Revisión Bibliográfica


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Tratamiento deshabituador del tabaquismo

cuadrop.jpg (1823 bytes) Antecedentes

El tabaquismo es una enfermedad adictiva crónica que afecta al 36 por ciento de la población española mayor de 15 años. El consumo de tabaco es la primera causa prevenible de morbilidad y mortalidad prematura en los países industrializados.

En la actualidad no existe un acuerdo unánime sobre cuando considerar a un individuo fumador. En general se consideran fumadores las personas que han fumado al menos un cigarrillo en los últimos siete días. Aquellos que llevan más de seis meses sin fumar son exfumadores. Hay más de 4.000 sustancias perjudiciales en el humo del tabaco, entre ellas destacan la nicotina, alquitrán, monóxido de carbono, benzopirenos, etc.

 

cuadrop.jpg (1823 bytes) Actualización

En España, el consumo de tabaco origina unas 45.000 muertes al año. Entre las enfermedades que con más frecuencia causan morbimortalidad en los fumadores figuran la cardiopatía isquémica, cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedad vascular cerebral. Otras patologías relacionadas con el consumo de tabaco son: carcinoma de laringe, cavidad oral, esófago, vejiga, riñón, páncreas, estómago y cérvix, incremento de ulcus gastroduodenal, así como efectos adversos en el embarazo. El tabaquismo origina también un aumento de morbimortalidad en fumadores pasivos.

Más de la mitad de los fumadores manifiestan su deseo de abandonar el hábito de fumar, y la mayoría de ellos solicitan la ayuda de sus médicos. Los profesionales de la salud deben aconsejar siempre el abandono del tabaco y ofrecer un tratamiento deshabituador al fumador que está convencido de que quiere hacer un intento serio para dejar de fumar.

Un 2 por ciento de los fumadores dejan de fumar cada año por propio convencimiento. Cuando se produce la intervención de los profesionales de la salud este número se triplica.

El médico de cabecera debe desempeñar un papel fundamental en el control de este problema sanitario de primer orden. Desde la consulta de Atención Primaria se pueden identificar estos pacientes fumadores, aconsejar el abandono del tabaco, ayudando a los que deseen dejar de fumar y realizando un posterior seguimiento de estos enfermos. Es rara la ocasión en que el propio paciente solicita dejar de fumar. Lo habitual es que consulte por otras patologías. Debe realizarse una historia clínica detallada, que incluya el número de cigarrillos consumidos, edad de inicio, tipo de tabaco, intentos de abandono, exploración física incluyendo el peso, actitud frente al tabaco, valoración de la dependencia (Test de Fagerström), patologías asociadas. En el diagnóstico es fundamental valorar la motivación del paciente fumador, mediante el test de Richmond.

El abandono del hábito de fumar es un proceso progresivo que atraviesa por distintas etapas. En una primera etapa el fumador no se ha planteado la posibilidad de dejar de fumar, se conoce como etapa precontemplativa. Cuando el fumador se plantea seriamente el abandono del tabaquismo entra en la etapa contemplativa. Posteriormente el fumador realiza cambios conductuales para abandonar el tabaco, al tiempo que inicia una estrategia habitualmente con apoyo farmacológico, estos cambios constituyen la etapa de acción. Después de que el fumador ha conseguido dejar de fumar, lo más importante será el evitar las recaídas, lo que se conoce como etapa de mantenimiento.

Distintos factores orientan sobre la posibilidad de éxito en el abandono del tabaquismo, al tiempo que ayudan al médico sobre la decisión de iniciar un apoyo farmacológico. Los pacientes de mayor edad y los de más nivel educativo tienen más probabilidad de éxito, la enfermedad cardiorrespiratoria crónica, por el contrario, presenta peor posibilidad de éxito. En cuanto al sexo parecen observarse mayor incidencia de abandonos en el hombre, si bien no se aprecian grandes diferencias. El mayor grado de dependencia supone más dificultad para el abandono del tabaquismo, ello se mide por el test de Fagerström, o por los niveles de nicotina en sangre y monóxido de carbono espirado.

Los profesionales sanitarios pueden hacer un abordaje de este problema a través del consejo mínimo, que es considerado como el procedimiento con mejor coste-eficacia de los existentes. Hasta un 10 por ciento de los fumadores conseguirán dejar el tabaquismo y mantenerse sin fumar después de un año. Este porcentaje puede mejorar con un consejo más intensivo, al igual que con el consejo de enfermería. Las intervenciones, anteriormente enumeradas, deberían ser aplicadas por todos los profesionales de la salud en sus pacientes fumadores.

Los pasos esenciales del consejo mínimo son primero preguntar a todos los pacientes si fuman o no independientemente del motivo de consulta, en segundo lugar aconsejar a todos los fumadores que dejen este hábito, en tercer lugar hay que ayudar a los que se declaran dispuestos a dejar el tabaquismo y en cuarto lugar realizar visitas de seguimiento. Estas sencillas intervenciones que duran unos tres minutos, mantenidas a largo plazo, facilitan el abandono del tabaco en muchos fumadores. El grupo de fumadores más necesitado puede recibir una atención más intensa, combinada con procedimientos farmacológicos. Si a pesar de todo el fumador no pudiera abandonar el hábito debería ser derivado a una unidad especializada. Es fundamental que el personal sanitario no fume.

El tratamiento farmacológico ha demostrado ser eficaz en la mayoría de los casos, no debiendo ser utilizado en mujeres gestantes, adolescentes, contraindicaciones médicas y fumadores de menos de diez cigarrillos al día. Comprende la terapia sustitutiva con nicotina (TSN) y el uso de bupropión como terapia no nicotínica.

La TSN supone la administración de nicotina, a un fumador que ha decidido firmemente abandonar su hábito, para disminuir el síndrome de abstinencia y sin llegar a causar dependencia. Las formas de administración son a través de chicles, parches, spray nasal, inhalador bucal y tabletas sublinguales. Las tres primeras están disponibles en nuestro país. Están contraindicados en pacientes con cardiopatía isquémica, claudicación intermitente y arritmias ventriculares. Los estudios con parches de nicotina han demostrado que los pacientes que utilizan este tratamiento tiene el doble de posibilidades de abandonar el tabaco, que los sometidos a tratamiento con placebo. El parche de nicotina es efectivo en fumadores con dependencia leve o moderada. Los fumadores con dependencia severa en tratamiento con parches deben ser suplementados con chicles. El spray nasal está indicado en fumadores con alta dependencia física por la nicotina.

El bupropión es un antidepresivo eficaz en el tratamiento de fumadores. Está comercializado en España y puede ayudar a muchos pacientes. Es la primera medicación no nicotínica aprobada por la FDA. Cabe destacar el control del craving por el cigarrillo y la disminución en los síntomas del síndrome de abstinencia. En general la tolerancia es buena siendo el insomnio el efecto secundario más frecuente. Este efecto puede minimizarse tomando la segunda dosis en las primeras horas de la tarde. Está indicado en cualquier fumador, independientemente de su grado de adicción a la nicotina y especialmente en pacientes que han fracasado con el TSN, pacientes con incremento ponderal al dejar de fumar y pacientes que rechacen el TSN. Las contraindicaciones al tratamiento con bupropión son en pacientes con enfermedad bipolar, anorexia nerviosa, bulimia, tumor cerebral, trastornos convulsivos, proceso de deshabituación alcohólica, cirrosis, retirada de benzodiacepinas y tratamiento con IMAO.

El tratamiento psicológico ha demostrado su eficacia, en particular el programa conductual multicomponente.

cuadrop.jpg (1823 bytes) Conclusiones

. El tabaquismo es una enfermedad adictiva crónica que afecta al 36 por ciento de la población española mayor de 15 años.

. Más de la mitad de los fumadores manifiestan su deseo de abandonar el hábito de fumar y la mayoría de ellos solicitan la ayuda de sus médicos.

. Desde la consulta de Atención Primaria se pueden identificar estos pacientes fumadores, aconsejar el abandono del tabaco, ayudando a los que deseen dejar de fumar y realizando un posterior seguimiento de estos enfermos.

. El abandono del hábito de fumar es un proceso progresivo que atraviesa por distintas etapas.

. El tratamiento farmacológico ha demostrado ser eficaz en la mayoría de los casos, comprende la terapia sustitutiva con nicotina (TSN) y el uso de bupropión como terapia no nicotínica.


cuadrop.jpg (1823 bytes) Puntos clave

  • Los profesionales de la salud deben aconsejar siempre el abandono del tabaco y ofrecer una tratamiento deshabituador al fumador que está convencido de que quiere hacer un intento serio para dejar de fumar.
  • Un 2 por ciento de los fumadores dejan de fumar cada año por propio convencimiento. Cuando se produce la intervención de los profesionales de la salud este número se triplica.
  • Es fundamental que el personal sanitario no fume.
  • Los profesionales sanitarios pueden hacer un abordaje de este problema a través del consejo mínimo, que es considerado como el procedimiento con mejor coste-eficacia de los existentes.
  • La TSN supone la administración de nicotina, a un fumador que ha decidido firmemente abandonar su hábito, para disminuir el síndrome de abstinencia y sin llegar a causar dependencia. Las formas de administración comercializadas en nuestro país son los chicles, parches y spray nasal.
  • El bupropión es un antidepresivo eficaz en el tratamiento de fumadores. Está comercializado en España y puede ayudar a muchos pacientes. Es la primera medicación no nicotínica aprobada por la FDA. Ayuda a controlar el craving por el cigarrillo y disminuye los síntomas del síndrome de abstinencia.
  • La elección del tratamiento farmacológico debe estar orientada por factores como la familiaridad del médico con los fármacos, las contraindicaciones, preferencias del paciente y sus características, preocupación por el incremento de peso.

Dr. Francisco Javier Alonso Moreno
Médico de Familia. Centro de Salud de Ocaña. Toledo

BIBLIOGRAFÍA

  • Begoña E, Córdoba R, Díaz-Maroto JL et al. Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo. Guía de procedimientos para ayudar a los fumadores a dejar de fumar. SEMERGEN 2001; 27: 413-417
  • Casi Casanellas A. Tratamiento del tabaquismo en atención primaria. Salud Global 2001; 2: 1-5
  • Jiménez-Ruiz CA. Terapia sustitutiva con nicotina. Aspectos prácticos. Rev Clin Esp 1998; 198: 181-185
  • Monsó E. ¿Conseguiré dejar de fumar? Med Clin (Barc) 2001; 116: 259-260