Embarazo
normal
Introducción
El embarazo es un proceso
fisiológico dentro de la evolución humana en el que se considera
necesario un seguimiento médico como actividad preventiva y de promoción
de la salud. La educación sanitaria y la planificación familiar
deberían ser iniciadas antes del embarazo, con la finalidad de conseguir
la gestación en el momento más adecuado y en las mejores condiciones
de la mujer.
El seguimiento del embarazo de bajo riesgo debe ser asumido
por la Atención Primaria (AP). Es indiscutible su alta rentabilidad (bajo
coste y alto beneficio) y está contrastado que la asistencia en el nivel
primario en este tipo de embarazos tiene idéntica calidad que la que se
presta en el nivel especializado.
Se ha demostrado que la mortalidad materno-infantil
(VI Informe del Comité de Expertos de la OMS en Salud de la Madre y el
Niño) disminuye:
- Si la captación de la embarazada es precoz
(antes de la semana 12ª), que debe ser un objetivo principal.
- Si los
controles son periódicos, lo que permite la detección inicial de
factores de riesgo y la intervención antes de que se causen daños
materno-fetales.
- Si la asistencia al parto se presta en un medio hospitalario
adecuado.
Las características de la atención desde el nivel
primario justifica la implantación en los Equipos de AP (EAP) de protocolos
de control y seguimiento del embarazo de bajo riesgo, los cuales no requieren
alta tecnología, no son complejos, permiten la continuidad en la asistencia
familiar, mejoran la coordinación entre niveles asistenciales y consiguen
una mayor satisfacción y un menor coste para la gestante.
¿Qué
objetivos deben plantearse desde el EAP?
- Disminuir la morbimortalidad perinatal.
-
Reducir la incidencia de bajo peso en el recién nacido.
- Colaborar
en el descenso del número de abortos.
- Disminuir la morbimortalidad
obstétrica.
- Promover la lactancia materna.
El médico
de AP seguirá el desarrollo de la gestación normal, detectará
los factores de riesgo desde el inicio considerando en algunos casos la derivación,
y prestará una atención de calidad realizando un seguimiento programado
e impartiendo una educación para la salud adecuada. Entre estos aspectos
deben destacarse:
- Atención preconcepcional:
Facilita información
sobre situaciones de riesgo antes y durante el embarazo. Permite realizar una
correcta promoción de la salud de la mujer y su futura descendencia, así
como indicar si procede consejo genético y consejo reproductivo.
Es
aconsejable realizarla en el año previo a la gestación, resultando
especialmente beneficiadas las mujeres fértiles que padecen alguna enfermedad
crónica. En esa etapa las acciones educativas y de promoción de
la salud son muy efectivas por estar muy motivada la mujer, y resultan de enorme
utilidad tanto el apoyo socio-familiar como la planificación familiar.
Estas acciones deben incluir el consejo nutricional y la prescripción de
suplementos con folatos para prevenir defectos del tubo neural (0,4-0,8 mg/día
en mujeres de bajo riesgo y 4 mg/día en las de alto riesgo), así
como evitar la exposición a tóxicos (tabaco, alcohol, drogas) y
teratógenos.
- Consejo genético:
Debe informar a la pareja
de forma objetiva y clara sobre el riesgo de aparición o repetición
de una alteración genética (cromosomopatías, enfermedades
hereditarias mendelianas y malformaciones) en el recién nacido (afecta
al 3-6 por ciento). Para ello resulta de gran utilidad la realización de
una correcta anamnesis previa y, si es preciso, la práctica de estudios
específicos (Tablas I y II).




-
Consejo reproductivo:
Permite detectar si existe un riesgo reproductivo centrado
en la profilaxis de defectos del tubo neural (Tabla III), realizar un control
más exhaustivo de las enfermedades crónicas, prevenir la exposición
a teratógenos (fármacos, radiaciones, tóxicos, infecciones)
e impartir consejos sobre estilos de vida saludable (Tabla IV).
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Sumario |