Madrid, una ciudad de contrastes
En la actualidad, Madrid se caracteriza por su gran actividad y variedad cultural
ofreciendo al visitante innumerables posibilidades de ocio y diversión. Se trata de una
ciudad hospitalaria marcada por la mezcla de culturas y procedencia de sus gentes. Por
lo tanto, la mezcla de estilos, costumbres, gastronomía y acentos enriquece su cultura,
siendo la hospitalidad una de sus principales cualidades.
Madrid es una ciudad de contrastes, donde se siguen mezclando la antigua villa y su
carácter, con el esplendor borbónico y la moderna arquitectura de finales de siglo XX.
La calidad de vida de sus habitantes es uno de sus grandes logros, llegando a ser Madrid
la primera ciudad europea en espacios verdes.
Los orígenes de la ciudad se remontan al Paleolítico, encontrándose restos
arqueológicos entre los ríos Jarama y Manzanares. Ya hacia el año 1000 a.C., Madrid se
hallaba habitado por tribus íberas, que terminaron mezclándose con los celtas,
iniciándose así el carácter heterogéneo de su población.
A partir del 218 a.C. comienza la colonización romana, convirtiéndose Madrid en paso
obligado de las vías romanas, dejando numerosos vestigios arqueológicos. Ante la
decadencia del imperio, a partir del siglo V d.C., la ciudad se convierte en asentamiento
visigodo, si bien su esplendor es efímero.
Con la invasión árabe en el 711, Madrid cae en poder de los musulmanes, conviviendo
estos últimos con los hispanorromanos y visigodos. Desde entonces, en los turbulentos
años de la reconquista cristiana, Mayrit (su nombre en árabe) cambia de manos
varias veces hasta ser tomada definitivamente por Alfonso VI hacia el año 1080. Más
tarde, Alfonso VIII otorga el fuero de Madrid y durante el siglo XV la ciudad se convierte
en residencia habitual de los Reyes. En el siglo XVI, Madrid cuenta con 17.000 habitantes,
cuando Felipe II traslada la corte y convierte Madrid en la capital del Imperio donde no
se ponía el sol (1571).
La Villa comienza a convertirse en una ciudad, y el siglo XVII tendrá especial
importancia. La arquitectura civil y religiosa experimenta un gran auge, produciéndose
además un gran esplendor cultural en todas las artes (lo que se dio en llamar el Siglo de
Oro, con Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, ...).
El siglo XVIII implica el afianzamiento de la capital como ciudad más importante de
España, sobre todo gracias al impulso que le otorga el llamado "Mejor Alcalde de
Madrid", el Rey Carlos III, que inauguró bibliotecas, museos y jardines.
En el siglo XIX, tiene lugar en la ciudad el primer alzamiento contra Napoleón, origen
de la Guerra de la Independencia. El desarrollo urbano es importante, y configura buena
parte de lo que hoy conocemos. Los ambientes culturales, y sobre todo literarios, desde el
Romanticismo hasta el Realismo, dan lugar a las famosas tertulias.
Durante el siglo XX, continúa el proceso evolutivo hacia la gran ciudad que es hoy en
día, con el paréntesis de la Guerra Civil.
Por lo que se refiere a sus monumentos, uno de los más emblemáticos es la Puerta de
Alcalá. Construida por Francisco Sabatini en 1769, es uno de los edificios más
carismáticos, significativos y elegantes de Madrid. Esta puerta era la antigua entrada a
la ciudad por el Camino de Aragón. Fue encargada por Carlos III, que quiso darle a Madrid
una entrada digna y grandiosa, como si de un arco de triunfo se tratara. Consta de cinco
arcos y de doce columnas, que la hacen parecerse al Capitolio Romano.
Por lo que se refiere a la Plaza Mayor, se asienta sobre la vieja Plaza del Arrabal, el
principal núcleo comercial del Madrid Medieval. El arquitecto de Felipe II, Juan de
Herrera, realizó los primeros estudios y planos. No obstante, su construcción (1619) se
debe a Juan Gómez de Mora. En un principio se destinó a la contemplación de actos
públicos habituales: corridas de toros, autos de fe, etc. Desde entonces ha sufrido tres
aparatosos incendios, lo que ha ido originando sucesivas remodelaciones. La efectuada por
Villanueva, con su cerramiento y mayor simetría, es la que hoy podemos apreciar.
El Parque del Retiro está situado en el centro de la ciudad, es el más popular y
castizo de los parques madrileños, con sus 119 hectáreas y 15.000 árboles. Sus obras
comenzaron en 1630 y fueron en un principio los jardines del antiguo Palacio Real del Buen
retiro. Felipe V traslada la corte al Palacio de Buen Retiro, y transforma parte del
jardín en un "Parterre", dándole un diseño al estilo francés. En 1868,
Isabel II cede el conjunto al pueblo de Madrid, pasando a convertirse en la zona de
diversión por excelencia de la Villa. Más tarde se levantarán el Palacio de Velázquez
y el Palacio de Cristal, como espacios permanentes de exposiciones. Actualmente, el Retiro
alcanza el máximo apogeo los domingos por la mañana, con una variada gama de
entretenimiento: desde pasear en barca hasta entretenerse con los artistas callejeros.
Otro de los monumentos más destacados de Madrid es la Biblioteca Nacional. Proyectada
por Francisco Jareño de Alarcónen 1866, puso la primera piedra la Reina Isabel II, y fue
inaugurada en 1892, en conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América. Se
sitúa entre las más ricas e importantes bibliotecas del mundo, al contar con cerca de
3.500.000 volúmenes, a los que anualmente hay que sumar una media de 130.000 nuevos
ejemplares. Además, posee una excepcional colección de manuscritos, incunables y libros
de incalculable valor.
En cuanto al Museo del Prado, se trata de uno de los museos más importantes del mundo,
que se encuentra situado en una de las zonas más emblemáticas de Madrid: el Paseo del
Prado, en el que se sitúan, además, otros importantes museos: el Museo
Thyssen-Bornemisza y el Museo Centro de Arte Reina Sofía. El Prado alberga las más
importantes escuelas de pintura europeas de los siglos XII al XIX, si bien la pintura
española del siglo XIX puede contemplarse en el vecino Casón del Buen Retiro.
Tampoco hay que olvidar el Palacio Real, que está situado en la Plaza de Oriente,
plaza presidida por una estatua ecuestre de Felipe IV. Las obras se iniciaron bajo el
reinado de Felipe V, y en su construcción intervinieron importantes arquitectos como
Ventura Rodríguez, o Sabatini... En su interior podemos encontrar el espléndido Salón
de Gasparini, el Museo de Tapices, sito en las antiguas habitaciones de la reina Maria
Cristina, el Salón del Trono, el Museo de Música, el Museo de Pinturas, Bordados,
Porcelanas y Cristalería... Además, junto al Palacio Real de encuentra el Campo del
Moro, un bello jardín que completa el conjunto.
Finalmente, la Plaza de La Cibeles constituye una de las imágenes más conocidas de
Madrid. Construida en el siglo XVIII, es un conjunto escultórico realizado por F.
Gutiérrez y R. Michel, y es, a su vez, el centro de otras notables construcciones, como
el Banco de España, el Palacio de Comunicaciones, el Palacio de Linares y el Palacio de
Buenavista (Cuartel General del Ejército).
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