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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Terapia Familiar Breve en Atención Primaria (IV)

Caso clínico 2

PRIMERA CONSULTA

Begoña tiene 42 años.
Queja: Hace doce años tuvo su primer "ataque de pánico". Mientras subía una cuesta comenzó a sentir que perdía la visión, taquicardia, sensación de ahogo, hormigueo en las manos y opresión precordial. Se "sintió morir". En los días posteriores tuvo más episodios parecidos, siempre cuando subía una cuesta. Fue estudiada por su médico y por su cardiólogo en varias ocasiones y todas las exploraciones resultaron ser normales. El caso es que, desde entonces, cada vez que sube una cuesta, por mínima que sea, teme que le vuelva a pasar lo mismo, como alguna vez más le ha ocurrido, y entonces comienza a ponerse nerviosa. Actualmente se siente muy limitada, porque planifica todos sus movimientos en función de si va a haber cuestas o no: en la calle está en todo momento atenta a las pendientes; en casa, no se atreve a subir a la buhardilla. Se ha decidido a consultar para resolver de una vez el tema, porque su gran afición era el senderismo de montaña que abandonó desde que comenzó a pasarle esto y porque en los últimos meses se nota falta de ánimo, ya que no puede salir con sus amigos. Tanto ella como su marido parecen haber comenzado a hartarse de que no se solucione todo esto de una vez por todas.

Objetivo: la paciente quiere conseguir que le dejen de pasar todas estas cosas. Entonces podrá hacer una vida en la que sus movimientos no estarán pendientes de la orografía: podrá ir de excursión a la montaña con sus amigos y con su marido, podrá ir al cine ya que no va porque hay que subir escaleras, recuperará la alegría y volverán a ser las cosas como antes con su marido.

Excepciones: se le pregunta a la paciente cómo ha sido capaz de venir al centro de salud, ya que hay que subir una cuesta y dice no haberse dado cuenta. Es capaz de subir a la segunda planta de su casa y ¡qué remedio! pero no a la buhardilla.

Soluciones intentadas por ella:

- Evita las cuestas; procura desplazarse en coche a todas partes; planifica sus desplazamientos andando, procurando ir muy despacio cuando hay pendiente.
- Cuando comienza a notarse nerviosa, procura relajarse, pero cuanto más lo intenta, menos lo consigue y todo va peor. Cuando ya no puede más, se esfuerza en no "montar un espectáculo", pero todo es en vano; cuanto más se esfuerza, menos control tiene y acaba gritando y poniéndose "histérica" -así lo dice ella- y pidiendo auxilio.
Soluciones intentadas por los demás:
- Evitan que camine, la llevan en coche siempre que pueden. Procuran que camine despacio.
- Cuando se pone nerviosa, la estimulan para que se tranquilice.

Denominador común de las soluciones intentadas: "el intento de dominar un acontecimiento temido aplazándolo" (denominador común II del MRI) -véanse capítulos II y III-. La paciente evita enfrentarse a lo que teme. Secundariamente, el denominador común de las soluciones intentadas cuando ya está nerviosa corresponde al "intento de forzar lo que sólo puede ocurrir de manera espontánea (denominador común I del MRI, véanse capítulos II y III).
El médico le explica brevemente que los síntomas que ha notado cuando ha tenido crisis de ansiedad se deben a una razón fisiológica -la hiperventilación- y pasa a pedirle que hiperventile, aprovechando que ahora no se encuentra nerviosa. La paciente comprueba que, efectivamente, nota los mismos síntomas que cuando ha tenido las crisis, con la diferencia de que en ese momento no está nerviosa. Luego respira dentro de una bolsa y los síntomas desaparecen enseguida.

A continuación, elogia a la paciente por la valentía que supone haberse atrevido a realizar esta prueba y confiar en el médico, y le pregunta si cree que está en su mano hacer cualquier cosa que éste le pueda indicar. La paciente contesta afirmativamente, por lo que el médico le comenta que desde hace doce años Begoña, cada vez que tiene que subir una cuesta o escalera intenta no ponerse nerviosa y que no le aparezca una crisis de ansiedad, sin ningún resultado. Puede seguir haciéndolo -venta de "agarrarse a un clavo ardiendo"- que el resultado esperable es que le siga sucediendo.

Intenta no perder el control. Puede seguir haciéndolo, que el resultado esperable es que siga pasando. "Por lo tanto, según dice el médico parece que tienes que hacer algo diferente. Y lo que te voy a proponer es muy diferente a lo que haces: no es posible que esto se arregle por completo si no te pones a subir cuestas, y lo que te voy a indicar que hagas es que vayas a subirlas intentando que te aparezca la ansiedad. Estaría muy bien que fueras con tu marido y tus amigos de paseo a una zona con cuestas y que armes un buen espectáculo a propósito. Esto sí que sería incompatible con lo que llevas haciendo durante doce años y no te ha dado resultado alguno".

Begoña entiende lo que el médico le pide y se lo toma con humor. El médico queda a su disposición para una siguiente consulta si lo precisa.

SEGUNDA CONSULTA

Begoña acude cuatro meses después por un episodio de conjuntivitis. El médico ve en la historia apuntes sobre la anterior cita y le pregunta cómo le ha ido. La paciente cuenta con risa que lo ha intentado, pero no lo ha conseguido. Comenzó yendo a pasear a un monte cercano y la sola idea de que tenía que armar un espectáculo le hacía tanta gracia que no lo consiguió. Entonces fue probando cada vez cuestas más empinadas y cada vez con más brío, y no hubo forma de que le diera. Su marido está encantado y sus amigos sorprendidos. Puede hacer vida normal, está contenta, vuelve a ser la de antes, ha podido subir a la buhardilla y su vida no depende de planificar la orografía. Planea irse de vacaciones a Pirineos. El médico la riñe -con intención paradójica- y la transmite que no se está esforzando lo suficiente en tener una crisis de ansiedad.

TFB y FOBIAS

Información sobre los objetivos
Las fobias limitan en mayor o menor medida la vida de los pacientes en función de qué sea lo que se teme y aplaza. Cuando esta limitación supone un problema, es más posible que deseen solucionarlo. Investigar qué podrán hacer y qué aspectos personales e interpersonales mejorarán en sus vidas cuando este problema se haya resuelto -más que investigar de qué manera les limita- puede servir de motivación para que deseen solucionarlo, si es que les compensa, como en el caso de Begoña. Como cualquier cambio en un elemento del sistema familiar produce cambios en el resto, la mejoría de Begoña produjo cambios en la relación con su marido, y, aunque no fue explorado, con toda probabilidad en el resto de familiares.

Información sobre las soluciones intentadas
Las soluciones intentadas que llevan a cabo los pacientes a los que habitualmente se diagnostica de fobias, siguen el denominador común II del MRI, y la estrategia general de giro de 180 grados que propone el MRI para estos casos es la de "enfrentarse y fracasar". En el caso de Begoña, lo contrario de evitar las cuestas para que no le aparezca la crisis de ansiedad es ir a las cuestas para intentar que le ocurra, que fue lo que se prescribió.

TFB, ansiedad y crisis
de ansiedad

A lo largo de estos capítulos se han expuesto varios casos en los que los pacientes se quejaban de irritabilidad, nerviosismo, y dificultades para concentrarse, como el de Braulio (en el capítulo I), el de María en el capítulo II, y el de Mario, Mari Paz o Catalina en el capítulo III. En el caso anterior, Begoña se queja de tener crisis de ansiedad.

Información sobre los objetivos
Una respuesta muy común en estos pacientes a la pregunta "qué quieres conseguir" es la de "estar bien" o "que esto no me pase". Un objetivo tan vago no debe ser aceptado por el profesional y debe ser aclarado a través de preguntas dirigidas a que los pacientes comuniquen qué conductas podrán hacer cuando estén mejor (véanse las preguntas destinadas a aclarar el objetivo y pregunta del milagro en el capítulo II). Las respuestas a ellas darán claves fundamentales para orientar al profesional en qué sentido dirigir sus pasos para lograr la mejoría del paciente. Éste aportará información sobre si el malestar por el que consulta mejorará cuando sea capaz de controlarlo por sí mismo -perspectiva intrapersonal- o mejorará cuando disminuyan o se solucionen las dificultades en las relaciones que tiene con alguna o algunas personas importantes en su vida, con frecuencia familiares -perspectiva interpersonal- Ambas mejorías pueden funcionar a la par y se pueden alimentar recíprocamente. De esta forma, se abren dos vías posibles diferentes para el cambio. El profesional puede preguntar al paciente, que se considera desde la TFB experto en su vida, cuál piensa que es el camino más rápido y seguro para conseguir la resolución del problema. Por ejemplo, en el citado caso de Catalina, ésta eligió comenzar por la mejoría en la relación con su hija. Y cuando lo consiguió, comenzó a estar más tranquila. Pero también podía haber elegido comenzar por conseguir estar más tranquila, lo que sin duda le habría permitido afrontar mejor la relación con su hija.

En ocasiones, la información aportada sobre el objetivo resulta suficiente como para poder realizar una prescripción del tipo "prueba a hacer alguna de estas cosas que dices que sucederán cuando ya hayas conseguido lo que te propones" o "elige un día a la semana para hacer como si el milagro se hubiera producido" -como se hizo en el citado caso de Mari Paz-. En otras no resulta suficiente y hay que plantear una intervención a través de las excepciones y/o soluciones intentadas.

Información sobre las excepciones a la queja
Habitualmente, las personas tienden a fijarse más en lo malo que les pasa, no considerando -en general- importantes los momentos más "normales" o incluso buenos. Cuando un paciente está nervioso esto suele cobrar especial relevancia, por lo que son frecuentes expresiones como "estoy todo el día intranquilo", lo cual suele constituir un "mal resumen" del día. Resulta imposible tener el mismo nivel de irritabilidad, nerviosismo, temor... durante los 60 minutos de cada una de las 24 horas del día. Aprovechando que el paciente ya se habrá fijado en que ha tenido "ratos peores", no resulta difícil hacerle caer en la cuenta de que, aunque sólo sea por contraste, su expresión ya afirma que los ha habido "mejores o menos malos". Preguntarle sobre qué es diferente en esos momentos resulta muy útil como estrategia para poder luego elaborar una tarea que incluya que los "haga más" -como en el citado caso de Mario-.

En ocasiones, el paciente o sus familiares no son capaces de caer en la cuenta de qué hacen para conseguir estar mejor en esos momentos, por lo que resulta útil prescribir tareas destinadas a que lo investiguen, del tipo "desde ahora hasta la próxima vez que nos veamos quiero que te fijes en qué haces en estos momentos en los que te encuentras mejor". Cuando el paciente cae en la cuenta de qué hace que le funciona, no ve ningún motivo por el cuál no continuar haciéndolo.

Información sobre las soluciones intentadas
Cuando el paciente lleva a cabo soluciones intentadas de tipo intrapersonal que no le consiguen calmar su ansiedad, del tipo "me esfuerzo en relajarme, pero cuanto más lo intento, menos lo consigo" -véase denominador común I de las soluciones intentadas en el capítulo II-, la tarea de giro de 180 grados que propone el MRI es la "prescripción del síntoma"-véase capítulo III-.

Cuando el paciente lleva a cabo soluciones intentadas de tipo intrapersonal como "intentar evitar", "posponer", o "pretender seguridad de algo o éxito al cien por cien" (véase denominador común II de las soluciones intentadas en el capítulo II), suele presentar síntomas de ansiedad que acompañan al temor o a la duda. En el caso de Begoña, el profesional pensó que abordar las crisis de ansiedad primero para que luego la paciente pudiere irse enfrentando a las cuestas habría constituido una solución parecida a la que ya intentaba la paciente sin éxito: aplazar que ésta se enfrentara a lo que temía, por lo que optó por tratar primero la evitación a través de una tarea de giro de 180 grados del tipo "enfrentarse y fracasar", como ya se ha expuesto antes.

Desde una perspectiva interpersonal, los que están alrededor del paciente con ansiedad pueden alimentar o estimular sus soluciones intentadas intrapersonales, facilitándoles la evitación o animándoles a que se esfuercen deliberadamente en relajarse Begoña cuenta ambas cosas, o, dicho de otra manera, alentando al paciente a poner más de las mismas soluciones ineficaces. En este caso, resultarían útiles intervenciones dirigidas a conseguir un giro de 180 grados sobre las soluciones intentadas por los que rodean al paciente, para conseguir que fomenten el enfrentamiento y fracaso o le animen a que se ponga todavía más nervioso.

Si el paciente comunica que mejorará cuando disminuyan o se solucionen las dificultades en las relaciones que tiene con alguna o algunas personas importantes en su vida, una opción es analizar con el paciente cuáles son las soluciones que intenta para conseguir mejorarlas, identificar cuál es el denominador común de ellas y proponer un giro de 180 grados.
Conseguir un cambio en la atribución de sus sÍntomas

Como se vio en el capítulo II, cuando una persona presenta una queja, por ejemplo, el cortejo de síntomas que conforman una crisis de ansiedad es habitual que atribuya que estos se pueden deber a que "se está muriendo, se ahoga, pierde el control". Entonces, "como se ahoga" pone en práctica la solución más lógica para que se le pase: respirar más rápido y profundo. Como ello no hace, como es bien sabido, sino empeorar los síntomas, el paciente redobla sus esfuerzos cada vez más en respirar cada vez más hondo y profundo, lo cual logra que empeore. Esta secuencia "queja, atribución, solución intentada (y cierra el círculo)" se puede interrumpir, logrando resolver así el problema, si se consigue un cambio en la atribución de los síntomas, es decir, que el paciente pase a pensar que no se está ahogando o muriendo, sino que atribuya lo que le pasa a que sólo está respirando deprisa. La solución más lógica pasa ahora a ser respirar más despacio o utilizar una bolsa de plástico, con lo que los síntomas se atenúan y cesan. Esto se puede lograr fácilmente con una sencilla explicación fisiológica e, incluso, con un simulacro en la consulta con una bolsa de plástico a mano.











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