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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Terapia Familiar Breve en Atención Primaria (I)

¿Qué aporta la terapia familiar breve a la cosulta de atención primaria?

Se estima que en la actualidad se han llegado a contar entre 130 y 250 "apellidos" diferentes para la Psicoterapia (Ruiz Sánchez J:J: y Sánchez Cano J.J., 2003). Cada uno de ellos se propone a sí mismo como una forma diferente de entender y de poner en práctica el quehacer psicoterapéutico y reclama para sí la categoría de "Modelo de Psicoterapia"

-relativamente independiente de los otros y, por supuesto, distinto a todos los demás en cuestiones más o menos centrales-. Lamentablemente, la evidencia disponible en la actualidad no avala tal disparidad de modelos, sino que en muchas ocasiones "se trata del mismo perro con diferentes collares" (Burgaleta R. y Rodríguez-Arias J.L., 2003).

Si se habla de Terapia Familiar en lugar de Psicoterapia en general, los calificativos disminuyen, pero su número probablemente continúe situándose en torno al centenar. De manera que, con más propiedad, habría que hablar de "terapias familiares" que se han desarrollado desde las principales líneas teóricas de la Psicoterapia -la psicoanalítica, la conductual, la sistémica, la humanista…- siendo más o menos fieles a los supuestos teóricos del tronco común del que parten.

Tal vez la Terapia Familiar Sistémica sea la más prolija en calificativos diferentes, que expresan lo que sus autores consideran que es un modo distinto de entender el abordaje de las familias y su problemática. Nosotros no queremos contribuir a este caos y llamamos a lo que hacemos en consulta "Terapia Familiar Breve -TFB-" precisamente para no distinguirnos de los demás y no contribuir así, a ampliar el caos, ni a aumentar la jerga que distrae a los profesionales de pensar en lo que puede llegar a ser eficaz para sus pacientes.

La TFB nace del tronco común de la Psicoterapia Sistémica -que, como se verá más adelante, entiende y considera a la familia como un sistema- y su único calificativo -breve- alude a la pretensión de quienes la ponen en práctica, de alcanzar los objetivos terapéuticos por el camino más corto y sencillo, para acortar en lo posible los tratamientos. Al servicio de esta meta se estructuran con coherencia un conjunto de supuestos teóricos, una serie de criterios pragmáticos y una colección de técnicas, provenientes estas últimas de autores y fuentes terapéuticas dispares, que el clínico pone a disposición de los objetivos y necesidades de los pacientes y sus familias.

Dada la extensión de estas líneas, resulta imposible detenerse a explicar el pensamiento y las técnicas que aplican cada uno de los conocidos autores que han dado nombre a las diferentes escuelas de terapia familiar con las que emparenta y no quiere diferenciarse la TFB.

No obstante, queremos hacer alusión expresa a dos instrumentos descriptivos de las relaciones familiares que gozan de amplia implantación entre los profesionales de Atención Primaria: las etapas del ciclo vital familiar y el genograma. La TFB no suele utilizar la descripción de las fases del ciclo vital porque el enfoque y manejo que la TFB hace de los problemas familiares es similar en cualquier contexto que ocurran. Y puesto que la descripción de las fases del ciclo vital familiar no da las claves para lograr que el paciente y su familia consigan su objetivo, su posible uso no hace sino alargar, a menudo, innecesariamente el tratamiento y, por tanto, el sufrimiento de las familias a las se pretende ayudar. La TFB tampoco suele utilizar el genograma porque entiende que las relaciones se comprenden mejor como algo que está transcurriendo, sujeto a continuo cambio, en lugar de como una "fotografía" que "congela la imagen" en un momento concreto de la situación familiar; porque, continuando este símil, como en cualquier fotograma -genograma en este caso- el objeto que se fotografía -la relación- puede aparecer más o menos desvirtuado, o incluso no salir; y porque podría ocurrir que, sin advertirse, en algún momento se confunda la foto con lo fotografiado.

La TFB no cree en que la persistencia de una actitud inadecuada frente a las dificultades implique necesariamente la existencia de defectos fundamentales en la organización familiar o un déficit mental en los protagonistas individuales. Cree más bien que las personas persisten, sin advertirlo, en actividades que mantienen vivos los problemas, y que a menudo lo hacen con la mejor de las intenciones. Entiende que las personas pueden verse aprisionadas por esta conducta repetitiva incluso cuando son conscientes de que lo que están haciendo no sirve para nada. Por eso el objetivo del profesional, desde este punto de vista, no es recoger datos para comprender el sistema familiar y explicar el lugar que en él ocupa el problema, sino recoger la información necesaria para generar y ampliar cambios en la dirección marcada por el objetivo del paciente y/o su familia. Y a partir de esta información propone la realización de tareas para:

- hacer más de lo que ya funciona: para el diseño de estas tareas se interesa por los recursos de las personas, más que por sus carencias; en sus fuerzas, más que en sus debilidades; en sus posibilidades, más que en sus limitaciones; y hace hincapié en la búsqueda de las soluciones que ya funcionan para la persona, la pareja o la familia concreta que acude a consulta.

- hacer lo contrario de lo que no funciona: para el diseño de estas tareas identifica cuáles están siendo los intentos ineficaces que los pacientes/familiares ponen en práctica para intentar resolver sus problemas y que no consiguen sino mantenerlos.

Dicho de otra manera: la TFB considera que la solución al problema del paciente/familia es, o lo que ya le resuelve el problema, o lo contrario de lo que no lo resuelve.

La TFB entiende que el objetivo primordial del profesional tampoco tiene por qué ser acompañar al paciente y su familia hasta el final de la solución de sus problemas, sino iniciar un proceso de cambio de sentido, estimulando para que se inicie éste y el paciente y su familia complete el resto. Esto significa también que, incluso los problemas graves, complejos y crónicos, se hallan potencialmente abiertos a una solución efectiva mediante un tratamiento breve y limitado en el tiempo.

Los esfuerzos por acortar los tratamientos implican un intento por resolver los problemas o dificultades del paciente y/o familia en el menor tiempo posible, dedicándole siempre tanto como sea necesario. Aún así la media de 4 ó 5 consultas por caso de unos 30 minutos por consulta -tiempo asequible para una consulta programada- es inferior al que se dedica y considera necesario en otras formas de intervención psicoterapéutica, y muy inferior al tiempo que dedica el médico a "convencer" a los pacientes de lo apropiado de algunas soluciones que estos no ven. También es posible realizar algunas consultas en menos tiempo, ya que esta metodología es en ocasiones viable en la consulta a demanda en las que sólo se dispone de 5 ó 10 minutos. La reducción de tiempo se logra por una doble vía:

- la primera es confiar en el relato de los pacientes, a quienes se considera cualificados para informar sobre lo que al profesional le interesa saber; se considera que "disponer de más información no es necesariamente mejor" y se emplean una serie de técnicas precisas y bien regladas en su utilización para conseguir y manejar esta información.

- la segunda es, a partir de esta información, formular una intervención -generalmente una propuesta de acción para llevar a cabo fuera de la consulta-, que favorezca los cambios deseados para resolver la queja y alcanzar su objetivo.

La TFB es una herramienta que, en general, contribuye a la resolución de los problemas que plantean los pacientes y resulta un modo relativamente sencillo y eficaz de pasar consulta. Los autores consideramos que esta forma de trabajar es especialmente útil y aplicable en el ámbito de la Atención Primaria, porque reúne las siguientes características: es simple y completo, aporta un gran abanico de posibilidades terapéuticas, puede acortar el tiempo de consulta, disminuye el número total de consultas porque el paciente/familia mejora pronto y ofrece resultados satisfactorios: éxito entre un 66-80% de los casos en los estudios realizados (Rodríguez-Arias, Fontecilla y Ramos, 1993; Real y otros, 1996; González, Revuelta y Rodríguez-Arias, 1998), si bien, como en cualquier otra materia, siempre son necesarios más estudios con el fin de aumentar el grado de evidencia científica, por lo que merece la pena continuar investigando.












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