Informática
y medicina
Pogramas de gestión
de historias clínicas
Son
programas que se encargan de todo lo relacionado con el trabajo diario en la consulta,
por ello, también podríamos llamarlos gestores de consulta clínica.
Existen
multitud de ellos, algunos de uso general, mientras otros están diseñados
específicamente para una especialidad determinada.
Todos constan
de una serie de subprogramas encargados cada uno de la gestión de una parte
del conjunto de actividades que entran en el control y manejo de una consulta.
El eje central es una base de datos con las historias clínicas, pero alrededor
de este eje se encuentran funciones como la creación y control de la agenda
y las citas, la emisión de impresos, ya sean informes, recetas, partes
o volantes, etc.
La historia clínica es el documento fundamental
de nuestra consulta, tanto desde un punto de vista asistencial como investigador
y docente. Además tiene gran importancia desde un punto de vista legal.
Por todo ello resulta fácil comprender la importancia que tiene el disponer
de una buena historia clínica, entendiendo por "buena" una historia
clínica en la que la información sea lo más clara posible
y lo más accesible posible.
La informática presenta una serie
de ventajas que, aplicadas a nuestras historias, suponen un avance muy importante,
ya que el ordenador posibilita cosas como ordenación de los datos según
diferentes criterios, legibilidad perfecta, acceso inmediato a la información,
filtrado de la información según lo que nos interese en cada momento,
mejora de la confidencialidad mediante el uso de diferentes niveles de acceso
o incluso, si fuera necesario, mediante encriptación, tratamiento estadístico
de los datos, etc.
Según Bonfill, un sistema sanitario informatizado
pretende conseguir las siguientes metas:
1. Identificación correcta
de los pacientes atendidos.
2. Monitorización cronológica e inmediata
de los circuitos asistenciales.
3. Disminución de los errores en el
manejo de la información asistencial.
4. Registro de signos y síntomas
del paciente.
5. Registro de los actos y decisiones asistenciales tomadas por
los profesionales.
6. Recordatorio de las decisiones asistenciales importantes
o protocolizadas, detección de errores y omisiones en el proceso asistencial
e identificación de resultados indeseables.
7. Recuperación,
interrelación, análisis y presentación adecuada de los datos
registrados en cualquier punto del proceso asistencial.
8. Presentación
y prescripción adecuada de las instrucciones e informes asistenciales a
los pacientes.
9. Identificación de grupos de alto riesgo o susceptibles
de intervenciones preventivas, terapéuticas o rehabilitadoras específicas.
10.
Cuantificación inmediata de los costes no fijos producidos por la asistencia.
11.
Mayor interrelación entre los profesionales.
12. Accesibilidad instantánea
a la literatura científica.
13. Mayores posibilidades de trabajo cooperativo
entre diversas instituciones.
14. Creación progresiva de bases de conocimiento
médico para ayudar en el proceso de toma de decisiones clínicas.
Como
vemos, el fin de la informatización es muy ambicioso y conseguir todos
estos objetivos supone una mejora notable sobre la historia clínica tradicional
en papel.
Pero para conseguir todo esto no debemos olvidar un principio
fundamental: no es lo mismo informatizar una historia que hacer la historia con
un sistema informático.
En efecto, podríamos recoger nuestra
historia clínica con un ordenador siguiendo el mismo método que
siempre hemos usado para hacerlos sobre el papel. Esto supondría, sin duda,
una mejora de la legibilidad de nuestra historia clínica, pero apenas nada
más.
La verdadera informatización de la historia clínica
supone que el ordenador no sólo sea el medio de recoger datos, sino que
también pueda trabajar con los datos. Para que el ordenador sea capaz de
manipular los datos es necesario adaptarlos al ordenador, es decir, que la máquina
los entienda, y para que esto ocurra es necesario un buen sistema de codificación.
Si
registramos en nuestra historia que nuestro paciente padece un proceso de, pongamos
por caso, migraña, y este registro consiste simplemente en que lo escribimos,
el ordenador lo guarda, pero nada hará con el. Si nuestro programa incluye
un campo en el que junto al diagnóstico de migraña y asociado a
el, guarde el código N89, que es el que corresponde a la migraña
en la clasificación CIAP-2 (igual nos valdría usar otro sistema
de clasificación, como pudiera ser el CIE-10), el programa sería
capaz de informarnos, por ejemplo, de cuantos episodios ha tenido nuestro paciente
en los últimos tres meses (y nos ha consultado). De este modo el programa
nos aporta información que de otro modo sería, como poco, muy tediosa
de conseguir.
Un programa de gestión de historias clínicas
bueno no puede ser, por tanto, un simple archivador de texto. Debe estar construido
de forma que los datos trascendentes tengan su "casilla" específica
para que él sepa lo que son y debe de llevar junto a la base de datos principal
de nuestras historias una base de datos de códigos (CIAP, CIE u otra) para
que podamos asociarlos a los procesos de nuestros pacientes.
Por otro lado
la informatización requiere del usuario cierta adaptación al modo
de trabajar del ordenador (lo que produce no pocos rechazos), no sólo una
adaptación, digamos, mecanográfica, sino una más profunda
que incluye el modo de tratar los datos.
Pero estos programas no sólo
se encargan de las historias clínicas, también se encargan de otra
serie de funciones de la consulta que no son propiamente recogida, mantenimiento
y explotación de la información.
Entre ellas una de las fundamentales
es la función de "agenda". Cualquier programa de este tipo nos
permite gestionar nuestra agenda con una flexibilidad muy grande. Podemos citar
a nuestros pacientes ("también descitar"), reservándoles
el tiempo que en cada caso nos parezca más conveniente, podemos saber la
frecuencia con que vemos a nuestros pacientes, si han faltado a la cita, si les
hemos visto a la hora o antes o después, etc.
La agenda usa otras
dos bases de datos que estos programas manejan, la base de datos de pacientes
(que también usa, naturalmente, al trabajar con la historia clínica)
y la base de datos que podemos llamar de fechas, donde guarda los horarios y las
fechas en los que vamos a citar a nuestros pacientes.
Además, estos
programas son capaces de gestionar la "burocracia" de nuestra consulta,
lo que sin duda es algo que todos deseamos, así, labores como la emisión
de recetas para procesos crónicos o partes de confirmación de bajas
laborales se pueden automatizar, simplificando y facilitando su gestión.
La
emisión de recetas, la de volantes de interconsulta, la petición
de pruebas diagnósticas o analíticas o la realización de
informes son, también, funciones que estos programas facilitan mucho.
Una
última utilidad que ofrecen estos programas son las "alertas",
esto es, la posibilidad de que sea el programa el que se encargue de avisarnos
de problemas como incompatibilidades medicamentosas, reacciones adversas previas,
alergias, o cualquier dato que queramos recordar de determinado paciente como
pruebas pendientes, por ejemplo.
Existen multitud de programas de este
tipo, citaremos algunos:
- SIAP-WIN. Utilizado actualmente en los servicios
de Atención Primaria de varias comunidades autónomas.
- OMI-AP.
Igualmente en uso en la actualidad en Atención Primaria de varias comunidades
autónomas.
- Galénico Pro. Programa de gestión de consultas
médicas de la SEMERGEN
- Hipo SEMG XXI. Programa de gestión de
consultas médicas de la Sociedad Española de Medicina General.
-
Hipócrates. Control y gestión de consultas médicas.
-
Salud 2000. Programa informático para la gestión integral de consultorios
médicos.
Los citados están diseñados fundamentalmente
para la Atención Primaria, pero igualmente hay programas diseñados
para otras especialidades, veamos algún ejemplo:
- INFOMED Anestesia.
Control y gestión de actividades privadas de anestesistas
- INFOMED
Radiología. Control y gestión de consultas de radiología.
-
OMI-SAM. Integra la gestión de los Centros de Salud Mental en sus distintas
modalidades de Centros de Salud Mental, Centros de Día o Piso Asistido,
Hospital de Día, Comunidad Terapéutica y Hospital Psiquiátrico.
-
BMD Pediatrics. Software de gestión de consultorios y centros de atención
pediátricos.