Diagnóstico
precoz del cáncer de mama
Papel
del eap en las intervenciones preventivas de cm
El
médico de AP es el profesional más accesible y con capacidad de
respuesta más rápida a los problemas que pueden derivarse de la
enfermedad neoplásica. La participación del médico de AP
permite disponer de anamnesis dirigida, exploración física, pruebas
complementarias adecuadas y puede contribuir a la concienciación de la
población diana, por lo que, independientemente, o mejor en colaboración
con la atención especializada, debe estar al corriente de cuanto afecte
a su paciente y a la evolución de la enfermedad.
Dos hechos hacen
que el apoyo a estas pacientes requiera un esfuerzo y tacto especiales. En primer
lugar, todo cáncer, y de modo expreso el de mama, tiene un componente social
de enfermedad tabú, que obliga a un esfuerzo especial de la paciente y
de su entorno para combatir la incertidumbre y la compasión habitualmente
relacionadas con el sufrimiento y la muerte. En segundo lugar, las repercusiones
afectivas y de autoestima que acompañan a la imagen de la mama en la mujer
obligan a un manejo delicado y un tanto intuitivo en los profesionales que la
atienden.
En este sentido, el profesional médico o de enfermería
de AP debe asumir las siguientes funciones en el seguimiento:
Consejo
y apoyo individual y familiar
Tanto
el médico de familia como la enfermera disfrutan de una posición
ideal para ofrecer información, aclarar dudas y averiguar las demandas
no verbalizadas. Asimismo, debido a la repercusión familiar de la enfermedad,
deberán prestar apoyo a las personas vinculadas con la paciente, como son
su pareja, los ciudadores y el resto de la familia.
Consejo
genético
Como
ya hemos mencionado, la presencia de mutaciones BRCA1 o BRCA2 están asociadas
a un mayor riesgo de cáncer con carácter familiar, por lo que debemos
pensar en ello en las siguientes situaciones: presencia de CM en la familia antes
de los 50 años, dos o más familiares en primer grado afectados de
cáncer de mama, un varón en la familia con CM o existencia de cáncer
de ovario familiar por debajo de los 50 años. Una vez aislada una paciente
de riesgo debemos evaluar cómo se sentiría la mujer y qué
decisión adoptaría tras conocer la prueba, por lo que debe dársele
una adecuada información para que pueda decidir si desea o no realizarla,
así como las opciones terapéuticas y de seguimiento si dicha prueba
fuese positiva. El seguimiento individualizado abarcaría un amplio espectro
de posibilidades, incluyendo la autovigilancia, exploración, mamografía,
marcadores tumorales, ecografías y en el extremo final, ooforectomía
y mastectomía profiláctica.
Vigilancia
de los efectos secundarios inmediatos y tardíos del tratamiento
La
cirugía puede requerir vigilancia en AP, tanto en su fase aguda como crónica.
En este sentido, los síntomas derivados de la afectación vascular,
linfática y nerviosa pueden ser importantes, aunque se obvian con la cirugía
más conservadora.
Los efectos secundarios de la radioterapia están
relacionados con la posible afectación, cada vez menor a medida que mejoran
las técnicas, de los órganos próximos (tejido cutáneo
y pulmonar), si bien serían escasas las medidas a adoptar, a parte de las
sintomáticas.
La quimioterapia no está exenta de toxicidad
y efectos secundarios como náuseas, vómitos, alopecia, mucositis,
diarreas y los relacionados con la mielotoxicidad, que requieren control y consejo
por el profesional de AP.
La hormonoterapia, cuyo principal representante
es el tamoxifeno y sus derivados, es poco tóxica, por lo que es tratamiento
de elección también en personas mayores. Efectos secundarios a corto
plazo son la amenorrea en pacientes premenopáusicas y manifestaciones vasomotoras
en forma de sofocos; a largo plazo se ha relacionado con un incremento del cáncer
de endometrio, por lo que este aspecto y sus posibles manifestaciones precoces
deben ser vigilados de modo expreso.
La presencia de implantes mamarios
en las reconstrucciones mamarias pueden requerir consultas sobre efectos adversos
o riesgos de los mismos. Los implantes sobre los que existe una mayor experiencia
y seguimiento sobre efectos adversos son los de silicona y los de tejido autólogo
(colgajo miocutáneo de músculos transversos o recto mayor del abdomen).
Los principales inconvenientes del implante autólogo son la mayor complejidad
y duración de la intervención y del postoperatorio, así como
las pérdidas parciales del implante. Los efectos locales de la silicona
están relacionados con reacción de granulación y retracción
local, sangrado y rotura, aunque suceden raras veces. Se supone que el seguimiento
clínico y mamográfico está dificultado, aunque no se ha demostrado
un retraso diagnóstico de las recurrencias. La posibilidad de que los implantes
de aceite de soja se degraden hacia productos con toxicidad ha hecho que se recomiende
su explantación, aunque no se han publicado casos de toxicidad reconocida.
Síntomas
psicológicos
Los
más frecuentes son la ansiedad, depresión, alteración de
funciones mentales o trastornos del sueño. La mayoría de las veces
pueden responder a una adecuada información o un abordaje psicoterapéutico
o conductual, que busca sobre todo tranquilizar a las enfermas y familiares.
Alteraciones
familiares y sociales
A
la paciente con CM se le produce una desestructuración familiar y social
que debemos, en lo posible, ayudar a prevenir y controlar. Las actitudes en su
entorno pueden oscilar desde la ocultación o minimización aparente,
hasta la actitud compasiva o sobreprotección. La paciente tiene derecho
a recibir un tratamiento lo más normalizado posible a su situación
y a ello podemos colaborar en la AP aprovechando nuestra perspectiva integral
y privilegiada. Los sentimientos de autoestima, la búsqueda de la normalización,
la visión integral de la relación de pareja y la no renuncia a las
satisfacciones de la vida sexual pueden ser ideas que podemos trabajar en la mujer
y en su pareja.
En el ambiente laboral las manifestaciones tendentes a
la ocultación, sobreprotección, pérdida de espontaneidad,
etc., pueden verse agravadas por las características de ese ambiente (discriminación,
repercusiones de la autoestima, importancia de la autoimagen, dificultades de
concentración, etc). Aunque en entorno laboral nuestra capacidad de intervención
es escasa, podemos colaborar a su mejor adaptación y capacidad de resolución
por parte de la mujer.
Control
de síntomas
El
dolor y su manejo forma parte de un gran capítulo en los pacientes con
cáncer. Los principios clásicos del manejo del dolor incluyen evitar
la minimización del síntoma, individualizar el tratamiento tras
una adecuada tipificación de sus características, eludir las pautas
a demanda y utilizar adecuadamente los escalones terapéuticos: analgésicos,
opiáceos débiles, opiáceos fuertes, coadyuvantes (antidepresivos,
corticoides, etc.) y sus asociaciones.
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Sumario |