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INFECCIONES GASTROINTESTINALES

 

INTRODUCCIÓN

La incidencia de las infecciones gastrointestinales agudas es muy variable y pueden estar causadas por una gran variedad de patógenos bacterianos, víricos o protozoarios. Su significación clínica varía desde trastornos funcionales relativamente leves, poco molestos y autolimitados, hasta convertirse en un proceso potencialmente grave, en relación con cuadros de deshidratación y desnutrición severos e importantes desequilibrios hidroelectrolíticos que pueden tener un curso fulminante y poner en peligro la vida del enfermo. En los países subdesarrollados, donde las condiciones sanitarias son, generalmente, inadecuadas, estas enfermedades suelen ser causa importante de morbilidad en todas las edades y de mortalidad en lactantes y niños pequeños. En el mundo industrializado, los lactantes y niños pequeños tienen menos episodios de diarrea, siendo la mayor parte de ellos leves. Las diarreas clínicamente significativas en adultos son menos frecuentes, salvo en epidemias específicas definidas o en brotes con un origen común debido a alimentos o agua contaminados. Los mismos agentes etiológicos son, en gran medida, los causantes de diarreas agudas en adultos y en niños. Esto se pone de manifiesto en los adultos del mundo desarrollado que, sin experiencia inmunológica, visitan países en vías de desarrollo. Estos turistas experimentan una incidencia extraordinariamente alta de enfermedades diarreicas (diarrea del viajero) y los microorganismos causantes suelen ser los mismos que provocan la mayor parte de las diarreas infantiles en el país visitado. En el tratamiento de la enfermedad diarreica aguda, la determinación del agente etiológico específico tiene una importancia mucho menor que la reposición rápida de los electrolitos perdidos, ya que son estas pérdidas las que constituyen la causa principal de morbilidad y de mortalidad. La identificación de la causa específica tiene menor importancia, ya que el tratamiento antimicrobiano sólo ha demostrado eficacia en una minoría de casos. Con frecuencia, la determinación de la epidemiología de la enfermedad es de más ayuda que las técnicas de laboratorio para identificar los casos en que hay posibilidades de que el tratamiento antimicrobiano sea útil.

 

Treatment of acute diarrhoea in practice. Kaila M; Onnela T; Isolauri E. Acta Paediatr. 1997 Dec; 86(12): 1340-4


El tratamiento de las diarreas agudas se basa, fundamentalmente, en la rehidratación oral, aunque cada vez se está más recomendando el inicio precoz de la realimentación. El objetivo de este estudio es valorar el manejo de la rehidratación oral en el domicilio y la rehidratación y realimentación en el hospital. Los padres de niños menores de cuatro años con diarrea aguda contestaron un cuestionario sobre aporte de líquidos y dieta en el domicilio durante el episodio de diarrea (n=129). Los pacientes ingresados (n=60) fueron pesados diariamente y se midió la ingesta de alimentos, realizándose un registro de comidas durante tres días consecutivos. Se intentó la hidratación oral en el 67 por ciento de los niños controlados ambulatoriamente y en el 65 por ciento de los ingresados. La media de la ingesta calórica total fue de 697 kcal. (intervalo de confianza del 95 por ciento, 639-755), lo que supone dos tercios de lo recomendado para ese grupo de edad. Los autores concluyen que, si bien la rehidratación oral está claramente instaurada en el tratamiento de la diarrea aguda, la realimentación precoz aún no está del todo aceptada y continua siendo objeto de controversia.

 

Frozen oral hydration as an alternative to conventional enteral fluids. Santucci KA; Anderson AC; Lewander WJ; Linakis JG. Arch Pediatr Adolesc Med. 1998 Feb; 152(2): 142-6


La hidratación oral es eficaz en el tratamiento de la deshidratación, pero con relativa frecuencia no puede ser administrada. El objetivo de este estudio es comparar la tolerancia (medida como cantidad ingerida menos cantidad vomitada) de una solución de hidratación congelada (Revital-ICE, PTS Labs, Deerfield, Ill) frente a una solución convencional con glucosa y electrolitos, mediante la realización de un estudio prospectivo, en un servicio de urgencias pediátricas, sobre una muestra de 91 pacientes, de entre seis meses y 13 años de edad, con enteritis y deshidratación leve o moderada. Se administró a los niños una dosis de 10 ml/kg de la solución congelada o bien la solución convencional durante un periodo de ensayo de 90 minutos, repartida en tres alícuotas iguales, y se monitorizaron las cantidades consumidas y vomitadas. A los pacientes que rechazaron el producto se les administró el producto alternativo y se registró la ingesta. Se determinaron la tolerancia a la dosis completa de 10 ml/kg del producto original y, en los casos de rechazo, el porcentaje que toleró el producto alternativo. De los pacientes que recibieron inicialmente la solución congelada, el 55 por ciento (23) toleró la cantidad completa, comparado con el 11 por ciento (5) de los que recibieron la solución convencional (p< 0.0001). Del 57 por ciento que rechazó inicialmente la solución convencional, el 20 por ciento toleró la dosis completa de solución congelada y el 33 por ciento entre 5-9 ml/kg; éstos fueron dados de alta. Ninguno de los que rechazó la solución congelada toleró más de 5 ml/kg de la solución convencional. Como conclusión, los autores de este estudio afirman que los niños con deshidratación leve o moderada tienen mayor probabilidad de tolerar la solución congelada que la convencional; y aquellos pacientes que rechazan esta última toleran mejor la solución congelada que a la inversa.

Etiology of enteritis in a university general hospital in Barcelona (1992-1995). Prats G; Llovet T; Muñoz C; Sole R; Mirelis B; Izquierdo C; Rodríguez P; Sabanes ME; Rabella N; Pericas R; Sánchez F; Margall N; Navarro F; Coll P. Enferm Infecc Microbiol Clin. 1997 Aug-Sep; 15(7): 349-56


El objetivo de este estudio fue describir los agentes etiológicos enteropatógenos, en el Hospital Universitario de Barcelona, durante un periodo de cuatro años (1992-1995). Se estudiaron 12793 muestras de heces, 4519 procedentes de pacientes menores de 15 años y 8274 de mayores de 15 años, en las que se realizaron pruebas para la detección de enteropatógenos bacterianos, víricos y parásitos. Se identificó un enteropatógeno en el 26.4 por ciento de las muestras (3380/12793). Se observaron asociaciones polimicrobianas en el 6.8 por ciento de los casos. Se detectaron patógenos en el 45 por ciento de las muestras de niños y en el 16.3 por ciento de los adultos. Los agentes etiológicos de enteritis más frecuentemente detectados en pacientes pediátricos fueron: Campylobacter (13.5 por ciento), rotavirus (11.3 por ciento) y Salmonella (10.2 por ciento); y en adultos, Salmonella (4.9 por ciento), Campylobacter (3.1 por ciento) y Giardia intestinalis (2.1 por ciento). La causa más frecuente de infecciones del tracto gastrointestinal en pacientes infectados por el VIH fue el Cryptosporidium (13.5 por ciento). En los niños con cultivos de heces positivos, fue más frecuente la presencia de hematíes y leucocitos en las muestras que en los adultos (73 por ciento versus 26.6 por ciento). En conclusión, los autores afirman que los agentes enteropatógenos tales como Campylobacter, Salmonella y Giardia son los más frecuentes en el medio estudiado. En niños, las infecciones por rotavirus predominan durante los meses del invierno. La causa más frecuente de gastroenteritis en pacientes VIH positivos es el Cryptosporidium seguido por Campylobacter.

 

Etiology of acute gastroenteritis in hospitalized children in Melbourne, Australia, from April 1980 to March 1993. Barnes GL; Uren E; Stevens KB; Bishop RF. J Clin Microbiol. 1998 Jan; 36(1): 133-8


La diarrea infecciosa aguda es muy frecuente, especialmente en niños, y su control requiere un buen conocimiento de las causas. Son muy pocos los estudios etiológicos extensos realizados en países desarrollados. Este trabajo representa un análisis, realizado a lo largo de 13 años, sobre una población de 4637 niños, de cero a 14 años de edad, ingresados en un hospital infantil para el tratamiento de su gastroenteritis, en los que se realizaron estudios para un diagnóstico etiológico. Se identificó un patógeno entérico reconocible en el 56.6 por ciento de los niños. La infección por rotavirus del grupo A fue detectada en el 39.6 por ciento del total de niños y en el 55 por ciento de los niños entre 12 y 23 meses de edad; también fue una causa frecuente de gastroenteritis aguda en menores de seis meses (18.7 por ciento) y en edades entre los cinco y 13 años (16 por ciento). Los rotavirus fueron casi totalmente responsables de los picos de ingresos durante el invierno. Los tipos 40 y 41 de adenovirus entéricos (6 por ciento del total) fueron más frecuentes en menores de 12 meses (9.4 por ciento). Las infecciones por Salmonella spp. (5.8 por ciento) y Campylobacter jejuni (3.4 por ciento) fueron más frecuente en niños mayores de cinco años (13.1 por ciento y 6.7 por ciento respectivamente). En el 43.5 por ciento de los casos (el 60 por ciento en niños menores de seis meses) no se identificó ningún patógeno entérico. La implicación de virus pequeños (calicivirus y astrovirus) podría clarificarse mediante el empleo de técnicas de biología molecular. Este extenso estudio sobre las causas de diarrea infecciosa aguda en países desarrollados a lo largo de 13 años, refuerza la importancia de los rotavirus y destaca un gran grupo, en el cual, la etiología continúa siendo desconocida, siendo esto una cuestión de particular interés en niños menores de seis meses. Nuevas técnicas diagnósticas podrían, potencialmente, identificar patógenos conocidos y desconocidos como causantes de la enfermedad en este grupo de pacientes tan vulnerable.

 

DIARREAS VIRALES AGUDAS

 

La gastroenteritis viral aguda es más frecuente y más peligrosa en niños pequeños que en adultos. Los virus asociados con gastroenteritis representan un gran número de grupos taxonómicos, aunque la mayor parte de los casos en todo el mundo están producidas por Rotavirus, virus de Norwalk y pequeños virus redondos afines. Los rotavirus constituyen la causa más frecuente de gastroenteritis aguda en la infancia, especialmente en los dos primeros años de vida, y suelen presentarse en invierno, aunque en regiones tropicales la infección tiende a aparecer durante todo el año. Aunque se trata, generalmente, de una enfermedad no peligrosa y autolimitada, los rotavirus son responsables de gran parte de los cuadros de diarrea grave con deshidratación en lactantes y niños menores de tres años, tanto en países desarrollados como en los subdesarrollados, que precisan ingreso hospitalario o rehidratación intensiva. El diagnóstico puede confirmarse con diversas pruebas, como son la demostración del virus en heces por microscopía electrónica, la elevación del título de anticuerpos por fijación del complemento y radioinmunoanálisis y la demostración del antígeno en heces mediante técnicas de inmunoabsorción ligada a enzimas (ELISA).

 

Virus and gastrointestinal infections. Denis F; Barriere E; Venot C; Ranger Rogez S; Durepaire N; Martin C; Ploy MC. Ann Biol Clin Paris. 1998 Jul-Aug; 55(4): 275-87


Numerosos virus encontrados en el intestino no están asociados con la infección primaria o con patología del tracto gastrointestinal. Otros grupos de virus no se asocian clásicamente con la infección intestinal, pero pueden infectar el tracto gastrointestinal en pacientes inmunocomprometidos (virus Herpes simplex, citomegalovirus, papillomavirus…). Los virus asociados con las gastroenteritis representan un gran número de grupos taxonómicos; debido a la dificultad que tienen para ser cultivados, la mayoría se identificaron, en primer lugar, mediante el microscopio electrónico (adenovirus, astrovirus, calicivirus, coronavirus, rotavirus…). Las técnicas diagnósticas más utilizadas para la detección de adenovirus (40/41), rotavirus y astrovirus en muestras fecales incluyen técnicas inmunológicas, tales como aglutinación en látex y ELISA. Las técnicas de hibridación de ácidos nucleicos no han demostrado gran sensibilidad y las técnicas más sensibles y recientemente desarrolladas emplean la reacción en cadena de la polimerasa (adenovirus) o la transcripción reversa/reacción en cadena de la polimerasa (astrovirus, calicivirus, coronavirus, rotavirus). Se han hecho especiales esfuerzos en la búsqueda de procedimientos eficaces para la extracción de los ácidos nucleicos virales y para determinar las condiciones óptimas para la amplificación y la identificación de los productos de la PCR, pero los virus a estudiar son muy diferentes, no se han determinado los procedimientos de consenso y los kits de amplificación aun no están comercializados.

 

Randomised placebo controlled trial of rhesus human reassortant rotavirus vaccine for prevention of severe rotavirus gastroenteritis. Joensuu J; Koskenniemi E; Pang XL; Vesikari T. Lancet. 1997 Oct 25; 350(9086): 1205-9


Los rotavirus constituyen la causa más frecuente de gastroenteritis aguda en la infancia. Las vacunas con rotavirus heterólogos vivos podrían prevenir las gastroenteritis producidas por estos virus. En este trabajo se valora la eficacia de la vacuna tetravalente de rotavirus rhesus-humano (RRV-TV) frente a placebo, en un ensayo randomizado, doble-ciego, realizado sobre una población de 2398 niños en Finlandia. Se administró RRV-TV (n=1191) o placebo (n=1207) a niños a los dos, tres y cinco meses de edad y se realizó seguimiento, durante una o dos temporadas, de brotes epidémicos por rotavirus; todos recibieron, al menos, una dosis de vacuna o placebo. El principal parámetro medido fue la protección frente a la gastroenteritis severa por rotavirus (valorado con una puntuación igual o superior a 11, en una escala de severidad de 20 puntos). El análisis de eficacia primaria se basó en los niños que recibieron las tres dosis de RRV-TV (n=1128) o placebo (n=1145). Se produjeron 256 episodios de gastroenteritis por rotavirus en algún momento durante el estudio (65 entre los 1191 que recibieron RRV-TV y 191 entre los 1207 que recibieron placebo) arrojando una eficacia de la vacuna del 66 por ciento, con un intervalo de confianza del 95 por ciento. 226 episodios se incluyeron en el análisis de eficacia primaria en los niños con vacunación completa (54 entre los 1128 que recibieron RRV-TV y 172 entre los 1145 que recibieron placebo), con una eficacia de la vacuna del 68 por ciento. 100 de los episodios fueron severos (8 en los vacunados con RRV-TV y 92 en el grupo placebo), con una eficacia de la vacuna del 91 por ciento. Los resultados de este trabajo sugieren que la vacunación con RRV-TV es muy eficaz frente a la gastroenteritis severa producida por rotavirus en niños, concluyendo los autores que la incorporación de esta vacuna en los esquemas de inmunización de rutina podría reducir la aparición de gastroenteritis por rotavirus en un 90 por ciento y en un 60 por ciento de gastroenteritis severas de cualquier causa en niños pequeños.

 

DIARREAS PRODUCIDAS POR BACTERIAS

 

Las diarreas causadas por bacterias son las que, potencialmente, suponen un mayor riesgo vital para el paciente (al menos entre los adultos) pero en los países desarrollados es muy difícil determinar las tasas de morbilidad y mortalidad de las toxiinfecciones alimentarias producidas por bacterias. Existen múltiples tipos de patógenos entéricos bacterianos, aunque para el estudio de las diarreas bacterianas es más útil la distinción en dos grandes grupos: las causadas por microorganismos invasivos y las producidas por agentes no invasivos. Estas últimas se caracterizan por la falta de fiebre habitual y los escasos síntomas generales, salvo los relacionados con la pérdida intestinal de líquidos; el prototipo en este grupo es el cólera, aunque también se incluyen las infecciones intestinales producidas por E. coli enterotoxígeno, S. aureus, Clostridium perfringens, Bacillus cereus, Klebsiella y Enterobacter. Los procesos causados por microorganismos invasivos, entre los que Shigella puede considerarse como prototipo, suelen ocasionar dolor abdominal, fiebre y otros síntomas generales. Otras enterobacterias patógenas invasivas de importancia son Salmonella, Yersinia enterocolítica, Campylobacter jejuni, Vibrio parahemolítico y E. coli invasivo intestinal. Los agentes invasivos destruyen, característicamente, las células de la mucosa intestinal, especialmente del íleon terminal y el colon, y en las heces aparecen leucocitos y hematíes en cantidades variables. En las diarreas agudas por bacterias no invasivas, generalmente, no se detectan células inflamatorias en las heces.

 

Characteristics of typhoid fever in children and adolescents in a major metropolitan area in the United States. Misra S; Díaz PS; Rowley AH. Clin Infect Dis. 1998; 24(5): 998-1000


Con el fin de estudiar la epidemiología de la fiebre tifoidea en niños en un área no endémica, en este trabajo se han analizado 55 casos de fiebre tifoidea, en niños y adolescentes menores de 18 años, que fueron notificados al Departamento de Salud de Chicago durante siete años. Todos los casos presentaron positividad para Salmonella typhi en cultivos de sangre o heces. La distribución étnica de los pacientes fue la siguiente: 25 por ciento asiáticos, 22 por ciento hispanos, 15 por ciento afroamericanos, nueve por ciento caucásicos, 18 por ciento otros y 11 por ciento desconocida. De los 55 casos, el 35 por ciento tenían una edad inferior a cinco años, el 25 por ciento entre seis y diez años, el 31 por ciento entre 11 y 15 años y el nueve por ciento entre 16 y 18 años. 12 pacientes no referían historia previa de viajes. Todos ellos se recuperaron y ninguno llegó a ser portador. Los síntomas de los 41 casos en los que existían datos disponibles incluían fiebre (100 por ciento), diarrea (77 por ciento), vómitos (50 por ciento) y deshidratación (30 por ciento). Se documentó bacteriemia en 27 de los 41 (66 por ciento). En 17 de los 41, los contactos familiares eran manipuladores de alimentos o profesionales sanitarios. El 31 por ciento (8/26) presentó resistencias a ampicilina y a trimetoprim-sulfametoxazol. Como hallazgos de este estudio, los autores resaltan la frecuencia de la fiebre tifoidea en niños de cero a cinco años (en contraste con los datos de áreas endémicas), la ausencia de antecedentes de viajes en casi el 20 por ciento de los pacientes y la prevalencia de cepas con resistencia a fármacos.

 

Epidemiology and molecular identification of Salmonella infections in children. Schutze GE; Kirby RS; Flick EL; Stefanova R; Eisenach KD; Cave MD. Arch Pediatr Adolesc Med. 1998 Jul; 152(7): 659-64


El objetivo de este trabajo es determinar el papel de los alimentos y del ambiente en el desarrollo de infecciones por Salmonella en niños. Para ello, se realizó un estudio de casos y controles, así como análisis molecular de los patrones de DNA de Salmonella mediante electroforesis en gel. Se seleccionaron niños menores de cuatro años, con infección por Salmonella, tanto ingresados como en consultas externas de un hospital pediátrico; y tres controles de la misma edad por cada paciente (90 casos y 264 controles fueron incluidos en el estudio). Se realizó un análisis univariante mediante el test de la ji cuadrado o el test de Fischer. Para comparaciones múltiples, se empleó la corrección Bonferroni. Los resultados demostraron que las dietas eran idénticas en casos y controles, con la excepción de un mayor consumo de patatas, pasta y coles en el grupo control (p< 0.001). El estudio de bandas de DNA para Salmonella newport y Salmonella typhimurium demostró que todos los casos se debían a un único aislamiento, excepto en cinco casos que implicaban a 12 pacientes. Siete de esos pacientes podrían relacionarse geográficamente. En conclusión, la mayoría de los casos de salmonelosis en niños menores de cuatro años son de naturaleza esporádica y la mayor fuente de infección continúa sin ser identificada. En los pacientes infectados por aislamientos idénticos de Salmonella, no puede incriminarse una fuente alimentaria con los métodos empleados. Estos datos sugieren una posible contaminación ambiental u otras fuentes de Salmonella.

 

Agents, vehicles, and causal inference in bacterial foodborne disease outbreaks: 82 reports (1986 1995). Petersen KE; James WO. J Am Vet Med Assoc. 1998 Jun 15; 212(12): 1874-81


El objetivo de este trabajo es examinar los estudios realizados sobre los brotes de intoxicación alimentaria producida por bacterias en Estados Unidos y valorar los agentes y vías de transmisión que se identificaron. Para ello, se realizó un estudio retrospectivo de los trabajos publicados entre 1986 y 1995 sobre brotes de intoxicación alimentaria por agentes bacterianos, seleccionados mediante búsqueda en base de datos bibliográfica. Se obtuvieron y revisaron 82 trabajos, de los que se recuperaron datos sobre agentes etiológicos, vías de transmisión, periodo estacional y diseño del estudio de cada brote. Los criterios causales más utilizados en la investigación de cada brote fueron la coherencia, la consistencia, temporalidad, y la fuerza de asociación; la coherencia fue el criterio utilizado en todas las investigaciones. El número de criterios usados oscilaba entre tres y siete. Los productos cárnicos (n=20) y los huevos (n=12) fueron los vehículos de transmisión más frecuentemente implicados. Salmonella sp. y Escherichia coli 0157:H7 suponían el 55 por ciento de los agentes identificados. Los diseños de estudio más frecuentemente utilizados fueron estudios de cohortes y casos-control. Se encontraron patrones para el empleo de criterios causales en las investigaciones sobre brotes de intoxicaciones alimentarias. Estos criterios podrían proporcionar a los profesionales sanitarios una forma eficaz de transmitir, conceptualizar y resumir las conclusiones. Los cuatro criterios más frecuentemente utilizados podrían representar los criterios clave que los investigadores consideran más útiles para explicar los brotes de enfermedades relacionadas con intoxicaciones alimentarias.

 

Review article: treatment of Clostridium difficile infection. Zimmerman MJ; Bak A; Sutherland LR. Aliment Pharmacol Ther. 1997 Dec; 11(6): 1003-12


En este trabajo se realiza una revisión sistemática de los ensayos controlados de tratamiento de la infección intestinal por Clostridium difficile. Los ensayos se localizaron mediante la búsqueda en bases de datos informatizadas de los años 1978 a 1996. Los criterios de inclusión para los ensayos fueron: 1) que se tratara de ensayos controlados, randomizados y prospectivos y 2) que incluyeran pacientes con enfermedad sintomática. El objetivo fundamental era la remisión clínica de la diarrea. Cuestiones secundarias eran las recaídas clínicas y la negativización en heces para C. difficile y su toxina. Se identificaron nueve ensayos (469 pacientes) que cumplían los criterios de inclusión. Dos ensayos eran controlados frente a placebo. Seis comparaban vancomicina frente a otros antibióticos (ácido fusídico, bacitracina, teicoplanina y metronidazol). En cuanto a la remisión clínica las tasas de respuesta oscilaban entre el 21 por ciento (placebo) y el 100 por ciento (vancomicina). En conjunto, ningún antibiótico mostró clara superioridad terapéutica. Las tasas de recaída clínica variaron desde el cinco por ciento hasta 42 por ciento. Sólo uno de los ensayos mostró una ventaja significativa, de un antibiótico frente a otro, para prevenir las recaídas (teicoplanina vs. ácido fusidico). Los autores afirman que son necesarios estudios adicionales debido a que los datos publicados son limitados para poder extraer conclusiones.

 

DIARREA DEL VIAJERO

 

La incidencia de la diarrea del viajero es variable en función del lugar de destino, aunque, sin duda, es el problema de salud más frecuente en las personas que realizan viajes a países subdesarrollados o en vías de desarrollo, presentando esta complicación aproximadamente un tercio de ellas. En la mayor parte de los casos, se adquiere debido a la ingesta de agua y/o alimentos (vegetales, carne o pescado crudo) contaminados con heces; y puede estar causada por una gran variedad de agentes infecciosos, incluyendo bacterias, virus, protozoos y parásitos, siendo su frecuencia variable en función del área geográfica. En conjunto, los agentes etiológicos más frecuentes son E.coli enterotoxígenos, aunque también son importantes los cuadros ocasionados por Shigella (sobre todo en zonas de Méjico), Vibrio parahemolítico (Asia), rotavirus, virus Norwalk y protozoos (G. lamblia, amebas). Generalmente, se trata de cuadros autolimitados, teniendo más importancia los efectos derivados de la calidad del viaje que la posibilidad de constituir un riesgo vital para los que la padecen. La diarrea del viajero supone costes sociales, sanitarios y económicos, pero su impacto puede reducirse mediante una adecuada transmisión de consejos profilácticos previos al inicio del viaje, más que con el empleo de medios tecnológicos sofisticados.

 

Management of travellers' diarrhoea. Caeiro JP; DuPont HL. Drugs. 1998 Jul; 56(1): 73-81


El problema de salud más frecuente que presentan las personas que viajan a zonas tropicales y subtropicales es la diarrea. Aun sin ser una situación que suponga un compromiso vital, puede tener gran influencia en la calidad de unas vacaciones o en el éxito de un viaje de negocios. La mayor parte de los casos de diarrea del viajero se deben a patógenos bacterianos, aunque también han sido implicados los virus en una minoría de pacientes. Es necesario que los viajeros con diarrea vayan provistos de aportes adecuados de sal y agua mineral para prevenir y tratar la deshidratación y, de este modo, las recomendaciones terapéuticas deben estar en función de la severidad de la enfermedad. En casos leves, se recomienda tratamiento sintomático exclusivamente. La loperamida es un fármaco efectivo en el alivio de la diarrea y los síntomas asociados. Para casos de diarrea moderada (que requieren un cambio forzoso en el itinerario) es aconsejable el tratamiento combinado con una fluoroquinolona y loperamida. En diarreas severas (con fiebre superior a 38º C, disentería - heces sanguinolentas - o síntomas incapacitantes) el tratamiento antibiótico debería iniciarse lo antes posible y mantenerse de tres a cinco días. La loperamida está relativamente contraindicada en estos casos. Para la minoría de pacientes que reciben quimioprofilaxis para prevenir la diarrea del viajero, las fluoroquinolonas en una única toma diaria, durante el tiempo en que se permanece en una zona de riesgo, proporciona la mayor tasa de protección (superior a un 95 por ciento). Sin embargo, la mayoría de las autoridades no recomiendan la profilaxis rutinaria para viajeros.

 

Travel medicine: helping patients prepare for trips abroad. Dick L. Am Fam Physician. 1998 Aug; 58(2): 383-98, 401-2


Un tercio de las personas que viajan al extranjero padecen una enfermedad relacionada con el viaje, generalmente, diarrea, o una infección de vías respiratorias altas. El riesgo de presentar diarrea del viajero puede reducirse mediante la ingesta exclusiva de alimentos preparados en fresco y comidas calientes. El tratamiento combinado con una dosis única de ofloxacino, junto con loperamida, suele proporcionar mejoría de los síntomas asociados en 24 horas. El empleo de repelentes de insectos que contengan diethyltoluamida (DEET) y el uso de ropas recubiertas con permethrin puede reducir el riesgo de malaria, fiebre amarilla y otras enfermedades transmitidas por los insectos. Inmunizaciones rutinarias, tales como las administradas frente al tétanos, sarampión, paperas, rubeola e influenza, deberían ser actualizadas si es necesario antes de que el paciente inicie el viaje. La inmunización frente a la hepatitis A debería administrarse a personas que viajen a otros países salvo Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Japón y países de la Europa Occidental. La vacuna tifoidea deberá considerarse en los casos de viajes a países en vías de desarrollo. La inmunización frente a la fiebre amarilla está indicada en personas que viajen a áreas endémicas de Sudamérica y Africa. La profilaxis frente a la malaria con cloroquina está indicada en personas que se desplacen a Méjico y Centroamérica. Se recomienda la administración de mefloquine para aquellos que viajen a zonas donde la malaria es resistente al tratamiento profiláctico habitual con cloroquina. Los consejos médicos a pacientes que planean un viaje al extranjero deben ser individualizados, así como deben estar basados en las recomendaciones más actualizadas realizadas por los expertos.

 

Travelers' diarrhea. Epidemiology, prevention, and self treatment. Ericsson CD. Infect Dis Clin North Am. 1998 Jun; 12(2): 285-303


Los factores de riesgo para la diarrea del viajero incluyen un comportamiento aventurero, el consumo de agua o alimentos contaminados y factores específicos del huésped (como el consumo durante largo tiempo de anti-H2,...). Las medidas encaminadas a la prevención se basan en la educación acerca de los factores de riesgo, que no suele obtener resultados en cuanto a la modificación de los comportamientos considerados de riesgo, y en la quimioprofilaxis con sustancias que contengan subsalicilato de bismuto o agentes antimicrobianos. La quimioprofilaxis no es aconsejable, en general, salvo en circunstancias especiales y en sujetos de alto riesgo. El "autotratamiento" de la diarrea del viajero es eficaz en el control del curso evolutivo de la diarrea y en conseguir minimizar la pérdida de tiempo de vacaciones o negocios. Las opciones terapéuticas actuales, en orden de menor a mayor eficacia, incluyen sustancias que contienen subsalicilato de bismuto, loperamida, agentes antimicrobianos - como las fluoroquinolonas -, y la combinación de loperamida y un antimicrobiano. Actualmente, están en estudio diversos agentes antimicrobianos no absorbibles, rifaximina y un nuevo inhibidor de la calmodulina: zaldaride. Vacunas frente a patógenos enterotoxigénicos como E.coli y Shigella están actualmente en desarrollo, pero aun no están disponibles para uso rutinario.

 

Persistent diarrhea in the returned traveler. Thielman NM; Guerrant RL. Infect Dis Clin North Am. 1998 Jun; 12(2): 489-501


En este trabajo se revisa la etiología, el diagnóstico diferencial y el manejo clínico de la diarrea crónica en pacientes que han realizado viajes al extranjero. Las causas de esta patología son muy variables. Un examen cuidadoso requiere saber en qué lugar ha estado el paciente, cuándo estuvo allí, el tipo de proceso diarreico, las medicaciones administradas y el conocimiento de la presencia de otras patologías concomitantes. Los protozoos, especialmente la G. lamblia, C. parvum y C. cayatenensis son algunos de los agentes más frecuentemente identificados. Si el paciente está inmunodeprimido, Microsporidia e Isospora son agentes etiológicos más probables. Si existe una historia previa de uso de antimicrobianos aumenta la probabilidad de una colitis por C. difficile. Ocasionalmente los helmintos, que establecen un contacto íntimo con la mucosa intestinal, pueden también ser responsables de diarreas prolongadas. Si éstos o alguna otra patología gastrointestinal, tales como el esprue tropical, la intolerancia a la lactosa y procesos no relacionados con el viaje, son excluidos mediante la historia clínica o la realización de estudios más invasivos, puede asegurarse al paciente que la diarrea crónica idiopática es, generalmente, autolimitada.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS DE INTERÉS

 

Impact of medium-chain monoglycerides on intestinal colonisation by Vibrio cholerae or enterotoxigenic Escherichia coli. Petschow BW, Batema RP, Talbott RD, Ford LL. J Med Microbiol 1998 May;47(5):383-9

A clinicopathologic analysis of AIDS-related cryptosporidiosis. Lumadue JA, Manabe YC, Moore RD, Belitsos PC, Sears CL, Clark DP. AIDS 1998 Dec 24;12(18):2459-66

Nutritional modulation of gut inflammation. Rowlands BJ, Gardiner KR. Proc Nutr Soc 1998 Aug;57(3):395-401

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