Revisión Bibliográfica


numero.gif (771 bytes)  

Anticoagulación oral en atención primaria

cuadrop.jpg (1823 bytes) Antecedentes

Los anticoagulantes orales (ACO) son fármacos utilizados en la prevención de la enfermedad tromboembólica. Las características especiales del tratamiento anticoagulante oral (TAO): dosis diaria muy variable en cada paciente, escasa separación entre dosis insuficiente y excesiva, interferencias con otros fármacos, complicaciones hemorrágicas a pesar de un buen control y necesidad de controles analíticos frecuentes suponen una dificultad en el seguimiento de estos pacientes.

cuadrop.jpg (1823 bytes) Actualización

Hasta hace pocos años los ACO estaban restringidos a los Servicios de Hematología. Sin embargo, hoy en día, disponemos de algunos elementos que suponen una ventaja para el manejo de estos pacientes desde Atención Primaria (AP), como son la estandarización del tiempo de protrombina, por medio de la razón normalizada internacional (INR), el aumento de pacientes anticoagulados sobre todo por fibrilación auricular (FA) no valvular, desarrollo de la AP con posibilidad de una atención integral y educación para la salud. Además, de lo anterior, los márgenes terapéuticos, suponen una gran seguridad en el manejo de los pacientes con TAO.

Las condiciones necesarias para llevar el control desde AP serían: motivación y formación, organización, estructura y la coordinación con Hematología.

Los ACO se utilizan para la profilaxis primaria y secundaria de la enfermedad tromboembólica. No actúan sobre la trombosis aguda. Bloquean el reciclaje de la vitamina K. Los ACO más utilizados son el Acenocumarol y la Warfarina, esta última se utiliza más en países anglosajones. Se absorben en la primera porción del intestino delgado, con un pico máximo a las 3 horas y una semivida de 24 h.

Las interacciones medicamentosas son una de las causas más frecuentes de alteración de la respuesta a los ACO. Como norma deben utilizarse siempre los fármacos más seguros, aunque podría utilizarse cualquier fármaco, si ello fuera necesario, con más controles.

Otros factores no medicamentosos como la dieta, alcohol, enfermedades hepáticas y renales, fiebre, hipertiroidismo, edad avanzada, insuficiencia cardiaca, alteración de la absorción intestinal, infecciones, tumores, interaccionan con los ACO.

En el seguimiento del TAO se utiliza el tiempo de protrombina. El INR se obtiene dividiendo el tiempo de protrombina del paciente (TPP) y el tiempo protrombina control (TPC), resultando INR = (TPP/ TPC)ISI. La razón normalizada internacional o INR incorpora el factor de corrección, que es el índice de sensibilidad internacional (ISI). La OMS recomienda utilizar una tromboplastina de referencia internacional, con un ISI = 1.

En la mayoría de los casos el inicio del TAO se produce en el Hospital debido a situaciones de urgencia o difícil manejo. En casos de tromboembolismo pulmonar (TEP) o trombosis venosa profunda (TVP) es preciso conseguir rápidamente niveles apropiados de anticoagulación. En estas situaciones hay que superponer la terapia con heparina de bajo peso molecular (HBPM) hasta obtener un INR adecuado a la indicación.

En otros casos, cuando no hay urgencia, se puede iniciar el TAO con dosis bajas de acenocumarol y realizar controles de INR al principio varias veces por semana. Generalmente se inicia el tratamiento con una dosis diaria de 2- 4 mg., si bien en personas muy ancianas o con enfermedades graves podría comenzarse con 1 mg. de acenocumarol al día.

Cuando se consigue un INR adecuado los controles se pueden realizar cada dos semanas y posteriormente cada mes. Si el INR no está dentro del rango terapéutico debe buscarse siempre una posible causa que lo justifique: olvidos en el tratamiento, cambios en la dieta, fármacos, etc.

Los cambios en la dosis, por situaciones de mal control en el INR, deben estar basados en la dosis total semanal (DTS). En estos casos se seguirá de un control analítico a los 2-3 días. El control analítico debe realizarse antes de la toma del día.

Antes de iniciar el TAO debemos valorar el riesgo de hemorragias y las contraindicaciones al uso de estos fármacos. Las hemorragias son el efecto adverso más importante de este tratamiento. También hay que valorar inicialmente el riesgo de traumatismo en mayores 75 años, falta de cuidadores, dieta y rotación por domicilios. La incidencia de hemorragias es del 5 – 30 por ciento.

Las hemorragias severas se llegan a presentar en el 5 por ciento de casos y su mortalidad es del 2 por ciento. Son más frecuentes con INR superior a 5. Entre los factores de riesgo se encuentran la edad superior a 65 años, sangrado gastrointestinal previo, infarto cerebral, infarto agudo de miocardio reciente, insuficiencia renal y anemia severa.

Otras hemorragias se clasifican como poco significativas: conjuntival, epistaxis leve, esputo sanguinolento, gingivorragia nocturna, equimosis aisladas, sangre roja en heces, metrorragia. Estas hemorragias precisan control temprano cuando son recidivantes, así como también la hematuria.

Deben ser enviados al Servicio de Urgencias hospitalario los pacientes que presenten: cefalalgia brusca intensa, pérdida brusca de visión, pérdida de conciencia, alteraciones en el habla, parálisis de miembros, dolor brusco o hinchazón de miembros, disnea brusca con dolor torácico, epistaxis incoercibles, hemoptisis, hematemesis, melenas, hematoma de pared abdominal y abdomen agudo.

Siempre hay que tener presentes las recomendaciones del Servicio de Hematología de referencia en las distintas situaciones especiales que se pueden producir: cirugía mayor, odontología, cirugía menor, gestación, gastroenteritis, toma de antiinflamatorios, etc., que requieren un ajuste de la dosis de ACO y adelantar el control del INR.

cuadrop.jpg (1823 bytes) Conclusiones

  1. Los anticoagulantes orales (ACO) son fármacos utilizados en la profilaxis primaria y secundaria de la enfermedad tromboembólica.
  2. Los ACO bloquean el reciclaje de la vitamina K. El acenocumarol y la warfarina son los más utilizados.
  3. En el seguimiento del TAO se utiliza el tiempo de protrombina. El INR se obtiene dividiendo el tiempo de protrombina del paciente (TPP) y el tiempo protrombina control (TPC).
  4. Las interacciones medicamentosas son una de las causas más frecuentes de alteración de la respuesta a los ACO. Como norma deben utilizarse siempre los fármacos más seguros.
  5. En la mayoría de los casos el inicio del TAO se produce en el Hospital debido a situaciones de urgencia o difícil manejo.
  6. El control del TAO puede llevarse a cabo en AP con unos niveles de calidad aceptables, para ello es preciso contar con unos requisitos estructurales y organizativos, de la consulta y realización de análisis. Se aconseja la formación continuada de los profesionales y hacer auditorías periódicas.

Dr. Francisco Javier Alonso Moreno

Médico de Familia. Centro de Salud de Ocaña. Toledo

cuadrop.jpg (1823 bytes) Puntos clave

  • La estandarización del tiempo de protrombina, por medio de la razón normalizada internacional (INR), el aumento de pacientes anticoagulados sobre todo por fibrilación auricular (FA) no valvular y el desarrollo de la AP con posibilidad de una atención integral y educación para la salud del paciente hacen posible el control del TAO desde AP.
  • Las condiciones necesarias para llevar el control desde AP serían: motivación y formación, organización, estructura y la coordinación con Hematología.
  • Los cambios en la dosis, por situaciones de mal control en el INR, deben estar basados en la dosis total semanal (DTS). Estos casos se seguirán de un control analítico a los 2-3 días.
  • El control analítico debe realizarse antes de la toma del día, debiendo recibirse los resultados dentro del horario asistencial del día. Actualmente existe un sistema para la monitorización del tiempo de protrombina en sangre capilar, que proporciona el resultado en varios minutos.
  • Antes de iniciar el TAO debemos valorar el riesgo de hemorragias y las contraindicaciones al uso de estos fármacos.
  • Deben ser enviados al Servicio de Urgencias hospitalario los pacientes que presenten: cefalalgia brusca intensa, pérdida brusca de visión, pérdida de conciencia, alteraciones en el habla, parálisis de miembros, dolor brusco o hinchazón de miembros, disnea brusca con dolor torácico, epistaxis incoercibles, hemoptisis, hematemesis, melenas, hematoma de pared abdominal y abdomen agudo.
  • El paciente debe llevar siempre consigo la tarjeta de tratamiento y resultados de INR.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Alonso Roca R, Barroso C, Álvarez I, Alcaraz A, Puche N, Gordillo FJ. Situación actual del control de la anticoagulación oral en atención primaria. Aten Primaria 1999; 24: 127-133.
  • Areosa Sastre A, Sutil Murillo MP. Anticoagulación oral en Atención Primaria. Boletín Farmacoterapéutico, nº. 23. Gerencia de A. Primaria de Toledo, 1998.
  • Biurrun LM, Esteban MS, Díaz A. Manejo de los anticoagulantes orales en atención primaria. SEMERGEN 2001; 27: 301-312.
  • Puche N, Gordillo FJ, Alonso R. Controversias en torno a la anticoagulación oral en atención Primaria. Aten Primaria 1998; 21: 190-192.