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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Informática y medicina

Pogramas de gestión de historias clínicas


Son programas que se encargan de todo lo relacionado con el trabajo diario en la consulta, por ello, también podríamos llamarlos gestores de consulta clínica.

Existen multitud de ellos, algunos de uso general, mientras otros están diseñados específicamente para una especialidad determinada.

Todos constan de una serie de subprogramas encargados cada uno de la gestión de una parte del conjunto de actividades que entran en el control y manejo de una consulta. El eje central es una base de datos con las historias clínicas, pero alrededor de este eje se encuentran funciones como la creación y control de la agenda y las citas, la emisión de impresos, ya sean informes, recetas, partes o volantes, etc.

La historia clínica es el documento fundamental de nuestra consulta, tanto desde un punto de vista asistencial como investigador y docente. Además tiene gran importancia desde un punto de vista legal. Por todo ello resulta fácil comprender la importancia que tiene el disponer de una buena historia clínica, entendiendo por "buena" una historia clínica en la que la información sea lo más clara posible y lo más accesible posible.

La informática presenta una serie de ventajas que, aplicadas a nuestras historias, suponen un avance muy importante, ya que el ordenador posibilita cosas como ordenación de los datos según diferentes criterios, legibilidad perfecta, acceso inmediato a la información, filtrado de la información según lo que nos interese en cada momento, mejora de la confidencialidad mediante el uso de diferentes niveles de acceso o incluso, si fuera necesario, mediante encriptación, tratamiento estadístico de los datos, etc.

Según Bonfill, un sistema sanitario informatizado pretende conseguir las siguientes metas:

1. Identificación correcta de los pacientes atendidos.
2. Monitorización cronológica e inmediata de los circuitos asistenciales.
3. Disminución de los errores en el manejo de la información asistencial.
4. Registro de signos y síntomas del paciente.
5. Registro de los actos y decisiones asistenciales tomadas por los profesionales.
6. Recordatorio de las decisiones asistenciales importantes o protocolizadas, detección de errores y omisiones en el proceso asistencial e identificación de resultados indeseables.
7. Recuperación, interrelación, análisis y presentación adecuada de los datos registrados en cualquier punto del proceso asistencial.
8. Presentación y prescripción adecuada de las instrucciones e informes asistenciales a los pacientes.
9. Identificación de grupos de alto riesgo o susceptibles de intervenciones preventivas, terapéuticas o rehabilitadoras específicas.
10. Cuantificación inmediata de los costes no fijos producidos por la asistencia.
11. Mayor interrelación entre los profesionales.
12. Accesibilidad instantánea a la literatura científica.
13. Mayores posibilidades de trabajo cooperativo entre diversas instituciones.
14. Creación progresiva de bases de conocimiento médico para ayudar en el proceso de toma de decisiones clínicas.
Como vemos, el fin de la informatización es muy ambicioso y conseguir todos estos objetivos supone una mejora notable sobre la historia clínica tradicional en papel.

Pero para conseguir todo esto no debemos olvidar un principio fundamental: no es lo mismo informatizar una historia que hacer la historia con un sistema informático.

En efecto, podríamos recoger nuestra historia clínica con un ordenador siguiendo el mismo método que siempre hemos usado para hacerlos sobre el papel. Esto supondría, sin duda, una mejora de la legibilidad de nuestra historia clínica, pero apenas nada más.

La verdadera informatización de la historia clínica supone que el ordenador no sólo sea el medio de recoger datos, sino que también pueda trabajar con los datos. Para que el ordenador sea capaz de manipular los datos es necesario adaptarlos al ordenador, es decir, que la máquina los entienda, y para que esto ocurra es necesario un buen sistema de codificación.

Si registramos en nuestra historia que nuestro paciente padece un proceso de, pongamos por caso, migraña, y este registro consiste simplemente en que lo escribimos, el ordenador lo guarda, pero nada hará con el. Si nuestro programa incluye un campo en el que junto al diagnóstico de migraña y asociado a el, guarde el código N89, que es el que corresponde a la migraña en la clasificación CIAP-2 (igual nos valdría usar otro sistema de clasificación, como pudiera ser el CIE-10), el programa sería capaz de informarnos, por ejemplo, de cuantos episodios ha tenido nuestro paciente en los últimos tres meses (y nos ha consultado). De este modo el programa nos aporta información que de otro modo sería, como poco, muy tediosa de conseguir.

Un programa de gestión de historias clínicas bueno no puede ser, por tanto, un simple archivador de texto. Debe estar construido de forma que los datos trascendentes tengan su "casilla" específica para que él sepa lo que son y debe de llevar junto a la base de datos principal de nuestras historias una base de datos de códigos (CIAP, CIE u otra) para que podamos asociarlos a los procesos de nuestros pacientes.

Por otro lado la informatización requiere del usuario cierta adaptación al modo de trabajar del ordenador (lo que produce no pocos rechazos), no sólo una adaptación, digamos, mecanográfica, sino una más profunda que incluye el modo de tratar los datos.

Pero estos programas no sólo se encargan de las historias clínicas, también se encargan de otra serie de funciones de la consulta que no son propiamente recogida, mantenimiento y explotación de la información.

Entre ellas una de las fundamentales es la función de "agenda". Cualquier programa de este tipo nos permite gestionar nuestra agenda con una flexibilidad muy grande. Podemos citar a nuestros pacientes ("también descitar"), reservándoles el tiempo que en cada caso nos parezca más conveniente, podemos saber la frecuencia con que vemos a nuestros pacientes, si han faltado a la cita, si les hemos visto a la hora o antes o después, etc.

La agenda usa otras dos bases de datos que estos programas manejan, la base de datos de pacientes (que también usa, naturalmente, al trabajar con la historia clínica) y la base de datos que podemos llamar de fechas, donde guarda los horarios y las fechas en los que vamos a citar a nuestros pacientes.

Además, estos programas son capaces de gestionar la "burocracia" de nuestra consulta, lo que sin duda es algo que todos deseamos, así, labores como la emisión de recetas para procesos crónicos o partes de confirmación de bajas laborales se pueden automatizar, simplificando y facilitando su gestión.

La emisión de recetas, la de volantes de interconsulta, la petición de pruebas diagnósticas o analíticas o la realización de informes son, también, funciones que estos programas facilitan mucho.

Una última utilidad que ofrecen estos programas son las "alertas", esto es, la posibilidad de que sea el programa el que se encargue de avisarnos de problemas como incompatibilidades medicamentosas, reacciones adversas previas, alergias, o cualquier dato que queramos recordar de determinado paciente como pruebas pendientes, por ejemplo.

Existen multitud de programas de este tipo, citaremos algunos:

- SIAP-WIN. Utilizado actualmente en los servicios de Atención Primaria de varias comunidades autónomas.
- OMI-AP. Igualmente en uso en la actualidad en Atención Primaria de varias comunidades autónomas.
- Galénico Pro. Programa de gestión de consultas médicas de la SEMERGEN
- Hipo SEMG XXI. Programa de gestión de consultas médicas de la Sociedad Española de Medicina General.
- Hipócrates. Control y gestión de consultas médicas.
- Salud 2000. Programa informático para la gestión integral de consultorios médicos.

Los citados están diseñados fundamentalmente para la Atención Primaria, pero igualmente hay programas diseñados para otras especialidades, veamos algún ejemplo:

- INFOMED Anestesia. Control y gestión de actividades privadas de anestesistas
- INFOMED Radiología. Control y gestión de consultas de radiología.
- OMI-SAM. Integra la gestión de los Centros de Salud Mental en sus distintas modalidades de Centros de Salud Mental, Centros de Día o Piso Asistido, Hospital de Día, Comunidad Terapéutica y Hospital Psiquiátrico.
- BMD Pediatrics. Software de gestión de consultorios y centros de atención pediátricos.














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