestaciones tendentes a la ocultación, sobreprotección, pérdida de espontaneidad, etc., pueden verse agravadas por las características de ese ambiente (discriminación, repercusiones de la autoestima, importancia de la autoimagen, dificultades de concentración, etc). Aunque en entorno laboral nuestra capacidad de intervención es escasa, podemos colaborar a su mejor adaptación y capacidad de resolución por parte de la mujer.

Control de síntomas

El dolor y su manejo forma parte de un gran capítulo en los pacientes con cáncer. Los principios clásicos del manejo del dolor incluyen evitar la minimización del síntoma, individualizar el tratamiento tras una adecuada tipificación de sus características, eludir las pautas a demanda y utilizar adecuadamente los escalones terapéuticos: analgésicos, opiáceos débiles, opiáceos fuertes, coadyuvantes (antidepresivos, corticoides, etc.) y sus asociaciones.

 






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