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cuadro.jpg (1616 bytes) Madrid, una ciudad de contrastes

En la actualidad, Madrid se caracteriza por su gran actividad y variedad cultural ofreciendo al visitante innumerables posibilidades de ocio y diversión. Se trata de una

ciudad hospitalaria marcada por la mezcla de culturas y procedencia de sus gentes. Por lo tanto, la mezcla de estilos, costumbres, gastronomía y acentos enriquece su cultura, siendo la hospitalidad una de sus principales cualidades.

Madrid es una ciudad de contrastes, donde se siguen mezclando la antigua villa y su carácter, con el esplendor borbónico y la moderna arquitectura de finales de siglo XX. La calidad de vida de sus habitantes es uno de sus grandes logros, llegando a ser Madrid la primera ciudad europea en espacios verdes.

Los orígenes de la ciudad se remontan al Paleolítico, encontrándose restos arqueológicos entre los ríos Jarama y Manzanares. Ya hacia el año 1000 a.C., Madrid se hallaba habitado por tribus íberas, que terminaron mezclándose con los celtas, iniciándose así el carácter heterogéneo de su población.

A partir del 218 a.C. comienza la colonización romana, convirtiéndose Madrid en paso

obligado de las vías romanas, dejando numerosos vestigios arqueológicos. Ante la decadencia del imperio, a partir del siglo V d.C., la ciudad se convierte en asentamiento visigodo, si bien su esplendor es efímero.

Con la invasión árabe en el 711, Madrid cae en poder de los musulmanes, conviviendo estos últimos con los hispanorromanos y visigodos. Desde entonces, en los turbulentos años de la reconquista cristiana, Mayrit (su nombre en árabe) cambia de manos varias veces hasta ser tomada definitivamente por Alfonso VI hacia el año 1080. Más tarde, Alfonso VIII otorga el fuero de Madrid y durante el siglo XV la ciudad se convierte en residencia habitual de los Reyes. En el siglo XVI, Madrid cuenta con 17.000 habitantes, cuando Felipe II traslada la corte y convierte Madrid en la capital del Imperio donde no se ponía el sol (1571).

La Villa comienza a convertirse en una ciudad, y el siglo XVII tendrá especial importancia. La arquitectura civil y religiosa experimenta un gran auge, produciéndose además un gran esplendor cultural en todas las artes (lo que se dio en llamar el Siglo de Oro, con Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, ...).

El siglo XVIII implica el afianzamiento de la capital como ciudad más importante de España, sobre todo gracias al impulso que le otorga el llamado "Mejor Alcalde de Madrid", el Rey Carlos III, que inauguró bibliotecas, museos y jardines.

En el siglo XIX, tiene lugar en la ciudad el primer alzamiento contra Napoleón, origen de la Guerra de la Independencia. El desarrollo urbano es importante, y configura buena parte de lo que hoy conocemos. Los ambientes culturales, y sobre todo literarios, desde el Romanticismo hasta el Realismo, dan lugar a las famosas tertulias.

Durante el siglo XX, continúa el proceso evolutivo hacia la gran ciudad que es hoy en día, con el paréntesis de la Guerra Civil.

Por lo que se refiere a sus monumentos, uno de los más emblemáticos es la Puerta de Alcalá. Construida por Francisco Sabatini en 1769, es uno de los edificios más carismáticos, significativos y elegantes de Madrid. Esta puerta era la antigua entrada a la ciudad por el Camino de Aragón. Fue encargada por Carlos III, que quiso darle a Madrid una entrada digna y grandiosa, como si de un arco de triunfo se tratara. Consta de cinco arcos y de doce columnas, que la hacen parecerse al Capitolio Romano.

Por lo que se refiere a la Plaza Mayor, se asienta sobre la vieja Plaza del Arrabal, el principal núcleo comercial del Madrid Medieval. El arquitecto de Felipe II, Juan de Herrera, realizó los primeros estudios y planos. No obstante, su construcción (1619) se debe a Juan Gómez de Mora. En un principio se destinó a la contemplación de actos públicos habituales: corridas de toros, autos de fe, etc. Desde entonces ha sufrido tres aparatosos incendios, lo que ha ido originando sucesivas remodelaciones. La efectuada por Villanueva, con su cerramiento y mayor simetría, es la que hoy podemos apreciar.

El Parque del Retiro está situado en el centro de la ciudad, es el más popular y castizo de los parques madrileños, con sus 119 hectáreas y 15.000 árboles. Sus obras comenzaron en 1630 y fueron en un principio los jardines del antiguo Palacio Real del Buen retiro. Felipe V traslada la corte al Palacio de Buen Retiro, y transforma parte del jardín en un "Parterre", dándole un diseño al estilo francés. En 1868, Isabel II cede el conjunto al pueblo de Madrid, pasando a convertirse en la zona de diversión por excelencia de la Villa. Más tarde se levantarán el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal, como espacios permanentes de exposiciones. Actualmente, el Retiro alcanza el máximo apogeo los domingos por la mañana, con una variada gama de entretenimiento: desde pasear en barca hasta entretenerse con los artistas callejeros.

Otro de los monumentos más destacados de Madrid es la Biblioteca Nacional. Proyectada por Francisco Jareño de Alarcónen 1866, puso la primera piedra la Reina Isabel II, y fue inaugurada en 1892, en conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América. Se sitúa entre las más ricas e importantes bibliotecas del mundo, al contar con cerca de 3.500.000 volúmenes, a los que anualmente hay que sumar una media de 130.000 nuevos ejemplares. Además, posee una excepcional colección de manuscritos, incunables y libros de incalculable valor.

En cuanto al Museo del Prado, se trata de uno de los museos más importantes del mundo, que se encuentra situado en una de las zonas más emblemáticas de Madrid: el Paseo del Prado, en el que se sitúan, además, otros importantes museos: el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Centro de Arte Reina Sofía. El Prado alberga las más importantes escuelas de pintura europeas de los siglos XII al XIX, si bien la pintura española del siglo XIX puede contemplarse en el vecino Casón del Buen Retiro.

Tampoco hay que olvidar el Palacio Real, que está situado en la Plaza de Oriente, plaza presidida por una estatua ecuestre de Felipe IV. Las obras se iniciaron bajo el reinado de Felipe V, y en su construcción intervinieron importantes arquitectos como Ventura Rodríguez, o Sabatini... En su interior podemos encontrar el espléndido Salón de Gasparini, el Museo de Tapices, sito en las antiguas habitaciones de la reina Maria Cristina, el Salón del Trono, el Museo de Música, el Museo de Pinturas, Bordados, Porcelanas y Cristalería... Además, junto al Palacio Real de encuentra el Campo del Moro, un bello jardín que completa el conjunto.

Finalmente, la Plaza de La Cibeles constituye una de las imágenes más conocidas de Madrid. Construida en el siglo XVIII, es un conjunto escultórico realizado por F. Gutiérrez y R. Michel, y es, a su vez, el centro de otras notables construcciones, como el Banco de España, el Palacio de Comunicaciones, el Palacio de Linares y el Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército).

 

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