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PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

  

Diagnóstico precoz del cáncer de cuello uterino

Conclusiones

El grupo de expertos de la Unión Internacional contra el Cáncer, después de revisar la evidencia disponible, concluyó recientemente que la máxima efectividad del cribado se alcanzaba cuando se realizaba entre los 25 y 60 años con una periodicidad trienal o incluso quinquenal. Cualquier modificación de esta periodicidad se tendría que considerar cuando se hubiera conseguido una cobertura máxima. En caso de las mujeres con algún factor de riesgo asociado se puede recomendar una frecuencia de la citología mayor y un inicio más precoz (Tabla IX).

La prueba no tendrá que hacerse más allá de los 65 años siempre y cuando se hayan podido documentar unas pruebas anteriores consistentemente normales. De todas formas continúa considerándose una praxis médica adecuada la práctica de la prueba de Papanicolau más allá de esta edad.
La incidencia de la enfermedad es baja en nuestro país en relación al resto de los países occidentales, por lo que sería inadecuado e ineficiente ofertar la citología de forma anual a mujeres asintomáticas sin riesgo especialmente elevado, y muy especialmente en mujeres jóvenes que no pertenecen a grupos de riesgo y no presentan sintomatología.

En función del conocimiento existente, sería prioritario concentrar los recursos de detección precoz en los grupos poblacionales de mayor riesgo (edad, infección VPH, promiscuidad sexual, bajo nivel socioeconómico), realizando inversiones específicas en la captación y logro de altas tasas de participación de estos grupos de mujeres en los programas, debido a la creciente evidencia de asociación causal entre la infección por VPH y CCU uterino. Esta circunstancia refuerza la utilidad general del consejo para evitar conductas sexuales de riesgo, así como el uso de contraceptivos de barrera.

La práctica de las citologías en España se encuentra entre las más bajas de los países de la CEE (un 12 por ciento de las mujeres españolas la realizan frente a un 60 por ciento en Francia o un 40 por ciento en Italia), por lo que el cribado del CCU es una prueba poco extendida en nuestra población (aunque más que la mamografía). Las mujeres con alto riesgo de CCU son posiblemente las que tienen la frecuencia de cribado mas baja, por lo que debemos añadir que la comprensión de la importancia del cribado (factores cognitivos), así como el miedo (factores emotivos) y otros factores sociales deben tenerse siempre en cuenta para la realización de las citologías de Papanicolau.

Para finalizar, además de todo lo expuesto, se ha de remarcar la necesidad de hacer una toma de la muestra de la citología de acuerdo con los criterios descritos y garantizar un detallado seguimiento de los resultados.


 






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