Educación
para la salud en grupos
Diseño
de la intervención educativa
La educación grupal
no puede improvisarse, es preciso prepararla y planificarla. De hecho una de las
peores imágenes que puede dar un educador es la improvisación. Antes
de empezar hay que reflexionar sobre lo qué queremos conseguir, hacia donde
queremos ir, trazar un camino con diferentes fases, y unos métodos que
nos permitan conseguir lo deseado. No se trata de tomar todas las decisiones futuras,
sino de analizar y planificar dicho futuro para adaptar las decisiones del momento
y ajustar el trabajo a las metas que se pretenden.
Esta planificación
debe realizarse a dos niveles:
- El global de la intervención educativa:
que configura la estructura de base: objetivos de la intervención, contenidos
a tratar, metodología, duración, número de sesiones, recursos
y evaluación.
- El más específico de cada sesión,
es decir una ordenación concreta y detallada de los objetivos educativos,
técnicas didácticas y distribución del tiempo de cada sesión.
Clásicamente
la programación docente consta de las siguientes etapas:
1. Análisis
de la situación.
2. Objetivos.
3. Contenidos.
4. Metodología.
5.
Evaluación.
En primer lugar hay que decidir cómo se va a
realizar la captación y cuáles van a ser los criterios de selección
de los participantes en el grupo.
La captación dependerá
de la accesibilidad a la población diana que tengamos. Varía desde
la propuesta personalizada al paciente que acude a consulta (Ej.: grupo de diabéticos
a los que vemos regularmente) hasta la difusión de la intervención
con carteles. (Ej.: grupo de EPS dirigidos a mujeres con climaterio).
Los
criterios de selección en cuanto a homogeneidad dependerán de los
objetivos generales que nos planteemos.
ANÁLISIS
DE LA SITUACIÓN
- En cuanto al grupo: es imprescindible saber
cuáles son las características del grupo para poder realizar una
hipótesis de las necesidades educativas y en función de ello, los
objetivos y métodos adecuados para conseguirlos. No es preciso una investigación
exhaustiva para ello. Es posible que conozcamos a las personas integrantes, podemos
preguntar a los profesionales sanitarios de referencia, entrevistar a los posibles
participantes previamente a la formación del grupo o incluso diseñar
una sencilla encuesta.
Es útil conocer los diferentes aspectos como
nivel de instrucción, actitud ante el proceso o enfermedad por el que se
realiza la intervención educativa, etc.
Este análisis se
reelabora en cada sesión educativa al aplicar metodologías de enseñanza
participativas.
- En cuanto al tema: el profesional debe profundizar en
sus conocimientos sobre el tema, tanto en los aspectos teóricos biológicos,
emocionales, sociales, o psicológicos como buscando experiencias parecidas
que puedan enriquecer su proyecto educativo.
La primera hipótesis
sobre la que vamos a construir los objetivos educativos y los contenidos se basan
en el conocimiento del grupo y en lo que nosotros conocemos sobre el tema que
vamos a tratar. Podremos elaborarla de una forma más adecuada si conocemos
cuáles son las expectativas de los participantes, lo que nos permitiría
incluirlas dentro de los objetivos específicos y educativos.
Basándonos
en esta hipótesis decidiremos cuáles son los contenidos, las técnicas
educativas, la duración, el número de sesiones, el horario que les
permita asistir, el material y la evaluación.
FORMULACIÓN
DE OBJETIVOS
Los objetivos constituyen el tema central del proceso educativo.
Responden a lo que se pretende alcanzar (qué se quiere hacer, para qué...),
y a partir de ellos se crean los demás apartados (contenidos, metodología,
actividades, recursos y duración. Todos los objetivos planteados tienen
que tener una utilidad funcional.
Todos los grupos no van a llegar al mismo
sitio porque parten de situaciones diferentes y su funcionamiento también
es diferente, por eso los mismos objetivos no valen para todos los grupos.
Los
objetivos de la programación han de resultar factibles, adaptados a la
situación y a las necesidades de los beneficiarios de la acción;
unos objetivos demasiado ambiciosos o descontextualizados no harán otra
cosa que dificultar en gran medida la propia planificación y eficacia del
proyecto.
Deben incluir todos los aspectos que se van a abordar:
-
El área cognitiva, el saber. Son los conceptos, los conocimientos... Se
utilizan los verbos expresar, identificar, reorganizar. (Ej: en el grupo de personas
con infección por VIH puede ser conocer el significado de las pruebas analíticas
cuando acuden a los controles).
- El área emocional. Son valores, actitudes,
normas... Se utilizan los verbos expresar, compartir, verbalizar... (Ej.: desarrollar
una actitud equilibrada ante las novedades e investigación de fármacos
en el tratamiento antirretroviral).
- El procedimental: el saber hacer requiere
reflexión o práctica. Son de las habilidades psicomotoras, personales
o sociales. Se utilizan los verbos desarrollar, adquirir, realizar. (Ej.: habilidad
para la distracción de pensamiento).
- Actitudinales (querer hacer):
se basan en los valores y en las creencias sobre lo que las personas asistentes
consideran deseable o no). (Ej.: actitud positiva para mantener la dieta).
Según
el nivel de precisión pueden ser:
- Generales: tienen un carácter
global y dan sentido a los objetivos más concretos. (Ej.: proporcionar
a los pacientes VIH los conocimientos, actitudes habilidades y herramientas necesarias
para mantener su salud y tomar decisiones respecto al buen control de su enfermedad).
-
Específicos: suponen un mayor nivel de concreción y desglose de
los anteriores:
1) Adquirir conocimientos sobre la infección por
VIH, sus mecanismos de transmisión, enfermedades asociadas y tratamientos
actuales.
2) Será capaz de desarrollar las habilidades necesarias para
evitar el contagio de la infección por VIH e infecciones oportunistas.
3)
Desarrollará la capacidad de análisis que le permita la toma responsable
de decisiones respecto a su tratamiento.
o De aprendizaje: son los más
precisos y concretos y sirven para conseguir los objetivos específicos,
pero adecuándose a los procesos educativos concretos. Son lo que los asistentes
deben aprender formulados en el área de conocimientos (conceptos, hechos),
área emocional (valores y actitudes), área de habilidades (psicomotoras,
personales y sociales). (Ej.: conocer los riesgos de la reinfección por
VIH, desarrollar habilidades de negociación para el uso del preservativo).
De
acuerdo a la evolución del grupo, a las motivaciones, a las necesidades
que expresen o nosotros detectemos puede ser necesario redefinir estos objetivos
a lo largo de la intervención educativa.
CONTENIDOS
Deben
responder a los objetivos específicos y educativos que se plantean. Abarca
el campo teórico-práctico y deben ser útiles y complementarios
entre sí, prestando atención al orden, a las relaciones entre ellos
y a su estructuración.
Los contenidos no son sólo informaciones,
también incluyen conceptos, valores, normas, actitudes y todos aquellos
aspectos que vamos a trabajar.
No son sólo aportados por el educador/a,
también por el resto de los participantes.
Los contenidos siempre
deben incluir el área cognitiva (conocimientos, habilidad para el análisis
de situaciones, modelos socioculturales), el área emocional (creencias,
valores, autoestima, actitudes) el área de habilidades (habilidades psicomotoras,
como la relajación, habilidades personales como el afrontamiento de problemas,
y habilidades sociales como la comunicación o la negociación).
METODOLOGÍA
Dentro
de este apartado deben contemplarse también:
- El número
de sesiones.
- La duración de cada sesión. Se aconseja que sea
en torno a hora y media. Las sesiones excesivamente largas dificultan la asistencias
y resultan excesivamente can-
sadas para los asistentes.
- La periodicidad.
-
El espacio físico: La disposición del aula debe permitir una comunicación
multidireccional. El tamaño debe ser adecuado al número de participantes.
La disposición influye en la dinámica del grupo. Debe realizarse
de tal modo que todos los participantes mantengan contacto visual entre sí
y con el educador. La mejor disposición es alrededor de una gran mesa dejando
la cabecera para el educador, en "U" o en círculo. Los equipos
de ayuda no deben interrumpir la visibilidad ni entre los asistentes ni al educador.
-
El número de participantes: en general en enfermedades crónicas
entre 10 y 14. En otras situaciones hasta 20 o 30.
- Los recursos que van a
usarse (material de escribir, papelógrafo, transparencias, videos, materiales
impresos, objetos reales, etc).
La metodología empleada tiene que
ser activa y participativa. Deben tenerse en cuenta las teorías del aprendizaje
de adultos, recordando que las personas parten de conocimientos y experiencias
previas y a partir de ellas reorganizan sus nuevos conocimientos, adquieren habilidades
y así adquieren la capacidad de poner en marcha cambios de comportamientos
para adaptarse a su nueva situación.
Para que la metodología
sea participativa deben utilizarse técnicas educativas adecuadas a esta
metodología y a los objetivos y contenidos que nos planteamos. Deben combinarse
varias técnicas educativas en función de los objetivos, contenidos
y capacidades de los participantes.
Debe buscarse la participación
activa de los componentes del grupo, sobre todo de la actividad interna de cada
uno, que debe establecer relaciones entre lo que ya sabe y los nuevos contenidos.
El
aprendizaje no debe orientarse hacia materias, sino hacia problemas, con una perspectiva
de aplicación en lo inmediato.
Preparación
de las sesiones
Las sesiones educativas tienen que prepararse cuidadosamente.
Deben definirse en términos concretos los objetivos educativos. Puede ser
necesario adaptarlos según la progresión de la intervención,
y las necesidades expresadas en el grupo o detectadas por el educador.
En
cada sesión hay que preparar la gestión del tiempo, las tareas que
se van a realizar y los instrumentos que se utilicen. Deben planificarse con antelación
las técnicas educativas que se apliquen, definiendo el tiempo que va a
emplearse en cada una de ellas (de una forma flexible, no rígida, teniendo
en cuenta la dinámica del grupo), y como van a aplicarse (con todo el grupo,
en subgrupos o de forma individual).
Para que el aprendizaje sea activo
al menos el 50-60 por ciento del tiempo debe utilizarse en el trabajo de los participantes.
El tiempo de información será del 20-30 por ciento y es importante
evitar el exceso de información, ya que la información exhaustiva
no puede asimilarse.
Los adultos tienen miedo al ridículo, siempre
hay que acercarse de forma cuidadosa, evitando técnicas educativas con
algunas personas que puedan ser vividas como agresivas.
Al final de cada
sesión tienen que resaltarse los puntos clave importantes. Al inicio de
cada una de ellas debe hacerse un repaso de los temas tratados en la sesión
anterior (lo que dará continuidad al proceso educativo) y comentar qué
va a tratarse y para qué en la sesión actual.
Es recomendable
que uno de los educadores actúe como observador realizando una evaluación
de la sesión, que será comentada posteriormente entre ambos y permitirá
adaptar la metodología de sesiones sucesivas.
Antes de cada sesión
hay que comprobar que los recursos educativos que se van a utilizar están
disponibles y funcionan correctamente.
Técnicas
educativas
Son una serie de procedimientos o medios sistematizados para
organizar y desarrollar la actividad de un grupo. Están encaminadas a estimular
la actividad interna de cada miembro del grupo (pensamientos, sentido crítico,
etc).
Las técnicas educativas tienen que ser planificadas, para
que puedan ser correctamente manejadas y no sean vividas por el grupo como trucos
para llenar espacios con la consiguiente sensación de pérdida de
tiempo. Cuando finalizan los miembros del grupo deben haber percibido su utilidad
como instrumento de aprendizaje.
El tipo de técnica que se utilice
dependerá de los objetivos y los contenidos que queremos trabajar. No son
fines en si mismas, son medios para conseguir lo planificado.
Algunas técnicas
requieren un cierto nivel de confianza dentro del grupo, como el role play, por
lo que no pueden aplicarse al inicio de la intervención educativa.
Técnicas
de encuentro
Se utilizan al inicio del proceso y facilitan la configuración
como grupo. Con ellas se trata de favorecer la implicación de los asistentes
en el grupo. El primer impacto es sumamente importante para el desarrollo del
curso y superar los errores iniciales puede necesitar mucho tiempo.
-
Acogida: son expresiones verbales y también comunicaciones no verbales
que expresen empatía.
- Presentación, de todos los miembros del
grupo y recogida de las expectativas de cada uno.
- Contrato educativo: se
expone al grupo para qué se hace, cuáles son los contenidos, el
programa y qué expectativas se contemplan, se incluyen o no pueden realizarse.
Se pacta lo referido anteriormente así como los compromisos de asistencia.
Técnicas
de investigación
en aula
Se utilizan para expresar y compartir
conocimientos, experiencias y sentimientos. Ayudan a la reflexión y muchas
veces son el punto de partida de posteriores actividades. Abordan el área
afectiva y cognitiva (conocimientos y creencias).
- Tormenta de ideas:
los miembros expresan ideas, experiencias o sentimientos. El educador las recoge,
las sistematiza y las devuelve al grupo. Supone un acercamiento más o menos
superficial al tema pudiéndose ser el punto de partida para análisis
más concretos.
- Foto-palabra: se presentan diversas fotos y cada uno
de los participantes elige una y explica por qué. Permite trabajar aspectos
del área emocional.
- Rejilla: es un método útil para
organizar la experiencia. Un grupo expresa sus creencias, conocimientos o experiencias
sobre un tema propuesto. El objeto queda descompuesto en partes o factores, y
posteriormente se recompone permitiendo un conocimiento más consciente.
Luego se realiza una puesta en común. Permite trabajar aspectos cognitivos
y emocionales con una mayor profundidad.
- Cuestionarios: de modo individual
o en grupos pequeños se responde a alguna pregunta sobre algún aspecto
de un tema. Permite la reflexión.
- Frases incompletas: La persona participante
completa la frase que le propone el educador. (Ej.: EPS dirigida a grupo de pacientes
con VIH: Tomar tantas pastillas me produce .....).
- Phillips 6/6: Consiste
en la subdivisión de un grupo grande en subgrupos de 6 personas que durante
6 minutos discuten una situación concreta. Posteriormente se pone en común
y se devuelven al grupo las conclusiones. Es útil para trabajar actitudes
o creencias, mas que conocimientos.
Técnicas expositivas
- de información
Son útiles fundamentalmente para la transmisión, el contraste y
la reorganización de conocimientos. Abordan sobre todo el área cognitiva.
-
Exposición: es útil en la transmisión de informaciones, conceptos
y esquemas interpretativos. En ningún caso debe tener una duración
superior a 20 minutos. Permite transmitir un elevado número de información
y homogeneizar conocimientos. Puede usarse después de otras técnicas
educativas.
- Exposición con discusión: que puede ser libre o
estructurada.
- Lección participada: el grupo expresa sus conocimientos
previos sobre el tema. Posteriormente el educador completa la información
y se cierra con una discusión. Se utiliza cuando se cree que el grupo ya
posee conocimientos sobre el tema. Necesita más tiempo y siempre debe existir
un clima muy tolerante ya que de otra forma suena a examen.
- Video con discusión:
se proyecta un video y posteriormente se genera discusión sobre el mismo.
-
Lectura con discusión: la información parte de un documento escrito
(folleto, material informativo, lectura de artículos periodísticos,
etc.) que se lee y discute en grupos pequeños y posteriormente todo el
grupo discute sobre el mismo. Pierde el efecto de impacto que tiene la exposición
oral.
Técnicas de análisis
Se utilizan
para analizar causas, valores, actitudes y sentimientos. Sirven para que cada
uno analice su situación, las posibles causas, cuestionar valores y actitudes
y ayudan a la búsqueda de soluciones.
Abordan aspectos cognitivos
y emocionales y al mismo tiempo permiten reflexionar sobre actitudes, valores
y sentimientos.
- Casos: se presenta a grupos pequeños una historia,
y posteriormente algunas preguntas sobre ella. Se finaliza con una puesta en común.
El educador al final sistematiza y devuelve lo comentado. Su objetivo es analizar
causas y soluciones, así como reflexionar sobre actitudes, valores, etc.
-
Análisis de textos: se presenta un texto y mediante preguntas sobre el
mismo se pide al grupo que lo analice.
- Análisis de problemas: búsqueda
de alternativas para soluciones.
- Discusiones: todo el grupo o un grupo pequeño
discute los diferentes aspectos sobre el tema propuesto, poniéndolo posteriormente
en común. Pretende profundizar en el tema del que se trata. Se pretende
que la persona analice la propia realidad con el objetivo de profundizar en ella.
-
Ejercicio: se pide al grupo que en trabajo individual reflexione sobre algunos
aspectos de un tema, discutiéndolo posteriormente en grupos pequeños.
Sirve para analizar y reflexionar las propias actitudes, comportamientos y soluciones.
Permite el trabajo individual.
Técnicas de desarrollo
de
habilidades
Su utilidad es el desarrollo de habilidades concretas: psicomotoras,
personales y sociales, con las que se consigue ampliar la capacidad para actuar
y comportarse.
- Simulaciones operativas: sirve para el desarrollo de habilidades
sociales. Se propone al grupo una situación frecuente que se presenta en
su vida habitual y primero a nivel individual y luego en pequeños grupos,
se le pide que diga como debería actuar. Se piensa como se actuaría,
pero no se entrena.

-
Role-play: Se aplica sólo cuando ya ha habido reflexión sobre la
habilidad que se quiere entrenar y requiere confianza dentro del grupo. El educador
describe y asigna los roles más frecuentes y el resto del grupo observa
(generalmente con guión) el desarrollo. Posteriormente se pone en común.
Requiere habilidad en el educador para gestionar el tiempo, el clima tolerante
y exento de criticismo. Permite el entrenamiento progresivo, repitiendo la técnica
en diferentes situaciones .
- Demostración con entrenamiento: el
educador realiza una determinada actividad al mismo tiempo que la está
realizando. Posteriormente pide a los miembros del grupo que la realicen ellos.
Su objetivo es el desarrollo de habilidades psicomotoras. (Ej.: enseñanza
de la técnica de realización de
peak-flow, técnicas de
relajación).
- Toma de decisiones: entrena en los pasos a seguir
para un proceso racional en la toma de decisiones, a grandes rasgos sería:
1. Que describa la situación de la forma más precisa posible.
2.
Que escriba un listado de alternativas.
3. Que valore cada una de ellas.
4.
Que actúe. Destacando que el mayor riesgo es la falta de acción
porque ninguna alternativa sea perfecta.
5. Que evalúe el resultado.
A
continuación se amplían algunas de las técnicas más
frecuentemente utilizadas en la EPS grupal.
Preparación
de la exposición
La preparación es muy importante, dado que
un esquema rígido sin tener en cuenta al auditorio, o la improvisación,
pueden hacerla un instrumento inútil.
Es importante capturar desde
el inicio la atención del grupo. La idea o el concepto más importante
debe expresarse desde el inicio.
El mensaje debe ser claro y fácil
de entender. Hay que usar un vocabulario comprensible para los oyentes. Los ejemplos
cercanos a la realidad de los asistentes facilitan la comprensión.
Debe
utilizarse un vocabulario neutro, evitando palabras que por si mismas generan
una alta respuesta emocional (muerte, ceguera, etc.).
Cuando se planifica
hay que delimitar bien lo que se va a decir y omitir informaciones accesorias
que no van a resultar útiles para que se maneje el paciente, ya que explicaciones
prolijas dificultarán la asimilación. Es un error frecuente de los
profesionales sanitarios convertirla en una clase sobre patología.
No
debe olvidarse que el objetivo más que informar, es educar, y ello va a
determinar la estructura y el método de la exposición.
Tiene
que adecuarse al grupo al que se dirige, la edad, el nivel de instrucción,
la situación emocional, etc.
Constará de los tres apartados
clásicos:
- Introducción, sirve para captar la atención
e informar sobre el tema del que se va a hablar.
- Desarrollo: el contenido
debe ser sistematizado, organizado y progresivo. Hay que evitar saltar de un punto
a otro. Las referencias a puntos anteriores ayudan a entender y contextualizar
lo actual. Es muy útil reiterar los conceptos y las ideas importantes.
Si la exposición consta de varios apartados pueden mantenerse esquemas
permanentes para mantener siempre a la vista los puntos a desarrollar, lo que
ayuda a contextualizar lo que se dice en ese momento.
- Conclusiones: es un
resumen de lo expuesto y una llamada de atención sobre los elementos importantes.
Para
adquirir seguridad es conveniente ensayar previamente, a ser posible delante de
los demás educadores. Esto permite plantear el ritmo, la dicción,
el tono y la duración. Cuánto mayor conocimiento y manejo tengamos
del tema más seguros vamos a sentirnos.
Es importante controlar
el lenguaje del cuerpo, es decir los aspectos de la comunicación no verbal.
El movimiento de manos y cuerpo añade otra dimensión al discurso,
enfatizando, reforzando puntos. El grupo recibe también información
por lo que ve en la cara, manos y gestos. El hecho de moverse -sin emplear ademanes
teatrales- añade un elemento de convicción a las palabras.
¿Cómo
estimular la discusión?
Requiere que los participantes se sientan
mutuamente aceptados. Preguntar algunas veces implica duda pero siempre significa
solicitar información con el propósito de ganar conocimientos, buscar
aclaraciones, establecer hechos o evaluar. Las preguntas deben hacer que el participante
piense, relacione, compare, organice, evalúe y saque conclusiones.
Las
buenas preguntas que provocan pensamientos no son fáciles de construir
y requieren más tiempo del que usualmente tiene el educador disponible
durante la sesión. Por consiguiente, es una buena práctica preparar
preguntas con anticipación.
El principal propósito de una
discusión es hacer que los miembros del grupo salgan con una variedad de
puntos de vista después de pensar en los asuntos que han surgido.
En
el educador descansa el "disparar" el proceso de comunicación,
la calidad y profundidad de comunicación dependen en un alto grado de la
habilidad con la que se hagan las preguntas.
Las preguntas bien hechas
enriquecen al grupo y pueden motivar para el cambio. El educador puede utilizarlas
también para cambiar la tendencia, ponerle un límite o finalizar
la discusión de una forma que no resulte tajante.
El educador puede
utilizar las preguntas en la discusión como un método de evaluación,
que le permite comprobar la comprensión de los contenidos.
La discusión
se estimula con la realización de preguntas. Estas pueden ser de cuatro
tipos.
- Generales: provocan un amplio rango de respuestas potenciales.
-
Específicas: se centran en una idea dejando un rango limitado de respuestas.
- Indirectas: se hacen al grupo permitiendo que haya voluntarios que las respondan.
Se hace una pregunta al grupo como un todo sin mencionar a nadie por el nombre:
(Ej.: "¿qué hemos aprendido de este caso?"). Se da un
tiempo para la reflexión y luego se comentan las impresiones. La pregunta
indirecta tiene muchas ventajas si se usa con habilidad: estimula la actividad
mental, inicia una discusión y extrae diferentes opiniones.
- Directas:
se hacen a una persona seleccionada. Hay que ser muy cuidadosos para que no suene
a interrogatorio o examen, que puede resultar intimidatorio. Requiere un cierto
nivel de conocimiento de los participantes. El educador hace una pregunta y luego,
después de una pausa, se dirige a alguien por su nombre para que la conteste.
Una pregunta directa puede servir para estimular o frenar la discusión,
desviar la atención de una persona habladora o hacer hablar a una persona
callada. También se puede emplear para acabar con una discusión
al margen o para captar la atención de una persona desatenta. Las preguntas
directas se deben usar cuidadosamente, o de lo contrario la discusión se
convertirá en un círculo de preguntas y respuestas entre el educador
y los participantes limitando la capacidad analítica de estos últimos.
Otra desventaja de la pregunta directa es que tiende a desanimar el pensamiento
creativo de los demás participantes.
Las preguntas generales e
indirectas son menos amenazantes y por lo tanto son mejores para iniciar una discusión.
Las preguntas directas y específicas son más convenientes cuando
los participantes se sienten cómodos en la discusión en grupo.
Vamos
a ver algunos ejemplos de preguntas:
Preguntar por sentimientos
y
opiniones
Ayuda a las personas a expresar sus ideas y sus sentimientos,
a abrirse. Por ejemplo:
- ¿Cuál es su reacción ante
..?
- ¿Cómo se siente sobre
..?
- ¿Qué
piensa de
..?
- ¿Qué le hizo decidirse a
..?
-
¿Cómo aprendió a
..?
- ¿Cómo se sintió
cuando descubrió que
..?
Clarificar
Una
forma de ayudar a la gente a llegar a una comprensión mutua es parafrasear,
o sea, repetir en palabras propias lo que se ha creído entender.
-
"Déjeme ver si entiendo su posición. ¿Está usted
diciendo que
..?"
- "No estoy seguro de que le ha-
ya entendido.
¿Está diciendo que
..?"
- "¿Podría
dar algunos ejemplos de lo que quiere decir?"
Estimular la participación
Algunas
veces la gente tiende a cerrarse. Se utilizan preguntas para animar a las personas
a participar pero siempre hay que evitar resultar amenazante.
- "¿Qué
piensa de esto?".
- "¿Cómo contestaría la pregunta
de...?".
Explorar una idea con más detalle
-
"¿Hay otras cosas que deberíamos considerar?".
- "¿Alguien
quiere agregar algo a lo que ya se dijo?".
Apoyar
a alguien
- "Demos a Antonio la oportunidad de decirlo en la forma
en que él lo ve."
Verificar objetivos
Es
útil cuando los participantes se dispersan en el debate o para centrar
la discusión.
- "¿Estamos centrándonos en el
tema que nos habíamos propuesto?".
- "¿Son estos los
aspectos más importantes?".
Para exponer una idea
que no se ha cubierto:
"¿Han considerado ustedes esta idea?".
Preparación
de la rejilla
Es fundamental para el aprendizaje inductivo. La preparación
consiste en descomponer el objeto de investigación. Se pide a los participantes
colocar y organizar su experiencia. Se ve más claro con el siguiente ejemplo:
Educación para la salud destinada a un grupo de personas con VIH, se pide
que comenten sus vivencias y experiencias concretas (las positivas y las negativas)
en las relaciones con otras personas: en su entorno laboral, entre sus amigos,
con su familia, con su pareja.
El educador debe evitar la discusión
sobre el contenido de la rejilla, en el sentido de que la experiencia de cada
uno no es la "verdad", ni tiene que convencer a nadie.
El
caso
Se entiende por caso la compilación de un hecho o de una situación
que se presenta a los participantes del grupo (frecuentemente en forma escrita,
pero puede ser audiovisual), para que trabajen analizando los factores y los aspectos
más destacados. Se utiliza para análisis, interpretación
y evaluación de una situación determinada. Ayuda a las personas
a transferir el aprendizaje a situaciones concretas que se presenten en su vida
lo que permite "prepararse" para situaciones análogas. Permite
la elaboración racional de temas complejos, en los que intervienen esferas
cognitivas y emocionales, así como de recursos personales y habilidades
sociales.
A menudo contempla la búsqueda y formulación de
hipótesis respecto a las alternativas para las decisiones. Pasos para elaborar
un caso:
1. El caso debe construirse en función de los objetivos
de aprendizaje. No puede construirse un caso y después pretender que los
objetivos se adecuen al mismo.
2. Después deben construirse los indicadores
más importantes respecto al tema elegido. Estos indicadores sirven de referencia
para la elaboración del caso, y para dirigir la discusión sobre
el mismo, por tanto el tema que se plantea debe ser conocido en profundidad por
el educador.
3. Elección del suceso real en función de lo anterior.
4.
Definición de preguntas en relación al caso.
En el aula el caso
se lee individualmente, se contestan las cuestiones planteadas y se ponen en común
en grupo. El educador resume y devuelve al grupo los trabajado.
EVALUACIóN
Está
dirigida a conseguir información sobre la intervención que hemos
realizado con el propósito de mejorar. Atiende a los procesos y no sólo
a los resultados.
Aspectos:
- ¿Quién
evalúa?
- Los educadores.
- Observadores externos.
- Las personas
asistentes.
- ¿Qué se evalúa?
- El proceso
incluye aspectos como asistencia, participación, si se han acabado las
actividades previstas, si han sido adecuadas en relación al grupo y a los
contenidos, etc,
- La estructura como el local, la duración de cada
sesión, la duración total del curso, los recursos didácticos
y humanos.
- Los resultados: grado de consecución de los objetivos específicos,
en el área de conocimientos, de actitudes y de habilidades.
- Efectos
no previstos.
¿Cómo se evalúa?
La
Educación para la Salud requiere para su evaluación metodologías
de tipo cualitativo y cuantitativo, lo que tiene relación con la necesidad
no sólo de reconocer si se logró o no el éxito, sino también
el por qué ha ocurrido.
Los estudios cuantitativos son los que clásicamente
se han considerado de mayor valor en la investigación y evaluación
de resultados, y los que demuestran con mayor potencia una asociación de
causalidad. Sin embargo son insuficientes para evaluar la EPS, en la cual intervienen
múltiples variables cuyo control es prácticamente imposible.
Métodos
de evaluación:
- Observación con guía. La observación
es una fuente de conocimiento y aprendizaje cualquiera que sea el ámbito
de referencia. Lo que importa en la observación utilizada con fines evaluativos
es delimitar y dejar establecidos sus campos, qué merece la pena ser observado,
qué importancia se concede a los datos observados, etc. La observación
tiene un sentido de evaluación informal. Se utiliza para la estructura,
el clima, la participación, el logro de objetivos educativos, la adecuación,
etc.
- Encuestas y cuestionarios: la encuesta es un instrumento de gran uso
para datos cualitativos y cuantitativos. Evalúa conocimientos, habilidades
y actitudes.
- Entrevistas: consiste en el diálogo con otra persona.
Sirve para comprobar la consistencia del razonamiento, las actitudes, los valores,
etc.
- Grupos focales: es una conversación en grupo que recoge las opiniones
sobre las expectativas, percepciones, resultados o demandas de los participantes
en la intervención educativa. No es una discusión, sino una exposición
de cada uno de sus puntos de vista.
La evaluación debe realizarse siempre
de forma continuada a lo largo de todo el proceso, al final de cada sesión
y al final de la intervención.
Puede realizarse también a medio
y largo plazo, tanto para resultados en los objetivos educativos como resultados
en salud.