Terapia
Familiar Breve en Atención Primaria (IV)
Planteamientos
comunes a todo este capítulo
La
TFB no utiliza procedimientos diferentes según los tipos de queja, sino
que todos los casos se abordan de la misma manera, aplicando con flexibilidad
los criterios que ya se han descrito en los tres capítulos precedentes.
Por este motivo, por todos los señalados en el punto anterior y porque
los resultados que obtiene este tipo de psicoterapia son similares con independencia
de los diagnósticos (Rodríguez-Arias et al. 1999 y 2001), la TFB
entiende que la utilidad de estos, en cuanto a problemas psicológicos y
de relación se refiere, debería quedar limitada, -como mucho- a
facilitar -si es que lo logra- la comunicación entre los profesionales
a la hora de compartir la información que poseen acerca de un paciente
o su familia. Pedimos al lector que tenga presente, al igual que hemos hecho los
autores, estas consideraciones a lo largo del desarrollo de este capítulo
cuando se habla de lo que actual y habitualmente se diagnostica como trastorno
de alimentación, fobia, ansiedad, depresión, trastorno somatomorfo,
hipocondría, etc, cuya denominación mantenemos en este capítulo
con fines puramente didácticos.
La TFB resulta
aplicable a muy diversas situaciones y problemas psicológicos y/o de relación.
La extensión de estas líneas no permite la exposición de
la aplicación de esta forma de psicoterapia para cada uno de ellos. Los
autores hemos elegido algunos tipos de problemas que pensamos que pueden servir
como muestra de los puntos de vista que aporta esta forma de trabajar con los
pacientes y con las familias. Para cada uno de ellos, planteamos las consideraciones
más características que la TFB propone, que se completan con lo
expuesto en capítulos anteriores. Para ilustrarlas hemos optado por mostrar
ejemplos en los que la intervención resultó exitosa, con el propósito
-como se señaló en el capítulo anterior- de facilitar la
comprensión del texto y de hacer más amena su lectura, si bien con
ello no queremos distraer al lector del hecho de que, en otras ocasiones, las
intervenciones pueden dar lugar a un cambio menos contundente o no obtener los
resultados deseados, por lo que se debe continuar trabajando para ir consiguiéndolo
a través de sucesivas consultas.
Antes de pasar
a exponer las peculiaridades de manejo de cada uno de los tipos de problemas que
hemos elegido como muestra, recuérdese que todo lo siguiente, desde la
TFB, es común para todos:
SE TRABAJA
CON EL QUE ESTÁ DISPUESTO
A COLABORAR
Como
se explicó en el capítulo I, según la Teoría General
de los Sistemas, un cambio en un elemento del sistema familiar produce cambios
en el resto de elementos, incluso aunque estos no quieran. Gracias a esta idea,
se facilita así el trabajo, y se evitan las maniobras dirigidas a intentar
convencer de que acuda o colabore aquel que no esté dispuesto a ello. De
esta manera, es posible trabajar sólo con la paciente, sólo con
la familia, o con toda la familia. En este caso las entrevistas pueden ser conjuntas,
por separado, o alternando las sesiones según el momento terapéutico
y las necesidades de la paciente y/o su familia.
Al
mismo tiempo, y para que el profesional pueda conservar la capacidad de maniobra
y sea capaz de poner en práctica lo que juzgue más apropiado en
el transcurso del tratamiento, la estrategia que se recomienda es que mantenga
la disposición a dar por finalizado éste en cualquier momento, y
se muestre, en general, dispuesto a ayudar a las pacientes y o a sus familiares
un poco menos de lo que éstos estén dispuestos a ayudarse a sí
mismos. Por ejemplo, una paciente anoréxica puede continuar sus esfuerzos
por adelgazar a pesar de declarar explícita y vehementemente su deseo de
ponerse bien. Es como el que disfruta haciendo difíciles equilibrios al
borde del precipicio mientras está sólidamente amarrado por unas
cuerdas salvadoras. El profesional puede "cortar las cuerdas" -declarar
su no ayuda- y esperar a ver si la paciente decide seguir jugando tan al borde
del precipicio. La respuesta más frecuente ante este planteamiento es jugar
a una distancia del precipicio un poco más prudente, y una mayor colaboración.
SE
CONFÍA EN EL PACIENTE
En TFB se considera que la relación
terapéutica es una relación basada en la confianza. Para que el
profesional la muestre, resulta útil: aceptar inicialmente los puntos de
vista del paciente en cuanto a su queja, como una forma de demostrar que le comprende;
atribuir locus de control interno, considerando al paciente como dueño
y responsable de lo que hace, de lo que piensa y de lo que siente; ayudarle a
redefinir unos objetivos compatibles con su salud y posibles de alcanzar.
INFORMACIÓN
RELEVANTE
La TFB considera que la información más útil
para conseguir que el paciente y/o su familia consigan su objetivo y resuelvan
su problema resulta de la investigación de los objetivos, queja, excepciones
a la queja y soluciones intentadas -como se expuso con detalle en el capítulo
II-.
TAREAS
A partir de la información
anterior, la TFB propone al paciente y/o su familia la realización de una
tarea para realizar fuera de la consulta. Dichas tareas, prescripciones o directivas
van dirigidas a que el paciente y/o su familia hagan más de lo que ya les
funciona o lleven a cabo un de giro de 180 grados sobre las soluciones intentadas
-como se expuso ampliamente en el capítulo III-. Las tareas deben ser congruentes
con la explicación que se le da al paciente para que la realice: no deben
ser prescritas de forma aislada, sino dentro de un contexto.
Hecho
este repaso, se pasa a mostrar las peculiaridades a las que se ha hecho referencia.