Informática
y medicina
Introducción
El
desarrollo de los ordenadores durante la segunda mitad del siglo XX ha supuesto
una revolución en todos los campos del conocimiento humano. Así
como hemos visto aparecer ordenadores en nuestra vida diaria, desde los bancos
a las tiendas, a través de tarjetas o desde Internet, nuestra vida tropieza
con ordenadores con más frecuencia.
Este hecho se debe fundamentalmente
al incremento de la potencia de los ordenadores lo que les permite realizar tareas
de control y almacenamiento de datos, cálculos, transmisión de información,
etc., con gran facilidad, tareas que sin ellos resultarían muy tediosas.
Igualmente
la ciencia médica ha sufrido un gran cambio a lo largo del siglo pasado,
especialmente en su segunda mitad. Se han incrementado los conocimientos como
nunca antes se había hecho y, lo que es aún más importante,
se ha emprendido un camino irreversible hacia la búsqueda de conocimientos
médicos mejor sustentados en el método científico, buscando
sin cesar las pruebas en que poder basar estos conocimientos.
Esta búsqueda
de pruebas ha producido ríos de información, lo que conlleva una
dificultad añadida a la hora de mantenerse informado. Hoy en día,
para mantener nuestra información médica al día necesitaríamos
leer más de trescientos artículos diarios. Obviamente, esto es imposible.
Se hace necesario un sistema de gestión de la información más
eficiente que las tradicionales revistas.
Estos dos hechos, el desarrollo
de los ordenadores y el crecimiento de la información médica, aproximadamente
simultáneos en el tiempo, parece que están pensados intencionalmente
como algo complementario. Por ello debemos estar preparados para el uso de los
ordenadores que va a entrar o ya ha entrado en nuestra profesión de forma
inevitable e inminente.
Vamos a repasar los ordenadores y la utilidad que
les podemos sacar empezando por la descripción de las máquinas y
siguiendo por los programas con los que podemos vernos implicados por su mayor
utilidad.