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FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULAR

 

INTRODUCCIÓN

 Podemos definir factor de riesgo como aquella característica innata o adquirida que se asocia con una mayor probabilidad de padecer una determinada enfermedad. Con el avance producido en los últimos cincuenta años en el área de la epidemiología, permitiendo realizar estudios clínicos en grandes poblaciones, cuyo precursor fue el estudio Framingham hemos podido identificar una serie de factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular como son la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo y las dislipemias actuando todos estos factores como inductores de la formación de la placa de ateroma. Sin embargo, la investigación experimental ha permitido conocer otros factores como las alteraciones en el metabolismo del fibrinógeno, o en las endotelinas, proteínas de membrana de la pared plaquetaria que también favorecen la aparición de la placa de ateroma. Aún más, recientes estudios realizados en modelos animales y mediante estudios serológicos en pacientes afectos sugieren que en una proporción de éstos la  etiología podría estar relacionada con enfermedades infecciosas como la Chlamidia o el Helicobacter. Por lo tanto parece que quedan muchos aspectos por conocer de la enfermedad cardiovascular. 
 El mejor conocimiento de  los factores de riesgo cardiovasculares reviste gran importancia en la medida que actúan como potenciadores de la principal causa de muerte en los países desarrollados.  Además muchos de ellos son modificables  o evitables lo que puede traducirse como una menor tasa de mortalidad asociada a eventos cardiovasculares. Los programas de intervención en los grandes estudios epidemiológicos van a permitir conocer la magnitud de la asociación de estos factores de riesgo y la enfermedad coronaria y cerebrovascular y medir el impacto sobre las tasas de morbi-mortalidad de la modificación de estos factores de riesgo.

 

Benefit of a favorable cardiovascular risk factor profile in middle age with respect to Medicare costs. Daviglus ML; Liu K; Greenland P; Dyer AR. N. Engl. J. Med.1998 Oct15; 339 (16): 1122-9 


Las personas de edad media que no presentan factores de riesgo cardiovascular severos presentan una sobrevida mayor que aquellos con factores de riesgo coronarios severos. En este trabajo se han estudiado más de 7000 varones y más de 6000 mujeres que tenían entre 40 y 64 años de edad durante el periodo existente entre 1967 y 1973 y que habían sobrevivido al menos dos años desde que se estableció la cobertura de Medicare desde 1984 hasta 1994. Los pacientes estudiados fueron clasificados como de bajo riesgo cardiovascular aquellos que tenían colesterol sérico inferior a 200 mg/dl, cifras de tensión arterial inferiores a 120/ 70, ausencia de tabaquismo y de alteraciones electrocardiográficas. Además no tenían antecedentes de diabetes mellitus ni de enfermedad coronaria. Se compararon los costes sanitarios producidos por los 279 varones y las 298 mujeres que estaban incluidos en este grupo de bajo riesgo y se compararon con el resto de pacientes estudiados. El coste sanitario anual fue mucho menor en los pacientes del grupo de bajo riesgo siendo en el caso de los varones inferior a las dos terceras partes de los costes generados por los pacientes estudiados que no pertenecían al grupo de los de bajo riesgo. Para las mujeres dentro del grupo de bajo riesgo los costes sanitarios fueron menores de la mitad que los de las mujeres de los otros grupos. Los costes económicos específicos derivados de enfermedad cardiovascular fueron muy inferiores en el grupo de bajo riesgo pero también lo fueron los costes asociados a enfermedades neoplásicas. Por lo tanto los pacientes que durante la edad media de su vida tienen un perfil de bajo riesgo cardiovascular, van a tener un consumo menor de recursos sanitarios durante la edad adulta derivados de procesos cardiovasculares y parece que también de procesos neoplásicos. Falta por determinar aún la repercusión global sobre la supervivencia relativa de los diferentes grupos.

 

Is there an infective aetiology to atherosclerosis? Gupta S; Camm AJ. Drugs Aging. 1998 Jul; 13 (1): 1-7


Los factores de riesgo cardiovascular convencionales no son capaces de explicar totalmente las variaciones observadas en la severidad y la prevalencia de la cardiopatía isquémica. Las enfermedades infecciosas crónicas comunes pueden tener un papel en la etiopatogenia de la arteriosclerosis y por lo tanto en la enfermedad coronaria actuando tanto de forma independiente como coadyuvantes de los factores de riesgo coronario conocidos. La evidencia de que la Chlamidia pneumoniae tiene un papel importante en el desarrollo de arteriosclerosis precoz parece bien establecida y se basa en los hallazgos de numerosos estudios seroepidemiológicos, en el examen de las placas de ateroma tanto en modelos animales experimentales como en los especímenes obtenidos de la cirugía de reemplazo coronario y recientemente en los estudios piloto en los que se emplean tratamientos antibióticos específicos dirigidos contra este germen. Sin embargo la historia completa natural de la infección por Chlamidia pneumoniae, su mecanismo patogénico sobre el desarrollo de la placa de ateroma así como la secuencia temporal de la infección y la posterior aparición de la enfermedad coronaria no es del todo conocida. La confirmación de la verdadera asociación causal entre la infección por Chlamidia y la enfermedad coronaria va a quedar claramente demostrada después de que se conozcan los resultados preliminares de grandes ensayos clínicos que se están llevando a cabo empleando tratamientos antibióticos. Sí se demuestra esta asociación, repercutirá en la salud pública ya que tratamientos poco costosos pueden ser muy eficaces  a la hora de realizar una profilaxis secundaria en pacientes con enfermedades cardiovasculares.

 

 

DISLIPEMIAS

 Los niveles plasmáticos de lípidos se van modificando con la edad. En los varones adultos a partir de la pubertad y hasta la década de los 40 se va produciendo un incremento progresivo de LDL-colesterol, mientras que en las mujeres este aumento es mucho más lento hasta el periodo de la menopausia, donde sufre una aceleración, alcanzando en la senectud cifras superiores a las de los varones. Parece que los estrógenos endógenos presentan un cierto efecto hipolipemiante; además los niveles plasmáticos de HDL son superiores en las mujeres en todos los grupos de edad. La asociación de dislipemias con enfermedades cardiovasculares es mayor en los adultos jóvenes, disminuyendo su capacidad predictiva con la edad. Por lo tanto es importante realizar campañas de despistaje de las dislipemias y establecer el tratamiento oportuno en los adultos jóvenes especialmente en aquellos con otros factores de riesgo ya que su efecto es aditivo y potenciador de la aterogénesis. Los estudios epidemiológicos como el estudio Framingham, el estudio escandinavo de la sinvastatina (4S) o " The Cardiovascular Health Study" han demostrado que la mejoría en los parámetros lipídicos con tratamiento farmacológico se traduce en una disminución significativa de la tasa de mortalidad global y de la incidencia de eventos cardiovasculares. Además el control estricto se acompaña en algunos casos de regresión de las placas de ateroma mejorando significativamente el lecho vascular.

 

Management of lipid disorders in the elderly. Playford DA; Watts GF. Drugs Aging. 1977 Jun; 10(6): 444-62


La enfermedad cardiovascular ha sido inseparable del envejecimiento en los países desarrollados, siendo por tanto la causa principal de mortalidad en los pacientes ancianos. La arteriosclerosis se asocia con la acumulación vascular progresiva de lipoproteínas transportadoras de colesterol y se asocia linealmente con los niveles plasmáticos de las lipoproteínas de baja densidad o LDL colesterol. Los ensayos clínicos controlados en pacientes con edades inferiores a 65 años han demostrado claramente que el tratamiento de la hipercolesterolemia disminuye ña incidencia de eventos cardiovasculares y la tasa de mortalidad global. Sin embargo existen pocos datos concluyentes sobre el tratamiento de la hipercolesterolemia del paciente anciano. La extrapolación de los datos clínicos sugiere que en casos bien seleccionados es eficaz desde el punto de vista coste-beneficio. Además del colesterol global, los niveles elevados de LDL y triglicéridos son factores predictivos de enfermedad coronaria en los pacientes ancianos. La edad cronológica no debe suponer una barrera a la hora de realizar el screening y tratamiento de los factores de riesgo cardiovasculares. El análisis de los grandes ensayos clínicos demuestra que la reducción de LDL hasta 125 mg/dl o de colesterol a 200mg/dl es eficaz para prevenir la enfermedad coronaria. Los inhibidores de la HMG-CoA reductasa han demostrado ser fármacos muy eficaces para reducir los niveles séricos de colesterol y lipoproteínas. Con una bajada intensiva de los lípidos plasmáticos se ha conseguido una regresión de la placa de ateroma en los estudios angiográficos junto con una mejoría de la función endotelial. Por lo tanto en los pacientes ancianos con buena clase funcional se debe instaurar un tratamiento eficaz para disminuir la incidencia de factores de riesgo cardiovasculares.

 

Cholesterol, endothelial function and cardiovascular disease. Wilkinson IB; Cockcroft JR..Curr. Opin. Lipidol.1998 Jun; 9 (3): 237-42


La hipercolesterolemia se asocia con disfunción endotelial y por lo tanto con un incremento del riesgo de la enfermedad ateromatosa. Aunque la disfunción endotelial se ha demostrado que aparece precozmente en el curso de esta enfermedad sigue siendo difícil establecer una relación causal. A pesar de esto la función endotelial ha sido utilizada como un marcador clínico en ensayos que permiten establecer que las intervenciones terapéuticas para corregir las dislipidemias reducen le incidencia de arteriosclerosis y la tasa de mortalidad secundaria. En el estudio escandinavo donde se ha empleado la sinvastatina como un inhibidor de la HMGCoA se ha demostrado una disminución en la tasa de mortalidad global, en la mortalidad de origen cardiovascular  y en la necesidad de revascularización quirúrgica o angioplástica. Por lo tanto parece que la reducción de los niveles de LDL colesterol se traduce en una disminución en la morbilidad y mortalidad secundaria a arteriosclerosis en los pacientes con enfermedad coronaria o cerebrovascular previa. Sin embargo, en los pacientes asintomáticos el beneficio parece ser menor, aunque se están llevando a cabo estudios clínicos para clarificar este punto. Recientemente la rigidez de la pared arterial se ha convertido en un factor independiente para la enfermedad cardiovascular y puede proporcionar un nexo de unión entre la hipercolesterolemia, la disfunción endotelial, la hipertensión y la enfermedad cerebrovascular.

 

HIPERTENSIÓN

La hipertensión arterial probablemente es uno de los factores más importantes en el desarrollo de la aterogénesis. Su prevalencia es mayor en varones que en mujeres tanto en edades jóvenes como en la postmenopausia y además en éstas las complicaciones viscerales son menores. La hipertensión actúa como un factor de riesgo independiente en la arteriosclerosis avanzada, potenciándose su efecto perjudicial cuando se asocia a otros factores de riesgo coronarios como el tabaco, la diabetes y las dislipemias. Si además se asocia a una de sus complicaciones como es la hipertrofia ventricular izquierda, la tasa de mortalidad por evento coronario se incrementa de una forma muy significativa.  
 La mayoría de los pacientes hipertensos no tratados con el tiempo sufren un incremento de las cifras de presión arterial. Estos pacientes presentan una esperanza de vida inferior en 10 a 20 años la de la población general ajustada a sexo y grupo de edad. Incluso los pacientes con hipertensión arterial moderada  y sin evidencia de daño de órgano sin tratamiento tiene una alta probabilidad de complicaciones graves en un periodo de 10 años. Por lo tanto la hipertensión arterial sin tratamiento específico a largo plazo se convierte en una enfermedad letal.

 

Detection,adherence and control of hypertension for the prevention of stroke: a systematic review. Ebrahim S. Health Technol Asses 1998; 2 (11): 1-78


El objetivo de este trabajo fue analizar los datos de la literatura para encontrar los métodos más eficaces para detectar la hipertensión, para mejorar la adherencia de los pacientes a los tratamientos, mejorar el control de las cifras de tensión arterial y mejorar el ejercicio de la práctica clínica de los profesionales sanitarios  que trabajan en este campo. Se revisaron los materiales bibliográficos desde 1966 hasta 1996 buscando la evidencia que permita establecer "gold standard" de actuación. Entre los métodos de screening los más eficaces parecen ser los relacionados con el sistema sanitario, mientras que muestran peores resultados las campañas de detección a domicilio o en centros comerciales, etc. No se puede hacer una aproximación simple en cuanto a los métodos para mejorar la adherencia. Las intervenciones sanitarias complejas  que implican programas de educación, facilidad de acceso a los sistemas sanitarios,  y protocolos de actuación parecen mejorar la adherencia de los pacientes al tratamiento. Los sistemas educacionales por sí mismos no parecen ser eficaces. El empleo de fármacos en monoterapia sí mejora la adherencia frente a ala utilización de varios compuestos. Con respecto al control de las cifras de tensión arterial parece que el enfoque multidisciplinario con programas de educación, asistencia sanitaria gratis, clínicas de especialistas y programas de actuación mejoran de forma significativa el control de la tensión. Sin embargo la monitorización por parte del enfermo con diferentes sistemas de medida en el domicilio no parece tener un efecto beneficiosos importante sobre el control. Para mejorar la calidad de asistencia por parte del personal sanitario parece que lo más eficaz es la elaboración de guías por comités de expertos y su aplicación. Las conclusiones del trabajo son que por una parte la estandarización de los sistemas de medida es muy importante así como el proporcionar el soporte técnico para el mantenimiento de los diversos tipos de esfingomanómetros. Además la medicina basada en la evidencia apoya que son necesarios los programas de detección y tratamiento de la hipertensión en el anciano. Los sistemas de monitorización ambulatoria incrementan el coste de forma muy significativa sin que se traduzca en un beneficio clínico relevante. Es importante además la detección y actuación sobre los otros factores de riesgo coronario.

 

Hypertension, serum insulin,obesity and the metabolic syndrome. Wannamethee SG; Shaper AG; Durrington PN, Perry IJ. J. Hum. Hypertens 1998 Nov ; 12 (11):735 ?41


En los últimos años se ha propuesto que la hipertensión forma parte del llamado síndrome metabólico en el que se incluyen la hiperlipidemia, la hiperglucemia y la hiperinsulinemia, también conocido como síndrome X. El objetivo de este estudio fue determinar la prevalencia de este síndrome metabólico, la de sus componentes variables y su relación con el índice de masa corporal así como los niveles plasmáticos no de ayuno de insulina en la población general. Se incluyeron 5222 varones con edades comprendidas entre 40 y 59 años sin antecedentes de enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular o diabetes.  El índice de masa corporal  y los niveles plasmáticos de insulina se asociaban muy fuertemente a  la hiperglucemia no diabética, a las anormalidades en el metabolismo lipídico y a la hiperuricemia. El índice de masa corporal (BMI) estaba fuertemente asociado a la hipertensión mientras que la asociación entre la hipertensión y los niveles de insulina era mucho menores después de ajustarse por el BMI. Sólo el 2.9 % de los pacientes incluidos mostraban el síndrome metabólico al completo y una larga proporción de estos pacientes eran hiperinsulinémicos (65%) y obesos (47%). La dislipemia, tanto la elevación de colesterol o triglicéridos como la presencia de niveles bajos de HDL colesterol, fue frecuente tanto en hipertensos como en pacientes normotensivos (>40%). Los pacientes hipertensos mostraban niveles superiores de triglicéridos, glucosa, colesterol y uratos en mayor proporción que los sujetos normotensos, incluso después de ajustar por el BMI. Por lo tanto podemos concluir que el síndrome metabólico está asociado con más fuerza con la hiperinsulinemia que con la obesidad pero es relativamente infrecuente en los pacientes varones sin historia previa de enfermedad cardiovascular o diabetes. El sobrepeso está claramente relacionado con la hipertensión y la alteración del metabolismo lipídico, pero es necesario realizar estudios posteriores sobre la influencia de la distribución del tejido adiposo, su composición, su función y su relación con el síndrome X.

 

Influence of risk factors and pharmacological treatment on mortality of hypertensive patients. Roman O, Cuevas G; Bunot D. Rev. Med. Chil. 1998 Jul;126 (/): 745-52


El quinto consenso internacional (JNC) afirma que aunque los nuevos fármacos antihipertensivos como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o los bloqueantes de los canales del calcio son eficaces para el control de la presión arterial y son fármacos seguros, no se ha demostrado en estudios clínicos controlados con largos periodos de seguimiento que reduzcan la tasa de mortalidad secundaria a enfermedad cardiovascular. El objetivo de este estudio fue determinar la asociación entre los diferentes factores de riesgo cardiovascular, el tratamiento farmacológico antihipertensivo y las causas de mortalidad. Los pacientes con hipertensión arterial esencial recibían diferentes tratamientos según el criterio de su médico habitual y fueron controlados hasta su fallecimiento o hasta que se produjo una pérdida en el seguimiento. Las causas de muerte fueron recogidas según los datos obtenidos en el hospital de los certificados de defunción. El análisis de supervivencia fue analizado usando tablas de supervivencia y las comparaciones entre los diferentes grupos fueron realizadas aplicando la chi 2 y el modelo de COX. Se incluyeron 339 pacientes hipertensos con edades comprendidas entre 33 y 80 años con un seguimiento por un periodo medio de 9.8 años. 86 pacientes recibieron tratamiento con betabloqueantes, 64 con diuréticos, 133 con antagonistas del calcio y 56 con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina. El control de la tensión arterial fue similar en los diferentes grupos de tratamiento. Durante el seguimiento fallecieron 79 pacientes. El análisis de supervivencia demostró que los pacientes con antecedentes de angor, cardiopatía isquémica o diabetes mellitus tenía una mayor tasa de mortalidad. Del mismo modo los pacientes que recibían tratamiento con diuréticos o betabloqueantes tenían una mayor mortalidad que los que recibían tratamiento con antagonistas del calcio o IECAS. El análisis de Cox demostró que el efecto del tratamiento sobre la mortalidad persistía aún después de corregir los otros factores de riesgo coronario. Los resultados de este trabajo sugieren que son fármacos más seguros los IECAS y los antagonistas del calcio cuando por las condiciones o comorbilidades del paciente puedan ser utilizados. Sin embargo son necesarios estudios más a largo plazo y multicéntricos que corroboren estas conclusiones.

 

DIABETES MELLITUS

Existe una clara evidencia del efecto negativo de la diabetes mellitus tipo I y II sobre la prevalencia, severidad y pronóstico de la enfermedad cardiovascular. Los estudios epidemiológicos han confirmado la relación entre la diabetes tipo I y la enfermedad coronaria así como la insuficiencia cardíaca. Además los pacientes diabéticos se caracterizan por padecer en una alta proporción fenómenos silentes lo que a su vez retrasa un diagnóstico y un tratamiento precoz empeorando el pronóstico. Además muchos pacientes precisan un enfoque terapéutico quirúrgico ya que las medidas farmacológicas agresivas no son suficientes; aunque algunos grupos obtienen resultados muy favorables parece que el paciente diabético sometido a cirugía coronaria presenta un pronóstico más desfavorable que la población general. La intolerancia a la glucosa aún en ausencia de diabetes franca está asociada también con un incremento del riesgo de las complicaciones macrovasculares de la diabetes, especialmente con la cardiopatía isquémica y la enfermedad cerebrovascular. Mientras que el riesgo de patología cardiovascular es mayor en varones en la población general, en los pacientes diabéticos las tasas en ambos sexos se igualan, perdiendo los estrógenos su papel protector del lecho vascular. Aunque se ha implicado el efecto tóxico de la hiperglucemia mantenida sobre la fisiología del endotelio, existen otros muchos factores asociados como la alteración en el metabolismo lipídico secundaria a la resistencia insulínica, la obesidad e hipertensión concomitantes y alteraciones moleculares aún no del todo bien definidas; de hecho según algunos autores la enfermedad macrovascular puede preceder en varios años a la diabetes establecida lo que sugiere un origen común de ambos procesos. Aunque en diabéticos tipo I sí se ha demostrado que la corrección de la glucemia reduce la incidencia de arteriosclerosis existen pocos estudios epidemiológicos en diabéticos tipo II que permitan establecer conclusiones. Sin embargo la modificación de los factores de riesgo acompañantes y del estilo de vida sí se traduce en una menor morbi-mortalidad.

 

Early endothelial alterations in non-insulin-dependent diabetes mellitus. Neri S; Bruno CM; Leotta C; D´amico RA. Int. J. Clin. Lab. Res.1998; 28(2):100-3


La alta mortalidad de origen cardiovascular en los pacientes con diabetes mellitus y microalbuminuria no puede ser explicado por la presencia concomitante de los factores de riesgo establecidos. Debe existir algún factor patogénico implicado que establezca per se el daño endotelial precoz producido por la diabetes. En este estudio se incluyeron 72 pacientes con diabetes mellitus no insulino dependiente controlados con tratamiento dietético y 60 sujetos sanos. El objetivo del estudio fue establecer la naturaleza precoz del daño endotelial de estos pacientes así como su correlación con la presencia de microalbuminuria. Se determinó su incidencia en dos grupos de pacientes cuidadosamente seleccionados sin signos clínicos de complicaciones cardiovasculares u otros factores de riesgo, en los que la dieta era suficiente para conseguir un buen control glucémico. Los pacientes con microalbuminuria tenían una alteración en el balance óxido-reducción y niveles elevados del inhibidor de la activación del plasminógeno, así como niveles elevados tisulares del activador del plasminógeno, factor von Willebrand, endotelina 1 y betatromboglobulina cuando se compararon con los pacientes diabéticos sin microalbuminuria y con los controles sanos. Los hallazgos de los autores apoyan la hipótesis de que la disfunción endotelial caracterizada por la alteración en la oxidacción-reducción  modifica la homeostasis y condiciona unos cambios en la barrera endotelial que ocurre mucho más tempranamente en los diabéticos no insulina dependientes y especialmente en aquellos con microalbuminuria. Estas alteraciones precoces pueden ser la causa subyacente de las complicaciones microangiopáticas en los diabéticos con microalbuminuria.

 

Epidemiology of risk factors for cardiovascular disease in diabetes and impaired glucosa tolerance. Laakso M; Lehto S. Atherosclerosis.1998 Apr; 137 Suppl: S65-73


La diabetes mellitus es un factor de riesgo muy importante para todas las manifestaciones de la enfermedad arteriosclerosa, la enfermedad coronaria y la enfermedad cerebrovascular así como la enfermedad arterial periférica. La diabetes puede ser clasificada dentro de dos grandes grupos: diabetes insulino dependiente y diabetes no insulinodependiente. La intolerancia hidrocarbonada se puede definir como un precursor de la diabetes mellitus e igual que ella es un importante factor de riesgo cardiovascular. Sin embargo existen pocos datos en la literatura que determinen la fuerza de la asociación entre intolerancia hidrocarbonada y mortalidad de origen cardiovascular. Al igual que la diabetes mellitus la intolerancia a la glucosa produce un daño en la íntima de las arterias de mediano y gran calibre, mientras que no parece afectar a la microvasculatura. Además es bien conocida la asociación de la diabetes mellitus o la intolerancia a la glucosa con otros factores de riesgo coronario como son la obesidad, la hiperinsulinemia, las alteraciones del metabolismo lipídico, principalmente con la elevación de los triglicéridos y de las lipoproteínas de baja densidad. En este trabajo los autores determinan el papel de la intolerancia hidrocarbonada en la génesis de complicaciones macrovasculares así como su interacción con otros factores de riesgo coronarios. Además establecen la relación de los diferentes factores de riesgo cardiovasculares con el riesgo relativo de enfermedad coronaria, de accidente cerebrovascular y de enfermedad vascular periférica.

 

FACTORES HORMONALES

 La tasa de incidencia de la enfermedad cardiovascular aumenta de forma exponencial en las mujeres menopaúsicas, de modo que la incidencia y prevalencia se igualan con el varón a partir de los 75 años. Diversos estudios han demostrado que el tratamiento hormonal sustitutorio en las pacientes menopaúsicas disminuye la incidencia y la mortalidad asociada a enfermedad coronaria si bien los resultados no son tan concluyentes en la enfermedad cerebrovascular. Además el tratamiento hormonal actúa sobre diversos factores de riesgo como son la hipertensión o la mejoría del perfil lipídico, disminuyendo la  progresión de las placas de ateroma.  
 Sin embargo a pesar del efecto cardioprotector de los estrógenos endógenos, la utilización de anovulatorios con asociaciones de estrógenos y progestágenos aumenta la incidencia de fenómenos tromboembólicos y procesos cardiovasculares. El progestágeno es el compuesto que actúa como  favorecedor de la aterogénesis. La incidencia global de cardiopatía isquémica secundaria o enfermedad cerebrovascular es muy baja. Sin embargo cuando existe tabaquismo concomitante se incrementa de forma significativa la incidencia de trombosis venosas. Los nuevos compuestos como el desogestrel o gestodene parecen más seguros sobre todo en cuanto a incidencia de eventos coronarios.

 

Hormonal contraception and risk of cardiovascular disease. An international perspective. Farley TM; Collins J; Schlesselman JJ. Contraception. 1998 Mar; 57 (3): 211-30


El efecto adverso más severo de la contracepción hormonal es un incremento en el riesgo de enfermedad cardiovascular. El efecto sobre el riesgo de trombosis venosa profunda, accidente cerebrovascular hemorrágico e infarto de miocardio difiere mucho de un preparado hormonal a otro así como de la coexistencia de otros factores de riesgo como el tabaco, la hipertensión o las dislipemias. La tasa de mortalidad global por enfermedad cardiovascular es muy baja en las mujeres en edad reproductora. La tasa de mortalidad por enfermedad coronaria varía desde < 0.4 por 100000 mujeres y año en pacientes con edades comprendidas entre 15 y 24 años a 2-7 por 100000 mujeres y año de entre 35 y 44 años de edad. La tasa de mortalidad por enfermedad cerebrovascular se incrementa de forma similar con la edad y su incidencia es  entre 3 y 5 veces superior a la de la enfermedad coronaria. Sin embargo la enfermedad tromboembólica no sigue el mismo patrón con la edad siendo su tasa de mortalidad la décima parte de la de la enfermedad coronaria. Los efectos adversos de los contraconceptivos orales que más contribuyen a incrementar la incidencia de enfermedades cardiovasculares son los derivados del incremento en la incidencia de la enfermedad venotromboembólica. Sin embargo el incremento en las tasas de mortalidad en las pacientes que toman anovulatorios se debe al incremento en la incidencia de accidente cerebrovascular y cardiopatía isquémica especialmente en las mujeres fumadoras. El riesgo adicional atribuible al tabaco es muy superior al atribuible a los anticonceptivos. Además el exceso de riesgo que presentan las mujeres por debajo de 35 años es muy bajo incluso aunque fumen mientras que este riesgo se incrementa de forma exponencial con la edad. No todos los tipos de anovulatorios parecen presentar el mismo potencial aterogénico. El desogestrel y el gestodene se asocian con una menor incidencia en la mortalidad asociada por enfermedad cardiovascular en las pacientes por encima de 40 años mientras que existen pocas diferencias en las pacientes más jóvenes.

 

Postmenopausal estrogens and risk of miocardial infarction in diabetic women. Kaplan RC; Heckbert SR; Weiss NS; Wahl PW. Diabetes Care.1998 Jul; 21(7):1117-21


El efecto del tratamiento hormonal sustitutorio sobre la incidencia del infarto de miocardio en pacientes diabéticas no ha sido del todo bien estudiado. Los autores han llevado a cabo un estudio de casos control con pacientes diabéticas postmenopáusicas que recibían tratamiento hormonal incluidas en el Group Health Cooperative of Puget Sound del estado de Washington. Se incluyeron 212 pacientes postmenopáusicas que recibían tratamiento por su diabetes mellitus y que habían sufrido un proceso coronario fatal o no entre 1986 y 1994. Los sujetos controles eran 122 pacientes diabéticas con características similares pero que no habían tenido eventos coronarios. En este estudio, el 8.9% de los casos y el 13.9% de los controles recibían tratamiento hormonal sustitutorio. El riesgo relativo para cardiopatía isquémica en las pacientes que recibían tratamiento hormonal era de 0.51 frente a las que no lo utilizaban, ajustado por la edad y tiempo y status de la diabetes. Entre las pacientes que recibían tratamiento hormonal el riesgo de cardiopatía isquémica tendía a declinar con cada año adicional de utilización. De las pacientes incluidas en el estudio el 45 % de los casos y el 37.7% de los controles habían usado en el pasado tratamiento hormonal lo que sugiere que su efecto beneficioso no se mantiene una vez que se suspende su utilización. Por lo tanto en las pacientes diabéticos postmenopaúsicas el empleo de tratamiento hormonal sustitutorio parece tener un importante efecto beneficioso en reducir la incidencia de enfermedad coronaria.

 

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