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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Terapia Familiar Breve en Atención Primaria (IV)

Caso clínico 5

PRIMERA CONSULTA

Lola tiene 42 años. Acude a consulta a demanda de su médico contando que su marido, Elías, de 44 años, bebe alcohol y que no está dispuesta a tolerar más que su marido sea un borracho.

Objetivo de Lola: está a punto de presentar una demanda de divorcio, pero antes de eso le ha puesto un ultimatum:

aceptaría continuar con él en el caso de que dejara de beber. Dice que Elías, ante el ultimatum, está dispuesto a acudir a la consulta y ella suplica a su médico que haga algo para conseguirlo, porque si su marido no cambia, no quiere seguir con él.

El médico hace una anotación en la historia -"muy importante preguntar a Elías qué quiere conseguir"- y cita a ambos en consulta programada.

SEGUNDA CONSULTA

Acuden ambos a la consulta. El médico se interesa por la información relevante, desde el punto de vista de la TFB, que le pueda aportar Elías.

Queja de Elías: para él no resulta un problema beber. Para su mujer sí. Él achaca que se va a beber porque se enfada con su mujer cuando ella le acusa de haber bebido. Entonces, se harta, coge la puerta, y se va al bar, en donde se pide un cubalibre y ni siquiera se emborracha.

Queja de Lola: dice que no es así. Elías se gasta el dinero en la bebida. Hay días que llega a casa insoportablemente irritable, y entonces ella sabe que ha bebido. Y discute con él por que ha bebido y porque ni siquiera es capaz de reconocerlo. Efectivamente, algunos días, después de discutir, se va a la calle y dice ella que "de nuevo a beber".

Durante la consulta discuten varias veces, ella diciendo que bebe muchos días y él defendiéndose a capa y espada de que no bebe tanto, que no son tantos días, que lleva muchos más días de lo que dice ella sin probar ni gota.
Objetivo de Elías: Su objetivo es que su mujer no le diga que bebe cuando no bebe. Pero, sobre todo no quiere perderla, y como Lola le ha puesto el ultimatum, acepta el objetivo impuesto por ella de no beber en absoluto y está dispuesto a colaborar en lo que sea, aunque insiste en que no bebe tanto.

Soluciones intentadas por Elías:

- Para conseguir que Lola le deje de atosigar con las acusaciones de que bebe, él lo niega. Pero todo es en vano: a cada excusa, cada vez más inverosímil, según las califica Lola, ésta "se enciende" más y le acusa más. Pasados unos días llega a un punto de tensión con ella en el que ya no aguanta más y piensa "pues le voy a dar la razón", y se va a beber.
Soluciones intentadas por Lola:
- Para conseguir que Elías no beba, le observa su mirada, sus reacciones, cómo camina, cómo huele, qué color de piel tiene, si suda o no; le revisa la cartera para ver si falta dinero.
- A la mínima sospecha de que ha bebido le pega la bronca por beber. Él lo niega todo, pero ella insiste en que ha bebido. Le tacha de mentiroso.
La situación se hace insostenible durante la consulta: Elías se defiende y Lola acusa. El médico piensa que el patrón interaccional de las soluciones intentadas corresponde al denominador común V -las sospechas de Lola se confirman por cómo Elías se defiende- y decide comenzar por intentar bloquearlo como primer paso para que se puedan comenzar a relacionar de otra manera. Por ello les dice:
"Mirad: la situación es tan complicada, tan, tan, tan complicada, que si tú, Lola, quieres recuperar a tu marido y que deje de beber (pausa para que confirme) y tú Elías quieres que tu mujer no te deje (pausa para que confirme) yo no os puedo ayudar si no hacéis exactamente lo que os voy a proponer (pausa para que confirmen ambos). Si no lo hacéis yo a esto no le veo salida, así que podéis continuar así unos días, os separáis y ya está (pausa para que confirmen). Quizá os parezca extraño, pero por una razón que yo sólo sé y que será un primer paso para que comencéis a poder conseguir lo que queréis, haréis lo siguiente.
- Lola: antes de que Elías llegue a casa, tirarás una moneda al aire. Si sale cara, actuarás como si
Elías hubiera bebido, aunque creas que no lo ha hecho. Si sale cruz, actuarás como si Elías no hubiera bebido, aunque creas que lo ha hecho.
- Elías: cuando llegues de trabajar, hayas bebido o no, antes de abril la puerta de casa, tirarás una moneda al aire. Si sale cara, actuarás como si hubieras bebido; y si sale cruz, actuarás como si no hubieras bebido. Independientemente de que hayas bebido o no, o del resultado de la moneda, si te dice que has bebido, le das la razón y punto.

Tanto el uno como el otro tendréis que adivinar en secreto y sin decírselo al otro si el comportamiento de la otra parte se debe al resultado de la moneda o no. Anotáis en un papel lo que os sale a cada uno y lo que creéis que le salió al otro y dentro de 15 días confrontamos en la consulta los resultados.
Les parece curiosa y a la vez graciosa la tarea. Dicen que la probarán.

TERCERA CONSULTA

Viene Elías solo a la consulta. Lola no viene porque va todo asombrosamente bien -en los quince días no han vuelto a discutir ni por este tema ni por otros-.

Elías cuenta con gracia cómo hace la tarea: cuando sale cruz se comporta como si hubiera bebido y le dice a su mujer que se ha tomado dos botellas de whisky. Y se ríen. Cuando sale cara, se comporta normal. "Alguna vez me tocó comportarme normal y a mi mujer -aunque no quería decírmelo- le debió haber salido cara, porque me echaba la bronca con una sonrisa. Yo le daba la razón y ya está". No ha bebido en este tiempo.

Le doy la enhorabuena, y le indico que deben continuar haciendo la tarea durante el próximo mes hasta que nos veamos.
La relación de ambos fue mejorando y normalizándose a lo largo de tres visitas más. Elías volvió a beber algún día que se fue de cañas con sus amigos. Mantiene un consumo de alcohol como el que pueda tener cualquiera. Se trabajó con él el consumo de alcohol a través de excepciones y de elogios por sus progresos y actualmente realiza un consumo más que moderado como el que pueda realizar cualquiera.

TFB Y PROBLEMAS
DE PAREJA

A lo largo de estos capítulos se han expuesto varios casos en los que los pacientes se quejaban de tener problemas con su pareja, como el de Braulio en el capítulo I los de Antonia, Manuel y Milagros, María, Tomasa y Luis en el capítulo II, los de Mari Paz, Mario, Lidia en el capítulo III.

Las consideraciones sobre el manejo terapéutico hechas al explicar el apartado del presente capítulo cuando se habló de "TFB y los problemas padres-hijos" son aplicables a los problemas de pareja: cuando aparecen problemas, los procesos relacionales que se definen a través de los denominadores comunes de las soluciones intentadas o, dicho de otra manera, las maneras de "meterse en líos" son semejantes, y siguen los denominadores comunes III, IV ó V, que se explicaron en los capítulos II y III. Lo que varía es el contenido por el cual aparece el problema, y que en las relaciones de pareja se suele alternar el mando para según qué cosas, si bien no en todos los casos.

Cuando surge una escalada simétrica (denominador común de las soluciones intentadas III) lo que puede variar son los contenidos por los que se suele establecer la lucha de poder, que por otro lado, también suelen tener que ver con los temas caseros: quién manda o tiene capacidad de decisión en según qué cosas; quién tiene que encargarse de hacer determinadas tareas y quién decide esto; quién tiene razón en algún tema particular, etc. También suele ser habitual que, cuando las soluciones intentadas siguen un denominador común IV, los temas de discusión versen sobre logística casera, sobre cuándo deben aparecer las muestras de cariño, consideración y atención o sobre cuándo el otro "se supone que debe hacer algo sin necesidad de decírselo", como el citado caso de Lidia del capítulo III. Y cuando las soluciones intentadas siguen el denominador común V son más frecuentes contenidos como los celos y el consumo de alcohol, como en el caso de Lola y Elías.











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