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NEOPLASIAS CUTÁNEAS

 

INTRODUCCIÓN

 

En Estados Unidos se diagnostican cerca de 32000 casos nuevos de melanoma anualmente, incrementándose continuamente su incidencia. Además de la exposición solar, como factor de riesgo, existe una alta tasa de incidencia familiar - cerca de un diez por ciento es transmitido genéticamente, de forma autosómica dominante con penetración incompleta -. Es más frecuente en gente joven, desde la pubertad, y hasta los 65 años, sobre todo en personas de piel clara. Es importante destacar que en más del 70 por ciento de los pacientes con melanoma, éste se establece sobre un nevus previo, por lo que en pacientes de alto riesgo o con nevus grandes las lesiones se deben resecar, evitando así la posterior degeneración maligna Las características de un nevus que hacen sospechar su posterior transformación son el crecimiento de la lesión, la pigmentación no uniforme, la irregularidad de los bordes y el sangrado o el prurito. Ante este tipo de lesiones se recomienda la resección quirúrgica y un estudio anatomopatológico cuidadoso. La importancia de un diagnóstico precoz estriba en la enorme diferencia en cuanto a supervivencia, variando ésta entre el 100 por ciento a los cinco años (cuando el tumor se limita a la afectación epidérmica) y menos del diez por ciento (cuando afecta a la grasa subcutánea, aún en ausencia de enfermedad metastásica objetivable).

El efecto nocivo de la luz solar es el factor de riesgo más importante para la aparición de cáncer de piel. Existen dos grandes tipos de tumores que son el basalioma y el cáncer de células escamosas. Este último tiene un curso clínico más agresivo, con capacidad para metastatizar a distancia, mientras que el basalioma es un tumor con agresividad, fundamentalmente, a nivel local. Es importante advertir a la población y elaborar campañas sanitarias de prevención sobre los efectos dañinos de la exposición solar, recomendando la utilización, sobre todo en etapas tempranas de la vida, de pantallas solares y barreras de protección, evitando los baños de sol y la utilización de lámparas bronceadoras. Además, es necesario el adiestramiento de los médicos y personal sanitario de atención primaria en el diagnóstico precoz de las lesiones preneoplásicas y del cáncer cutáneo, ya que esto permitiría la instauración de un tratamiento precoz y curativo.

Se han descrito numerosos factores de riesgo asociados con la aparición de neoplasias cutáneas. Estos incluyen la exposición a la radiación ultravioleta, factores fenotípicos del individuo - como el tipo de piel, el color de los ojos y el pelo -, la tendencia a quemarse o a broncearse, la historia personal o familiar de cánceres de piel y la exposición ocupacional al sol. El aspecto más importante a destacar dentro del abordaje de las neoplasias cutáneas es la capacidad de la cirugía para la curación completa, en estadios precoces, así como la elevada mortalidad del melanoma y la morbilidad asociada a los carcinomas epiteliales. Por estas razones, es imprescindible concienciar a la población para evitar los factores de riesgo y a los médicos para diseñar campañas de prevención y de diagnóstico precoz. Entre las actuaciones para la prevención primaria se encuentran la utilización de filtros solares (con un factor de protección superior al 15) y la renovación frecuente de la aplicación, la utilización de medidas físicas (como la ropa), el evitar la exposición solar prolongada, las horas de máxima intensidad y la utilización de lámparas artificiales de bronceado. La prevención secundaria debe ser llevada a cabo por personal sanitario adiestrado en el reconocimiento precoz de las lesiones premalignas, incluyendo una exploración cutánea completa dentro de la exploración física general y elaborando campañas de información para la población general.

 

Sunlight and sunburn in human skin cancer: p53, apoptosis, and tumor promotion. Brash DE; Ziegler A; Jonason AS; Simon JA; Kunala S. J Investig Dermatol SympProc. 1998 Apr; 1 (2): 136-42


La luz del sol es el agente carcinógeno de exposición más universal. Los estudios epidemiológicos demuestran que la mayor exposición a la luz solar de intensidad carcinogénica se produce varias décadas antes de que aparezca el tumor. Alguno de los eventos más precoces se han conseguido identificar gracias a la búsqueda de diversos genes que han sufrido una mutación secundaria a la acción de la luz ultravioleta. Más del 90 por ciento de los tumores epiteliales de células escamosas y más del 50 por ciento de los basaliomas de la población de Nueva Inglaterra presentan mutaciones (producidas por la radiación ultravioleta) en el gen p53, encargado de la supresión del crecimiento tumoral. El estudio genético de las lesiones carcinógenas muestra patrones de mutación de DNA causados por la radiación ultravioleta B de la luz solar, consistentes en productos piridoxina-citosina. Existen codones del gen p53 más susceptibles, aparentemente, por una tasa más lenta de reparación del DNA. La luz del sol es suficientemente mutagénica para producir la alteración de ambos alelos del gen p53. Estas mutaciones se encuentran también en las lesiones preneoplásicas, como la queratosis actínica, de las que luego deriva el carcinoma de células escamosas, lo que implica un papel precoz en la aparición de las lesiones. Cuando se produce una inactivación experimental del gen p 53 en los animales de experimentación, se reduce la aparición de quemaduras solares y la apoptosis de los queratinocitos generados por la sobreexposición solar. Por lo tanto, la piel parece poseer una respuesta celular dependiente del daño del DNA con el que las células precancerosas se autodestruyen. Si esta respuesta se reduce en una sola célula por una mutación anterior del p 53 la lesión producida por la luz solar puede seleccionar la expansión clonal de la célula mutada, produciendo la queratosis actínica y posteriormente la aparición de la línea tumoral; por lo tanto, la luz solar actúa como iniciadora y como promotora de la proliferación tumoral.

 

Skin cancer and enviromental factors. Autier P. Rev Med Brux 1998 Sep; 19 (4): A346-50


En la población de los países industrializados, el número de melanomas cutáneos se duplica cada diez o 20 años. Actualmente, en Bélgica se diagnostican cada año cerca de 1000 casos nuevos de melanoma y entre 15000 y 20000 carcinomas, baso o espinocelulares. En Europa y Norteamérica, este incremento espectacular es atribuible a los cambios en los hábitos de exposición solar que han tenido lugar después de la Segunda Guerra Mundial. El tipo de radiación ultravioleta implicado en el desarrollo del cáncer de piel aún no es del todo conocido y tanto la franja de luz ultravioleta A como la B pueden estar implicadas en la génesis de estas neoplasias. El impacto de la deplección de la capa de ozono de la estratosfera en la aparición del cáncer de piel no está del todo aclarado. El factor de riesgo más importante está constituido por los baños de sol y las lámparas solares de bronceado, por lo que desde los equipos de atención primaria y especializada se ha de realizar una labor de promoción de la salud y de prevención primaria seria sobre la población. Algunos países europeos, recientemente, han adoptado medidas muy estrictas sobre la comercialización y la utilización de los anteriores aparatos. Las recomendaciones para una eficaz protección frente a la luz solar deben subrayar la utilización de medidas de protección física, como la ropa y las gafas de sol, más que la utilización de factores cosméticos de protección solar. De hecho, muchos estudios epidemiológicos han demostrado que la utilización de pantallas solares se asocia a un mayor riesgo de desarrollar carcinomas epiteliales o melanomas, debido a que, gracias a su efecto de barrera frente a las quemaduras solares, favorecen una mayor duración de la exposición solar. Por lo tanto, es importante advertir a los usuarios de pantallas solares para que limiten las horas de exposición al sol.

 

Recognizing neoplastic skin lesions: a photo guide. Rose LC. Am Fam Physician. 1998 Sep 15; 58(4): 873-84; 887-8


Las lesiones malignas de la piel son una patología frecuente en los pacientes atendidos por los equipos de atención primaria. Además, los pacientes que desarrollan un carcinoma de células escamosa o un melanoma maligno, con frecuencia presentan, durante años, lesiones cutáneas premalignas que, posteriormente, degeneran en la neoplasia. Estas condiciones premalignas definen a un escaso número de lesiones cuyo reconocimiento precoz permitiría una resección curativa. Las características comunes que hacen que una lesión requiera un diagnóstico precoz son el rápido crecimiento, el cambio en el aspecto de la pigmentación, la aparición en áreas fotoexpuestas o la aparición de sintomatología local (picor o descamación) en una lesión antigua previamente asintomática. El conocimiento de las similitudes y las diferencias entre este tipo de lesiones permite al médico de atención primaria hacer un diagnóstico, en la mayoría de los casos, simplemente mediante la inspección y la palpación. Cuando existen dudas es necesario realizar una biopsia incisional en las lesiones pequeñas o un "punching" de las lesiones de mayor tamaño. La escisión quirúrgica amplia de las lesiones premalignas, en mucho casos, es capaz de evitar la transformación neoplásica. Es más, casi todos los cánceres de piel pueden ser totalmente curados mediante una resección quirúrgica en estadios precoces. Por todas estas razones, los médicos de atención primaria deben conocer los factores de riesgo asociados al cáncer de piel, educar a los pacientes sobre como reducir estos riesgos e incluir la inspección de toda la superficie cutánea (tanto de la piel sana como, lógicamente, de las lesiones sospechosas) dentro de los exámenes básicos y rutinarios de los programas de salud.

 

MELANOMA

 

El melanoma es una de las neoplasias más agresivas. En general, lleva asociada una elevada mortalidad debido a un diagnóstico tardío, mientras que en estadios precoces la resección quirúrgica es curativa. Se está produciendo en las últimas décadas un incremento espectacular en la tasa de incidencia, que ha llegado a ser del 300 por ciento, en parte condicionado por la modificación de los hábitos sociales a la exposición solar, sobre todo en etapas iniciales de la vida. Existen cuatro variedades de melanoma - entre las que se incluyen el melanoma superficial, el léntigo maligno y el melanoma acral - que se caracterizan por un crecimiento inicialmente en superficie, en el que un diagnóstico precoz conduce a una curación mediante la resección quirúrgica. El melanoma nodular, sin embargo, crece en profundidad produciendo metástasis precoces. El pronóstico de este tipo de tumor viene condicionado por el estadio en el momento del diagnóstico. Si bien el estadiaje se realiza en función del tamaño, de la extensión a los ganglios linfáticos regionales y de la presencia de metástasis a distancia, la profundidad de la lesión (índice de Clark) es un determinante de la evolución. En los últimos años se ha desechado la práctica sistemática de la resección ganglionar de vecindad, realizándose sólo en un segundo tiempo quirúrgico, cuando el índice de Breslow lo justifica. Si bien en los estadios I y II la supervivencia a los cinco años tras la resección quirúrgica se aproxima al 85 por ciento, en estadios avanzados es inferior al cinco por ciento, por lo que resulta vital un diagnóstico precoz. Mientras que, hoy por hoy, el único tratamiento curativo es la cirugía, los avances producidos en los últimos años en las terapias génicas han supuesto una esperanza para los pacientes con enfermedad local avanzada, obteniendo buenos resultados con la vacuna del melanoma. Se puede aplicar radioterapia local con fines paliativos. Pero la quimioterapia no es efectiva, a excepción de la perfusión de melfalán combinado con altas dosis de interferón.

 

Epidemiological aspects of cutaneous malignant melanoma. Serraino D; Fratino L; Gianni W; Campisi C. Oncol Rep. 1998 Jul-Aug; 5 (4): 905-9


Existe un interés creciente en conocer la etiología del melanoma maligno. Si bien inicialmente se consideró como un tumor raro, hoy constituye el cuarto tumor más frecuente en Australia y Nueva Zelanda, el décimo en USA, Canadá y Escandinavia. En Europa, globalmente, es la neoplasia que ocupa el decimoctavo puesto en cuanto a incidencia. El interés científico en el conocimiento de la etiología del melanoma se pone de manifiesto en la gran cantidad de estudios epidemiológicos bien diseñados que se están llevando a cabo en los últimos años. Dichos estudios han facilitado la evaluación de muchas hipótesis etiológicas, derivadas de investigaciones iniciales descriptivas, y han contribuido a un mejor conocimiento del origen de esta enfermedad. El incremento en la tasa de incidencia y en la de mortalidad del melanoma maligno está condicionado por la aparición de nuevos estilos de vida, así como por la exposición a nuevos agentes carcinogenéticos. El conocimiento de estos factores es de extrema importancia a la hora de elaborar planes de prevención. En la población de origen europeo, el incremento de la incidencia del melanoma es directamente atribuible al cambio en el patrón de exposición solar - de ocupacional a social - que se ha producido en los últimos cincuenta años. Los autores en este trabajo destacan a la exposición directa solar y artificial como las causas más frecuentes y evitables de aparición de melanomas. Además, revisan las tasas de incidencia y mortalidad, así como otras posibles causas implicadas en la aparición de esta letal enfermedad.

 

Adjuvant therapy of melanoma. Agarwala SS; kirkwood JM. Semin Surg Oncol. 1998 Jun; 14 (4): 302-10


Los pacientes con melanoma en estadio IIB y III tienen muy mal pronóstico, con una baja supervivencia a cinco años y una gran tasa de recidiva. Estas son las razones principales por las que se ha investigado tanto en los últimos años para conseguir alguna opción terapéutica que mejore la supervivencia y el tiempolibre de enfermedad en los pacientes con melanoma en estadio avanzado. La inmunoterapia con bacilo de Calmette Guerin (BCG), Corynebacterium parvum y levamisole no han demostrado ser eficaces en alcanzar estos objetivos, como tampoco lo han hecho los regímenes de quimioterapia intensiva, con o sin trasplante autólogo de médula ósea. Los resultados recientes del Eastern Cooperative Oncology Group (ECOG) han mostrado una disminución en las tasas de recaída, con un incremento significativo en la supervivencia global, empleando dosis elevadas de a1-interferón por periodos prolongados de, al menos, un año. Dosis menores han sido ineficaces en el efecto buscado de prolongar la supervivencia global, aunque sí disminuyen la tasa de recaídas. Existen ensayos clínicos en marcha, la mayoría aún en fase III, empleando diversas vacunas, siendo actualmente la GM2-KLH la más esperanzadora. Se está comparando la vacuna GM2-KLH con el a-interferón en pacientes con melanoma en estadio IIB o III tratados meidante resección quirúrgica.

 

Malignant melanoma and adjuvant alpha interferon-2B for patients at high risk of relapse. Gale DM; Kiley KE. Clin J Oncol Nurs. 1998 Jan; 2 (1): 5-10


El melanoma maligno - el menos común, pero el más letal de los cánceres epiteliales - está incrementando su incidencia a mayor velocidad que cualquiera de las restantes variedades de neoplasia dermatológica. El proceso diagnóstico precoz puede conducir, por sí mismo, a la curación gracias a una resección quirúrgica completa. Los pacientes con lesiones de profundidad mayor de 4 milímetros o afectación de los ganglios linfáticos regionales presentan un alto riesgo de recaídas. En un gran estudio multicéntrico y randomizado, cuyos resultados se han publicado recientemente, el a2b-interferón, empleado en altas dosis, es el primer agente que consigue reducir, de forma significativa, la tasa de recaídas y, por lo tanto, incrementar la tasa de supervivencia libre de enfermedad en los pacientes con un melanoma con alto riesgo de recidiva. Además, el a2b-interferón se ha mostrado eficaz en el incremento de la supervivencia global en pacientes con enfermedad avanzada y/o con afectación linfática (estadio III) en el momento del diagnóstico. La dosis habitualmente empleada es de 20 millones de UI por metro cuadrado (SC), cada semana, durante cuatro semanas, seguido de una pauta de mantenimiento de 10 millones de UI, tres veces en semana, durante 11 meses. En pocos pacientes se consigue emplear dosis tan elevadas, dada la alta incidencia de síntomas gripales y de toxicidad no grave, que hacen que el paciente abandone el tratamiento. La supervivencia de pacientes con metástasis viscerales de melanoma es, habitualmente, inferior a un año. Sin embargo. la exéresis quirúrgica de las lesiones metastásicas puede incrementar de forma significativa la supervivencia. La utilización de melfalán y factor de necrosis tumoral (TNF) en pacientes con enfermedad avanzada mejora tanto la supervivencia global como la calidad de vida.

 

Overview of melanoma vaccines: active specific immunotherapy for melanoma patients. Ollila DW; Kelley MC; Gammon G; Morton DL. Semin Surg Oncol. 1998 Jun; 14(4): 328-36


Aunque, de momento, sólo un ensayo en fase III ha demostrado una diferencia significativa en las tasas de supervivencia libre de enfermedad y en la supervivencia global de los pacientes con melanoma que reciben tratamiento con vacunas, varios ensayos en fase II apuntan un incremento de dichas tasas en aquellos pacientes que desarrollan una respuesta inmune humoral y/o celular tras la vacuna. El cambio en la estrategia de investigación sobre la inmunoterapia activa específica es determinar cuál es la combinación de respuesta humoral y celular que optimiza el pronóstico clínico y cómo monitorizar la respuesta inmune eficaz. Esta revisión identifica los componentes claves de la vacuna eficaz del melanoma y discute nuevas formas de modular y estimular el sistema inmune. Compila, además, algunos de los ensayos clínicos más relevantes en la inmunoterapia específica para los pacientes con melanoma.

Bibliografía relacionada

CÁNCER DE PIEL NO MELANOCÍTICO

 

El carcinoma epidermoide cutáneo es uno de los tumores malignos más frecuentes en los países industrializados. En la raza caucasiana se calcula que su incidencia está en torno a los 300 casos por 100.000 habitantes, incrementándose anualmente la tasa en un diez por ciento, siendo el riesgo relativo en la población anciana de un 30 por ciento. En Estados Unidos se diagnostican cada año 800.000 nuevos casos. Aunque la mortalidad global de este tipo de tumores es relativamente baja, la morbilidad es elevada, con altas tasas de recurrencia. También existe la posibilidad del desarrollo de varios tumores en el mismo individuo, lo que conduce a un tratamiento quirúrgico agresivo con grandes resecciones cutáneas. El carcinoma de células basales (basalioma) es el más frecuente de estos tumores, representando el 80 por ciento de los casos. La otra variedad, el carcinoma epidermoide, es mucho menos frecuente, pero más agresivo, con gran capacidad metastatizante. Ambos tipos de tumores están relacionados con la exposición a la luz solar, incrementándose mucho su incidencia en los últimos años dados el cambio en las costumbres sociales, por razones estéticas, y la destrucción de la capa de ozono. Existen varias lesiones premalignas que, en su evolución, pueden degenerar en un carcinoma escamoso y cuyo diagnóstico precoz permite establecer un tratamiento curativo. Son la queratosis actínica, la queilitis actínica y la enfermedad de Bowen.

Aunque el sarcoma de Kaposi no es un tumor propiamente cutáneo, sino de origen vascular, en la mayor parte de los casos afecta a la piel y a las mucosas. En los últimos años se está determinando que su naturaleza no es realmente de estirpe neoplásica, sino más bien inmunológica, secundaria a una alteración en la regulación de las citokinas. Sin embargo sigue compartiendo características clínicas con las neoplasias como son una proliferación celular y crecimiento incontrolados, una inhibición de la apoptosis y un curso clínico agresivo. La lesión inicial suele ser un nódulo eritematoso o púrpura que afecta a la piel, generalmente de las áreas expuestas al sol, apareciendo nódulos satélites que confluyen en su evolución. En ocasiones, se acompaña de linfedema circundante que produce graves alteraciones estéticas, sobre todo cuando afecta a la cara. También puede afectar a mucosas sobre todo del aparato respiratorio y gastrointestinal. Con la epidemia del virus del SIDA se ha incrementado de forma dramática su incidencia, con un curso clínico mucho más agresivo.

 

Facial epitheliomas: general considerations, surgical techniques and indications. Martin D, Barthelemy I, Mondie JM; Grangier Y, Pelissier P. Ann Chir Plast Esthet 1998 Aug; 43 (4): 311-64


El carcinoma de la cara es, probablemente, la patología más frecuente a la que se enfrenta el cirujano plástico en el trabajo del día a día. Aunque el carcinoma escamoso o el basalioma son patologías habitualmente fáciles de reconocer, su tratamiento permanece sometido a diferentes escuelas de actuación e, incluso, a la variabilidad individual. En este artículo los autores proponen un plan general del manejo de estos tumores; conforme a la dualidad histológica, proponen asimismo una dualidad terapéutica. La resección de un basalioma requiere un margen de seguridad de, al menos, 3 ó 4milímetros, mientras que el margen de seguridad del carcinoma espinocelular debe de ser de, al menos, 5 milímetros. En los pacientes de alto riesgo que presentan carcinomas esclerodermiformes o carcinomas escamosos indiferenciados, el margen quirúrgico de seguridad debe ser de 10 milímetros. El examen del tejido congelado es la técnica más fiable para la medición del margen escisional. En este trabajo se estudian específicamente seis regiones anatómicas diferentes para el abordaje de la reconstrucción: la región nasal, la órbito-parpebral, la labial, la malar, la frontal y la región auricular. A su vez, cada región debe ser subdividida en diferentes áreas para la reconstrucción. La estrategia final propuesta, no sólo se basa en la experiencia del autor, sino en los resultados del estudio nacional de supervivencia de enfermedades oncológicas. Como complemento a esta guía terapéutica, el autor aborda el problema de la resección incompleta, la cual requiere la definición de un índice de infiltración periférica con valor predictivo sobre la tasa de recurrencia. La cirugía, obviamente no puede constituir la única opción terapéutica para el tratamiento de los carcinomas espinocelulares, revisándose en este trabajo las otras modalidades terapéuticas. La supervivencia es esencial en cada caso y está determinada por el riesgo del paciente a presentar tanto una recidiva local como la posible diseminación metastásica.

 

Frequency of pre-existing actinic keratosis in cutaneous squamos cell carcinoma. Mittelbronn MA; Mullins DL; Ramos Caro FA, Flowers FP. Int J Dermatol 1998 Sep; 37 (9): 677-81


La controversia sobre la tasa de transformación maligna de la queratosis actínica en carcinoma cutáneo de células escamosas ha generado un considerable debate sobre la importancia de aplicar un tratamiento específico sobre todas estas lesiones para evitar su ulterior transformación. El cambio producido en la política sanitaria norteamericana hace que muchos pacientes no tengan acceso a estos tratamientos. El objetivo de este trabajo fue determinar el riesgo relativo de transformación maligna de estas lesiones. Se incluyeron en el estudio 165 pacientes con carcinoma epidermoide escamoso consecutivos del archivo del Departamento de Dermatopatología de la Universidad de Florida y fueron revisadas las muestras por un solo anatomopatólogo especializado en esta área. Se realizaron tinciones de hematoxilina-eosina y fueron examinadas con el microscopio de luz, buscando áreas de queratosis actínica próximas a la lesión cancerosa. De los 165 casos revisados, el 82 por ciento presentaban áreas de queratosis actínica en las proximidades de la lesión tumoral. De los 136 casos de queratosis actínica el 26 por ciento la presentaban en los elementos superficiales del carcinoma escamoso, mientras que en un 55 por ciento de ellos las dos lesiones aparecían próximas, pero independientes, con una distancia máxima entre ambas de 8 milímetros. La alta prevalencia de concomitancia de ambas lesiones - llega a superar el 82 por ciento - sugiere que la queratosis actínica y el carcinoma epidermoide están estrechamente relacionados. El hecho de que el 26 por ciento de éstos últimos surjan directamente de una placa de queratosis actínica hace que el diagnóstico precoz de estas lesiones sea necesario, así como un tratamiento eficaz que impida la transformación neoplásica.

 

Retinoids and interferon in non- melanoma skin cancer. Lippman SM; Kalvakolanu DV; Lotan R. J Investig Dermatol Symp Proc. 1998 Apr; 1 (2): 219-22


Los derivados del ácido 13-cis-retinoico, utilizados en monoterapia o en combinación con el a-interferón, parecen los agentes más efectivos en los estudios experimentales de los cambios potencialmente reversibles producidos durante el proceso de carcinogénesis cutánea secundaria a la estimulación solar y en el tratamiento del carcinoma de células escamosas de la piel. Este articulo revisa los avances más importantes en el estudio de la acción de los retinoides, combinados o no con el a-interferón, sobre la biología de las células epidérmicas. Datos recientes sugieren que el ácido retinoico puede potenciar la transducción de la señal mediada por interferón en varias líneas celulares tumorales, lo que explica su mayor efecto cuando se emplean en combinación. También revisa la situación clínica actual de la administración sistémica de retinoides e interferón en la prevención del cáncer cutáneo como agentes únicos, así como en el tratamiento del carcinoma escamoso cutáneo en estadios avanzados como agentes únicos, en combinación o como parte de otros tratamientos poliquimioterápicos.

 

Human herpes virus 8 ( Kaposi's sarcoma herpesvirus). Porter SR, Di Alberti L; Kumar N. Oral Oncol. 1998 Jan; 34 (1): 5-14


El herpes virus tipo 8 (HHV-8) es un virus de la familia de los herpes descubierto recientemente. Se relaciona estrechamente con el virus de Epstein-Barr y pertenece al género de los Rhadinovirus. Es el primer miembro conocido de este género que afecte a los humanos y en la actualidad, la evidencia ha demostrado que es la causa del sarcoma de Kaposi (SK). El virus está presente en las células endoteliales del SK y en los pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana se ha demostrado la presencia viral en sangre periférica. La presencia de anticuerpos IgG anti-HHV-8 tiene capacidad predictiva sobre el desarrollo de SK en este grupo de pacientes. Además, el HHV-8 puede infectar las células CD 19+, siendo el responsable del linfoma de cavidades de los pacientes con SIDA. El HHV-8 se comporta como un pirata molecular capaz de producir moléculas homólogas a las producidas por genes humanos que condicionan diversas alteraciones sobre el ciclo celular, inhibiendo al apoptosis y la respuesta inmune mediada por células y, por lo tanto, proporcionando la capacidad para la oncogénesis. Los estudios serológicos aún son preliminares, pero parecen mostrar un prevalencia muy baja de la infección por este virus en la población general. Además de determinar la aparición de SK y linfoma en pacientes con SIDA, está relacionado con la enfermedad de Castleman y el mieloma múltiple. El sarcoma de Kaposi es una causa importante de morbimortalidad en pacientes con SIDA, pero también plantea un importante problema terapéutico en los casos esporádicos no asociados a VIH. Las cuatro variedades existentes de esta enfermedad parecen relacionadas con el HHV-8. El tratamiento quimioterápico y la radioterapia son sólo efectivos en parte y tienen una alta tasa de efectos secundarios. Nuevas terapias y medidas preventivas dirigidas a inhibir la replicación del virus parecen ser eficaces, por lo que la obtención de una sustancia que interfiera con el mecanismo molecular del SK y del HHV 8 puede conducir, en un futuro, a una tratamiento realmente eficaz.

 

Interferon alfa: evolving therapy for AIDS-associated Kaposi´s sarcoma. Krown SE. J Interferon Cytokine Res. 1998 Apr; 18 (4): 209-14


Desde que Moriz Kaposi, en 1982, describió cinco pacientes con unas lesiones que denominó sarcoma idiopático múltiple hemorrágico, mucho ha cambiado en la historia natural de esta enfermedad. Después de 1981, la forma epidémica de SK asociada a la epidemia del virus del SIDA se presentaba con variedades anatomoclínicas anómalas, de una gran agresividad local y con afectación visceral mucho más frecuente que en las demás poblaciones inmunodeprimidas (con una elevada morbimortalidad). Si bien, inicialmente, la única modalidad terapéutica para estos pacientes era la quimioterapia intensiva con una elevada tasa de efectos secundarios, con la llegada del interferón mejoró de forma significativa el panorama de estos enfermos. En este trabajo se revisa la experiencia clínica de los últimos 15 años en el tratamiento del SK con a-interferón en pacientes con SIDA. El éxito inicial del tratamiento con a-interferón fue anterior al aislamiento y descubrimiento del virus del SIDA y en ausencia de alguna hipótesis que aclarara la patogénesis de esta enfermedad y su relación con la inmunomodulación secundaria a la aplicación del interferón. Un abordaje posterior, con un mejor conocimiento de la biología tanto del SIDA como del SK y, a su vez, de los efectos terapéuticos del interferón, ha hecho que su utilización sea más racional y obtenga mejores resultados. Hoy en día, existen numerosos estudios clínicos que apoyan la utilización del interferón, combinado con los nuevos tratamientos antiretrovirales, con respuestas muy favorables, entrando un porcentaje muy elevado de pacientes en remisión completa. Recientemente se puede disponer, además, de citokinas específicas inhibidoras de la angiogénesis, que potencian su eficacia.

Bibliografía relacionada

 

CITAS BIBLIOGRÁFICAS DE INTERÉS

 

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